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> Iritzia: Antonio Salvador > LA HOMOSEXUALIDAD COMO FETICHE

  • La homosexualidad como fetiche
  • El Llanto de la Acequia, 2008-01-03 # Antonio Salvador

Están intentando convertir en objeto de consumo un prototipo de imagen de homosexual que, en realidad, nos convierte en esclavos del mercado para ser respetados. El homosexual es ciudadano respetable según su condición de consumidor.
(Colectivo Liberacción)

No tengo ningún amigo gay ni ninguna amiga lesbiana. O por lo menos eso creo, aunque nunca se sabe. De hecho, no hay porqué saber. Cada uno tiene derecho a preservar su intimidad, a resguardar su interior del acecho de las habladurías.

He empezado este texto así, porque no soporto a los tunantes que enmascaran su homofobia, refiriendo sus supuestas amistades en el ámbito homosexual. Tampoco trago a la progresía reinante, que utiliza esta misma puta frase para ganarse los votos y los afectos de la comunidad gay.

La homosexualidad es una opción sexual más, tan respetable y tan natural como el resto. Por mucho que se empeñen los católicos integristas y sus acólitos de Falsimedia, no es una enfermedad ni una maldición bíblica. Es un estado del ser, un hilo cualquiera de la compleja madeja en la cual se desenvuelve la humanidad.

En estos últimos tiempos la homosexualidad se ha banalizado, ha sido reconvertida en un objeto de consumo, en un juguete nuevo del santísimo mercado. Notorios homosexuales copan las pantallas de televisión, despellejando al famoserío o pontificando sobre cosas de las que no tienen ni zorra idea. Exagerando al máximo, utilizando su condición sexual para divertir al personal, insultan a su propio colectivo, adornando con su solicitada presencia el circo mediático que sufrimos (y que merecemos).

Perseguidos, torturados y encarcelados por los fundamentalismos religiosos de cualquier signo, olvidados por el bendito marxismo, que en muchas ocasiones contribuyó también a su desdicha, hombres y mujeres consumidos en la hoguera, sólo por ser diferentes. Uno de los puntos negros de mi admirada Revolución Cubana fue su actitud pasada hacia los homosexuales, felizmente superada y corregida.

El Imperio se hace abanderado de la causa arcoiris, con el odioso objetivo de justificar la próxima invasión de Irán. Ese maldito Imperio, formado por 50 estados, algunos de los cuales tipifica la sodomía como delito. Tras el atentado del 11 de septiembre de 2001, los imperialistas usaron argumentos feministas para respaldar el ataque contra Afganistán. En enero de 2008, el burka sigue siendo la prenda estrella en la triste pasarela afgana.

No es guay ser homosexual, ni debe serlo. No es antinatural ni pecaminoso, es algo normal. No hay que maldecir a los homosexuales, ni elevarlos a los altares. Todos los ciudadanos debemos disfrutar de idénticas libertades, libertades que nunca podrán realizarse en este sistema criminal. La ampliación de derechos civiles hacia estos grupos es positiva, siempre que entendamos que se enmarca en un proyecto electorero y vacío de principios sociales (ese magma ante conocido como PSOE).

Yo no tolero a los homosexuales, porque la tolerancia implica situarse en una posición de superioridad sobre los tolerados. Y resulta que no me considero superior a nadie, porque creo en la igualdad, la denostada y vituperada igualdad.

El capitalismo nos fabrica, nos utiliza y nos tira, cuando ya no le servimos. La socialdemocracia, que gestiona en estas horas el devenir español, nos acaricia el lomo y nos acerca la zanahoria mientras esgrime el palo. Esta versión light de la realidad, ha entronizado a cierto tipo de homosexual como modelo a seguir: Un gay (o una lesbiana), sin ningún tipo de inquietud social, no digamos pretensiones subversivas, con una buena posición económica, siempre a la última moda.

Señores, estamos hablando de temas muy serios, aspectos relacionados con la identidad sexual de un ser humano, por favor, no frivolicemos. Ya sé que venderíais a vuestra misma madre, y por ello, no os importa jugar con los sentimientos de un maricón o de una bollera. De todo hacéis negocio, hasta de la vergüenza de la que carecéis. Es inútil pediros un favor: que concibáis la homosexualidad tan humana como la reproducción.

Maldigo a los mercaderes, que trafican con sus semejantes, maldigo a las mafias rosas, que rentabilizan su condición sexual, maldigo a los politicastros que nos engañan, y maldigo a los empresarios que los eligen. Intentemos el socialismo, pues. O inventamos, o erramos.

> Berria: Homofobia > GALICIA: EL COLECTIVO GAY EVANGELICO PIDE UNA MESA DE DIALOGO CON SU IGLESIA

  • El Colectivo Gay Evangélico quiere una mesa de diálogo con su Iglesia
  • Las confederaciones protestantes se muestran a favor de los derechos de los homosexuales. No obstante, defienden la libre decisión de cambiar una opción sexual. Los gais piden que cesen las excomuniones
  • El Correo Gallego, 2008-01-03 # Patricia Hermida • Ferrol

La comunidad protestante no define la homosexualidad como una enfermedad “con posibilidad de curación”. Tras las polémicas declaraciones de Marcos Zapata, pastor evangélico partidario de “curar a los gais”, las Iglesias españolas se han posicionado. A través de un comunicado conjunto de las principales entidades protestantes, se muestra el apoyo a “los derechos de los homosexuales como ciudadanos ante la ley, dentro de un marco de libertades y respeto”.

En este escrito, se equipara “la intolerancia y el rechazo social sufridos durante siglos” por los protestantes con la misma persecución hacia la homosexualidad. Esta defensa es celebrada principalmente desde el Colectivo Gay Evangélico de España. Por este motivo, su portavoz Andrés de la Portilla pide una mesa de diálogo con su Iglesia. “Recogemos el guante y proponemos la participación de las asociaciones de gais en Galicia y España, los representantes de los que firman el comunicado y el propio Zapata”, explica. Dentro de esa política de buena voluntad, el colectivo incluso le solicita la Xunta que “no le abra un expediente a Marcos Zapata, porque sus declaraciones las realizó en un curso particular y no en los centros para los que trabaja”.

De todas maneras, el comunicado de las Iglesias evangélicas también defiende al líder protestante e incluso llega a afirmar que “nos identificamos con él”. No habla de “curación de la homosexualidad”. Pero sí menciona “la libre decisión de los ciudadanos a cambiar sus preferencias sexuales, se puede informar sobre la existencia de opciones de vida diferentes”. Según Andrés de la Portilla, “se demuestra que las confederaciones evangélicas no apoyan los llamados cursos de heterosexualidad, y ya se califica la homosexualidad como una opción”. Reconoce que “existe un desconocimiento científico en el comunicado, la Iglesia evangélica aún debe abandonar sus teorías no fundamentadas en la ciencia moderna”.

Sobre todo, el Colectivo Gay Evangélico reclama que “ya que la comunidad protestante asume nuestros derechos ante la ley, también debe defender los derechos religiosos”. Actualmente, si una persona se declara homosexual ante la Iglesia evangélica “te excomulgan en el 90% de las comunidades fundamentalistas, o amenazan con expulsarte si no te conviertes en heterosexual”.
Ante todo, De la Portilla define el comunicado como “revolucionario, porque incluso se admiten leyes como el matrimonio gay, aunque deben cesar las excomuniones o las homilías en las que se nos condena al infierno”.

Lo que se desea
Un gran pacto por la “ley del amor”

A través de esa posible mesa de negociación, el Colectivo Gay Evangélico pide “un gran pacto nacional, con la admisión de los derechos religiosos de los homosexuales, asumiendo la nueva ley del amor para todos”.
El fin de las líneas fundamentalistas
Según Andrés de la Portilla, “deben cesar las líneas más fundamentalistas en las que se malinterpretan los textos del Antiguo Testamento. La Iglesia evangélica se basa en el derecho de todos a la salvación y al perdón”.

> Iritzia: Maruja Torres > KIKO UTIL

  • Kiko útil
  • El País, 2008-01-03 # Maruja Torres

La aparición de Kiko Argüello -fundador y cabeza de la secta católica llamada Camino Neocatecumenal, pedazo de negocio- en la manifestación de los obispos y adyacentes bajo el lema pro familia suya, me recuerda lo que ocurrió en La Meca en 1979. Allí, aprovechando la masiva reunión de fieles motivada por el principio del siglo musulmán, un saudí wahabista, que también pretendía refundarlo todo en nombre de Alá y contra las disolutas costumbres de la época, se hizo fuerte con sus seguidores en el sagrado recinto islámico y la emprendió a tiros con el personal. La familia real saudí buscó en el alto clero ayuda -es decir, permiso en forma de fatua- para contraatacar en el santo lugar, y los capitostes espirituales marearon la perdiz hasta obtener la promesa de que serían canceladas las reformas y detenidos los avances sociales llevados a cabo por el difunto rey Fahd. Luego permitieron que se cargaran al iluminado: implantado su programa (incluía la prohibición de que salgan mujeres en la tele), que sigue vigente, ya no lo necesitaban. De aquella impecable maniobra integrista vienen muchos de los lodos extremistas que hoy sufrimos en todo el mundo, en el orbe musulmán más que en ninguna otra parte.

Al contemplar la sudada imagen de Argüelles, que parece un extra en película franquista piadosa de los cincuenta, he pensado en aquel tipo. Lo más retrógrado es lo que mejor se vende. No hay nada como los mensajes simples. Nuestro Kiko ha sido un peón importante útil del aparato publicitario de los dos últimos papados, y ahora se ha puesto a la orden de los obispos para salvar a España de la igualdad de derechos y la libertad de elección.

Terrible Iglesia, esta que enarbola a sus bufones como agitadores. No la menosprecien por pintoresca. Echa en falta medrar en la desgracia del país, su mejor caldo de cultivo.

> Berria: Erasoak > IRUÑEA: TRES JOVENES AGREDEN A OTRO, POR SER GAY

  • Tres jóvenes agreden a otro en Iruña, por ser gay
  • EITB 24, 2008-01-03

Tras la agresión, el joven de 19 años tuvo que ser hospitalizado durante 24 horas en la capital navarra. Unas 200 personas han participado en la concentración de repulsa convocada por la asociación Kattalingorri .

El pasado 27 de diciembre tres jóvenes agredieron a otro por su condición de homosexual en el barrio pamplonés de San Juan. Hacia las 06:00 horas, el joven de 19 años salió de un bar de ambiente gay de ese barrio cuando tres jóvenes, a cara descubierta, le dieron una paliza entre gritos de carácter homófobo. A raíz de las patadas y los puñetazos tuvo que ser atendido durante varias horas en un centro hospitalario de la capital navarra.

Han acudido unas 200 personas a la concentración convocada por la asociación Kattalingorri para esta tarde a las 20:00 para denunciar la agresión homófoba que sufrió el joven David Azkona.
Por medio de una nota de prensa, la asociación Kattalingorri de gays, lesbianas y transexuales ha expresado su apoyo al entorno familiar y de amistades de David Azkona.

“También quisiéramos poder llegar a los jóvenes agresores para decirles que algo grave les está pasando si piensan que ser protagonistas en la ejecución de este tipo de acciones les hará hombres” dice la nota, añadiendo que las instituciones tienen su responsabilidad “a la hora de propiciar alternativas educativas, culturales y de ocio” para evitar que los jóvenes caigan en este tipo de actos”.

> Iritzia: Juan Carlos Longas García > LA IGLESIA CATOLICA O EL IMPERIO DEL MAL

  • La Iglesia católica o el imperio del mal
  • Diario de Noticias, 2008-01-03 # Juan Carlos Longas García

A jerarquía eclesiástica está que se sale. Uno ya no sabe si es puro afán de notoriedad o, simplemente, que a un colectivo tan provecto como protervo se le va la olla y, en el desquicio, aflora lo mejor de un pensamiento cultivado desde siempre y atesorado con mimo en los años en que tanta barbaridad no parecía estar de moda. De la inmensidad del anecdotario con que nos suelen regalar los oídos y las meninges, hay dos perlas recientes que merecen alguna consideración.


La primera, como no podía ser de otro modo, se debe a ese prodigio intelectual, a medio camino entre la antropología, la psiquiatría y la prospectiva social, con que la Iglesia ha tenido a bien honrar a los tinerfeños, a cuantos por aquella diócesis se acercan y, gracias a la tecnología, a los que consumíamos nuestra existencia ignorantes de que tan ubérrimas tierras esconden semejante dechado. El curita ha resuelto de un plumazo el gran problema de la Iglesia católica, integrada en sus niveles superiores por un colectivo -el clero- particularmente proclive (abruma la rotundidad de los datos) a la pederastia.


Los homosexuales del siglo, esto es, los laicos, son unos enfermos que siempre pueden contar con la caridad de la Iglesia en el afán por salvar sus almas. Algo hay de morboso (tal vez inquietante) en esa obsesión por abrir amorosamente los brazos (¿serán sólo los brazos?) al colectivo gay. Pero con la clerigalla es otra historia, porque son los niños (qué malvados, y eso que Jesús les concedió el reino de los cielos… ¡uy!) los que provocan y los pobres sacerdotes sólo son culpables del pecado (pecadillo, tampoco hay que dramatizar) de flaqueza. Así que en la Iglesia no hay homosexuales sino pobres víctimas de los manejos de pérfidos niños. De paso, los ingenuos pederastas ya saben a qué (a quién) se debe su desgracia.


No se trata ya de que, como tan a menudo ocurre, la Iglesia -un representante cualificado- ignore o desprecie a las víctimas. Es más grave aún, porque en este caso culpa a las víctimas de su propia desgracia y hace buenos a los verdugos. El argumento tampoco es nuevo. Que se lo digan a tantas mujeres violadas a las que encima se reprende porque es que van provocando, a los parados que lo están por vagos o a los países pobres que lo son por carecer de ética del trabajo…


La segunda perla no es, alegrémonos por ello, del mismo calado social, aunque también lo tiene conceptual, doctrinal y político. Y es que el obispo de Valencia, Agustín García-Gasco, ha afirmado que el laicismo es un fraude y que nos dirigimos, gracias al aborto, al divorcio exprés y a ideologías manipuladoras de los jóvenes, a la mismísima disolución de la democracia. Ahí es nada. Sorprende, para empezar, que la palabra democracia surja en un discurso episcopal sin pretender condenarla o alertar sobre sus degeneraciones sino, por el contrario, para quejarse de su desaparición. Algo no está bien. El argumento es tramposo y deshonesto de principio a fin. Para empezar, es la propia Iglesia la que ha generado y puesto en circulación toda una teorización del laicismo que es la que conviene a sus intereses: el laicismo, como el pecado, sólo existe en las calenturientas mentes de los ideólogos eclesiásticos. En segundo lugar, no se me alcanza cómo la resolución de problemas sociales mediante la ampliación de derechos pueda terminar con un sistema cuya esencia debería ser, precisamente, obtener el máximo espacio de libertad. En tercer lugar, sólo la Iglesia, por una patente autoconcedida, no manipula: millones de damnificados por los colegios de la Iglesia lo atestiguan. Lo que hay detrás de todo esto es miedo. Miedo a la pérdida de influencia y de poder político y económico. Y en coherencia con su historia, la única salida que se le ocurre a la Iglesia es trasladar al Código Penal sus peculiares concepciones de la vida y la moral. Su democracia es un régimen opresivo y vigilado en el que sólo es realmente libre la Iglesia. Ahí está el Estado de la Ciudad del Vaticano: obras son amores…


Deberíamos estar ya hechos al disparate. Pero hay que reconocer a Rouco y sus demoníacos secuaces la capacidad para sorprender una y otra vez (¿no serán ellos las huestes del Anticristo? Se echa de menos la autorizada opinión de Iker Jiménez). El portavoz de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino, llegó a afirmar (según recogió la prensa) que “el matrimonio homosexual es la cosa más terrible que ha ocurrido en veinte siglos”. Nada más y nada menos. No las guerras, las matanzas, el desprecio a los derechos humanos, la opresión de unas personas (las más) por otras (las menos), la sistemática discriminación de la mitad de la humanidad (las mujeres) en nombre de principios sagrados y un largo etcétera en el que la Iglesi ha tenido mucho que ver (véase, sólo como muestra, Colosenses, 3, 18-19). No, lo peor ha sido que se reconozca la igualdad civil de un colectivo de ciudadanos. Habrá que pensar que la verdadera desgracia en estos veinte siglos ha sido que a un emperador romano se le ocurriera crear una estructura para dominar mejor su imperio y pusiera en marcha ese mecanismo infernal mejor conocido como Iglesia católica.

> Iritzia: Vicente Verdú > EL ANTIEROTISMO DEL ALMANAQUE

  • El antierotismo del almanaque
  • El País, 2008-01-03 # Vicente Verdú

Algo nos dice que cuando el sexo, el desnudo, la obscenidad carnal, se difunden tanto es porque han perdido buena parte de su valor. Valor de provocación, valor de asombro, valor como suceso, valor de cambio. El sexo mantiene muy alto su valor de uso puesto que se trata de lo más divertido que cabe imaginar, pero ha descendido mucho en su cotización simbólica. Ahora, no sólo las relaciones intersexuales se han multiplicado por mil y diversificado impensadamente, sino que las ofertas colman el mercado y no paran de crecer. Hasta la publicidad que en el motivo sexual hallaba el más fácil, duradero y eficaz de los cebos ha comenzado a comprobar las negativas consecuencias de su hartura. No en vano, ha sido la muerte, más que el sexo, desde el primer Oliviero Toscani hasta nuestros días de Dior, el elemento sugestivo en los últimos y mejores anuncios comerciales.


Frente al sexo que conmueve cada vez menos, la muerte, oculta y tabú, se alza como producto estrella. Si resulta prácticamente imposible escandalizarse hoy con la obscenidad del cuerpo, la muerte es la obscenidad corporal más radical e irreductible. Los relumbres de la muerte, en violeta o en charol, en bermellón o en plata, cruzan los anuncios de Navidad, mientras el sexo bullendo ha desaparecido del superspot de Freixenet. Pero lo más definitivo y significante en la fatal decadencia del sexo se representa a través de su hospitalización en los calendarios.


El calendario con desnudos de azafatas, enfermeras, curas o bomberos culmina el más bajo nivel de su carrera. No sólo cualquier colectivo obrero se revela dispuesto ya a desnudarse en cualquier manifestación o acto reivindicativo, sino que los mismos vecinos y las vecinas se ofrecen para ser explotados como cuerpos en los almanaques. ¿Puede concebirse una degradación mayor de la mercancía que ofertan?


En la intimidad, el desnudo sigue desempeñando su función de diversión y amor pero, públicamente, el ojo lo ha desgastado. Tanta profusión de reclamos ha roído su acicate, y tanta repetición de unas y otras chicas en cueros ha logrado el paradójico efecto de cubrirlas.


El recurso que inició Lacoste y sugiere Calvin Klein utilizando al varón sin ropas no ha logrado, ni de lejos, reemplazar el descenso que sufre la desnudez femenina. Uno y otro desnudo interactúan, además, en una usura recíproca. Una fuerte usura de la lubricia que se corresponde con el auge de su deslucida estampa en el calendario. ¿Un almanaque como soporte del erotismo? Nada más soso en el orden de la pornografía, nada más tosco en la presentación del tiempo, nada menos lascivo que su condición doméstica, operaria o familiar.

> Erreportajea: Biluztasuna > SEXO NO ES SEXISMO

  • Sexo no es sexismo
  • Los desnudos en el calendario desatan las críticas por el uso del cuerpo femenino. ¿O es que España se ha vuelto muy censora?
  • El País, 2008-01-03 # A. de Cózar / M.R. Sahuquillo

¿Qué diferencia hay entre la desnudez que muestran las azafatas del calendario de Ryanair y la que enseñan, por ejemplo, los policías locales de Pinto en el suyo? La respuesta a esta pregunta varía según quien mire los almanaques, pero, aparte de las diferencias obvias, hay tres que sirven para plantear un debate, o bien la ausencia de él.


La primera: el calendario de las azafatas ha sido polémico, mientras que el de los policías ha pasado inadvertido entre la marabunta de bomberos, policías, deportistas, desempleados y otras profesiones y colectivos que desde hace años optan por el desnudo como forma de llamar la atención, recaudar dinero para ellos mismos o para terceros. El calendario de las chicas de Ryanair, que la aerolínea irlandesa vendió con el reclamo de “el más caliente de 2008”, despertó duras críticas por sexista. La organización de consumidores Facua denunció ante el Instituto de la Mujer y el Instituto Nacional de Consumo a la compañía por “atentar contra la dignidad de las mujeres y presentar una imagen estereotipada de las azafatas”. A nadie, sin embargo, le extrañaron u ofendieron las imágenes de los forzudos policías, algunas de las cuales son igual o más explícitas.


Las acusaciones de sexismo llevan a la segunda diferencia. El Instituto de la Mujer estudió la denuncia de Facua y acordó que tenía razón: el anuncio es discriminatorio. La razón alegada es que Ryanair subraya los estereotipos que se suelen asociar a las azafatas. “Ocurre lo mismo que con otros colectivos profesionales como el de las enfermeras. La mujer profesional lo es tanto como el hombre, y ha costado mucho que se las considere como profesionales y no como objetos sexuales”, señala un portavoz del instituto. “No creo que la compañía hubiera presentado así a sus pilotos”, añade tras señalar que en el calendario no había ni un azafato desnudo.


Esos mismos argumentos no se han utilizado en el caso de los policías de Pinto. Además de que nadie se ha quejado públicamente de la ausencia de las agentes, el almanaque presenta una imagen de los policías locales como hombres fornidos y machotes y recurre a algunos chistes sexuales bastante facilones, como ése en el que un policía tapa su trasero con una señal de prohibido el paso.


Los críticos con el calendario de Ryanair recurren a las diferentes legislaciones sobre el tema para señalar que ambos casos no son comparables. La Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género dice que es ilícita “la publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución”, incluyendo aquí “los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, bien su imagen asociada a comportamientos estereotipados”. La interpretación de qué se considera vejatorio o estereotipado queda fuera de la redacción de la ley.


La tercera diferencia entre ambos calendarios es la que más escandaliza a los críticos. El almanaque de los policías de Pinto es un acto voluntario de los agentes. El de Ryanair también, según ha manifestado la empresa -ninguna azafata lo ha negado por ahora-, pero es la compañía la que lo ha publicitado, y muchos ven ahí una publicidad encubierta para vender más billetes de avión. Es lo que dice Facua, que el calendario es una campaña de publicidad y que Ryanair utiliza a sus trabajadoras como reclamo sexual. “Presenta a la mujer como un objeto. Es denigrante, y sobre todo para las trabajadoras de un determinado colectivo, las azafatas. Con este calendario se transmite el mensaje de que hay que escoger Ryanair porque sus azafatas son las más guapas”, asegura Ruben Sánchez, portavoz de la asociación de consumidores.


En cualquier caso, a Ryanair la discusión le ha salido rentable. De los 10.000 calendarios que se pusieron a la venta a finales de octubre en los aviones y por Internet sólo quedan unos cuantos ejemplares que ya sólo se pueden comprar a bordo. La compañía niega que el almanaque tenga un fin publicitario y sea una más de las campañas polémicas que acostumbra a hacer. “Desde que Facua nos denunció las ventas se han multiplicado, así que agradecemos toda esa publicidad gratuita”, bromea Maribel Rodríguez, directora comercial para España y Portugal de la compañía.


La compañía aérea además asegura que el calendario “no sólo no denigra” a sus trabajadoras sino que fue idea de ellas mismas. “La propuesta surgió en el buzón de ideas que la compañía pone a disposición de los empleados, y gustó mucho. Así que se hizo. Ryanair asumió todos los costes y la distribución del calendario”, explica Rodríguez. “Manifestamos el derecho de la mujer a desnudarse en un calendario o donde quiera. Además, es un producto que está muy bien hecho. Y sí, es un calendario sexy, por supuesto que lo es, y con ese objetivo se ha hecho. Las personas que han posado en él se sienten muy orgullosas de ello”, dice la directora comercial de la compañía.


Unos días después de que el calendario de las azafatas de Ryanair saliese en todos los medios de comunicación y Facua presentase la denuncia, la aerolínea daba las gracias a la asociación de consumidores en un comunicado y les llamaba “remilgados”. Con otros adjetivos se expresan y critican la “hipersensibilidad” de los más críticos, y aseguran que la barrera de lo políticamente incorrecto es demasiado estrecha; dicen que se está viviendo en una época de moralina y pacatería.


Aparte de las diferencias entre ambos calendarios y los diferentes raseros a la hora de juzgarlos, lo cierto es que a la publicidad le gusta el sexo como arma para venderlo todo, desde coches hasta caramelos, bebidas, coches o desodorantes. Muchos aseguran que la controversia sobre el calendario ha destapado el desequilibrio que existe en la publicidad, y critican que los cuerpos y desnudos que aparecen en ésta sean casi siempre femeninos. “No nos parece mal que la publicidad exhiba el cuerpo, porque el cuerpo humano no es para ocultarlo. Pero echamos en falta que haya más hombres. Nos preocupa mucho esa especie de puritanismo que cada vez más se manifiesta contra del sexo explícito. No tenemos que tener miedo a la contemplación del sexo; lo que pasa es que tiene que ser equilibrado y consentido por las personas que se dejen fotografiar”, declara Empar Pineda, del colectivo feminista Las Otras Voces. “El calendario no es una cosa para llevarse las manos a la cabeza, hay demasiada moralina en este sentido”, sigue Pineda.


“No creo que nuestra crítica al calendario tenga nada que ver con la mojigatería ni con el desnudo”, señala Emilia Sánchez-Pantoja, coordinadora de la asociación feminista Red de Cambio. “El desnudo del cuerpo femenino es lícito y además es bello, lo cual no quiere decir que se pueda utilizar como mero reclamo publicitario para que una compañía aérea haga el agosto, o el diciembre”, explica.


Otros ven la polémica como “ridícula” y critican la “moralidad disfrazada” que hay en estos temas. “Hemos entrado en una peligrosa etapa de apariencia progre en la que se confunde lo que es denigratorio con lo políticamente incorrecto”, dice el director creativo de la agencia de publicidad Sra. Rushmore, Carlos Alija. “Una cosa es la pornografía, y otra la sexualidad. Un anunciante está en su derecho a emplear la sexualidad como un atributo de su comunicación y de la imagen de sus modelos, siempre que no vulnere la ley. Él es el primer interesado en que su imagen no resulte ofensiva”, comenta.


Los publicistas también reconocen que la publicidad está plagada de sexo, pero aseguran que es a imagen y semejanza de la sociedad. “En los anuncios hay sexo porque en la televisión, el cine y la vida hay mucho sexo. La publicidad es un espejo de ello”, dice Alija, que critica el “rol ejemplificador, moralizante y educativo” que algunos le dan a la comunicación comercial. “Últimamente la publicidad es muy light; a este paso terminaremos con anuncios en los que sólo friegan platos los hombres, las mujeres no llevan escote y donde las fiestas en casa del embajador parecen retiros espirituales, porque todo apunta a que allí va a haber poco cachondeo. No se parece mucho a la vida real”, dice. Alija asegura que los publicistas últimamente ponen mucho cuidado en qué aparece en sus anuncios por miedo a recibir denuncias como la de Facua contra el calendario de Ryanair.


En cualquier caso, y aunque las interpretaciones son subjetivas, los anuncios que se consideran sexistas se siguen retirando. La asociación de autorregulación Autocontrol de la Publicidad, con 270 asociados que representan aproximadamente el 70% de la inversión publicitaria del país, ha revisado 110 anuncios, antes de su emisión, desde la entrada en vigor de la ley. En los anuncios revisados, Autocontrol indicó la necesidad de hacer cambios en 54 casos. En 56 ocasiones la asociación consideró que se infringían las normas y desaconsejó su emisión. Uno de esos casos fue un polémico anuncio de Dolce & Gabbana en el que un grupo de hombres miraban cómo otro agarraba a una mujer contra el suelo. Autocontrol consideró que esta publicidad mostraba a una mujer sometida sexualmente contra su voluntad y que debía ser retirada. La decisión del jurado de la asociación no es vinculante, pero la firma italiana decidió retirar el anuncio. ¿Se ha convertido España en un país demasiado censor? No parece que eso le vaya a importar mucho a Ryanair. El Instituto de la Mujer sólo ha podido enviar un escrito a la compañía, y anuncia que pedirá a la UE que tome cartas en el asunto. No puede hacer mucho más. España, por ahora, no tiene competencias sobre los almanaques que se venden en los cielos.