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> Berria: Bikoteak > GALICIA: LA XUNTA PONE EN MARCHA EL REGISTRO DE PAREJAS DE HECHO

  • La Xunta pone en marcha el registro para parejas de hecho
  • La inscripción equipara estas uniones a las del matrimonio convencional. Funcionará de forma descentralizada en las delegaciones de la Consellería
  • El Correo Gallego, 2007-12-21

Los gallegos contarán a partir de principios del próximo año con un registro de parejas de hecho autonómico que supone, según apuntó ayer el presidente de la Xunta, “un paso adelante” en la equiparación de estas uniones con las de los matrimonios convencionales.


El decreto que ayer aprobó el Consello de la Xunta para la puesta en marcha de este registro que prevé la Lei de Dereito Civil de Galicia sólo tiene que esperar a que transcurran veinte días después de su publicación en el Diario Oficial de Galicia. A partir de esa fecha, de forma voluntaria y gratuita, podrán inscribirse en el nuevo registro “las uniones de dos personas mayores de edad, capaces y que convivan con la vocación de permanencia en una relación de afectividad análoga a la conyugal y expresando su voluntad de equiparar sus efectos a los del matrimonio”.


El registro autonómico funcionará de forma descentralizada y se gestionará a través de las delegaciones provinciales de la Consellería de Presidencia.


Las parejas podrán hacer constar, además de la constitución formal de su unión, los pactos que consideren oportunos para regir sus relaciones económicas durante el período de convivencia y para liquidarlas en el momento de su extinción, siempre y cuando esos acuerdos se ciñan a las leyes vigentes.


Para inscribirse en el registro es necesario presentar documentación acreditativa de ser mayor de edad, no tener relación de parentesco por consanguinidad o adopción en línea directa ni colateralmente hasta tercer grado, no estar ligados por matrimonio a otra pareja y que alguno de los miembros esté empadronado en algún municipio gallego.


Los datos: más de 40.000

Galicia, según los datos que reflejan los registros municipales, existen en la actualidad más de 4.000 parejas de hecho. En el caso de estas inscripciones municipales, los ayuntamientos podrán decidir si trasladan sus registros al de la Xunta. Para ello, tendrán que solicitar autorización individual a las parejas inscritas, ya que su relación pasaría a regirse por la Lei de Dereito Civil de Galicia.

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> Berria: Bikoteak > GALICIA: EL REGISTRO GALLEGO DARA CARACTER LEGAL A LAS PAREJAS DE HECHO

  • Sólo el Registro gallego dará carácter legal a las parejas de hecho
  • 20 Minutos, 2007-12-21 # J.T.

La Xunta quiere equiparar estas uniones al matrimonio. Las inscripciones serán gratuitas y tardarán tres meses en aprobarse. Las parejas de hecho de la comunidad que quieran ver reconocida su unión sólo tendrán una vía posible para conseguirlo: su inscripción en el Registro gallego, para el que ayer el Consello de la Xunta dio luz verde. Las altas en este registro serán gratuitas y voluntarias, y con ellas, el Gobierno autonómico busca equiparar los derechos de estas uniones a los del matrimonio, tal y como establece la Ley del Derecho Civil de Galicia.


El nuevo Registro (que entrará en vigor 20 días después de su publicación en el DOGA) dependerá de la Consellería de Presidencia, aunque se constituirá de manera descentralizada, con órganos en las cuatro provincias. Las inscripciones serán aprobadas o denegadas en un plazo de tres meses, y en ellas también se podrán especificar pactos puntuales en cuestiones económicas, que será posible dejar sin efecto «cuando no perjudiquen la igualdad de derechos», explicó la Xunta.


¿Y los municipales? Además, los registros de parejas de hecho creados en los ayuntamientos deberán comunicar cualquier modificación o alta al Registro central. Por tanto, los ayuntamientos también deberán adaptarse al creado por la Xunta. El Registro gallego emitirá también informes estadísticos, a petición de juzgados o del Parlamento. Y los técnicos se encargarán de elaborar una memoria anual, al margen de custodiar todos los documentos que estén depositados en él.


Habrá que acreditar la vecindad

Los requisitos para poder inscribirse en el Registro gallego pasan por ser mayor de edad y no tener relación de parentesco con la pareja. Pero, además, será imprescindible que uno de los miembros sea vecino de Galicia, y ambos deberán acreditar su empadronamiento en el mismo domicilio de alguno de los ayuntamientos de la comunidad.

> Erreportajea: Berdintasuna > HOMBRES CONTRA EL MACHO

  • Hombres contra el macho
  • Los estereotipos perduran, pero muchos varones lideran en silencio la lucha contra su propio lastre. Ellos también quieren igualdad
  • El País, 2007-12-12 # Carmen Morán

Los estereotipos machistas perduran en España, pero numerosos hombres están ahora luchando contra un modelo que también supone un lastre para ellos. La revolución por la igualdad de la mujer ha cambiado la realidad social a su alrededor, pero no la ideológica, o no del todo. Muchos luchan por ser hombres, no machos.


“Ha sido varón. Viene con un pan debajo del brazo”. Así se recibía a los niños antiguamente. Ellos traerían el bienestar a la familia, porque para ellos serían el trabajo y el salario, la responsabilidad y el éxito. Eran privilegios y así se han conservado. La sociedad entera se encargaba de que no se defraudaran esas expectativas.


Ha pasado el tiempo y se ha avanzado en igualdad entre hombres y mujeres, pero un sencillo ejercicio entre adolescentes revela que todavía hoy perduran estereotipos de género que se perpetúan generación a generación, colándose sutilmente desde que se agita el sonajero.


Pero los especialistas hablan también de avances hacia la igualdad por parte de los hombres. La cuestión es: el estereotipo del macho, tal cual se entendía, ¿está en declive? Algunos de los expertos opinan que sí. Que muchos ya están hartos del papel que les ha tocado jugar por nacer varones y otros salen de ese traje cuando ven que a las mujeres cada vez les gusta menos. Pero también saben que hay mucho por hacer, desde que nacen hasta la adolescencia, porque los roles, tanto masculinos como femeninos, se adquieren muy pronto, dicen.


“Ya antes de nacer, el comportamiento de los que esperan al bebé es diferente, por mentira que parezca”, dice el sociólogo, experto en sexología y en estudios de género y masculinidades, Erick Pescador. Y revela algo asombroso: “Llevo algunos años participando en clases de preparación al parto con madres y padres y, cuando lo que viene es un niño, las madres se dan golpecitos suaves en la tripa; sin embargo, si es una niña, se hacen caricias circulares”, dice.


Cuando ya estén jugando en el parque, al niño que se cae le levantarán corriendo y le darán un par de palmaditas: “¡Hale, campeón, que no ha sido nada!”. La niña recibirá, sin embargo, consuelos más melosos.


En algunos institutos ya se imparten talleres de igualdad entre los adolescentes. Se trata, también, de prevenir la violencia de género, que puede desencadenarse desde la más temprana juventud.


“Si a los estudiantes se les pregunta cómo se ven de mayores, los chicos se dibujan siempre como jefes, con un gran sueldazo, y ellas, sin embargo, se imaginan muy por debajo de lo que indican sus perfiles”, cuenta Erick Pescador, casi una década dedicado a impartir programas de igualdad en las escuelas. Pero, a pesar de que una sociedad patriarcal y muchas veces machista se ha encargado de que los varones ocupen los puestos que soñaban, la realidad a veces es terca y cambiante, y algunos tienen ahora que conformarse con que no acabaron los estudios con tanto éxito como su compañera y no pueden ver su Mercedes aparcado en la puerta. “Eso les genera frustración, una sensación a la que no estaban acostumbrados y que, en ocasiones, puede degenerar en violencia”, explica Pescador. Por la consulta de este sociólogo especializado en sexología pasan algunos varones que se quejan de depresión. “¿Quién gana más, usted o su mujer?”, les pregunta. Y podría adivinar la respuesta casi siempre.


Y a algunos ya les ahoga el traje de superhéroe que les calzaron por nacer varones. Son los que están alzando su voz contra la violencia machista, los que no quieren que el silencio les haga cómplices de los apuñalamientos, ni siquiera de las muchas situaciones de desigualdad que se dan en casa y en el trabajo. “Algunos hemos percibido que en nuestro triunfo de siglos está nuestra pérdida. Hemos ascendido en el trabajo, pero nos perdemos la crianza de los hijos, por ejemplo. Alguno me decía que ganaba mucho dinero, pero apenas se enteró de que su padre se iba día a día hasta que murió”.


Ritxar Bacete pone estos pequeños ejemplos que saca de su contacto con los grupos de hombres con los que trabaja la igualdad en talleres por varios pueblos de Álava. Son adultos que están aprendiendo a soltar el lastre impuesto.


“Las mujeres han andado ya ese camino. Ellas han ido conquistando derechos que se les negaban, aunque todavía estén pagando muy caro algunas de esas conquistas; para ellos es lo contrario, su camino no es obtener, sino más bien renunciar a algunas de esas imposiciones de género” que ya les reciben cuando nacen, dice Bacete.


“Los chicos no lloran, tienen que pelear”, decía la canción de Miguel Bosé. ¿Qué tienen que hacer? ¿Cuál es el modelo? Cuando se trata de adolescentes, la mirada de los maestros percibe con claridad que ellos están perdidos. Rechazan el modelo de sus padres, que ya no se ajusta con los mensajes igualitarios que han aprendido, pero no saben qué referente seguir.


Los hombres saben desde hace tiempo que pueden y deben llorar. La frase encierra la esencia del cambio. “Una masculinidad libre tiene que ver con la democracia, con la libertad individual, con sentirse seguros sin tener que interpretar el papel de hombre exitoso e infalible; está relacionada con un hombre que se acerca a los afectos y a los cuidados. Pero ese camino a la igualdad quedó pendiente al final del franquismo, cuando se luchaba por la solidaridad”, sigue Bacete.


Erick Pescador concluye esta última parte de nuestra historia: “En los años ochenta, el movimiento feminista y de igualdad fue más fuerte, a la generación que crecía entonces le quedó el discurso, pero los cambios dejan de producirse cuando se piensa que se han alcanzado”. Eso, según Pescador, es lo que ha sucedido. Las primeras frases que oye cuando inicia sus talleres de igualdad son: “Otra vez con ese tema. Pero ¿qué quieren las mujeres? Y, desgraciadamente, vuelven a ver el feminismo como lo opuesto al machismo”. Pescador pronuncia entonces en una sola frase la primera gran lección: “El feminismo es la lucha por la igualdad”.


Uno de sus talleres se convierte en un pequeño teatro en el que se abre el telón y aparece un marido colérico que llega a casa después de que su jefe le haya despedido. Cuando se sienta a la mesa, hace saltar los platos de un puñetazo: “¡Esta sopa está fría!”. Y la aparta de un manotazo.


Ahí se para la escena. “¿Dónde hay que cortar esta violencia? ¿En qué momento se debe frenar? ¿Qué se puede hacer?”, pregunta a sus alumnos.


-Poner la sopa caliente -dice uno de ellos.


-Pues que tire la sopa pero pida perdón -se le ocurre a otro.


-Que no le despidan -suelta un tercero.


“No, no y no”, les responde Pescador. “Los problemas del trabajo hay que dejarlos detrás de la puerta, porque nadie en casa tiene la culpa”, les explica.


Pescador cree que el feminismo entre los más jóvenes, por un lado, “está en retroceso”, pero cree, por otro, que hoy se parte con la ventaja de que tienen aprendido el discurso, aunque todavía no asumido. También es optimista Ritxar Bacete, del grupo de Hombres por la Igualdad de Álava. “Aunque en ellos sigue vigente el modelo madelman, también son chicos que en casa ya ven a padres jóvenes que les han cuidado de pequeños, no creo que estemos peor”.


Efectivamente, han aprendido a llorar, pero ¿han dejado de pelear? La violencia persiste en las
parejas, y no sólo la que sale en la televisión cuando hay que enterrar a alguna mujer. La hay, por así decirlo, de baja intensidad, con la que se convive a diario, año tras año. Nace y se va desarrollando entre estereotipos tempranos que marcan líneas rígidas y erróneas para definir al varón y a la mujer.


Cariño, ¿dónde has escondido mis zapatillas? Si me quisieras, no saldrías tanto, cariño. “A los hombres nos enseñan de pequeños a usar la violencia y el amor de forma conjunta”, explica Pescador. “Nos enseñan a querer poniendo cuidado en que los afectos no nos hagan parecer un maricón”, añade.


La homofobia, el miedo a lo que hasta ahora ha tenido difícil encaje social, late en la educación que reciben los críos, y eso desprovee sus gestos de la amabilidad y el cariño supuestamente femeninos. “Los niños, desde pequeños, nos pegamos, pero de buen rollo; los puñetazos leves son a veces el saludo entre dos colegas. Un día reproché a un chaval en el instituto que iba dando empujoncitos e incordiando a una chica. Le pregunté por qué lo hacía y me dijo: ‘Es que me gusta, profe”.


A la larga, en según qué condiciones y qué personas, eso puede traducirse en la violencia de baja intensidad, querer pero sin parecer afeminado: cariño y palo, palo y cariño. También empieza en la más tierna infancia, porque, aunque no se enseñe formalmente, los niños lo aprenden imitando los roles de su madre y su padre, viendo la televisión, observando la sociedad. Todo va calando como una lluvia fina.


Y no hay que olvidar que los cuentos y los cómics perpetúan el modelo de hombre libre con el horizonte despejado, mientras que cuando la protagonista es femenina, el final siempre es casada con el príncipe azul y pensando en criar niños. “Sólo hay que ver la viñeta final de Lucky Luke o el de la Bella Durmiente”, dice Pescador.


A juicio de este sociólogo, los cambios operados en igualdad han ido a remolque de las demandas de las mujeres, ellos se adaptaban a lo que ellas iban reclamando. Pero cree que el cambio total no parte sólo de la demanda. “Hay que incorporarlo, hacerles sentir la injusticia mediante un procedimiento empático, que se pongan en el papel del otro”.


Para empezar, en el papel higiénico, valga el ejemplo. No basta con reponer el rollo que se ha acabado cuando alguien lo ordena, hay que pensar que se ha acabado y ponerlo. Es lo que los expertos llaman la tercera jornada. “La mujer tiene una jornada en la casa, otra en el trabajo fuera y la tercera es la ocupación mental: saber si hay que ir al médico, qué hay que comprar en el supermercado, hablar con el colegio. Hay padres que llevan a sus hijos al médico y, cuando les preguntan qué le pasa al crío, dicen que no lo saben”, explica Pescador.


A pesar de todo, Hilario Sáez, que pertenece a uno de estos grupos de hombres por la igualdad en Sevilla, es optimista. Cree que “hay que desarrollar la mirada para ver que hay cosas que están cambiando para bien. Desde luego, el macho a la antigua ha desaparecido, ya no encuentra a nadie, o a muy pocos, presumiendo de ser machista. Quizá no han entendido todavía el discurso de la discriminación positiva hacia la mujer, pero tampoco se atreven ya a hacer el chistecito. Lo que sí están los hombres es desorientados: dicen que no son feministas, pero a veces ejercen como tal. Eso indica que hay más cambio social que ideológico. Los asesinatos de mujeres han abierto mucho los ojos”, dice. Pero hace falta, añade, generar un “discurso sólido”. “La red feminista está ahogada, no tiene dinero. La educación afectivo-sexual en los colegios vivió tiempos mejores. A ver ahora con Educación para la Ciudadanía”.


La necesidad de igualdad encuentra en estos grupos de hombres, aún dispersos y escasos, la refutación de que este asunto es una cuestión de justicia social que no debe sostenerse sólo con las demandas femeninas.


Ellos han aprendido que sin igualdad pierden todos. “Las mujeres mueren, ésa es la cara más amarga; pero los hombres deben preguntarse también cuánto están perdiendo con sus supuestos triunfos, cuánto está afectando el modelo de masculinidad tradicional a la falta de bienestar, a la calidad de vida”, dice Ritxar Bacete.


“Hay violencia de género y violencia y género, porque los hombres también desarrollan violencia contra sí mismos”.


Antes, la gente moría más joven; ahora, la esperanza de vida es mayor, pero lo que se mantiene inmutable es que las mujeres son más longevas. ¿Por qué? Algunos demógrafos lo tienen claro. Ellos se tratan peor: más muertos por accidentes de tráfico, más muertos por drogadicción, por problemas cardiovasculares a causa del estrés laboral. Y para qué hablar de las guerras, de los homicidios, de las peleas… Las cárceles están llenas de hombres. ¿De dónde sale toda esa imprudencia, esa temeridad? ¿Por qué presumen ante la novia de velocidad al volante, de aguante con el alcohol? Ritxar Bacete contesta: “Los roles de género están siendo también fatales para los hombres. El debate del siglo XXI debe cambiar el foco”.


Mi papá me mima
Manda la ley que se combata la violencia de género desde la educación, que se enseñe a los niños en la igualdad. Y algunos han puesto manos a la obra. El Ayuntamiento de Jerez de la Frontera (Cádiz) auspicia un ambicioso proyecto educativo para trabajar en escuelas e institutos desde donde se educa en la nueva masculinidad. Los talleres, para diferentes edades, transmiten la necesidad de expresar los sentimientos, de pedir ayuda cuando algo va mal, sentimientos, inquietudes, sueños, dudas. “Los chicos no suelen pedir ayuda, actúan más bien como llaneros solitarios”, dice Daniel Leal, coordinador del Programa de Hombres bajo la Concejalía de Igualdad, que dirige Margarita Ledo.Allí, los más pequeños juegan a superhéroes, pero con estos nombres: supercariñosoman, supersensibleman. Resuelven sus problemas con cariño, con poderes de hombre sensible. Y dibujan al padre haciendo tareas domésticas. Escriben: mi papá me mima, mi papá me cuida.Los juegos aumentan su complejidad cuando los chicos son más mayores. Se les leen sentencias y ellos tienen que posicionarse. “Un hombre es más atractivo si es fuerte y peleón”. Las chicas salieron corriendo hacia el no y los chicos corrieron hacia el sí. En estos talleres todavía se oyen cosas como esta: “Yo no soy machista, pero mi novia no va de excursión si no tiene mi permiso”, dice Leal.“Son programas para varones sensibles y machistas recuperables”.También Erick Pescador imparte talleres en los institutos (ahora en Valencia). Le pregunta a sus alumnos si amar es entregarse por completo al otro, darlo todo por el otro: ellas contestan que sí. Y ellos dicen: “hombre, profe, todo, todo…”.Quizá por eso el taller para las alumnas en Jerez se llama No seáis tan buenas.

> Iritzia: Espido Freire > LA SACERDOTISA (EN LA TERCERA ESQUINA)

  • La Sacerdotisa (en la tercera esquina)
  • Público, 2007-11-28 # Espido Freire

Desconfío de todos los grupos en los que un solo sexo trabaja o se divierte, con la excusa de la fuerza física, la complicidad, la tradición o la mayor habilidad innata. La muy seria expresión de los obispos, cuando los pasados días Blázquez se disculpaba, o no. Los sirios o los libaneses, que marchan por las calles con la misma decisión que otros pueblos van a la guerra, sin una mujer entre ellos. Las reuniones de mujeres, en las que antes o después se habla de la inutilidad de los varones, de las anécdotas de daños y dolores infligidos, las clases femeninas en las que la bofetada se intercala con la más pérfida maldad hacia la compañera más débil.


Ni siquiera en la infancia, cuando estorbaban esos seres apenas racionales llamados chicos, entendí qué bien provenía de mantener a los dos sexos separados. Los vestuarios del gimnasio, separados por un estrecho corredor, parecían terrenos de nadie en una sociedad que comenzaba a dar por hechas la igualdad de oportunidades y la libertad de escoger una profesión.


No daba crédito a la excusa de que cambiarse por separado resultaba más cómodo. Sentía, y aún siento, el mismo pudor al desnudarme entre hombres que entre mujeres. No tiene nada que ver con la desnudez ante un hombre deseado, donde la seducción dota al cuerpo de una flexibilidad de la que de ordinario carece. El desnudo, por puro que se pretenda, indica también vulnerabilidad, frío, ojo atento.


Recuerdo unos baños públicos, en Assilah, en que nos dividieron por sexos. Las mujeres, mayores y jóvenes, calibraban enlaces y enemigas sin pudor, ni muy cómodas ni muy libres. La carnalidad esclaviza, sea observada o no. La mirada femenina recorre el cuerpo, lo compara, humilla o admira con la misma crudeza que la masculina, con independencia de la excitación que sienta.


Desconfío de esa separación de baños y vestuarios, de oficios y aficiones. Indica que aún resta miedo, conciencia de diferencia, peligro físico, voluntad decidida de que la diferencia perdure. Mientras exista ese vaho inconsciente, para qué hablar de igualdad, de logros, de éxitos y victorias.

> Ellkarrizketa: Josebe Iturrioz > "SOMOS CONSCIENTES DE QUE NO NOS LLEGAN TODOS LOS CASOS DE MALTRATO A MUJERES"

  • Josebe Iturrioz: “Aunque en Tolosa hay 39 casos abiertos por malos tratos, somos conscientes de que no nos llegan todos”
  • Aunque tiene sólo 29 años, lleva diez años trabajando en el campo de la igualdad de género. La ordiziarra Josebe Iturrioz es la nueva técnico de Igualdad del Ayuntamiento de Tolosa y su primer reto ha sido organizar los actos del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres.
  • Noticias de Gipuzkoa, 2007-11-22 # Marta San Sebastián · Tolosa


Apenas lleva un mes en su nuevo puesto de trabajo, ya que se incorporó a la plantilla del Ayuntamiento en octubre. Licenciada en Filosofía, ha realizado varios doctorados y ahora cursa un máster sobre igualdad. A Josebe Iturrioz le apasiona su trabajo e insiste en que el problema de la violencia germina de “la diferente socialización entre chicos y chicas”.


¿Cuál es la situación que se ha encontrado al llegar a Tolosa?

Veo que en Tolosa existe una voluntad de trabajar en este campo y el grado de concienciación es alto. No hay más que ver el Pleno monográfico que se celebró el día 14. En mi puesto ya existía antes otra persona. Además, se ha conformado una comisión con Onintza Lasa, la concejal de Igualdad, a la cabeza. Sin embargo, nos damos cuenta de que hay mucho por hacer. El grado general de sensibilización en Tolosa es escaso, pero vemos que es lo normal.


En este breve plazo ya ha tenido experiencias con los escolares de Tolosa. ¿Cómo ve su situación?
Hemos ofrecido varias charlas con escolares de 15 años y les hablé de la moción que aprobó el Ayuntamiento. Les mostré que el problema de la violencia llega de una diferente socialización entre niños y niñas. A los 15 años están tragando y aceptando plenamente los estereotipos de la sociedad. Están formando su identidad y los chicos no pueden poner en duda esos valores de masculinidad, porque se promocionan como buenos. Las chicas son más críticas, pero si no convencemos a los chicos de esto no podemos hacer nada. Además, estamos viendo que los datos de malos tratos no descienden en las mujeres jóvenes.


En Tolosa hay 39 casos abiertos por denuncias de malos tratos. ¿Es alarmante el dato?

El número de denuncias ha aumentado. En 2004 se denunciaron 19 casos y en 2007, 31. Antes, denunciar no servía para nada, pero ahora sí. Aunque haya 39 casos abiertos, se dice que sólo se denuncia el 20%, y ¿cómo contabilizamos todos los demás casos? Los datos que tenemos son a la baja, porque no nos llegan todos los casos.


¿Hay muchos casos que no se denuncian?
Muchos. Nosotros animamos siempre a que se denuncie, aunque hay muchas mujeres a las que les resulta muy duro acusar a su pareja.


¿Por qué es importante dirigirse a una comisaría?
Si no se presenta denuncia, hay también ayuda psicológica, y se realiza un seguimiento terapéutico. Sin embargo, la víctima no está protegida. Sólo si se denuncia tiene acceso a medidas de protección.


Han elegido proyectar hoy la película ‘Te doy mis ojos’. ¿Por qué?

Es una película genial, que humaniza el tema de los malos tratos. El espectador entiende la relación entre los protagonistas y lo duro que es denunciar a tu pareja, alguien a quien has elegido querer.


Después del día 25, ¿qué estrategias van a trabajar?
Lo más importante es crear una red en la comarca, para que trabajemos juntos, y debemos crear un consejo sobre la igualdad. En otros municipios se han puesto en marcha escuelas de empoderamiento para mujeres, con actividades muy bonitas de formación y participación. Mi intención es crearla en Tolosa.

> Iritzia: Marisa Soleto Dávila > EDUCACION PARA LA IGUALDAD

  • Educación para la igualdad
  • Público, 2007-11-22 # Marisa Soleto Dávila · Directora de la Fundación Mujeres


Lamentablemente, el agrio y abrupto debate al que hemos asistido en relación con la asignatura de Educación para la Ciudadanía nos ha privado de la posibilidad de concentrar esfuerzos y considerar diversas opiniones sobre cómo debe fortalecerse la educación en valores dentro del sistema educativo, en general, y en particular en relación con la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombre, chicas y chicos.


Todo el mundo nos hemos planteado que hay problemas sociales que sólo vamos a poder arreglar en las generaciones futuras. Lo pensamos porque depositamos en la educación nuestra esperanza de una sociedad mejor para nuestras hijas e hijos, frente a problemas, frecuentemente de orden estructural, que somos incapaces de resolver desde nuestra realidad cotidiana. Es habitual encontrar este argumento en relación con la desigual posición social de mujeres y hombres y, sobre todo, en relación con la erradicación de la violencia contra las mujeres.


Pero si queremos que los chicos y chicas que en este momento están en el sistema educativo aprendan a construir sus relaciones mutuas desde el respeto y sean capaces de un diseño social futuro sin problemas de asimetrías discriminatorias para con las mujeres en los espacios públicos y privados, es evidente que tendremos que darles criterios y fundamentos que les ayuden a superar los problemas que las personas adultas (sus padres y sus madres) no hemos sido capaces de resolver en nuestra vida, con la suficiente eficacia como para eliminar la discriminación social por razón de sexo.


La pregunta es si lo estamos haciendo y la respuesta la podemos encontrar en cualquier colegio a la hora del recreo. Los modelos de relación entre las niñas y niños actuales apenas han cambiado y siguen basados en roles muy parecidos a los que existían hace 30 años. Existen problemas para compartir juegos y espacios. Se tiene una idea certera sobre qué cosas corresponden a los territorios masculinos y femeninos y las relaciones se segregan. El primer amor continúa prisionero de los mitos del príncipe azul y la princesa que espera su oportunidad de agradar. El acoso es una práctica extendida que en muchas ocasiones tienes motivaciones de género, por poner algunos ejemplos.


No podemos cambiar esta situación confiando exclusivamente en la asignatura de Educación para la Ciudadanía. La educación para la igualdad dentro del sistema educativo, necesariamente, tiene que tener una visión más amplia y más integral. Debe cubrir el itinerario escolar completo desde la educación infantil y debe implicar no sólo los aspectos relativos a la docencia, sino al propio funcionamiento de los centros y la participación de toda la comunidad educativa.


Sí. Se trata de recuperar y desarrollar plenamente la malparada transversalidad de la educación en valores, que ya se propuso en reformas educativas anteriores, y que sigue siendo la mejor de las actuales opciones posibles. Es necesario considerar la experiencia de un fracaso previo y aprovechar la información que los errores cometidos nos pueden dar sobre cuáles deberían ser los pasos a seguir en esta segunda oportunidad.


No podemos ni debemos sobrecargar los tiempos y las tareas relativas a la docencia. No resulta razonable atribuir toda la responsabilidad de la tarea al profesorado. Necesitamos herramientas, concretar contenidos y propuestas de intervención que tengan cabida en el normal desarrollo de la actividad de los centros educativos. El compromiso debe incluir no sólo la labor docente sino el conjunto de relaciones que se desarrollan dentro de las escuelas y los institutos. Necesitamos una mejor y mayor formación del profesorado, pero también la intervención de otro tipo de profesionales y entidades. Hay que trabajar en medidas de apoyo que conviertan la educación en una tarea también de otros miembros de la comunidad y otros agentes sociales, como las familias y los medios de comunicación.


La tarea es conjunta y deberíamos estar hablando de todas estas cosas en lugar de discutir, como tozudamente se empeñan las posiciones sociales, políticas y religiosas más conservadoras, sobre si nos asiste o no un derecho individual para preservar, dentro de la escuela, modelos tradicionales de transmisión de valores.


Nadie quiere que la injusticia social de la discriminación por razón de sexo se perpetúe. En términos generales queremos que la sociedad futura esté libre de desigualdades que impidan un verdadero desarrollo social y un crecimiento democrático pleno, real y efectivo, o al menos eso declaramos la mayoría social. Confiamos en la educación como uno de los principales vehículos para ello. Pero cuando se hacen propuestas relacionadas con la apertura de modelos y contenidos que puedan cambiar las cosas, intentan convencernos de que debemos apelar a la libertad individual para pedir que las cosas no cambien, para reivindicar el valor social de modelos tradicionales que son, en parte, responsables de los problemas que queremos erradicar.


Así no hay manera. Terminemos cuanto antes con debates circulares, promovidos por quienes no quieren que las cosas cambien, por quienes quieren conservar patentes de corso sobre la educación moral de la futura ciudadanía, y vamos a concentrarnos en proponer soluciones prácticas y valientes sobre cómo educar desde la escuela para conseguir un futuro con mejores y más equilibradas relaciones sociales entre mujeres y hombres dentro y fuera de las familias y de las relaciones afectivas y sexuales. Quizá en un marco de debate más amplio sobre cómo abordar y desarrollar una educación para la igualdad desde el sistema educativo, cuestiones como la utilización del velo en la escuela por parte de las niñas de religión musulmana no nos producirían tantas dudas, ni nos generarían tantos problemas. Aunque esto, también, forma parte de otra historia.

> Iritzia: Prudencio Lekuona Emparan > LA LEY DE IGUALDAD

  • La Ley de Igualdad
  • El Diario Vasco, 2007-11-19 # Prudencio Lekuona Emparan

getEstrellas() getVotos() if (window.document.getElementById(‘num-comentarios’)) getNumComentarios(‘5.0.300547820’) La Defensora para la Igualdad entre Hombres y Mujeres, dirigida por Maite Erro, -doctora en Psicología por la Universidad del País Vasco- y dependiente de Emakunde ha cumplido su primer año. El balance: 5 denuncias, 11 quejas y 24 consultas, es decir; 40 solicitudes. El presupuesto de la Defensoría: 316.663 euros, por lo que cada actuación nos ha supuesto a los contribuyentes un coste de 7.916 euros, unas 1.316.526 pesetas para entendernos. Si eso ya es un escándalo, mejor no pensar a qué habrán dedicado el tiempo con tan ínfima carga de trabajo. Pero si esto no fuera suficiente, el Departamento de Promoción Social de la Diputación de Álava va a crear su propio Servicio de Igualdad. Seguramente no saben que existe uno. O tal vez piensan que está sobrecargado de trabajo. ¿Tomarán ejemplo el resto de diputaciones? ¿Y los ayuntamientos de las capitales? Sin duda, la creación de estos servicios es muy vistosa y políticamente correcta, pero su efectividad, como se ve, es casi nula, y no sirven para el objetivo que se crean. No es de extrañar, que al «ruido» que se monta en torno a los Alardes de Irun y Hondarribia, se presenten en nuestras dos ciudades, reivindicando algo que el TSJPV y el Tribunal Supremo ya se han pronunciado.