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> Komunikatuak: RQTR > ANTE LAS DECLARACIONES DEL OBISPO DE TENERIFE Y LA CONVOCATORIA DE ROUCO

  • Ante las declaraciones hechas por el obispo de Tenerife y la convocatoria de Rouco Varela
  • RTQR • Asociación de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales de la Universidad Complutense de Madrid, 2007-12-30

Ante las declaraciones hechas por el Obispo de Tenerife y Rouco Varela animando a la participación en la manifestación del día 30 de Diciembre por “las familias”, queremos afirmar que desde nuestra asociación, rqtr, apostamos por las familias que cada cual elegimos, nuestras propias redes, reconocidas o no por el estado, que nos reconocen a lesbianas, gays, transexuales y bisexuales como seres válidos, queridos, y dignos.

Rechazamos la visión estrecha de familia y de matrimonio que algunas personas de la Iglesia Católica y los sectores más conservadores nos quieren imponer, a los que no somos parte de su iglesia y su partido, para declarar que ha de ser la voluntad de cada persona el determinante para generar su propia unidad familiar. Vivimos en un estado de familias diversas y no reconocer esta diversidad es mirar una realidad parcial, excluyente y discriminatoria.

Pedimos que se revisen los acuerdos del estado español con la Iglesia Católica, no queremos que nuestros impuestos sigan financiando una entidad que causa tantas formas de homofobia y se permite comentarios contrarios a los derechos humanos y el marco legislativo actual.

Comentarios como los expuestos por Bernardo Álvarez afirmando que “hay menores que desean los abusos incluso te provocan” reflejan una vez más la desconexión de estas instituciones para con los derechos de las personas y pedimos que las diferentes instituciones comiencen acciones legales por promover el abuso de menores.

Animamos a todas las personas a que muestren su rechazo ante estas manifestaciones y no cejen en su libre expresión, a pesar del integrismo dominante.

> Erreportajea: Eliza > LOS "TEOCONS" SE HACEN CON EL MANDO DE LA IGLESIA

  • Los ‘teocons’ se hacen con el mando en la Iglesia
  • Los sectores más conservadores de la Iglesia arrinconan a los moderados y aumentan su poder en la legislatura socialista
  • El País, 2007-12-30 # José Luis Barbaría • San Sebastián

“¿Qué hacemos con la Iglesia?”. En octubre de 2004, siete meses después del triunfo electoral, la espinosa cuestión de las relaciones Iglesia-Estado había ya adquirido un cariz tan inquietante que José Luis Rodríguez Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco se sintieron obligados a reunirse en un cónclave monográfico. El asunto era inaplazable, entre otras razones, porque los colectivos militantes católicos más beligerantes ya habían empezado a distribuir folletos con el listado de acusaciones que compondrían los particulares “siete pecados capitales” del Gobierno socialista: el aborto, el divorcio, la eutanasia, las células madre, el matrimonio homosexual, la educación y la financiación de la Iglesia.

Se trataba de ordenar un discurso oficial, hasta entonces confuso, y de establecer una estrategia para la legislatura que impidiera que la “guerra con la Iglesia” se sumara a los frentes de desgaste abiertos con la reforma autonómica catalana y la negociación con ETA.

Acuciada por la presión, la cúpula socialista decidió que en lo referente a los compromisos electorales se respetaría “el Gobierno de los hombres” y la separación Iglesia-Estado, pero que en lo tocante a la educación y a la financiación se facilitaría un marco negociador que debía rebajar los inflamados ánimos de la jerarquía eclesiástica. La vicepresidenta Fernández de la Vega se encargaría de pivotar esa estrategia tendiendo puentes hacia la Conferencia Episcopal y el Vaticano. Aquella estrategia mantiene sumidos en el desconcierto a los sectores más laicistas del PSOE y del resto de la izquierda, pese a que las cesiones en materia de educación y el acuerdo que elevó del 0,52% al 0,7% del IRPF la aportación voluntaria del contribuyente a la Iglesia católica no le han ahorrado al Ejecutivo la apertura explosiva del temido tercer frente.

Por primera vez desde la instauración de la democracia, la Iglesia española ha cruzado en esta legislatura el Rubicón que los obispos fijaron tras el Concilio Vaticano II cuando afirmaron el pluralismo político de los cristianos y negaron su apoyo al proyecto democristiano de Joaquín Ruiz-Giménez. Ha tomado partido, empujada por los vientos de una moral rescatada de la historia que está reactivando en la izquierda el viejo reflejo anticlerical.

Cabe preguntarse si el espectáculo de agitación religiosa es cosa de la jerarquía católica o sólo de una parte de ella. ¿A quién representan los 18 obispos que promovieron y participaron en la manifestación contra el matrimonio homosexual el 18 de junio de 2005 y la media docena de prelados que desfilaron también el 12 de noviembre de ese año en la marcha contra la reforma educativa? ¿La Cope es una anomalía dentro de la Iglesia o la punta de lanza de un movimiento involucionista ascendente? ¿Quién manda en la Conferencia Episcopal?

Aunque las encuestas del CIS señalan que el electorado del PSOE está formado mayoritariamente por personas que se reclaman católicas, la jerarquía eclesiástica ha anudado en estos años un maridaje opositor con el PP, tan comprometedor que a algunos sectores religiosos y de la propia derecha empieza a resultarles embarazoso. La disposición de Rodríguez Zapatero a olvidar sus propias palabras -“más gimnasia, menos religión”, dijo en la campaña electoral; “la Iglesia debe cumplir su compromiso de autofinanciarse”, indicó, adentrada ya la legislatura-, no ha apagado el fuego reprobador, como tampoco lo ha hecho el pacto educativo sellado con la enseñanza concertada religiosa, financiada al cien por cien por el Estado.

Además de renunciar a ampliar la legislación sobre el aborto y a abordar la eutanasia, el Gobierno ha mantenido la asignatura de religión en la escuela -como oferta obligatoria, aunque sin computar a los efectos de la nota final-, y ha estabilizado laboralmente a cargo de las arcas del Estado a los 15.000 profesores de la asignatura, 8.000 de ellos en la escuela pública, que la jerarquía eclesiástica selecciona y despide a su libre albedrío, guiada por criterios tan extravagantes para la moral civil como “vivir en pecado” o divorciarse. Pese a los efectos apaciguadores del 0,7% del IRPF, porcentaje con el que ningún obispo podía soñar al inicio de la legislatura, el magma de deslegitimación del Gobierno sigue crepitando.

“No se puede colaborar con el mal”, ha sentenciado públicamente el arzobispo de Toledo y Primado de España, Antonio Cañizares, ante la negativa de la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE) a secundar el llamamiento a la objeción de conciencia en la asignatura de educación para la ciudadanía. A juicio del portavoz de la Conferencia Episcopal, recientemente consagrado obispo, Juan Antonio Martínez Camino, el matrimonio homosexual “es la cosa más terrible que ha ocurrido en 20 siglos”. Y según la carta pastoral emitida por el obispo de Huesca, Jesús Sanz, “la sospecha” de la matanza del 11-M “mira al Gobierno”.

Una organización jerarquizada y de naturaleza oligárquica que no conoce la democracia interna y excluye a las mujeres del sacerdocio cuestiona a diario la calidad y hasta la existencia misma de la democracia española, al tiempo que se erige en actor político de primer orden. ¿Qué ha pasado en España para que la Iglesia emita un discurso tan catastrofista y adopte semejante protagonismo político?, se preguntan también en los foros internacionales.

Lo que está pasando, dicen personas bien situadas en la jerarquía episcopal y reiteran cristianos de base, socialistas católicos y cargos de la Administración, es que asistimos al reverdecimiento de una ideología neotradicionalista que lleva en su seno la vieja tentación de imponer al conjunto de la sociedad las normas morales propias de la Iglesia.

Esa ideología, alentada por los vientos involucionistas del anterior pontífice, se ha asociado con el pensamiento político neoconservador de una parte de la derecha española y ha dado lugar a un híbrido que en los ambientes católicos progresistas se conoce como “los teocons”.

Grupos como Comunión y Liberación, Asociación Católica de Propagandistas, Hazte oír, Foro Español de la Familia, Legionarios, Plataforma E-cristians y otros muchos se suman a organizaciones como el Opus o los Kikos, en un movimiento diverso pero convergente en la descalificación, la presión y la movilización políticas.

Son gentes que anatemizan todo lo que hace y dice el Gobierno, que contraponen la “ley natural” a las leyes de la mayoría parlamentaria, que juzgan aberrante la laicidad propia del Estado aconfesional y que, imbuidos de la “santa indignación”, enarbolan la teoría de que la Iglesia española está hoy perseguida “por la ofensiva laicista gubernamental”.

He aquí lo que se escribe en el número 77 de la revista Abril: “Desde luego, la sibilina persecución del sistema liberal, callada, tranquila, constante pero sin estridencias, ha causado mucha más apostasía que la de Decio, la de la Convención o la del Frente Popular. Obvio ha sido para el enemigo: si la sangre de los mártires fertiliza la tierra, no derramemos sangre y la tierra quedará estéril. (…) El lavado de cerebro de nuestros niños y adolescentes para que sus esquemas mentales sean incapaces de tolerar algo que no sea el sincretismo aguado a caballo entre el deísmo masónico y el panteísmo spinoziano se hará cada vez más intenso. El pensamiento único se impondrá irremediablemente; éste es el panorama más creíble”.

Aunque muchos de estos grupos se sitúan en la base militante laica o en los aledaños de la estructura piramidal católica, el movimiento neo tradicionalista alcanza también a purpurados del anillo cardenalicio y está bien presente en la Conferencia Episcopal. Pocos dudan de que el cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, exponente genuino del neotradicionalismo hispano, maneja, en gran medida, los hilos del máximo órgano institucional católico español que preside el conciliador Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao.

Dada la correlación de fuerzas, Ricardo Blázquez, “un obispo entre cardenales”, “un coronel entre generales”, puede ser sustituido dentro de unos meses al frente de la Conferencia Episcopal, bien por el propio Rouco Varela o por un prelado de su misma adscripción ideológica. “Si opta al cargo y se va a una votación sin acuerdos previos, el arzobispo de Madrid lo tendrá fácil porque hace tres años sólo le faltó un voto para alcanzar los dos tercios que necesitaba para su tercera reelección consecutiva. Ahora, le bastaría con el respaldo de la mitad de los 76 obispos con derecho a voto”, opina un sacerdote, observador privilegiado de lo que acontece en la Conferencia Episcopal.

“El problema de Ricardo Blázquez es que no ha podido asentar su posición, ni imponer la alternativa templada en la que también se encuentran obispos como Carlos Amigo, de Sevilla, Luis Martínez Sistach, de Barcelona, y algunos taranconianos [el arzobispo de Madrid Vicente Enrique y Tarancón, que dirigió la apertura de la Iglesia tras el franquismo], así que necesitaría un gesto de apoyo vaticano”, indica Carlos García de Andoin, coordinador general de Cristianos Socialistas del PSOE.

“El núcleo más conservador está consiguiendo nombramientos de jóvenes obispos neotradicionalistas y ya hay prelados de la Conferencia Episcopal que forman parte de Comunión y Liberación”, añade.

Tras la experiencia de esta legislatura, en la que el Gobierno ha renunciado a revisar los acuerdos con la Santa Sede de 1979 -nada más tomar posesión de su cargo, el presidente Zapatero viajó a Roma para tranquilizar al Vaticano en este aspecto-, la izquierda más laicista continúa haciéndose la pregunta de qué hacer con la Iglesia católica.

Desde el Gobierno se defiende la estrategia marcada con el argumento de que “hay que administrar los frentes” y establecer prioridades. “El dinero es menos importante que lograr promulgar leyes como la del matrimonio homosexual. Tenga en cuenta que en Italia ni siquiera han podido sacar adelante una ley de parejas de hecho. La situación no está para reformas constitucionales, ni para modificar los acuerdos con la Santa Sede”, indica una alto responsable de la Administración. El empeño del Ejecutivo socialista está ahora en evitar que el resto de las confesiones religiosas se sientan discriminadas.

Según la directora de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico, se está trabajando para que el millón de protestantes españoles pueda contar el próximo año con la casilla de la declaración de la renta que les permitirá destinar el 0,7% del IRPF a su organización. A su juicio, la mayoría de los obispos españoles son moderados, “conservadores, pero moderados”, indica. “Y lo que pasa”, añade, “es que, además, buena parte de la izquierda sólo tiene en la cabeza el modelo francés de separación radical Iglesia-Estado, que sí es una excepción en Europa”.

Pese al vocerío reinante, también en España hay un terreno de encuentro propicio para el acuerdo. El documento que la Conferencia Episcopal publicó el 22 de abril de 1986 juzga como alternativas igualmente inaceptables, tanto la pretensión de “imponer a todos las normas morales de la Iglesia para la vida social” como el propósito de “eliminar cualquier intervención de la Iglesia en la vida pública inspirada en la fe”.

Hay pues en la instrucción misma de la Iglesia una descalificación expresa de los comportamientos que han aflorado en la presente legislatura y que difícilmente encuentran asiento en el principio, tan abusivamente utilizado por el integrismo, de que “en caso de conflicto hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Parece claro que un sector del clero pretende recuperar a través de las palancas política y mediática el ascendente moral y espiritual que la Iglesia ha perdido en la sociedad. “En el contexto actual, se corre el riesgo de ver enemigos donde no los hay”, afirman Jesús Romero y Tiscar Espigares, responsables de la Comunidad de San Egidio, dedicada a ayudar a los desfavorecidos.

“Tanto los creyentes como los no creyentes nos enfrentamos a problemas comunes y el diálogo es el único camino que puede dar frutos y posibilitar las respuestas serenas. No hay que olvidar que la Iglesia primitiva gozaba de la simpatía del todo el mundo y que si ha sobrevivido 20 siglos es porque ha trabajado por los pobres y necesitados”, dicen.

Si eso es así, la Iglesia debería buscar a su principal enemigo dentro de ella misma: en los seminarios clausurados por la sequía vocacional, en la escasa capacidad de atracción de un magisterio que condena el preservativo, la píldora y el divorcio, en la miopía y los temores que le hacen vivir de espaldas a la realidad, añorando tiempos pretéritos o confortándose con la alegre estadística de que el 90% de los españoles se declara católico.

La realidad es que los católicos practicantes no superan el 30% de la población, que el porcentaje de contribuyentes que marcan en exclusiva la casilla de la Iglesia católica es el 23% y que únicamente hay 20.000 sacerdotes, la mayoría de edad avanzada y sin recambio a la vista. Más bien parece que la huida hacia delante de una parte del episcopado puede precipitar su marginación y provocar que la izquierda española vuelva a hacer del anticlericalismo una equivocada seña de identidad.

El pestilente error de la libertad
El socialista Gregorio Peces-Barba, uno de los siete padres de la Constitución, propone modificar los convenios con Roma. A su juicio, parte del problema reside en la referencia explícita a la Iglesia católica inscrita en el apartado constitucional que aborda la cooperación del Estado con las confesiones religiosas. “Jordi Solé Tura, Miquel Roca y yo mismo estábamos en contra de esa mención expresa, pero no insistimos lo suficiente, porque, sencillamente”, dice, “entonces no podíamos imaginar que las cosas llegarían al extremo al que han llegado”. De hecho, en los tiempos en los que la jerarquía eclesiástica parecía haber abandonado las posiciones ultramontanas, el conjunto de la izquierda asistió pasivamente a las decisiones adoptadas por los Gobiernos de González: convenios con la Santa Sede, pactos con los colegios concertados, participación en el IRPF…, que han ido conformado el privilegiado estatus de la Iglesia española.Antiguo democristiano, Peces-Barba sostiene que la Iglesia católica no está regulada por las leyes españolas, tampoco por la Ley de Libertad Religiosa, y que el hecho de que sólo asuma el marco constitucional y los acuerdos con la Santa Sede “crea zonas exentas a la acción del Estado”.Lo que le alarma, en todo caso, es la involución integrista que aprecia en la jerarquía eclesiástica, el traslado al ámbito político de la consideración de que la Iglesia es la detentadora y la administradora de la Verdad con mayúsculas, la verdad de Dios.“No aceptan la distinción público-privado que está en el artículo 27 de la Constitución y, en el fondo, siguen pensando como en el siglo XIX, cuando decían que la libertad de conciencia era un pestilente error”, indica Peces-Barba.

> Berria: Eliza > IU CONSIDERA LA CONCENTRACION DE LA IGLESIA COMO EL CIERRE DE LA PRECAMPAÑA DEL PP

  • IU: “Es el acto de cierre de la precampaña del PP”
  • Grupos de gays y lesbianas aseguran que la cita es “contra el Gobierno y contra sus leyes sociales”
  • El País, 2007-12-30

El candidato de Izquierda Unida a la Presidencia del Gobierno, Gaspar Llamazares, ha asegurado que la manifestación de “exaltación de la familia” impulsada por la jerarquía católica se ha convertido “en el mitin de cierre de la precampaña electoral del PP”. Según Llamazares, el PP “a través de los sectores más conservadores de la Iglesia católica se moviliza en contra de los acuerdos, las leyes y la soberanía de nuestro Parlamento atacando los acuerdos democráticos adoptados”.

Fundación Triángulo
La Fundación Triángulo por la igualdad social de gays y de lesbianas considera que es un evento “contra el Gobierno y contra sus leyes sociales”. El presidente de dicha fundación, Miguel Ángel Sánchez Rodríguez, indica en un comunicado que “nadie quiere prohibir la familia cristiana”, sino que “es la Iglesia la que intenta ilegalizar al resto de familias”. Sánchez añade que a la mayoría de las familias no le importa que los cristianos “vivan según las normas que su fe o sus pastores les digan”, pero sí que quieran, a su juicio, “imponer” esas normas a los demás.

> Berria: Eliza > 30-D: ATAQUES A LAS POLITICAS DEL GOBIERNO EN EL ACTO POR LA FAMILIA CRISTIANA

  • Ataques a las políticas del Gobierno en el ‘acto por la Familia Cristiana’
  • El cardenal Rouco Varela asegura que la legislación española en materia de familia ha sufrido un “retroceso con respecto a la Declaración de Derechos Humanos”
  • El País, 2007-12-30 # Rosa Jiménez Cano / Agencias • Madrid

El cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha clausurado el acto por la familia cristiana que se ha celebrado hoy en la plaza de Colón al que ha asistido miles de personas, y en el que se han podido oír fuertes críticas al Gobierno por sus políticas en materia de familia, tales como el matrimonio homosexual o el llamado divorcio express, que, en palabras de Rouco, suponen “una marcha atrás en los derechos humanos”.

El acto ha comenzado con las palabras del cardenal Agustín García-Gasco, arzobispo de Valencia, que ha criticado “la cultura del laicismo”, que ha calificado como “un fraude” que “sólo conduce a la desesperación por el camino del aborto, el divorcio express y las ideologías que pretenden manipular la educación de los jóvenes”, y por lo que “nos dirigimos a la disolución de la democracia”.

Después ha tomado la palabra el cardenal y arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, que ha asegurado que la familia está bajo “amenazas claras y ataques de gran calado”, que suponen un “ataque grave para el futuro de la sociedad”.

La plaza y las calles anexas – sobre todo la calle Génova que confluye en la plaza Colón – han estado llenas de personas que han portado pancartas donde se criticaba el aborto o los matrimonios homosexuales, y que han podido seguir el acto por varias pantallas de televisión. Varios de los asistentes han llevado banderas nacionales de España y de Portugal, así como las de las comunidades neocatecumenales.

Testimonios y conexiones con el Vaticano
La proyección del vídeo con las palabras del papa Juan Pablo II ha tenido que ser suspendida ya que tan solo funcionaba la imagen, pero no el audio. Posteriormente ha tomado la palabra Domingo Blasco, del Foro de la Familia, quien también ha criticado la política del Gobierno: “No dejéis el corazón y la cabeza de vuestros hijos en manos de nadie y menos del Estado”.

Los autocares – medio millar según las previsiones – que trasladan a las familias están aparcando en las zonas reservadas de las calles de Alfonso XII -junto al parque del Retiro-, Alcalá, entre la Plaza de la Independencia y la calle de O’Donnell, Menéndez Pelayo y la avenida Ciudad de Barcelona.

Antes de conectar en directo con el Vaticano, para trasmitir en vivo el rezo del Angelus de Benedicto XVI, por la megafonía del acto se ha anunciado que “el Papa sabe que hay aquí un millón y medio de personas”.

El papa Benedicto XVI ha saludado en español “a los participanees en el acto por la familia” que se está celebrando en la Plaza de Colón, recibido con aplausos entre los asistentes.

El acto ha contado con los testimonios de varios religiosos y líderes de movimientos católicos, entre ellos Kiko Argüello, fundador del Movimiento Camino Neocatecumenal, que ha asegurado que “Europa necesita que ayudemos a la familia”.

Con gran énfasis en las palabras y subrayando con gestos, Kiko Argüello se ha referido a varios pasajes de la Bibilia, para luego asegurar que “estos gobiernos ateos y laicos nos quieren hacer creer que nuestra nave, nuestra vida, no va a ningún lado y no es cierto”. Posteriormente ha cogido una guitarra y ha pedido al público que cante con él la canción Resucitó.

Críticas de Rouco a la legislación española
Tras la procesión de la virgen de la Almudena -que ha ido acompañada por el canto de su himno- ha iniciado la homilía el cardenal y arzobispo de Madrid Antonio María Rouco, quien ha pedido “orar por la familia cristiana”.

Rouco Varela ha calificado la situación de la familia como “el problema más grave de la sociedad”, al enfrentarse a quienes “relativizan radicalmente la idea de la familia” y a amenazas como “la violencia doméstica y los abortos”, estos últimos calificados como “plaga”, que “interpelan fuertemente a nuestras conciencias”.

“Quien obstaculiza la institución de la familia, aunque sea de forma inconsciente, hace que la paz nacional e internacional sea más frágil”, ha asegurado el cardenal Rouco Varela, quien ha calificado como de “valor insustituible” el matrimonio entre un hombre y una mujer, “célula y vital de la familia”.

El arzobispo de Madrid ha citado directamente el artículo 16.3 de la declaración de los derechos humanos: “Constatamos tristemente que el ordenamiento jurídico español ha dado marcha atrás con respecto a la declaración de Derechos Humanos de la ONU”, ha asegurado Rouco Varela.

“Ofrecemos nuestro testimonio, no lo imponemos”, ha asegurado el cardenal Varela para acto seguido llamar a la “evangelización de la sociedad española”.

> Berria: Eliza > BERMEJO PIDE A LOS OBISPOS QUE REFLEXIONEN SOBRE LA PEDERASTIA

  • Bermejo pide a los obispos que reflexionen sobre la pederastia
  • El ministro de Justicia critica al prelado de Tenerife
  • El País, 2007-12-30 # Juan G. Bedoya • Madrid

“Difíciles de digerir”. Con esta impresión ha recibido el Gobierno las declaraciones del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, sobre la homosexualidad y la pederastia. El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, pidió ayer una reflexión a la Conferencia Episcopal tras calificar las palabras del prelado como “enormemente desafortunadas”.

El obispo Álvarez comparó la homosexualidad con la pederastia y dijo que hay menores que desean y provocan los abusos sexuales, en una entrevista publicada por La Opinión de Tenerife. También declaró que “sólo un 6% de los homosexuales se debe a cuestiones biológicas”. Añadió: “No hay que confundir la homosexualidad como necesidad existencial de una persona, con la que es practicada como vicio. La persona practica, como podría practicar el abuso de menores. Lo hace porque le atrae la novedad, una forma de sexualidad distinta”.

Advertido por la periodista que le estaba entrevistando sobre la evidente diferencia que hay entre una relación homosexual y un abuso, el obispo replicó: “Por supuesto, pero ¿por qué el abusador de menores es enfermo?”. La periodista: “Un abuso es una relación no consentida”. Y el obispo: “Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso, si te descuidas, te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece”.

Estas son las opiniones que, según Fernández Bermejo, “deberían hacer reflexionar a la Conferencia Episcopal”. Lo dijo ayer en declaraciones a la Cadena Ser. También que las opiniones del prelado son más desafortunadas “por lo que suponen que por lo que realmente acaban diciendo”. “A veces resulta difícil digerir que un obispo pueda decir semejantes cosas”, añadió.

Por su parte, el secretario general de la Asociación de Teólogos Juan XXIII, Juan José Tamayo, acusó al obispo de Tenerife de “demonizar y culpabilizar” a los adolescentes que sufren abusos sexuales, y de “desculpabilizar a los pederastas”.

En declaraciones a la agencia Servimedia, Tamayo añadió que lo dicho por el prelado es “una agresión contra la dignidad humana y la integridad física de los adolescentes, y una pérdida de los criterios éticos más elementales en relación con la violencia y la violación sexual”.

El obispo “demuestra un profundo desconocimiento de las investigaciones científicas sobre la sexualidad. Se mueve en un paradigma homofóbico, al considerar la homosexualidad perjudicial para las personas y para la sociedad, y al entender la práctica de la homosexualidad como un vicio. Con declaraciones como ésta no extraña el descrédito que la Iglesia católica tiene entre los adolescentes y los jóvenes, que huyen de ella como de la peste”, concluyó.

> Iritzia: J.M. Ruiz Soroa > EL SILENCIO DE LOS REALQUILADOS

  • El silencio de los realquilados
  • «Lo mismo sucede cuando se abandona al mundo nacionalista la discusión sobre cómo se llama este país, Euskadi o Euskal Herria. No es cosa nuestra, dicen algunos, aceptamos lo que diga la ley. Es la actitud del que se siente un realquilado, un extraño metido en casa ajena»
  • El Diario Vasco, 2007-12-30 # J.M. Ruiz Soroa

Regresa la polémica de los símbolos a la actualidad vasca: por un lado, los tribunales van poco a poco exigiendo coactivamente a las instituciones locales o autonómicas el cumplimiento de la obligación legal de exhibir la bandera española, generando la predecible resistencia nacionalista. Por otro, salta la controversia sobre «el nombre de la cosa», y nacionalistas de distinto pelaje partidista disputan sobre si ese nombre es el de «Euskadi» o el de «Euskal Herria». No es mi intención tomar posición en la polémica, sino más bien comentar la anómala reacción que provoca en algunos políticos vascos, una reacción que yo describiría como la «filosofía del realquilado».

Y es que, aparte de los políticos que adoptan posturas tajantes a favor o en contra de los símbolos en cuestión, como son la mayoría de los nacionalistas o los del Partido Popular, aparece entre nosotros una actitud peculiar, la de los que se dedican a quitar hierro al asunto declarándose, si se me permite la analogía, algo así como agnósticos en materia simbólica. Son los políticos socialistas y, en general, la sedicente progresía de izquierdas. Todos ellos coinciden en proclamar que la querella simbólica no va con ellos, porque ellos están al margen de esa cuestión tan inflamable. La primera línea argumentativa de estos regidores públicos (escúchese por ejemplo a los alcaldes de Bilbao, Vitoria o San Sebastián) es que las preocupaciones reales de los ciudadanos atañen a cosas pragmáticas, tales como las calles, los servicios públicos o las hipotecas. Les preocupan las aceras, no las banderas, afirman.

Es un argumento que, si algo dice, es que los ciudadanos somos bastante cortitos de entendederas, puesto que sólo podríamos preocuparnos de una cosa. En el fondo es un argumento insultante para nuestra habilidad como seres humanos: los ciudadanos somos perfectamente capaces de preocuparnos a la vez por las calles, la hipoteca, los hijos, las banderas, el hambre en el mundo, la marcha del equipo de fútbol y un montón de asuntos más. No somos tan pobres de espíritu como creen nuestros alcaldes cuando les conviene: por ejemplo, somos capaces de apreciar el aspecto funcional de la pasarela sobre la ría (tenemos piernas y los puentes son para transitar) pero también su valor artístico y expresivo (tenemos ojos y lo que han hecho con la pasarela es un atentado a los derechos estéticos de la ciudadanía). Pues así mismo guardamos un nicho en nuestro almario para la cuestión de las banderas que ondean o no en la balconada, sin que por ello deje de afanarse nuestro espíritu en más trascendentes cuestiones.

Entra en juego entonces la segunda trinchera de quienes no quieren entrar en el meollo de la cuestión: la de despojar de todo valor positivo a los símbolos, condenarlos a todos como los verdaderos culpables de los males del mundo. «Yo quitaría todas las banderas», «son emblemas que sólo sirven para enfrentar», «son la fuente de la violencia sectaria», etcétera.

Es la misma receta que los progresistas de salón usan con las religiones, a las que achacan ser la fuente de todas las guerras: suprimirlas todas. Esta postura tiene su versión cínica (la de aquellos alcaldes que dicen que ellos no ponen ninguna bandera en el ayuntamiento, aunque nos plantan una enorme a unas decenas de metros de la casa consistorial), y también su versión acomplejada, la de quienes prefieren renunciar a todos los símbolos antes que ser tildados de aliens en la comunidad en que viven por defender uno inapropiado.

No hace falta decir que la realidad social la construyen los seres humanos en forma simbólica, que los símbolos no son sino los ladrillos con los que edificamos el marco en que habitamos. Da igual que se trate del dinero o del fútbol, del Estado o de la familia, de la vida personal o del más allá, todo lo social, absolutamente todo, son mundos que construimos por convención con elementos simbólicos. Renunciar a los símbolos es, por ello, una postura absurda que sólo puede entenderse como afectación forzada; en realidad, nadie renuncia a los símbolos sino que simplemente «hace como que no le importan». Como el zorro con las uvas. Por eso, cuando nuestros políticos progresistas declaran que ellos «pasan de banderas» están en realidad amputándose de su propia matriz simbólica. Y, lo que es peor, con ese gesto aparentemente excelso están abandonando el campo a los nacionalistas, les están cediendo el protagonismo absoluto en la construcción simbólica de la realidad social vasca.

Lo nuestro, dicen con impostada seriedad, es construir calles y ferrocarriles, ocuparnos de las necesidades materiales de los ciudadanos, eso de los símbolos no sirve para nada y se lo dejamos a los señores nacionalistas. Hace ya años que éstos sacudieron la cabeza asombrados ante tamaño regalo y se pusieron afanosos a la tarea de edificar ellos solos la realidad pública vasca. Y tanto han avanzado en la materia que en la actualidad consideran que es su derecho adquirido hacerlo solos.

Lo mismo sucede cuando se abandona al mundo nacionalista la discusión sobre cómo se llama este país, Euskadi o Euskal Herria. No es cosa nuestra, dicen algunos, aceptamos lo que diga la ley. Es la actitud del que se siente un realquilado, un extraño metido en casa ajena: a nosotros nos da igual, susurran, es cosa suya dar nombre a este país. Singular abdicación. Nombrar es embrujar, es crear, es inventar las cosas. ¿Cómo entonces podríamos abstenernos de ello? Sólo por represión autoinducida.

Manuel Montero ha destacado más de una vez el asombroso proceso que comenzó en la transición, un proceso en el que los partidos no nacionalistas asumieron voluntariamente el papel de actor secundario, el rol de sujeto paciente de «la construcción nacional de los nacionalistas». Desde entonces, más de la mitad de la población asume la filosofía del realquilado y sublima su frustración invocando la prudencia. Porque es cierto, no lo niego, que en la filosofía del realquilado late también un noble espíritu de prudencia, de búsqueda de la paz social. Se renuncia a agitar las cuestiones que pueden encrespar los ánimos porque lo importante es la convivencia de todos. Prudente postura, sin duda, pero sobre cuya efectividad real para el fin que persigue cabe ser un tanto escéptico, visto lo visto durante estos años. Porque esa asunción unilateral y resignada por los no nacionalistas de su papel de masa «simbólicamente inerte» no parece haber amortiguado el frenesí nacionalista, sino que más bien lo ha excitado. Y lo ha excitado por dos razones: primero, porque al cederles ese campo de juego se les ha hecho creer que es de su exclusiva propiedad. Y segundo, y más importante, porque se les ha concedido una bula de irresponsabilidad. ¿En qué sentido? En el de que los nacionalistas pueden adoptar cualquier posición político-simbólica que deseen, por extremosa e hiriente que sea, con la seguridad de que tal conducta no les pasará factura política ninguna. Pueden rechazar las normas constitucionales, las instituciones comunes, la pertenencia compartida y todos sus símbolos, que no por ello dejarán de ser aceptados como interesantes ‘partners’ políticos, ni se interrumpirá el amable diálogo con ellos.

Ellos tienen libertad total para hacer alegres bilbiriketas con los símbolos, los demás somos tan responsables y prudentes que guardamos silencio, hacemos de tripas corazón por la convivencia y les echamos una mano en pro de la gobernabilidad del país. E incluso esperamos que se moderen gracias a nuestro ejemplo. Quizás algún día sea así, pero lo dudo mucho.

> Berria: Hezkuntza > PAIS VASCO: EL TSJPV ADMITE UN RECURSO SOBRE EDUCACION PARA LA CIUDADANIA

  • El TSJPV admite un recurso sobre Educación para la Ciudadanía
  • La recusación contra el decreto vasco que regula la asignatura ha sido presentada por catorce padres
  • El Diario Vasco, 2007-12-30 # A.L. • DV • Bilbao

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha admitido a trámite un recurso presentado contra el decreto del Gobierno Vasco que desarrolla en Euskadi la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

En dicho recurso, se esgrime un informe de la denominada Red de Profesionales por la Ética que indica que «el currículo de Educación para la Ciudadanía en el País Vasco tiene, como en el resto de comunidades, una fuerte carga de educación moral de los alumnos que es contraria a la libertad ideológica en la escuela».

Según informó la citada red a través de un comunicado hecho público ayer, el recurso alega la «vulneración del derecho fundamental de los padres a educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones, sin injerencias del Estado o de la Administración».

Esta iniciativa legal fue presentada ante el alto tribunal vasco por un grupo de catorce padres de alumnos el pasado 27 de noviembre.

Por su parte, el Partido Popular ya anunció a finales del pasado mes de noviembre su intención de recurrir igualmente ante el TSJPV el mencionado decreto del Gobierno Vasco sobre el currículo educativo vasco, por considerar que «conculca derechos fundamentales» de los padres a la hora de decidir sobre la educación de sus hijos.

> Berria: Faxismoa > FRAGA ASEGURA QUE EL FRANQUISMO SENTO LAS BASES PARA UNA ESPAÑA CON MAS ORDEN

  • Fraga: “El franquismo ha sentado las bases para una España con más orden”
  • Asegura que personajes históricos del calibre de Franco deben ser juzgadas cuando haya pasado tiempo
  • Cadena Ser, 2007-12-30 # Servimedia

El ex presidente de la Xunta y actual senador del Partido Popular, Manuel Fraga, considera que los cuarenta años de dictadura franquista sentaron “las bases para una España con más orden”.


“Teniendo en cuenta lo que fue nuestro siglo XIX y las dos Repúblicas, el franquismo ha sentado las bases para una España con más orden”, señala el histórico dirigente del Partido Popular en una entrevista publicada hoy por el “Faro de Vigo”.


Fraga cree que no se puede “comparar la etapa de Franco con los años 30” e incluso recuerda un episodio de esa época: “El diputado Calvo Sotelo, que haciendo uso de su libertad de palabra criticaba al Gobierno, fue asesinado en un coche de la policía por un capitán de la guardia civil de uniforme rodeado de guardias de asalto. Aquello no era vivir”.


Al hablar sobre el dictador, Fraga recuerda lo que en su día ocurrió en Francia con Napoleón. “Al día siguiente de matarlo era un estropajo, pero cincuenta años después lo trajeron a París, es su héroe nacional y preside el Panteón de Hombres Ilustres”, señala. “No digo que con Franco vaya a ocurrir lo mismo, sino que las figuras de ese calibre no se pueden juzgar hasta pasado un cierto tiempo”, añade.


Las polémicas declaraciones de Jaime Mayor Oreja, que se negó a “condenar el franquismo porque “forma parte de la historia” son respaldadas “completamente” por Fraga. “Compare la etapa de Franco con los años 30. El diputado Calvo Sotelo, que haciendo uso de su libertad de palabra criticaba al Gobierno, fue asesinado en un coche de la policía por un capitán de la guardia civil de uniforme rodeado de guardias de asalto. Aquello no era vivir”.


Aznar y Zapatero
Fraga dedica en su entrevista generosos halagos hacia José María Aznar por “utilizar a los mejores hombres y a las mejores fórmulas” y sólo le reprocha “su honradez al anunciar antes de haber ganado las elecciones que no repetiría un tercer mandato”.


De Zapatero, critica “todo esto de la Memoria Histórica” por ser “un intento de ir a contramarcha de la historia”. “Algunas cosas se harán menos mal, pero en conjunto la gestión no es buena. Y sobre todo, tratar con los terroristas”.


Tras las elecciones de marzo, Manuel Fraga afirma saber dónde está su sitio: “Yo tengo 85 años, al servicio de Galicia y de España. En esa situación tengo que estar. El Senado no es mal sitio para mí”.

> Iritzia: Eva Nordbeck > PERFUMES, JOYAS Y RECLAMO SEXUAL

  • Perfumes, joyas y reclamo sexual
  • El Diario Vasco, 2007-12-30 # Eva Nordbeck • Barcelona

En esta época navideña marcada por la adquisición de perfumes y joyería, se usa con obstinación pertinaz el reclamo burdo de una provocación sofisticada. No sé por qué lo femenino debe desnudarse para hacerse atractivo. La mujer nunca refleja mejor lo que ella es que cuando ofrece su ternura de madre o esposa. La sexualización de su imagen la denigra y hace de ella un gancho publicitario despojado de sí misma. Qué triste es que muchas no sepan valorar su belleza y la malgasten ávidamente con fines de codicia, difuminando su encanto original travestido de burdel, en pro de un protagonismo en el papel «couché», o en un spot televisivo.