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  • Lesbianas y alcoholismo: Hasta la última gota
  • Las lesbianas no tienen mayor predisposición al alcoholismo que las mujeres heterosexuales. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que el alcoholismo puede afectar a más del 30% de las lesbianas ¿por qué ocurre este fenómeno? ¿cuál ha sido la experiencia de quienes han cruzado la línea de la adicción? RS lo devela en este reportaje.
  • Rompiendo el Silencio, 2008-01-01 # Érika Montecinos Urrea · RS

Cuando Doris (33), comunicadora audiovisual, se vio bebiendo sola en la habitación de un hotel que tomó exclusivamente para eso, supo que ya había “llenado el vaso”, así, literalmente. Y es que el alcohol en su vida se había instalado con todo, tras un mar de situaciones familiares y falsas relaciones que producían en ella un vacio.


“Cuando una está ahi, dentro del torbellino, no hay razones especificas, sino más bien todo lo que nos rodea parece ser motivo suficiente para tomar. En mi caso, todo iba cuesta abajo, y el rollo sentimental es súper fuerte para las personas que beben en exceso”, cuenta.


Doris añade que vio muy mal a su familia por esta decisión de sumirse en el alcohol, sobretodo a su mamá que lloraba desconsolamente cada vez que llegaba a su casa con bastantes copas demás. “Eso fue fuerte. Ver a mi Mama llorando por las embarradas que yo me mandaba en ese estado, pero nunca me buscaron ayuda. Mi familia sufrio por lo que ellos sentian al verme así, pero no por lo que yo en realidad estaba pasando”, explica.


Decidio dejarlo cuando “llenó el vaso”, como indica ella misma. “Muchas veces me decidí, pero no podia, no estaba lista aún para enfrentar la vida sin alcohol. Un día desperté y dije, “ya no quiero más, esto me aburrio”. Y de eso hace casi 5 años. Creo que fue el momento perfecto. Ya habia saturado y ahora, doy gracias al universo por todo lo que pasé, porque mientras más profundo caí, más grande fue el salto. Nunca más me dieron ganas de tomar”.


Tal como ella, son muchas las mujeres en los últimos años que han aumentado su ingesta de alcohol. Las lesbianas no tienen mayor predisposición al alcoholismo que las mujeres heterosexuales. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que el alcoholismo puede afectar a más del 30% de las lesbianas, cifra que la psicóloga de la Universidad de Chile, Kena Lorenzini, dice no compartir completamente.


“Estos estudios deben ser cuantitativos, sino tienen una metodología y muestra coherente con el universo de lesbianas, sus resultados pueden ser cuestionados Según mi experiencia, estos resultados no corresponden a la realidad, pero tampoco podría afirmar una cifra, pero indudablemente mi percepción es que el alcoholismo se da en mucho menor medida. Además el alcoholismo (del cual hay varias categorías) no sólo va a depender de que la mujer sea lesbiana, sino de otras variables, como si es joven, si viene de una familia disfuncional etc”, plantea.


Así y todo, muchos estudios sobre salud lésbica reconocen que el consumo excesivo de alcohol en ellas, puede incidir para un mayor incremento a padecer cancer de mamá, junto con la obesidad y la escasa preocupación a una revisión periódica.


El sitio español en Internet “Guirigay” afirma que en las lesbianas se dan altos índices de alcoholismo y tabaquismo.


“Somos sujetas de riesgo ante diversas adicciones debido a la presión social que tenemos que soportar. Además, la cultura lésbica es, por su especial situación, una cultura de bares. Prácticamente, sólo es posible conocer a otras personas lesbianas en los bares, lo que nos anima a beber y fumar”. Según el Instituto de Protección de la Juventud Gay y Lesbiana de Nueva York, el 30% de quienes allí asisten buscan solución al rechazo social en el alcohol o las drogas”, señalan.


¿Las lesbianas estamos expuestas en mayor medida a las adicciones como el alcohol? En el Movimiento Unificado de Minorias Sexuales (MUMS) se han tomado el tema muy en serio y cuentan con un Centro en primera respuesta, destinado a brindar orientación y asesoria a aquellas lesbianas y gays que tienen que lidiar con este problema, muy pocas veces reconocido como tal.


Desde la calle
Isabel (27), traductora, aún se recuerda pidiendo monedas en las esquinas del centro de Santiago para comprarse “la chela”. Su desayuno habitualmente era un pan con mantequilla y una cerveza “de a litro”. Su familia, que hace poco se había enterado sobre su orientación sexual, no le aguantó más su “estilo de vida”,e incluso, su madre le insistía en que el alcohol fue el culpable del lesbianismo de su hija. Frente a todo eso, la expulsaron de la casa.


“No tenía a dónde ir, llamé a mis supuestas amigos en ese momento, en su mayoría gays ¿y me vas a creer que ninguno se ofrecio a brindarme apoyo?. Llegué a la casa de unos Okupas y ahí me puede mantener durante algunos meses, pero macheteaba monedas sólo para beber. Mi estudios fueron suspendidos, mi carrera se fue a la cresta. Yo no era nadie”, relata.


Las razones para que comenzara a beber de esa menera, las relaciona con el abandono de su primera pareja mujer. “Me fui al hoyo. Sentía un vacio muy grande, como que el alcohol era lo único que me podía mantener en otra dimensión, fuera del dolor”, dice.


Felizmente, esa época quedó atrás para Isabel y hoy con mucho esfuerzo y el apoyo de su misma familia que después la buscó, pudo “rehabilitarse” y retomar su vida. Hoy se considera “astemia” y sólo pide bebidas cuando va a algún bar.


“Mis amigas me molestan, porque dicen que cómo puedo ir a un bar a tomar bebida!, pero eso no me aproblema, me siento mejor sobria y disfrutarlo realmente, no perderme de la diversión porque estoy tirada en el suelo sin saber qué pasa”, manifiesta.


Lorenzini indica que evidentemente el vivir una doble vida puede facilitar la utilización de cualquier tipo de elemento que permita el alivio de la tensión psíquica vivida, “no sólo el alcohol y las drogas, sino también lo puede ser volverse callejera (por lo insoportable que le significa estar en su casa) , trabajólica, hipersexualizada, hiperpolola etc. Siempre que hay una doble vida, existirá un mayor riesgo de consumo de alcohol, pero no es condición sine qua non”.


  • Kena Lorenzini, psícologa: “Es difícil dejar de beber sólo con buenas intenciones”

¿Cómo pueden algunas lesbianas que están muy metidas en esto del alcohol salir adelante y dejarlo?
Cualquiera persona, lesbiana o no, para dejar el alcohol debe seguir un tratamiento, el cual debe ser , desde mi punto de vista, multidisciplinarlo, es decir, psiquiatra, psicólog@, terapeuta ocupacional. Será ambulatorio o no dependiendo de cada caso. Creo que es tremendamente difícil dejar la adicción al alcohol sólo con buenas intenciones, se necesita en primer lugar una toma de conciencia de que se tiene el problema con el alcohol, y trabajar que hay tras ese consumo, se puede aventurar que es por el hecho de ser lesbiana en un mundo hostil, pero lo más probable es que las causas sean múltiples y es necesario que indague en ella, con ayuda para conocerlas.


¿Hay mayor predisposición de lesbianas jóvenes para el consumo de alcohol?
En realidad, hay mayor disposición de l@s jóvenes en general a consumir alcohol, por ello no sé si la variable lesbiana influye demasiado. Son múltiples las hipótesis para explicar esta mayor disposición de l@s jóvenes al consumo, pero la realidad parece confirmar este dato.

> Berria: Bikoteak > ESTADOS UNIDOS: PRIMERAS UNIONES CIVILES ENTRE HOMOSEXUALES EN NUEVO HAMPSHIRE

  • Primeras uniones civiles entre homosexuales en el Estado de Nuevo Hampshire
  • La ley que autoriza estas uniones, vigente tan sólo en otros tres estado de EEUU, ha entrado en vigor con el año nuevo
  • Cadena Ser, 2008-01-01 # EFE

Veintitrés parejas homosexuales celebraron la llegada del 2008 con una ceremonia colectiva en Nuevo Hampshire en la que se dieron el “sí quiero”, sellando así unas uniones civiles que desde hoy son legales en ese estado del Noreste de EEUU.

Con la entrada en vigor de la ley, Nuevo Hampshire se ha convertido en el cuarto estado del país en autorizar esos vínculos civiles entre homosexuales, que otorgan a las parejas prácticamente los mismos derechos y obligaciones que las personas casadas. Sin embargo, tan sólo el estado de Massachusetts permite el “matrimonio”, definido con esa palabra, entre individuos del mismo sexo.

Las uniones civiles permiten a la pareja heredar propiedades, hacer declaraciones de impuestos conjuntas a nivel estatal, suscribir seguros conjuntos de automóviles y viviendas, y les da derecho a visitas en el hospital como cualquier esposo heterosexual, por ejemplo.

Hoy asumieron esos derechos 46 homosexuales que, arropados por unos 300 familiares y amigos, fueron unidos por un pastor de la Iglesia Unitaria Universalista, según el diario local “Union Leader”. Entre ellos estaban la legisladora estatal demócrata Gail Morrison y su pareja Pauline Chabot.

La ley que permite las uniones fue aprobada por un legislativo dominado por los demócratas y rubricada en mayo por el gobernador, John Lynch, también demócrata. Estas uniones también son legales en Vermont, Connecticut y Nueva Jersey.

Oregon debía haber legalizado hoy las “asociaciones domésticas”, que dan algunos derechos a la pareja no casada, pero que no llegan al nivel de las uniones civiles. Sin embargo, un juez federal ordenó el viernes su suspensión, pendiente de una audiencia sobre si la norma debe ser sometida a un referéndum, como reclaman los grupos que se oponen a ella.