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> Berria: Erauzketa > AFRICA: MAS DE DOS MILLONES DE NIÑAS SUFREN CADA AÑO MUTILACION DE SUS GENITALES

  • Dos millones de niñas africanas sufren cada año la mutilación parcial o total de sus genitales
  • El Kursaal acogerá unas jornadas sobre la prevención de la ablación en marzo La fundación Haurralde reunirá a personas que trabajan en África
  • El Diario Vasco, 2007-02-07 # Ane Urdangarin · DV · San Sebastián

Hace poco más de un año, la Fundación Haurralde organizó varias conferencias sobre la mutilación genital femenina en San Sebastián. Una de ellas se tuvo que suspender después de que dos asistentes se marearan tras ver las imágenes de una ablación grabadas en vídeo. Según la Organización Mundial de la Salud, esta práctica afecta cada año a cerca de dos millones de niñas africanas. Ayer, Día Mundial contra la Mutilación Genital Femenina, cientos de personas e instituciones alzaron su voz. El eco de los gritos de repulsa va llegando, poco a poco, al continente negro.


Patricia Ponce, directora de Haurralde, recuerda que hace dos décadas hablar de este tema era «tabú». Ahora, explica, el trabajo de organizaciones africanas y oenegés ha propiciado que países como Mali o Nigeria hayan legislado en contra de la mutilación. «Y movimientos de mujeres y distintas asociaciones están haciendo posible la erradicación de esta lacra». Por eso, la fundación prefiere «hablar en positivo» y difundir el trabajo que se está desarrollando en África, desde donde llegarán en marzo al Kursaal una decena de invitados que trabajan en la prevención de la ablación.


Ponce explica que las campañas de sensibilización están logrados que las mujeres que practican la mutilación genital «estén dejando la cuchilla, que muchas veces es una pequeña hoja de afeitar, por otras forma de vida» como la agricultura. Este paso no es nada fácil y requiere un profundo cambio de mentalidad en esas sociedades.


¿Por qué, si no, llevan las madres a sus hijas para que las mutilen?, se pregunta la directora de Haurralde. «A ellas no les gusta verlas sufrir, quieren lo mejor para sus hijas. Lo hacen porque creen que de lo contrario les están privando de parte importante de su vida futura». Como un marido con el que casarse. Y para conseguirlo, mantienen viva una tradición que se suele llevar a cabo en unas condiciones higiénicas paupérrimas. En los casos más graves, acarrea la muerte -muchas niñas suelen estar desnutridas y su cuerpo es incapaz de hacer frente a las infecciones-, o deja unas profundas secuelas psicológicas y físicas. «Por ejemplo, suelen tener partos muy difíciles. Además, no tienen un hijo, sino siete u ocho. Yo he presenciado uno y es muy violento. No hay que olvidar que a estas niñas las han abierto y las han vuelto a coser», explica Ponce.


A pesar de que muchas veces la mutilación genital se asocia a la religión, la directora de Haurralde asegura que «no tiene absolutamente nada que ver». Explica que nace, «como ha nacido todo lo que supone una subordinación para las mujeres. En cierta forma, estos hombres entienden que una mujer mutilada puede tener menos deseos, sobre todo si ellos se tienen que ir a la guerra u otra zona a trabajar. Creen que es más pura, algo que no tiene ningún fundamento».

  • Jornadas: La Fundación Haurralde ha organizado unas jornadas de debate sobre las buenas prácticas y la prevención de la mutilación genital femenina en las que hablarán delegados de Somalia, Etiopía, Ghana, Nigeria, Camerún, etcétera.
  • Cuándo: Se desarrollarán entre el 5 y el 10 de marzo en el Kursaal.
  • Más información: ong@haurralde.org

> Berria: Erauzketa > UNICEF Y LA UNION EUROPEA DENUNCIAN LA PRACTICA DE LA MUTILACION GENITAL FEMENINA Y ABOGAN POR SU ERRADICACION

  • UNICEF y UE denuncian la práctica de la mutilación genital femenina y abogan por su erradicación
  • Tres millones de niñas son sometidas a la ablación cada año y casi 150 millones de mujeres sufren sus consecuencias
  • Europa Press, 2007-02-06

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Comisión Europea fueron algunos de los organismos internacionales que abogaron hoy por la erradicación de la mutilación genital femenina, que cada año padecen unos tres millones de niñas, principalmente en los países subsaharianos, con motivo del Día Mundial de Tolerancia Cero contra la Mutilación esta práctica.

Según los datos de UNICEF, cada año tres millones de niñas se ven sometidas a la mutilación femenina, especialmente en los países de Oriente Próximo y Africa subsahariana, aunque también en países occidentales, donde comunidades inmigrantes continúan con la práctica. La ablación es la mutilación de parte de los genitales externos femeninos para evitar sentir placer sexual.

Con frecuencia se lleva a cabo bajo condiciones antihigiénicas, con cuchillos no esterilizados o cuchillas, o incluso cualquier objeto cortante, y sin ningún tipo de anestesia. En muchas ocasiones ni siquiera se da a la afectada un analgésico contra el dolor.

Los motivos que llevan a la práctica de la ablación femenina dependen de los países y las culturas pero en general se achancan a creencias religiosas o tradiciones ancestrales como la necesidad de mantener a la mujer virgen hasta el matrimonio y prevenir comportamientos “inmorales”.

Se estima que unos 150 millones de mujeres se han visto sometidas a la mutilación genital, conocida también como ablación y están sometidas a sus consecuencias, entre las que destacan las hemorragias prolongadas, infecciones, retenciones urinarias, tétanos, incontinencia, infertilidad e incluso la muerte.

Según los últimos estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mutilación genital puede llevar también a complicaciones ginecológicas en el momento del parto y las mujeres sometidas a ella son más propensas a requerir cesáreas, experimentar hemorragias posparto, necesitar una episiotomía, o dar a luz bebés que necesiten respiración artificial.

Asimismo, la tasa de muertes entre bebés al nacer e inmediatamente después es mucho más alta, hasta un 55 por ciento mayor, entre mujeres que sufrieron al ablación.

Por ello, UNICEF hizo hoy, con motivo del Día Mundial de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina, un llamamiento para poner fin a la práctica, y anunció que llevará a cabo en 2007 un plan para atajar el problema en 16 países africanos, donde tratará de erradicarse la práctica antes de 2015, el mismo año en que vence el plazo para el logro de los Objetivos del Milenio.

Para esta campaña, UNICEF contará con socios de otras agencias de la ONU, así como instituciones financieras internacionales, organizaciones de la sociedad civil, académicas, del sector privado y Gobiernos donantes. Por ejemplo, el Gobierno italiano ha contribuido con 1,8 millones de euros a la causa de apoyo de la eliminación de la ablación en 11 países africanos. La meta es eliminar la ablación dentro de toda una generación, objetivo que UNICEF reconoce “ambicioso”.

Práctica “aborrecible”
Por su parte la Comisión Europea reclamó la erradicación de la mutilación genital femenina, una práctica “aborrecible” que no puede justificarse apelando a la “tradición” ni fuera de la UE ni dentro de ella y recordó las distintas vías por las que actúa para evitar una intervención cuyas consecuencias sufren alrededor de 150 millones de mujeres en el mundo.

La comisaria de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, mostró su rechazo a la ablación y afirmó que “no debemos cerrar los ojos a una práctica aborrecible”. “Alrededor de 150 millones de mujeres sufren a lo largo de toda su vida las consecuencias de esta práctica particularmente dañina”, indicó en alusión al número de víctimas que “sobreviven” a la mutilación.

“Cada año, alrededor de dos millones de chicas sufren esta ordalía” que para Ferrero-Waldner “no puede justificarse por la denominada tradición”. “Debe terminar y debe terminar ahora”, aseveró y garantizó que “la UE continuará haciendo todo lo que esté en su mano para terminar con esta práctica”, que, advirtió, “ocurre fuera de nuestras fronteras pero también dentro de ellas”.

La comisaria se refirió a las distintas vías que tiene la UE para tratar de influir de manera directa o indirecta en la eliminación de la ablación, iniciativas que seguirán siendo importantes en el actual periodo presupuestario que se prolongará hasta 2013.

Una de ellas es mediante la inclusión en el Acuerdo de Cotonou con 79 países de África, Caribe y Pacífico (ACP) de una cláusula para prevenir esta mutilación. Asimismo, “la violencia contra las mujeres, incluidos los crímenes de honor en el sudeste asiático” es un tema recurrente en el diálogo entre la UE y los ACP.

Según un informe publicado por la ONG Save the Children con motivo de la celebración el día mundial contra la ablación, esta práctica sigue teniendo prevalencia en 28 países africanos, 15 de ellos de Africa Occidental. Estos son Benin, Burkina Faso, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea Conakry, Guinea Bissau, Liberia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal y Sierra Leona. En algunos como Malí y Sierra Leona, el 90 por ciento de las mujeres sufren al mutilación genital.

Otros países africanos donde la mutilación es común son Camerún, República Centroafricana, Chad, RDC, Yibuti, Egipto, Eritrea, Etiopía, Somalia, Kenia, Sudán, Tanzania y Uganda.

Por otra parte, el Fondo de Población de la ONU alertó hoy de una nueva “tendencia”, la de padres que llevan a sus hijas a médicos o enfermeros para que lleven a cabo las incisiones, pensando que así se evitarán los problemas médicos posteriores.

En este sentido, la directora del Fondo, Thoraya Ahmed Obaid expresó su preocupación por lo que llamó “medicalización” de la mutilación sexual femenina. La creciente conciencia de los riesgos físicos que conlleva la mutilación ha llevado a muchos padres a recurrir a profesionales médicos para practicarla o a clínicas, constató Obaid.

Berria: Erauzketa > LA UNION EUROPEA COINCIDE CON UNICEF EN COMBATIR LA "TRADICIONAL" ABLACION DEL CLITORIS

  • Europeos coinciden con UNICEF en combatir ablación del clítoris tradicional
  • Terra, 2007-02-06

Mientras el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) reclamaba hoy el fin de la mutilación genital femenina, autoridades de la Unión Europea (UE) y de varios países del viejo continente condenaban esa tradición.

Tal coincidencia de criterios se daba este martes con ocasión del Día Mundial contra la Mutilación Femenina, una práctica muy extendida en Africa subsahariana y Oriente Medio.


Cada año de dos a tres millones de niñas sufren la extirpación del clítoris, parcial o total, o de todos los órganos genitales exteriores, según distintas fuentes de ámbito internacional.


Operaciones de este tipo han sido practicadas al menos a 130 millones de mujeres en el mundo, de acuerdo con la UNICEF.


La mutilación genital femenina se suele hacer con utensilios rudimentarios y en ausencia de higiene, lo que puede provocar infecciones a las niñas.


Por su parte, la comisaria de Relaciones de Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, consideró hoy que la ‘aborrecible’ práctica de la ablación no puede justificarse por ninguna tradición y recalcó que ‘debemos ponerle fin, ahora’.


‘No podemos cerrar los ojos a esta práctica’, señaló en un comunicado.


Según la comisaria austríaca, la UE seguirá haciendo lo posible para poner fin a dicha costumbre, que tiene lugar no sólo fuera de las fronteras comunitarias europeas sino también dentro.


En Italia, la ministra de Sanidad, Livia Turco, indicó hoy que es necesaria la formación de las mujeres que proceden de comunidades donde se practica la ablación para que sepan ‘que sólo ellas pueden decidir sobre su vida, su propio cuerpo y el de sus hijas’.


Turco hizo estas declaraciones en el congreso ‘Mutilación Genital: una cuestión de derechos’, celebrado hoy en Roma con ocasión del Día Mundial para la eliminación de esta practica.


Explicó que la inmigración trajo nuevas culturas y usanzas pero que ‘en una democracia madura, como la italiana, la expresión de las diferentes culturas encuentra un límite en la tutela de los derechos humanos enunciados en las convenciones internacionales’.


El presidente del Senado italiano, Franco Marini, envió al congreso un mensaje en el que describe la mutilación como un ‘delito contra la dignidad humana’ y deplora que ‘aún queda lejos la completa derrota’ del fenómeno de la ablación.


También la ministra alemana de Cooperación y Ayuda al Desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeul, ha calificado hoy la ablación femenina como una ‘grave violación de los derechos humanos’.


Wieczorek-Zeul lamentó que siga teniendo que haber un día internacional para llamar la atención sobre este tipo de costumbres, que, según dijo, se practican todavía en 28 naciones de Africa, en la península Arábiga y en parte de Asia.


La ministra de Asuntos Exteriores de Austria, Ursula Plassnik, destacó hoy desde Viena que la mutilación genital femenina es una violación de los derechos humanos que ‘no tiene raíces en ninguna religión’.


‘La violencia contra las mujeres es una violación de los derechos humanos que de forma espeluznante se produce en todas las culturas y estratos sociales. La mutilación genital femenina es parte de ella’, añadió Plassnik.


En España, el gobierno regional de Madrid destinó más de 600.000 euros (unos 780.000 dólares) a programas de sensibilización contra la ablación en Africa, destinados especialmente a Senegal y Mauritania, según su consejera de Inmigración Lucía Fígar.


La UNICEF recordó hoy en un comunicado que los países miembros de la ONU se comprometieron hace cinco años, en una sesión especial, a poner fin en 2010 a esta dolorosa y arriesgada práctica.


La agencia de la ONU anunció que este año intensificará los esfuerzos coordinados para que en 2015 queden reducidas a la mitad las mutilaciones femeninas en 16 países africanos, una meta que también fue incluida en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

> Berria: Erauzketa > UNICEF RECLAMA EL FIN DE LA MUTILACION GENITAL FEMENINA

  • UNICEF reclama el fin de la mutilación genital femenina
  • Terra, 2007-02-06

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) hizo hoy un llamamiento para poner fin a la mutilación genital femenina, práctica muy extendida en Africa subsahariana y en Oriente Medio.

Con motivo del Día Mundial contra la Mutilación Femenina, UNICEF recordó que los países miembros de la ONU se comprometieron hace cinco años, en una sesión especial, a poner fin a esta dolorosa y arriesgada práctica en 2010.


Cerca de dos millones de niñas sufren cada año la mutilación del clítoris o de todos los órganos genitales exteriores, operación que ha sido practicada al menos a 130 millones de mujeres y niñas en el mundo, según UNICEF.


La agencia de la ONU anunció en un comunicado que este año intensificará los esfuerzos coordinados para que en 2015 queden reducidas a la mitad las mutilaciones femeninas o ablaciones en 16 países africanos, una meta que también fue incluida en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.


‘Más allá de la fecha del 2015, la campaña de la UNICEF irá destinada a eliminar la práctica en una generación de niñas’, reza el documento.


UNICEF resaltó que la mutilación genital femenina tiene graves consecuencias para la salud de las mujeres, según un estudio donde se constata que la mayoría de las víctimas de la ablación requieren de cesárea por complicación en el parto, así como experimentan hemorragias después dar a luz, entre otros problemas.


‘El ambicioso objetivo de eliminar esta práctica en una generación puede lograrse si se avanza en los programas ya existentes’, añade el comunicado.


La campaña emprendida por el organismo internacional para poner fin a este tipo de mutilación cuenta con el apoyo de otras agencias de la ONU, instituciones financieras mundiales, la sociedad civil, el sector privado y los países donantes.


UNICEF agradeció el compromiso demostrado por países como Italia, que ha aportado 1,8 millones de euros (2,3 millones de dólares) para apoyar programas de concienciación contra la mutilación genital femenina en Africa.


En Sudán, por ejemplo, los líderes religiosos usan su autoridad para afirmar que esta práctica es una violación a los principios espirituales y teológicos.


Este tipo de concienciación comunitaria ha permitido, según la UNICEF, reducir las ablaciones en otros países, como la República Centroafricana, Egipto, Eritrea, Etiopía, Guinea, Kenia, Mali, Nigeria y Yemen.

> Iritzia: Lidia Falcón > CRITICA DEL ELOGIO DEL ISLAM

  • Crítica del elogio del islam
  • Es incomprensible la fascinación por una religión que mantiene la opresión de la mujer
  • El Periódico de Catalunya, 2007-01-25 # Lidia Falcón

Me desconcierta la información de que en Catalunya varias muchachas se han convertido al islamismo en busca de una supuesta espiritualidad que al parecer no encuentran en la religión católica. Pero la información transmitida únicamente habla de la práctica continuada de unos ritos, cuya frecuencia debe hacer difícil conciliarlos con la vida laboral, y la adopción de una forma de vestir. No nos explican si cumplen otras imposiciones a que obliga la profesión musulmana, como la aceptación de la poligamia y la sumisión de la mujer al marido. Es incomprensible la fascinación que sienten por esa religión, que mantiene costumbres, prohibiciones y opresiones contra la mujer mucho peores que las que defiende la Iglesia católica. Fascinación que parecen sentir también intelectuales y gobernantes, de modo tal que se están destinando fondos para impartir clases de religión musulmana en las escuelas cuando aún no hemos concluido con la enseñanza del catolicismo.


En mi libro “Mujer y Sociedad” (1969), denuncié la opresión de la mujer musulmana tras haberme estremecido con la lectura del libro de Youssef el Masry “La tragedia sexual de la mujer árabe”. Descubrí en sus páginas el horror de la cliteridectomía y las consecuencias nefastas que para la salud, la sexualidad y la dignidad femenina acarrea. Creo que fui la primera escritora española que hice pública esa bárbara costumbre. Ha costado tres décadas conseguir que en la Cuarta Conferencia de la Mujer en Pekín de 1995 se condenara esta práctica por la ONU.

Conozco las objeciones de los islamistas contra que se atribuya la cliteridectomía –y otras mutilaciones peores como infibulación– a la religión musulmana, ya que proviene de costumbres ancestrales africanas y no está obligada en el Corán, pero en la actualidad únicamente la practican aquellas sociedades de confesión islámica, es aceptada por muy diversas tendencias del Islam, cuando no recomendada, bajo la indiferencia del Estado. Como en el caso de Egipto donde el Gobierno decidió que se ejecutara en los hospitales por personal facultativo, para evitar las infecciones que proliferan. En estos momentos, 150 millones de mujeres la padecen y cada año se suman varios millones más de niñas mutiladas.


La poligamia, legal en la mayoría de los países musulmanes –con la notable excepción de Túnez, que tiene una Constitución laica–, la prohibición de conducir automóviles, de salir a la calle solas, la imposición para que se cubran la cabeza, incluso a veces el rostro, haciendo visible su condición inferior –que no es otro el sentido del velo–, y sobre todo el horror de las lapidaciones por adulterio, los asesinatos por honor, las desfiguraciones del rostro con ácidos, los encierros y castigos corporales, convierten a las mujeres musulmanas en las más oprimidas del planeta. Véase cómo viven en países –como Somalia– donde las tasas de pobreza, de falta de escolaridad y atraso son inaceptables, en donde se prohíbe reproducir la figura humana, no se traducen los libros occidentales, el cine y la televisión están severamente censurados y cualquier crítica a su profeta motiva sublevaciones de masas fanáticas.

Estas y otras circunstancias, todas detestables, en las que se desarrolla la vida de las mujeres de los países sometidos a la confesión islámica nos las contaron nuestras compañeras feministas de Mauritania, Marruecos, Argelia, Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Kuwait, Irán, Bangladesh, Pakistán, Kenia, Nigeria, Sudán, que colaboraron desinteresadamente en nuestro número de la revista Poder y Libertad dedicado a feminismo e islamismo. La mayoría vivían en el exilio, después de haber sido perseguidas y amenazadas de muerte –como mi amiga Nawal al Saadaui y la escritora Taslima Nasreen de Bangladesh– o nos escribieron con seudónimo.


Los esfuerzos prohibir la cliteridectomía y la poligamia en sus países consumían la mayor parte de su lucha, mientras sus hermanas de sufrimiento padecen la mayor tasa de analfabetismo, la menor participación laboral y no se ve un rostro femenino en las reuniones políticas. Recordemos los ridículos problemas de protocolo en esos países, cuando la reina de España acompaña al Rey en algún viaje y tiene que quedar relegada a relacionarse con las mujeres, o el último incidente de las periodistas que tenían que informar en la visita del ministro de Justicia a Arabia Saudí.

En España, las comunidades musulmanas reproducen bastantes de estas condiciones, aunque nada de ello se explique en el reportaje sobre las catalanas convertidas, de las que tampoco sabemos gran cosa de su vida familiar. La incompetencia de nuestros servicios sociales y la indiferencia de los gobernantes permiten que exista la poligamia en sus familias y que muchas niñas sean llevadas a sus países de origen para practicarles la ablación del clítoris.


Quienes defienden el islam aseguran que estas imposiciones no están incluidas en el libro sagrado sino pervertidas por sus intérpretes. Pero no recuerdan que el Corán establece la poligamia legal con cuatro mujeres, que el testimonio de una mujer en un juicio vale la mitad que el de un hombre, que una hija hereda la mitad que un hijo, y que acepta el castigo corporal para las esposas, siempre que se realice con una vara del ancho del pulgar y del largo de la mano abierta y nunca en el rostro. No hace falta que enfaticen que el libro se escribió en el siglo VIII, porque precisamente eso es lo que debieran tener en cuenta ellos para comprender que si tales normas significaron un avance en esa época no pueden ser ni implantadas ni veneradas hoy. Resulta decepcionante observar que se sigue aceptando por nuestros gobernantes la dominación religiosa de esas sociedades cuando se debiera exigir la laicidad como condición imprescindible para ser considerada civilizada.