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> Berria: Bestelakoak > TOM KATT, DE ACTOR PORNO A SACERDOTE CONVENCIDO

  • De actor porno gay a sacerdote convencido
  • David Papaleo deja su trabajo al descubrir que su verdadera vocación está en la Iglesia. Entre otras cosas ha declarado que “Dios ama a los gays y las lesbianas”.
  • 20 Minutos, 2007-12-26

Tom Katt, un famoso actor porno gay estadounidense cuyo verdadero nombre es David Papaleo, ha decidido dejar su trabajo para dedicarse a Dios. Posible maniobra publicitaria o no, parece que esta estrella de la pornografía ha comprendido al fin que su verdadera vocación estaba en la Iglesia.


“Tanta gente se siente como si estuviesen apartados de Dios, que Dios no quiere tener nada que ver con ellos. Quiero decirle a tanta gente como pueda que esto es una absoluta mentira: Dios nos ama a todos”, ha dicho Papaleo que desde los 21 años se ha dedicado a explotar su cuerpo consiguiendo un gran éxito en el mundo de la pornografía homosexual.


El actor siempre se ha definido como bisexual hasta que descubrió que sentía mayor inclinación por las mujeres. Más tarde se casó y ahora espera volver a cambiar siendo un sacerdote para llevar la Palabra de Dios a los demás.


Desde luego, será un cura atípico. Entre otras cosas ha declarado que “Dios ama a los gays y las lesbianas y deberían tener el derecho a casarse”.

> Iritzia: Juana Vázquez > LA JUSTICIA NO ES CIEGA

  • La justicia no es ciega
  • El País, 2007-12-26 # Juana Vázquez · Escritora y catedrática de Lengua y Literatura

Hace unos meses recibí una citación judicial que no esperaba. Debo confesar que antes de abrirla mi corazón se aceleró como creo que les debe pasar a todas las personas de bien, que según el viejo refrán, “pleitos tengas y los ganes”, pensamos que lo mejor que nos puede suceder es estar lejos de tribunales, jueces y abogados, por si acaso.


La citación tenía que ver con un mínimo accidente de tráfico, del que ya se habían ocupado las compañías de seguros. Mi experiencia en los juzgados de la madrileña Plaza de Castilla fue kafkiana: colas y empujones en el control de entrada, pasillos repletos convertidos en salas de espera, falta de información… Finalmente, encontré al abogado de la compañía de seguros y me dijo que la citación había sido un error, que todo estaba arreglado y no habría juicio. Salí de los juzgados con un sentimiento mezcla de cabreo y alivio. Quizá fue esta anécdota, la que me ha hecho reflexionar y seguir con atención las noticias que cada día se producen sobre justicia, jueces y tribunales. Tema hasta ese momento, totalmente alejado de mis preocupaciones.


Se acostumbra a representar a la Justicia como una mujer con los ojos vendados y una balanza en la mano. Supongo que la balanza significa la ponderación justa de los hechos y las pruebas, y la venda la defensa del juez ante las presiones, los prejuicios morales, religiosos, ideológicos y las tentaciones económicas. En fin, el símbolo de su independencia radical.


Para una persona como yo, totalmente lega en materia jurídica, puede ser interesante confrontar las noticias, que últimamente abundan en los medios de comunicación, sobre actuaciones de jueces, tribunales, Consejo General del Poder Judicial o Tribunal Constitucional, con los criterios de ponderación e independencia. Comparar el símbolo con la realidad. Ejemplos tenemos de jueces que han puesto por delante de la ley sus creencias y prejuicios morales o religiosos, negándose a registrar matrimonios homosexuales o incluyendo, en sentencias y autos sobre delitos de maltratos, recomendaciones de acudir al consuelo de la religión.


También hemos visto cómo la Audiencia Provincial de Madrid condenaba a severas penas por un delito de detención ilegal a un comisario de policía y dos inspectores. En este caso, los magistrados dieron por buena la versión del PP y sus medios afines contra toda evidencia, como posteriormente demostró la sentencia del Tribunal Supremo.


Se han dado casos de jueces a los que se les olvida renovar la prisión provisional de conocidos traficantes de drogas o capos mafiosos, o que mantienen extrañas connivencias con constructores de dudosa moral. Y tenemos también el penoso espectáculo del Consejo del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional donde, por ideología o agradecimiento al que proporciona el cargo, cada uno se alinea en su trinchera, independientemente del tema que se trate.


Parece claro pues, que la representación simbólica de la Justicia debería llevar los ojos bien abiertos y en el platillo de la balanza, las creencias, los perjuicios, la ideología e incluso los intereses de los jueces. Humanos, al fin y al cabo, quizás no pueda ser de otra manera.


El problema es que, como nos enseñaron de pequeños, el Poder Judicial es un poder del Estado, aunque a mi parecer es un órgano un tanto peculiar. Mientras que el Legislativo y el Ejecutivo tienen clara su legitimación democrática en un proceso electoral, no alcanzo a entender de dónde proviene la legitimación del Poder Judicial. Parece ser que de unas oposiciones. Los jueces no son elegidos ni son responsables ante ningún órgano de la representación popular. Sus errores sólo son corregidos por las sentencias de los tribunales superiores. Un cargo electo que no haga bien su trabajo o que cometa muchos dislates, podrá perder su puesto en las elecciones siguientes, un juez lo será hasta que se jubile.


Esto nos lleva a otro tema de actualidad en estos días: el proceso de selección. ¿Quién y cómo se selecciona a los jueces? La propuesta del ministro de Justicia de abrir nuevas vías de acceso a la judicatura ha suscitado reacciones mayoritarias de las distintas asociaciones de jueces y fiscales a favor de la oposición. Quizá sea humanamente comprensible que aquellos que han alcanzado una meta difícil, después de duros esfuerzos y años de reclusión, rodeados de leyes y códigos, vean con prevención que otros consigan lo mismo por vías más fáciles. Pero lo que debería realmente preocuparnos, es cómo seleccionar los candidatos más adecuados al perfil de los jueces que esta sociedad necesita, con el menor coste económico y humano posible.


Las oposiciones encierran durante años a miles de aspirantes apartándolos de la sociedad y la vida, con grandes costes económicos y humanos para los que llegan, y mucho más para los que no lo hacen nunca. Es verdad que este sistema garantiza un exhaustivo conocimiento de temas de derecho, pero no la selección de jueces capaces de aplicar la ley por encima de sus prejuicios, ideologías o intereses. Aunque quizá habría que dejar estos temas en manos más expertas, o tal vez no. Lo que sin duda habría que hacer es abrir un debate, el tema lo merece.

> Berria: Argitalpenak > ISABEL PANTOJA, EX-PORTADA DE LA REVISTA GAY "ZERO"

  • Isabel Pantoja, ex-portada de la revista gay “Zero”
  • Viva el rosa, 2007-12-26

No sabemos las razones por las que Isabel ha dado marcha atrás en, sin lugar a dudas, la noticia más creativa de la tonadillera en los últimos tiempos: ser portada de la revista “Zero”, dirigida especialmente al público gay, pero lo cierto es que nos quedamos sin portada y sin entrevista. Bien podría pensárselo dos veces, y romper así con el tópico de que las tonadilleras son mujeres tradicionales, retrógradas y reaccionarias, y posar y desnudarse (al menos por dentro) para la revista Zero. Un poquito de modernidad no viene mal de vez en cuando. Zapatero, Gallardón, ya fueron portadas de la revista en su momento, y no por ello ha significado una salida del armario.

> Erreportajea: Erlazioak > EL POLIAMOR, UNO PARA TODOS, Y TODOS PARA UNO

Juliette Siegfried, Roland Combes y Laurel Avery, en la su casa del Barrio Gótico de Barcelona. [Manu Fernández]

  • El poliamor, uno para todos, y todos para uno
  • Un nuevo concepto afectivo propone relaciones sentimentales duraderas, honestas y con varias personas, pero sin casarse
  • Público, 2007-12-26 # Antonio González · Madrid

Roland está casado con Juliette desde hace más de 10 años y, al mismo tiempo, mantiene una relación sentimental –y sexual– desde hace varios meses con Laurel, con el pleno conocimiento y aprobación de su mujer, que se lleva muy bien con la nueva novia de su marido.


Ambas, además, pueden tener otras relaciones sin que a Roland, aparentemente, le importe. Nadie diría que Juliette Siegfried, estadounidense de 40 años; Roland Combes, británico de la misma edad; y Laurel Avery, también estadounidense, de 32, forman una familia al uso (ellos mismos rehúyen tal denominación), en cambio, constituyen un ejemplo ideal de poliamor.


Este concepto, nacido en la California de la década de 1960, define una relación sentimental entre varias personas basada en la honestidad y la sinceridad mutuas, en la que los celos, dicen, no tienen cabida. Los poliamorosos quieren dejar claro que la suya no es una relación meramente sexual, como ocurre en el caso de los swingers (intercambio de parejas), sino que tiene que haber sentimientos.


Los tres han decidido dar la cara en Público para dar a conocer su forma de vida, muy minoritaria en España, donde los partidarios del poliamor apenas llegan al medio millar, aunque están en expansión.


Juliette, que coordina un grupo de poliamor en Internet, lleva casi cinco años viviendo en España junto con su marido, Roland, y afirma con orgullo que en Barcelona, donde reside desde junio, cada vez más gente acude a las reuniones que convoca.No obstante, Roland ve a los españoles reticentes ante este nuevo esquema de vida y reconoce que “para mucha gente el obstáculo son los celos”.


Sin secretos
Roland señala que no hace falta un “proceso de aprobación” para que alguien entre a formar parte de una relación poliamorosa. “Si Juliette se enamora de alguien, esa persona empezará viniendo a nuestras reuniones o a comer con nosotros. Yo nunca le diré a mi mujer ‘ese no me gusta’, porque tenemos una confianza natural en que no va a escoger a personas poco apropiadas o que le vayan a hacer daño”, explica Roland.


Para Juliette es esencial que no haya secretos, aunque puntualiza que, en su caso, no suelen entrar en detalles. Otros poliamorosos sí lo hacen, ya que no hay un modelo estándar de relación. De la misma forma, hay grupos donde todos los miembros mantienen relaciones sexuales de forma simultánea, sobre todo si hay bisexuales, y otros en lo que no es así, como ocurre en su caso.


Juliette explica que “no hay límites” en el número de miembros de un grupo poliamoroso, aunque es imposible “tener tiempo para muchas personas”, sobre todo –remata Roland– si se persigue una relación “estable, amorosa y que tenga calidad”. “La norma básica es la honestidad y el resto está muy abierto”, aclara Roland, y concluye diciendo que el Gobierno debería apoyar este tipo de uniones.


Controles rutinarios de ETS y condones
Al margen del aspecto afectivo, los integrantes de relaciones poliamorosas tienen que afrontar las consecuencias, en la vida diaria y en materia de salud sexual, de mantener varias parejas al mismo tiempo. Los poliamorosos sostienen que el riesgo de padecer una enfermedad de transmisión sexual es inferior al de una pareja monógama, ya que, en su caso, se someten a análisis con más frecuencia y, además, cuando mantienen relaciones con otras personas, su pareja o parejas lo saben, lo que no suele ocurrir en las relaciones tradicionales.


“Nosotros nos hacemos análisis de forma rutinaria, mucho más que los monógamos”, señala Laurel, que cree que no es raro que en España muchas mujeres no se sorprendan ante la posibilidad de que sus parejas les estén siendo infieles.En cualquier caso, Juliette destaca que es “básico” usar siempre preservativo o cualquier método de barrera con las parejas “exteriores” al núcleo primario, para evitar problemas. Su marido, Roland, afirma que “la honestidad protege más que el sexo a escondidas de muchas parejas monógamas”.


En cuanto a los niños, Roland, Juliette y Laurel no tienen hijos, aunque conocen grupos que sí crían descendencia. “Nos encanta la idea de criar hijos en grupos de más de dos; de hecho no queremos ser sólo dos, porque es demasiado trabajo; los grupos que tienen niños lo llevan muy bien”, asegura Juliette.


La batalla contra los prejuicios
La mayoría de los poliamorosos españoles sólo desarrolla plenamente su forma de entender la afectividad entre quienes piensan igual que ellos. Lo mantienen en secreto ante sus padres o en el ámbito laboral, por miedo a las consecuencias que pudiera tener.


“Hay mucha hipocresía con la sexualidad. Si sabes que vas a dar un disgusto a tus padres o que te van a criticar en el trabajo, callas, no se trata de ir dando disgustos a nadie, ni poniendo en riesgo tu credibilidad profesional”, explica Ana (nombre ficticio), una médico madrileña de 42 años que cree que los poliamorosos son “muchos más” de lo que parece.


Ana lleva 21 años casada con Juan, un diseñador gráfico de 40 años que tampoco quiere hacer pública su identidad real, y que afirma que en la mayoría de las parejas monógamas “se miente, no se cuenta lo que se está haciendo”.


Por su parte, Patricia, una socióloga bisexual de 25 años, que también prefiere dar un nombre ficticio, cree que todas las estructuras son válidas en el caso del poliamor. “Hay gente que forma tríadas, o que son cuatro, y todos tienen relaciones entre ellos. Pero hay otros que son como una red formada a partir de una pareja base o primaria”, explica.


Juan quiere dejar claro que no se trata de una secta, ya que “no hay normas fijas” salvo la honestidad “ante todo”. De todas formas, admite que “siempre puede haber celos, pero eso también ocurre en las parejas monógamas”.


El ‘amor sin límites’
Para la modelo canaria Lilián Kimberly Jerónimo, que no duda en dar la cara por la causa, el poliamor “es el amor sin límites”. Lilián tiene una pareja primaria, con la que lleva cuatro años de relación, y otra secundaria, un hombre monógamo con quien está desde hace un año, cuando se inició en el concepto del poliamor.


Al mismo tiempo, tiene relación con dos amigos especiales, con quienes mantiene una amistad “profunda y sincera que puede ir “más allá”. Su sueño es formar una “familia poliamorosa en el futuro”, en la que no descarta los niños.


Lilián Kimberly, que también es activista por los derechos de los animales, confía en que en el futuro el poliamor pueda desarrollarse en España como lo ha hecho el movimiento gay, y está dispuesta a luchar por ello. La modelo, que reconoce que antes de ser poliamorosa era “bastante posesiva”, concluye que cuando prevalece la comunicación, desaparecen los celos.

> Berria: Homofobia > LOS CURSOS IMPORTADOS DE ESTADOS UNIDOS PARA "CURAR LA HOMOSEXUALIDAD" SE PONEN DE MODA

  • Los cursos importados de EEUU para «curar la homosexualidad» se ponen de moda en España
  • El presidente del Consejo Evangélico de Galicia da seminarios sobre «cómo criar hijos heterosexuales»
  • El Mundo, 2007-12-26 # Olga R. Sanmartín · Enviada especial · Zaragoza

«Los padres pueden intervenir para quitar la homosexualidad». Con esta afirmación tan rotunda, el educador Marcos Zapata, director de varios centros de menores avalados por la Xunta de Galicia, comienza uno de sus cursos que tienen por título Cómo criar hijos heterosexuales. Estamos en la Iglesia Evangélica Bautista de Zaragoza, ante un auditorio de unas 50 personas (algunas se han llevado a sus niños pequeños) que toman notas obedientemente y levantan la mano para hacer preguntas como ésta:


– ¿Puede uno salir de la homosexualidad y tener una vida completamente normal?


– Sí. Hay que tener una firme voluntad. Pero cuando uno prescinde de determinadas compañías, deja de consumir pornografía y de visitar bares y saunas, la curación es posible en el 67% de los casos.


La Unión
de Mujeres Evangélicas en España (cuyo lema es, por cierto, «Unidas para amar y servir»), en colaboración con el Consejo Evangélico de Aragón, ha invitado a Zapata para que imparta las jornadas. Este pastor de Lugo, presidente del Consejo Evangélico de Galicia, se dedica a dar conferencias similares por toda España. Es padre de dos varones de cuatro y ocho años con los que, confiesa orgulloso, ve «el Pressing Catch». Su fuente de inspiración es Aquilino Polaino, «ese eminente psiquiatra español», y su lema: «Abraza a tu hijo todo lo que puedas porque, si no lo haces, otro hombre lo hará».


A pesar de que la Organización Mundial de la Salud dejó bien claro hace 17 años que la homosexualidad no es un enfermedad, Zapata se refiere a ella como «una desorientación», «una deformación» o «una cosa común que no encaja en el diseño natural», y la compara con el alcoholismo o con el cáncer. «Las relaciones homosexuales son de un alto grado de promiscuidad terrible, de aberraciones y de degradación personal espeluznante», manifiesta en el curso. Algunos de los asistentes exclaman: «Amén».


Seminarios como éste se están poniendo de moda en nuestro país. Asociaciones vinculadas a determinadas iglesias que prometen fórmulas mágicas para curar la homosexualidad o enseñan a los padres recetas para que los hijos «les salgan» heterosexuales se están implantando en España. Muchas de ellas lo hacen a través de internet. En algunas de estas web se pueden leer frases tan poco científicas como ésta: «El estilo de vida homosexual reduce más años de vida que fumar».


La mayoría de estas asociaciones está vinculada al protestantismo (aunque también hay católicas) y capta a sus seguidores entre la población inmigrante de Latinoamérica. Según fuentes de la Iglesia Evangélica, el 90% de las comunidades protestantes afincadas en España -que tienen un millón y medio de seguidores- son ultraconservadoras y han importado un modelo procedente del sur de EEUU radicalmente homófobo y obsesionado con «acabar con el lobby gay». En América ya funcionan asociaciones como Homosexuales Anónimos. También hay iglesias que aceptan a los homosexuales y que incluso los cuentan entre sus pastores, pero ésas no han llegado a España.


El resto se basa en la «teoría reparativa», un «tipo particular de psicoterapia que se aplica a los individuos que quieren superar su atracción homosexual». Pero, ¿acaso uno puede cambiar de identidad sexual? Zapata considera que sí. Y que los padres desempeñan un papel fundamental.


Este periódico contactó con Zapata, que se negó a hacer declaraciones «por miedo a los ataques de los gays». Se limitó a admitir que trabaja «con la identidad de los niños» y da «charlas en escuelas de padres».


En su curso de Zaragoza explicó que, cuando confluyen ciertos factores durante la infancia de un niño, «hay un 75% de posibilidades de que sea homosexual». El principal es «la falta de apego emocional con el padre del mismo sexo»; es decir, si el padre está ausente, la madre es posesiva o los roles no están claros, aumenta el «riesgo». Si encima hay abusos sexuales o el niño es «sensible», ya tenemos el «problema».


«La vacuna contra la homosexualidad es un papá», afirma Zapata. Y habla de seis etapas en el desarrollo del niño (desde los 18 meses hasta los 18 años) en la que el padre puede intervenir. Un ejemplo práctico de cómo hacerlo: «A mis hijos les gusta jugar a las cocinitas, así que lo que yo hago es enseñarles roles masculinos: en vez de cocinitas tenemos un bar. Y yo sé que van a ser unos hombres, como su papá».


Con perlas como «cuanto más guapo es un niño, más tendencia de los padres a consentirle actitudes de niña», Zapata se queda con todo el auditorio. Pregunta:


– ¿Qué se espera si a un niño sensible le llaman «niña» en el colegio?


Los asistentes responden con unanimidad:


– Que responda con un puñetazo.


Pues ya saben.


  • «Se puede ser gay y cristiano»
  • Luis M. dirigió el primer ministerio protestante en nuestro país que «restaura» la identidad sexual. Hasta que se aceptó a sí mismo
  • El Mundo, 2007-12-26 # O.R.S. · Madrid

Exodus Internacional es una organización protestante afincada en EEUU que tiene como objetivo «restaurar» a los homosexuales. Luis M. fue el encargado de abrir, en 1999, el primer ministerio de ex gays de España. «Mi misión era decirle a la gente que había otra forma de vivir y que cambiar era posible». Su trabajo consistía en formar, apoyado por distintas organizaciones evangélicas, a pastores y asociaciones de padres sobre «cómo curar la homosexualidad». Dos años después, decidió romper con todo eso y empezar a quererse y aceptarse tal cual era.


«Yo siempre he sido gay y por ese motivo me hicieron la vida imposible en el colegio. No quería defraudar a mi entorno. Todo el mundo me forzaba para que tuviera una novia. Me decían que, para que Dios realmente me aceptara, debía cambiar, y me lo creí. Me hicieron ver que Cristo podía sanarme y que todo era reparable. Yo me dedicaba a repetir este mensaje. Ahora me doy cuenta de que fui un estafador», relata a EL MUNDO con la voz quebrada.


El método de «curación» tiene varias fases. La primera es la contención: Luis estuvo 12 años sin tener relaciones sexuales. «Mi cambio pasaba por no tener sexo, pero en mi interior estaba intacto». La segunda es tratar de aparentar lo que uno no es. «Intenté quitarme la pluma. Me fijaba todo el rato en cómo hablaba y en todos los gestos que hacía para que no se notara que era gay». La tercera es dejar el ambiente y abandonar a los amigos. Rezar es indispensable y «hay que rendir cuentas a un mentor con el que se tienen charlas periódicas». También se celebran sesiones de confesión colectiva. Para los casos más extremos, existen centros residenciales sometidos a una fuerte vigilancia donde los chicos se internan («y pasa de todo»).


«Te dicen que, si cambias, la sociedad te va a aceptar. En realidad, es una secta donde torturan a la persona. Comparan la homosexualidad con el crimen, la mentira y la avaricia. Se aprovechan de la debilidad y del amor sincero que uno tiene hacia Dios. Juegan con tus valores». El primer misionero de Exodus Internacional en España conoció a chicos que se suicidaron porque no podían aguantar el abismo entre la realidad y el deseo. Y a otros que se casaron y fueron infelices toda la vida.


«Empecé a notar que algo no iba bien cuando vi que muchos líderes a los que idealizaba caían y tenían una doble vida. Estaban casados, pero mantenían contactos anónimos con chicos. Un día exploté y tuve una caída sexual». Luis M. decidió exponer lo que pensaba, pero se negó a hacer terapia. Le retiraron todos los apoyos y le dijeron que era «un traidor». Se intentó suicidar. Tocó fondo.


Hoy está fuera de todo eso, menos mal. «Sigo con fe. Me he dado cuenta de que Dios me ama tal cual soy, y que se puede ser gay y cristiano».


  • Las web
  • Es posible el cambio. Esta web católica está vinculada al grupo Juan Pablo II, que pide «desenmascarar la aniquilación psicológico-afectivo-sexual de los niños a través del instrumento del lobby gay». En el foro participan españoles. Ofrece una terapia on-line para «sanar las heridas de la tendencia homosexual».
  • Zapatos Nuevos. Llaman a orar «por los muchos quebrantados sexuales» y hay abundantes testimonios del estilo de «de un club gay a Jesús». Trabajan en Venezuela y en España.
  • Cristianos en Recuperación. Página en español de una asociación para la «Recuperación de la Atracción al Mismo Sexo».
  • Libertad Pura. Curso de 60 días para curar «la adicción a la pornografía y al pecado sexual».
  • Courage Latino. Apostolado católico para la atención de homosexuales.

> Komunikatuak: Colectivos LGTB Canarias > ANTE LAS DECLARACIONES DEL OBISPO DE TENERIFE

  • Nota de prensa de los colectivos LGTB canarios ante las declaraciones del obispo de Tenerife
  • Colectivos LGTB Canarias, 2007-12-26

Ante las declaraciones del Obispo de Tenerife el pasado día 24 de diciembre de 2007 todos los colectivos lgtb de las Islas Canarias: Algarabía, Altihay, Gamá y su grupo Diálogo Cristiano, y Lánzate comunicamos lo siguiente:


Ante las declaraciones del Sr. Bernardo Álvarez, Obispo de Tenerife, en el periódico La Opinión de Tenerife el pasado día 24 de diciembre de 2007 todos los colectivos lgtb de las Islas Canarias: Algarabía, Tenerife, Altihay, Fuerteventura, Gamá y su grupo Diálogo Cristiano, Gran Canaria y Lánzate en Lanzarote queremos comunicar lo siguiente:


Lamentamos profundamente el tono y contenido del mensaje del Obispo de Tenerife que evidentemente representa las posturas más retrógradas de la Iglesia Católica y alejadas de los valores de nuestra sociedad.


Se confunde le Sr. Álvarez cuando opina que no es políticamente correcto hablar de la homosexualidad como una enfermedad porque no es cuestión de corrección al hablar sino de manejo de la información y adecuación a los tiempos. De la misma forma que en la actualidad nadie en su sano juicio defendería teorías del pasado como la supremacía de la raza blanca, del hombre sobre la mujer o la inconveniencia de los matrimonios interraciales. Todos argumentos defendidos en otros tiempos por sectores de la Iglesia y sobre los que ha sabido modificar su discurso.


Nos gustaría compartir con el Obispo las palabras de Juan Antonio Férriz, secretario de comunicación del Área de Asuntos Religiosos de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales:


“Es muy utilizado el término de “enfermedad” relacionado con la homosexualidad. La Iglesia Católica también lo utiliza como parte de su argumentación. Sin embargo, el concepto de homosexualidad no se utiliza hasta que Freud inicia su estudio del psicoanálisis y el conocimiento del comportamiento humano. El término homosexualidad surge para definir una patología en contraposición con la heterosexualidad. A partir de ahí, distintos estudiosos del tema han intentado corregir la conducta homosexual. Durante el siglo XX surgen nuevas ideologías que plantean la homosexualidad como una variedad más de la sexualidad humana. Ello comienza a transformar el concepto y a cambiar mentalidades. Finalmente, en 1993, la Organización Mundial de la Salud excluyó la homosexualidad del listado de enfermedades psicológicas. No obstante, la Jerarquía Católica sigue entendiéndolo como desorden emocional o inmadurez de la personalidad, y así lo manifiesta abiertamente en todos sus comunicados.”


Deseamos visibilizar la existencia de las mujeres lesbianas también cuando se hable de homosexualidad, y no por querer ser otro blanco de dardos dañinos sino por representar fielmente nuestra sociedad y realidad actual.


Todos los grupos firmantes somos conscientes de la proximidad en fechas de la manifestación en Madrid a favor de las familias tradicionales y que tras ella no hay más que un caduco intento de volver a lanzar falacias y calumnias sobre la realidad homosexual, sobre la vida de millones de lesbianas y gays españoles. Ante este ataque, como ante todos los que hemos recibido, trasmitiremos a la ciudadanía la tranquilidad y certezas de nuestro mensaje. Cada día nuestras familias comparten con el resto de tipos de familia la realidad diaria como mejor ejemplo de la calidad de sociedad que tenemos. Denunciamos, eso sí, todo intento de crispación social que ciertos sectores realizan al lanzar mensajes llenos de odio como los que hoy denunciamos.


Lesbianas, Gays y personas Bisexuales hemos luchado durante siglos para alcanzar los niveles de compresión y afecto social que ahora tenemos. El 70% de la población entiende y apoya nuestra lucha según las últimas encuestas del CIS y sabemos que la cifra irá aumentando hasta la erradicación de la discriminación por orientación sexual de la mentalidad de nuestras sociedades.


Nos gustaría imaginar que en algún momento los sectores de la Iglesia que el Sr. Bernardo Álvarez, Obispo de Tenerife, representa frenaran su alocada lucha por calumniar a lesbianas, gays y bisexuales en pro de una verdadera escucha de sus también feligreses lgtb. Porque en estos momentos sólo la homofobia que este sector de la iglesia representa es a quien se puede achacar el supuesto “sufrimiento” que dicen vivimos las y los homosexuales y bisexuales.


Para concluir queremos acercarles un fragmento del pregón de navidad de la importantísima organización católica CONFER (Confederación Española de Religiosos y Religiosas) para demostrarles que otra iglesia existe y es posible:


“….Porque esta Navidad de la esperanza ha de serlo para todos. El Niño que nace es esperanza para todos: para los ancianos, para los inmigrantes, para las mujeres, para los sin papeles, para los varones, para los ateos, para los políticos, para los presos, para los niños, para los poetas, para los ejecutivos, para los periodistas, para los obispos, para los enfermos, para los vagabundos, para los misioneros, para las víctimas, para los sacerdotes, para los consagrados, para las mujeres maltratadas, para los homosexuales, para los jóvenes, para los parados … En las cercanías del Belén hay envuelta con papel de regalo una porción inmensa de esperanza para todos. Para todos.”


Con nuestros mejores deseos de Felicidad en esta fechas y el próximo año se despiden orgullosas y orgullos y muy felices de serlo las lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de nuestros grupos.