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> Berria: Indarkeria > ARABIA SAUDI: EL REY ABDALA PERDONA LOS 200 LATIGAZOS A UNA VIOLADA

  • El rey Abdalá perdona los 200 latigazos a una violada
  • Indulto para la joven forzada y condenada en Arabia Saudí
  • El País, 2007-12-18 # Angeles Espinosa · Teherán

El rey Abdalá de Arabia Saudí ha perdonado a la joven víctima de una violación múltiple y condenada a seis meses de cárcel y 200 latigazos por encontrarse con un hombre con el que no tenía parentesco cuando ocurrió el ataque. La noticia, difundida ayer por un periódico saudí, no supone sin embargo una revisión de la sentencia que causó escándalo internacional y puso en evidencia el inhumano sistema judicial saudí.


“El rey siempre trata de aliviar el sufrimiento de los ciudadanos cuando ve que los veredictos dejarán efectos psicológicos en los condenados, aunque está convencido de que los veredictos fueron justos”, declaró el ministro de Justicia, Abdalá bin Mohamed al Sheij, al diario Al Jazirah. Al Sheij no confirmó directamente el perdón, pero ese periódico está considerado próximo a las autoridades religiosas que controlan el sistema judicial saudí.


La víctima, a quien la prensa saudí se refiere como la Chica de Qatif para preservar su identidad, se encontraba en junio de 2006 en un coche con un compañero de instituto cuando ambos fueron atacados y violados por siete hombres. Tras su denuncia, los jueces castigaron a los violadores con penas de entre 10 meses y cinco años de cárcel más entre 80 y 1.000 latigazos, pero también le impusieron 90 latigazos a ella por encontrarse a solas con un hombre que no era ni su marido ni un familiar en primer grado, la única compañía masculina permitida en el país.


En Arabia Saudí la interrelación entre ambos sexos está estrictamente vedada, aunque cada vez más los jóvenes buscan formas de esquivar la prohibición. La chica, una chií de la ciudad de Qatif que en el momento en el que sucedieron los hechos tenía 18 años, justificó esa situación porque intentaba recuperar una fotografía, dado que acababa de casarse con otro hombre y no quería tener problemas.


El abogado de la mujer, un conocido activista de los derechos humanos, recurrió la sentencia por estimar escaso el castigo a los atacantes y, en cambio, desproporcionado el de la víctima. En respuesta a esa apelación, el tribunal elevó las penas, incluida también la de la joven, que pasó a ser de seis meses de cárcel y 200 latigazos. También retiró la licencia del abogado, al que acusó de desacato por criticar la sentencia.


El nuevo veredicto motivó no sólo la denuncia de las organizaciones internacionales de derechos humanos sino una inusual crítica del Gobierno de Estados Unidos. Aunque no llegó a condenar el sistema judicial saudí, un portavoz de la Casa Blanca calificó la sentencia de “sorprendente”, algo significativo cuando Washington suele ignorar las habituales violaciones de derechos humanos de su aliado.


El ministro saudí subrayó que el perdón no significa que el rey ponga en entredicho a los jueces. Aún así, la polémica está servida. A pesar de que es habitual que el monarca perdone a algunos convictos con motivo de la festividad del Eid al Adha, o Fiesta del Sacrificio, que los musulmanes van a celebrar el próximo miércoles, los sectores más conservadores lo han interpretado como una concesión a las presiones occidentales, tal como denunciaban en internet.


Para los liberales y los defensores de los derechos de la mujer resulta sin embargo insuficiente. Esperan que el rey impulse la reforma del sistema judicial que anunció el pasado octubre. “No podemos depender de perdones. Necesitamos sentencias más duras con los culpables y poder sentirnos seguras”, manifestó Fawziya al Oyuni, una activista de los derechos de la mujer, a la agencia France Presse.

> Berria: Indarkeria > ARABIA SAUDI: CONDENAN A 200 LATIGAZOS A LA MUJER VICTIMA DE UNA VIOLACION

  • Culpable de ser violada
  • Arabia Saudí condena a 200 latigazos a la víctima de un delito sexual. Es un ejemplo más de la indefensión legal de las mujeres de Oriente Próximo
  • El País, 2007-11-25 # Angeles Espinosa · Teherán

Un tribunal saudí ha condenado a una víctima de violación a 200 latigazos y 6 meses de cárcel. El titular ha dado la vuelta al mundo esta semana. La indignación que ha suscitado es compartida también por muchos saudíes impotentes ante un sistema judicial que ignora los derechos humanos más elementales. Pero no es el único. En todo Oriente Próximo, las leyes y las sociedades están impregnadas de una visión patriarcal del mundo que responsabiliza a las mujeres de los abusos de que son objeto, haciendo casi imposible que éstas los denuncien.


El drama de la Chica de Qatif, como la prensa saudí llama a la víctima para preservar su identidad, empezó en mayo de 2006. La muchacha, que entonces tenía 18 años, había quedado con un compañero de instituto para recuperar unas fotos que le dio cuando tenía 16. Acababa de prometerse y no quería problemas con el que legalmente ya era su marido. Los jóvenes se encontraron en el aparcamiento de un centro comercial. Unos desconocidos les robaron el coche y les condujeron a un descampado donde junto a otros cómplices les violaron.


En las sociedades que han colocado el honor de sus familias entre las piernas de sus mujeres, la violación constituye una vergüenza que rara vez llega a los tribunales. En Arabia Saudí, donde además la mujer necesita un representante legal que haga la denuncia en su nombre, la valentía de la Chica de Qatif sólo es posible gracias al apoyo que le ha prestado su familia y en particular su marido. “Te casas para lo bueno y para lo malo, y yo amo a mi esposa”, declaró éste por teléfono a la cadena estadounidense CNN.


El shock y la vergüenza bloquearon a la muchacha, que desde la violación ha intentado quitarse la vida en varias ocasiones, según su abogado, Abdulrahman al Lahem. De hecho, pasaron casi cuatro meses hasta que presentó la acusación ante el Tribunal General de Qatif, una localidad de la costa oriental de Arabia Saudí de mayoría chií.


Miembros de esa comunidad, a la que pertenecen todos los implicados, y activistas de los derechos humanos saudíes están convencidos de que la afiliación religiosa de la chica influyó en la sentencia inicial, en octubre de 2006. A pesar de que, en consonancia con la jurisprudencia saudí, el fiscal pidió la pena de muerte para los siete presuntos violadores, los jueces limitaron la condena a entre 10 meses y cinco años de cárcel más entre 80 y 1.000 latigazos. También fallaron que la muchacha y su acompañante debían recibir 90 latigazos “por encontrarse juntos sin tener parentesco”, lo cual constituye un delito en el reino.


Arabia Saudí es una monarquía absoluta cuya familia real basa su legitimidad en un pacto no escrito con los ulemas de una de las ramas más intolerantes del islam suní. Conocidos como wahabíes, estos fundamentalistas exigen una estricta segregación de los sexos y no aceptan ninguna otra escuela de pensamiento. Para ellos, los chiíes (un 10% de la población), son herejes. Además, han impuesto su interpretación de la sharía (ley islámica) en el sistema judicial y como muchas leyes no están codificadas, los jueces tienen amplia discreción a la hora de dictar las sentencias.


Indignada con una condena que ha sorprendido incluso a los saudíes, acostumbrados a la arbitrariedad de sus tribunales, la Chica de Qatif pidió a su abogado que la recurriera. El pasado día 14, los jueces elevaban la pena de los violadores a entre dos y nueve años, pero también aumentaban el castigo para la víctima a 6 meses de cárcel y 200 latigazos. El motivo, según una fuente judicial citada por el diario Arab News, es que “intentó influenciar al tribunal llevando su caso a la prensa”.


“El veredicto no sólo envía a las víctimas de violencia sexual el mensaje de que no deben denunciar, sino que ofrece protección e impunidad a los agresores”, opina Farida Deif, de Human Rights Watch. Esta organización de derechos humanos también ha denunciado la retirada de su licencia al abogado. Las autoridades judiciales le acusan de “comportamiento beligerante, hablar con los medios de comunicación para influir en los jueces, y dañar la imagen del país”.


“Han recurrido a la prensa porque no confían en el sistema”, estima un profesor universitario saudí, indignado por lo ocurrido. La fuente, que pertenece a la minoría chií y pide el anonimato porque ya ha tenido problemas con las autoridades con anterioridad, explica en conversación telefónica que han convergido dos factores en este caso. “Por un lado, la forma en que los wahabíes ven a la mujer, como una causa de problemas a la que todo lo que le ocurra (abusos, tocamientos indeseados) es culpa suya. En segundo lugar, el que sea chií, ya que para ellos, las chiíes son todas unas putas y carecen de dignidad”.


Esta interpretación coincide con las declaraciones del marido de la víctima, quien ha denunciado que uno de los jueces estaba predispuesto en su contra. “Le dijo que se merecía lo que le había pasado”, confíó el hombre, que ha anunciado la voluntad de su esposa de presentar un nuevo recurso a pesar del riesgo de que el tribunal vuelva a aumentar la pena.


Sin llegar a los extremos de Arabia Saudí, las activistas de los derechos de la mujer están convencidas de que en la mayoría de los países de Oriente Próximo “si una mujer resulta violada, la ley no la defiende”. Al menos, no en la práctica.


En Irán, por ejemplo, aunque el código penal establece la pena de muerte para los violadores, la letra pequeña termina volviéndose contra la mujer. “Cuando acude al juzgado para presentar la denuncia, la envían a un centro médico para que certifique la violación, pero incluso con ese informe, tiene que presentar testigos, algo bastante improbable en estos casos”, explica la abogada Nasrin Sotudeh. Ante la falta de testigos, lo habitual es que el violador quede libre y que entonces la justicia se vuelva contra la mujer que puede terminar azotada por falso testimonio, cuando no se la acusa de prostitución.


Dado que las leyes iraníes son dictadas por autoridades religiosas que se basan en el islam, Sotudeh estima que la única solución es “cambiar el lugar de la mujer en la ley islámica”. Esa ley considera que la vida de la mujer vale la mitad que la de un hombre y en consecuencia la discrimina en las herencias, los seguros o las indemnizaciones.

> Berria: Justizia > ARABIA SAUDI: CONDENAN A PRISION Y LATIGAZOS A VEINTE EXTRANJEROS POR BEBER Y BAILAR

  • La Justicia saudí condena a prisión y latigazos a veinte extranjeros por beber y bailar
  • Nación Gay, 2007-02-04 # EP-AP · Riad


Un tribunal saudí ha condenado y sentenciado a una veintena de extranjeros a varios meses de cárcel y a latigazos después de haber participado en una fiesta en la que bebieron alcohol y en la que hombres y mujeres bailaron juntos, según el diario saudí “Okaz”.


La Policía arrestó a 433 extranjeros, incluidas 240 mujeres, por haber participado en una “impúdica” fiesta. El diario no identifica a los extranjeros ni informa de su nacionalidad ni especifica dónde se celebró la fiesta.


El juez Saud al-Boushi sentenció a los acusados a entre tres y cuatro meses de prisión, y ordenó que recibieran un número no especificado de latigazos. El diario asegura que los condenados tienen derecho a apelar.


Arabia Saudí prohíbe el consumo de alcohol, las reuniones entre hombres y mujeres no casados y la conducción de vehículos por parte de mujeres, entre otras cosas. Los condenados por asesinato, tráfico de drogas, violación o robo de armas pueden ser ejecutados.