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> Elkarrizketak: Khady Koita > "TODO NUESTRO SUFRIMIENTO ES PARA EL PLACER DEL HOMBRE"

  • Khady Koita: “Todo nuestro sufrimiento es para el placer del hombre”
  • El País, 2008-01-05 # Andrea Rizzi

Khady Koita tenía siete años cuando su familia decidió que había llegado el momento. Se acercaron a ella y se lo comunicaron. “Hoy, niña, vamos a purificarte, para que puedas acceder a la oración”, dijeron. La niña no entendió enseguida el significado de la frase, que podría haberse pronunciado así: “Hoy, niña, vamos a mutilarte, vamos a extirparte el clítoris con una cuchilla”. Eso por lo menos es lo que hicieron, a Khady y otras niñas de su entorno, ese día, en Senegal. Era 1967, y nadie lo impidió.

Dos décadas después, la escena se repitió, una vez más, en el corazón de la moderna y civilizada Europa. En París, tres niñas sufren el ritual de purificación. Son las tres primeras hijas de Khady. “No supe evitarlo y es el más grande remordimiento de mi vida”, dice Khady en el madrileño Café Gijón.

La historia que así empieza, la vida de Khady Koita, es un camino que da vértigo a cada esquina. Por el dolor y la violencia, desde luego. Pero más aún por la tremenda fuerza y capacidad de superación de su protagonista. El tono del relato de Khady es firme y sereno. Quizá porque ha logrado que esos dramas no fueran sólo el fin de algo, sino también el comienzo de algo. Hoy, esta mujer de 47 años es presidenta de la Red Europea de Lucha contra la mutilación genital femenina.

“Yo tenía 13 años cuando me casaron con un hombre que apenas conocía. Éste me llevó a París. Tuve mi primer hijo con 17”. Siguieron otros cuatro, prácticamente uno al año, entre vejaciones, palizas, humillaciones. “Mutilaron a mis hijas sin que yo lo supiera. Pero da igual: imaginaba que pasaría antes o después, y no supe evitarlo”, dice Khady, que demuestra menos años de los que tiene, y mucha elegancia. El tipo de elegancia que no tiene nada a que ver con la indumentaria.

Todavía era muy joven, pero no tardaría mucho en reunir la fuerza necesaria para rebelarse a su marido, y a la oscura tradición que golpea a millones de mujeres africanas. Algo inimaginable en su entorno.

“Empecé a frecuentar un círculo de mujeres africanas en París. Ellas fueron las primeras en hacerme entender que yo era un ser inteligente. Que podía ayudar a otras mujeres. Intenté cultivarme, salir del agujero, pese a las trabas de mi marido. Encontré un trabajo. Poco a poco empecé a entender que esa tradición no es otra cosa que una inaceptable violencia hacia las mujeres. Que la religión no exige ninguna mutilación. Que es sólo una manera que los hombres tienen de controlar la sexualidad de las mujeres, de mantenerlas humilladas y bajo su control. Aunque mis hijas hubiesen ya sufrido eso, había muchas en mi entorno y en todo el mundo por las que todavía era posible hacer algo”, explica. Así empieza una militancia por la que, entre otros, el Consejo General de la Abogacía Española le ha entregado un galardón como defensora de los derechos humanos.

“Todo nuestro sufrimiento es a causa del hombre, para el placer del hombre. Yo no he sido creada así. Insisto, no es la religión la que exige que se nos haga esto. La mutilación no está en los textos sacros. La ignorancia hace que muchos lo consideren un ritual sacro. Pero ni es un ritual, ni es sacro…”, argumenta Khady, que intenta informar, a través de conferencias, cursos, asociaciones y hasta yendo puerta a puerta.

Su cuarta hija es una joven mujer con clítoris. Esta vez, Khady lo consiguió.

> Berria: Ablazioa > CATALUNYA: RETIRADA LA CUSTODIA DE DOS NIÑAS POR TEMOR A LA ABLACION

  • Retirada la custodia de dos niñas por temor a la ablación
  • La juez sospecha que un viaje a Gambia tenía como fin la mutilación genital
  • El País, 2007-12-29 # Jesús García • Barcelona

Dos menores, de 6 y 13 años, se encuentran desde hace una semana bajo la tutela de la Generalitat de Cataluña. Un juzgado de Mataró (Barcelona) decidió retirar la custodia de las menores a los padres, ante la sospecha de que pretendían trasladarlas a Gambia -su país de origen- para practicarles la ablación del clítoris, al menos, a la adolescente de 13 años. La juez decidirá en las próximas horas si confirma la resolución o devuelve a las menores a sus padres, Mohammed F. y Ana S.

Las sospechas comenzaron hace unas semanas en la escuela donde estudia una de las menores, en Premià de Mar. La niña hizo comentarios sobre la supuesta intención de sus padres de aprovechar las vacaciones de Navidad para llevarlas, a ella y a su hermana, a Gambia. Una profesora temió actitudes extrañas y encendió la voz de alarma.

A partir de ahí, se inició el protocolo habitual en los presuntos casos de mutilación genital femenina sobre menores, un delito castigado en el Código Penal con penas de seis a doce años de cárcel. Los padres fueron citados a una entrevista, pero “se negaron a colaborar”, explicó ayer Mercè Gisbert, concejal de Premià. A la segunda entrevista ni siquiera acudieron, por lo que los servicios sociales del Ayuntamiento denunciaron el caso.

La juez decidió retirar el pasaporte a los padres, a los que tomó declaración el jueves. La madre negó los hechos con tres argumentos: que no han comprado los billetes de avión, que no tiene vacaciones por Navidad y que colabora en una entidad contra la ablación, cuyo nombre no concretó.

> Berria: Ablazioa > CATALUNYA: DESCUBIERTAS MAS DE 100 NIÑAS CON RIESGO DE ABLACION

  • Descubiertas más de 100 niñas en Girona con riesgo de ablación
  • El País, 2007-12-24

La Generalitat ha descubierto a más de 100 niñas residentes en Girona con riesgo alto de mutilación genital femenina entre 2003 y 2005, de acuerdo con una respuesta escrita del Gobierno catalán a preguntas de CiU en el Parlament. En 2005 hubo 30 casos que afectaban a 58 niñas, en 2004 se detectaron 23 casos con 41 menores, y en 2003 se contabilizaron 12 casos, sin precisar el número de afectadas, según datos del Departamento de Acción Social y Ciudadanía.

El protocolo de actuaciones para la prevención de la ablación distingue tres fases de intervención en función del grado de riesgo. La primera consiste en iniciar una mediación basada en la competencia cultural con las familias. La segunda fase se da en situaciones de “riesgo inminente”, que son las que coinciden con cualquier “motivo de atención”, como la proximidad de un viaje al país de origen.

Se trabaja con la escuela, los servicios sociales y la sanidad para obtener el máximo de información sobre si las familias son contrarias a la ablación o no. Puede plantearse el contacto de la policía con la familia para conocer su posición. En caso de considerar que realmente existe una situación de riesgo (tercera fase), los Mossos d’Esquadra emiten un informe o diligencias informativas al juzgado y a la fiscalía para que, si lo consideran oportuno, adopten las medidas cautelares pertinentes. La Generalitat señaló: “Hay un interés común en intentar neutralizar la situación de riesgo en un estadio previo a que el caso llegue al juzgado”.

> Berria: Erauzketa > EGIPTO: PROHIBEN LA ABLACION TRAS MORIR UNA NIÑA DURANTE LA OPERACION

  • Egipto prohíbe la ablación femenina tras morir una niña durante una operación
  • Bodor Ahmed, de 12 años, murió la semana pasada en la mesa de operaciones de una clínica privada mientras le extirpaban el clítoris
  • El País, 2007-06-28 # EFE · El Cairo

La muerte de una niña de 12 años durante una operación de ablación del clítoris la semana pasada ha levantado tal polémica nacional en Egipto que ha llevado al gobierno a prohibir definitivamente esta práctica que data de tiempos faraónicos. La niña, Bodur Ahmed Shaker, murió cuando una médica le practicaba en una clínica privada una de las miles de operaciones que cada día se llevan a cabo en Egipto para extirpar el clítoris de las adolescentes.


Se calcula que en torno al 90% de mujeres en edad fértil ha sufrido esta operación, técnicamente llamada mutilación genital femenina, aunque las campañas gubernamentales de los últimos 10 años han conseguido bajar este porcentaje considerablemente. Según ha dicho Muchira Jatab, directora del Consejo Nacional de la Infancia y la Maternidad, una de las egipcias más implicadas en la lucha contra la ablación, un reciente estudio de su organismo hecho entre 6.000 adolescentes de entre 10 y 18 años mostró que “solo” la mitad de ellas había sufrido la intervención.


La ablación es practicada en los países ribereños del Nilo desde tiempos faraónicos, y se ha extendido más tarde por África del Oeste, pero no tiene nada que ver con el Islam ni el Cristianismo, aunque ambas religiones han aceptado durante siglos la mutilación femenina como medio de control sexual y social.


Pero también las jerarquías musulmanas y cristianas, presionadas por la clase política, han pasado del mensaje de que “la ablación no es obligatoria” a declararla “pecado”, como hizo el pasado lunes el mufti Ali Gomaa, máxima autoridad teológica musulmana de Egipto. Queda por ver si la declaración del mufti será seguida por los jeques religiosos de pueblos y barriadas, más aferrados a sus tradiciones que al dogma de la religión.


Pero lo que diferencia a Egipto de otros países en esta materia ?ha comentado Erma Mannoncourt, directora de UNICEF en el país- es que aquí la ablación, desde hace una década, es practicada sobre todo por médicos: un 77% de las operaciones las lleva a cabo personal sanitario o paramédico, mientras que el resto es cosa del barbero del barrio.


Extirpar el clítoris de una niña en una clínica con todas las medidas higiénicas pertinentes puede conseguirse por un mínimo de 50 libras (7 euros) y la operación dura apenas 10 minutos. La implicación de la clase médica en las operaciones de ablación la ha convertido en realidad en cómplice. Incluso uno de los facultativos con bata blanca daba a la ablación un plus de legitimidad, como denunciaba recientemente el Centro Nacional para los Derechos de las Mujeres.


Pero ayer, tras un congreso regional sobre violencia infantil, la mujer del presidente de Egipto, Suzzane Mubarak, organizó una reunión con los ministros de Sanidad, Educación e Información, además de líderes religiosos y el Sindicato de Médicos, para anunciar la prohibición definitiva de la ablación y penalizar a quien la realice, según dijo Muchira Jatab, también presente en la reunión.


Del mismo modo que en Europa se tolera el aborto “por razones médicas”, también en Egipto se toleraba la ablación “si se demuestra que hay necesidad médica”, pero esa frase que suponía un coladero legal se ha eliminado por un decreto del ministerio de Sanidad hecho público hoy.


Intento de soborno a la madre

El Sindicato de Médicos, que hasta ahora había cerrado los ojos ante la implicación de sus miembros en la mutilación genital, se ha visto obligado a enviar una circular a todos los facultativos para advertirles de que se exponen a ser procesados si la llevan a cabo. Por su parte, la clínica privada donde murió Bodor Ahmed ha sido clausurada por el gobernador de la provincia.


En medio de todo este revuelo ha emergido como verdadera heroína de la historia la madre de la niña: la médica que estaba operando a la niña cuando murió entre sus brazos le ofreció 15.000 libras egipcias -unos 2.000 euros- para comprar su silencio, pero la progenitora se negó a aceptar el soborno y relató el caso a un periódico.Sin saberlo, la madre de Bodor Ahmed echó a rodar una bola que culminó en la prohibición definitiva de la ablación. Al menos a nivel oficial. Quién sabe cuánto tiempo costará erradicarla sobre el terreno.

> Berria: Erauzketa > ERITREA PROHIBE LA PRACTICA DE LA ABLACION

  • Eritrea prohíbe la práctica de la ablación
  • El Gobierno de Eritrea ha prohibido la ancestral costumbre de la circuncisión femenina o denominada ablación, con el argumento de que esta práctica supone una amenaza para la vida de las mujeres.
  • Gara, 2007-04-05 # Nairobi

Cualquier persona que exija, incite, promueva o simplemente sea testigo de casos de mutilación genital femenina será condenada a una multa y a una pena de cárcel, según informó ayer el Ministerio de Información. La prohibición entró en vigor el pasado 31 de marzo.

“La circuncisión femenina es un procedimiento que pone seriamente en peligro de salud de las mujeres, les causa daños considerables y además amenaza sus vidad”, ha afirmado el Gobierno.

La mutilación genital femenina es una costumbre muy arraigada, tanto entre musulmanes como entre cristianos, que se sigue practicando en varios países subsaharianos, en Egipto y en algunos países árabes, como Yemen. Esta práctica es ilegal en una decena de países africanos, pero es frecuente que se burle la ley.

La práctica suele consistir en la extirpación del cítoris, con el objetivo de preservar a las jóvenes del deseo sexual, proteger su honor y facilitar su entrega en matrimonio.

La ONU estima que más de 130 millones de mujeres en todo el mundo la han sufrido.

Los procedimientos utilizados, como cuchillos, navajas de afeitar o incluso piedras, todos ellos sin esterilizar, exponen a las víctimas a infecciones, tanto más cuanto lo habitual es que en cada ceremonia sean mutiladas numerosas niñas a la vez.

> Elkarrizketa: NAJMA AHMED ADBI > "CUANDO ME MUTILARON ME HICIERON SENTIR COMO UNA PRINCESA, LUEGO VINO LA PESADILLA"

  • Najma Ahmed Adbi · Activista somalí contra la mutilación genital femenina
  • «Cuando me mutilaron me hicieron sentir como una princesa, luego vino la pesadilla»
  • Como el 98% de las mujeres somalíes, Najma Ahmed sufre las secuelas físicas y emocionales de la ablación
  • El Diario Vasco, 2007-03-06 # Ane Urdangarin

Su voz dulce y pausada contrasta con la dureza de su relato, un horror que ya dura 20 años y que pone los pelos de punta. «Tengo que vivir el resto de mi vida con eso, así que he decidido intentar que otras niñas no tengan que pasar por lo mismo», cuenta Najma Ahmed Abdi. Esta joven de 27 años que se expresa en un perfecto inglés preside la Youth Leadership Forum, una organización que lucha contra la mutilación genital femenina en Somalia, un país donde la vida de una mujer «no vale nada».


– Tenía 7 años cuando…
– Fui mutilada. Mis padres estaban fuera, y mis familiares lo organizaron todo. Aquello fue una fiesta. Durante un mes me hicieron sentir como una princesa: todo el mundo me regalaba bombones, flores, juguetes etc. No te lo podrías imaginar. En vez de ser algo aterrador y que da miedo, lo convierten en una gran celebración en la que pasas a ser mujer. De hecho, yo fui orgullosa a que me circuncidaran, porque así la comunidad te acepta y eres uno más.


– Y 20 años después, ¿cómo se siente?
– Sufro las consecuencias físicas, emocionales y mentales, que son devastadoras. Es una práctica espantosa que te produce secuelas de por vida. Padezco unos dolores horribles, pero ya no hay nada que los médicos puedan hacer por mí, porque el daño está hecho.


– ¿Cómo son esas secuelas físicas?
– Horribles. Todos los meses tengo que ir al médico para que me recete unos analgésicos especiales, porque los normales son demasiado suaves. Todas las mujeres sufren molestias con la menstruación, pero es que hay días en los que no puedes ni caminar y sólo estás bien tumbada sobre el suelo. Las infecciones son frecuentes, muchas mujeres mutiladas no pueden concebir y los partos son horrorosos.


– ¿Qué porcentaje de mujeres somalíes sufren este horror?
– El 98% de las niñas y jóvenes son sometidas a la mutilación genital, y el 90% en el grado más extremo, porque la escisión no sólo afecta al clítoris, sino también a los labios mayores y menores, por lo que te tienen que suturar y sólo dejan abierto un orificio minúsculo para orinar. La gran mayoría de las mujeres somalíes necesitan 10 minutos para orinar, porque lo hacen gota a gota.


– ¿Y los efectos psicológicos?
– Son tremendos. Me fui a estudiar los últimos años de Bachillerato a Inglaterra y el ambiente que encontré allí fue un shock. Conocí las discotecas, los clubes y cómo los jóvenes de mi edad vivían su sexualidad. Yo tengo 27 año y todavía no he sentido deseo por un hombre, y considero que eso no es justo. Te quitan el derecho a sentir algo por otra persona. No sólo te mutilan físicamente, sino que también cortan tus sentimiento y emociones. Afrontas las relaciones sexuales como una pesadilla, así que evitas el contacto íntimo.


– Hace tres años dejó Inglaterra.
– Sí, cuando finalicé los estudios de Derechos Humanos en la Universidad. En Inglaterra lo tenía todo: médicos, fármacos, ayuda… y no podía parar de pensar en esas mujeres somalíes que están pasando por lo mismo y no tienen nada. Ni siquiera la ley está de su parte. Así que decidí regresar para intentar hacer algo para ayudar a esas mujeres.


– Y por ello cuenta su historia sin tapujos.
– Creo que el silencio es un monstruo y si silenciamos y no contamos lo que pasa, el problema permanecerá escondido. Tengo el privilegio de haber podido salir de mi país y haberme dado cuenta de que en Somalia las mujeres no tienen derechos. La mayoría no saben que pueden decir: «Este es mi cuerpo, por favor, respetadlo». Yo les suelo explicar que, como mujeres, son especiales, perfectas y que es horroroso que te mutilen con una navaja.


– ¿Cómo recibieron este discurso?
– Al principio violentaba a las propias mujeres y he tenido que oír de todo. Me decían que no tenía ni idea de religión. Estamos realizando campañas en las que les explicamos que en el resto del mundo las cosas funcionan de otra forma, que en países musulmanes como Irak o Irán no se practica la mutilación genital, y que si fuera una cuestión religiosa también lo harían. Las somalíes se están dando cuenta de que hay que acabar con esta práctica, y hay mujeres que me vienen llorando y me dicen que se sienten muy mal por haber arruinado la vida de sus hijas, pero que no consentirán que sus nietas pasen por lo mismo. Esto me llena de orgullo.


– ¿Y qué dicen las jóvenes?
– Están muy confusas porque te confiesan que no sienten deseo por ningún hombre y que no son lesbianas, así que creen que no son normales y dudan de su sexualidad. Y no es su culpa. Estamos luchando para que sean independientes, asuman sus propias decisiones y sean capaces de decir a su marido que le dejarán si toca a su hija. Las jóvenes están reconociendo que les han arruinado la vida: no quieren sexo, no quieren tener hijos…


– ¿Y ellos qué dicen?
– Algunos jóvenes se están concienciando. En nuestras charlas les decimos que las niñas somalíes son como mercancía: nacen, las crían, las mutilan y las casan. Son como un producto, así que algunos están asumiendo que, como hombre, no quieren a una mujer que haya pasado por todo eso, sino a una mujer normal.


– ¿Y la gente mayor?
– Cuando empecé con las campañas contra la mutilación genital femenina mi abuela se enfadó mucho porque se sentía culpable de que quizá estuviera enfadada con ella, porque era quien organizó mi circuncisión. Al final tuvimos una charla de mujer a mujer y ahora es mi fan y una de las personas que más me apoya.

> Iritzia: El Diario Vasco > MUJERES MUTILADAS

  • Mujeres mutiladas
  • El Diario Vasco, 2007-02-07 # Editorial

El drama de la mutilación genital femenina se escribe con estremecedoras cifras: 140 millones de mujeres han sido sometidas a tan inhumana extirpación y 6.000 niñas de entre 4 y 10 años la sufren a diario, en la gran mayoría de los casos en condiciones de extrema crueldad, condenando a las víctimas a secuelas irreversibles. La conmemoración del Día Mundial contra la ablación enfrentó ayer a la opinión pública con la que constituye una de las expresiones más hirientes del maltrato a la mujer, a la que no sólo se somete a graves riesgos para su salud y desarrollo futuro, sino que se le priva del derecho íntimo y elemental al disfrute sexual. El hecho de que la mutilación femenina resulte un hábito cimentado en acendradas convicciones religiosas y culturales dificulta sobremanera su erradicación. Pero esta evidencia ni puede conducir a la comunidad internacional a inhibirse, ni las democracias asentadas deben permitir que esa práctica punible sea realizada clandestinamente en su territorio, mal interpretando el necesario respeto a la diversidad cultural o a la libertad de creencia.

Un estudio de la Universidad de Viena ha contabilizado en Europa medio millón de extirpaciones genitales. La extensión de esa realidad escondida, que afecta a miles de niñas inmigrantes, llevó a las Cortes a aprobar en 2005 una ley que tipifica la mutilación femenina como un delito asimilable a los de terrorismo o genocidio y faculta a los jueces para perseguir a quienes se desplacen a otros países para consumar la ablación de ciudadanas españolas.

Los estados de la Unión Europea deben hacer valer su acervo común en defensa de los Derechos Humanos y sus propios valores democráticos para evitar cualquier atisbo de condescendencia hacia un nefasto ritual que sojuzga la vida de tantas mujeres en el mundo.