• Páginas

  • Categorías

  • Archivos

> Iritzia: Prudencio Lekuona Emparan > LA LEY DE IGUALDAD

  • La Ley de Igualdad
  • El Diario Vasco, 2007-11-19 # Prudencio Lekuona Emparan

getEstrellas() getVotos() if (window.document.getElementById(‘num-comentarios’)) getNumComentarios(‘5.0.300547820’) La Defensora para la Igualdad entre Hombres y Mujeres, dirigida por Maite Erro, -doctora en Psicología por la Universidad del País Vasco- y dependiente de Emakunde ha cumplido su primer año. El balance: 5 denuncias, 11 quejas y 24 consultas, es decir; 40 solicitudes. El presupuesto de la Defensoría: 316.663 euros, por lo que cada actuación nos ha supuesto a los contribuyentes un coste de 7.916 euros, unas 1.316.526 pesetas para entendernos. Si eso ya es un escándalo, mejor no pensar a qué habrán dedicado el tiempo con tan ínfima carga de trabajo. Pero si esto no fuera suficiente, el Departamento de Promoción Social de la Diputación de Álava va a crear su propio Servicio de Igualdad. Seguramente no saben que existe uno. O tal vez piensan que está sobrecargado de trabajo. ¿Tomarán ejemplo el resto de diputaciones? ¿Y los ayuntamientos de las capitales? Sin duda, la creación de estos servicios es muy vistosa y políticamente correcta, pero su efectividad, como se ve, es casi nula, y no sirven para el objetivo que se crean. No es de extrañar, que al «ruido» que se monta en torno a los Alardes de Irun y Hondarribia, se presenten en nuestras dos ciudades, reivindicando algo que el TSJPV y el Tribunal Supremo ya se han pronunciado.

> Iritzia: Arantza González García > ALARDE 2007

  • Alarde 2007
  • Noticias de Gipuzkoa, 2007-06-28 # Arantza González García · Juntera de Ezker Batua-Berdeak

En el siglo XIX, la socióloga y escritora Concepción Arenal afirmó que “la sociedad no puede en justicia prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano”, se refería evidentemente a la mujer y lo decía, repito, en pleno siglo XIX.


Pues bien, más de cien años después, debo decir con tristeza y cierta desolación que en ciertos lugares y respecto a ciertas convenciones sociales nada ha cambiado.


Me estoy refiriendo al Alarde de Irun y a los retrógrados y retrógradas, que también las hay, que, so pretexto de conservar las tradiciones, impiden, incluso por la fuerza, que se celebren unas fiestas igualitarias en las que las mujeres pudiesen desfilar en el Alarde.


Aunque a veces nos dé la impresión de que nos repetimos hasta la saciedad, quiero dejar claro a las personas que discriminan a la mujer, y a todos los dirigentes que les apoyan, que seguiremos reivindicando el derecho de la mujer a desfilar como le dé la gana, simplemente porque es una cuestión de derecho, como la propia palabra lo dice.


Pero parece que las mujeres y hombres que luchamos por ese derecho andamos contracorriente. ¿Por qué? Porque desde las mismas instituciones dan mayores facilidades al alarde tradicional, aquel en el que la mujer puede desfilar simplemente como cantinera. Como ejemplo, el Departamento de Interior, cada año acerca más la hora de inicio del alarde en el que sólo participan hombres -soldado al mixto-, con lo que reduce a un papel secundario a este último.


Para los, diríamos, “conservacionistas de las rancias tradiciones” no hay Ley de Igualdad, ni recomendación del Ararteko ni sentencia judicial que valgan si éstas contradicen sus posiciones.


También hay que recordar que los alcaldes, sin ningún pudor, han autorizado, año tras año, el alarde tradicional. Su postura siempre ha sido abiertamente favorable a la discriminación de la mujer. Flaco favor hacen a la igualdad quienes, amparándose en las tradiciones y costumbres, mantienen actitudes discriminatorias y ofensivas hacia la mujer.


No obstante, a pesar de todas las trabas y obstáculos y aunque durante largos años algunos han pretendido hacer de Irun y también de Hondarribia los bastiones de la intolerancia machista más trasnochada con la eterna excusa de la tradición, año tras año, estas localidades guipuzcoanas tienen el honor de situarse en la vanguardia de la defensa de los derechos de la mujer.


Sólo cabe felicitar a estas mujeres y hombres que también en el Alarde de 2007 lucharán por la defensa de los derechos más fundamentales que les asisten y reivindicarán el Alarde de la razón, frente al de la sinrazón.


Son las instituciones públicas las que deben liderar la lucha por la igualdad, las que deben dar ejemplo a la ciudadanía y poner todos los medios a su alcance para que ésta sea plena. En ese sentido, y respecto a las fiestas, los ayuntamientos son los primeros responsables en que éstas sean igualitarias, participativas y populares.


En lo que a mi grupo respecta, Ezker Batua Berdeak seguirá luchando y trabajando para que el próximo año las mujeres puedan participar en esta fiesta en igualdad de condiciones a los hombres. Seguiremos reivindicando la igualdad en todos los ámbitos, al tiempo que exigiremos todo tipo de medidas para terminar con la violencia de género, fruto de la discriminación.


Ya es hora de que las mujeres nos situemos en el mismo plano que los hombres y no en segunda división, y ya es hora también de que tengamos la fiesta en paz.

> Iritzia: Iñigo Lamarca > RESPUESTA DEL ARARTEKO

  • Respuesta del Ararteko
  • El Diario Vasco, 2007-05-08 # Iñigo Lamarca Iturbe · Ararteko

Varios ciudadanos y ciudadanas han manifestado su discrepancia, al tiempo que formulado una serie de preguntas, en relación con un artículo mío publicado en este diario sobre las leyes y sentencias que conciernen al ejercicio del derecho a la igualdad de las mujeres en los alardes de Irun y Hondarribia. Entendí que en un tema sobre el que ha habido varios pronunciamientos judiciales diversos y al que son de aplicación las nuevas leyes de igualdad resultaba útil la elaboración de un escrito que aunara de forma coherente los diferentes elementos jurídicos concurrentes, con el propósito de facilitar a los poderes públicos y a la sociedad de las dos localidades bidasotarras la tarea de alumbrar un escenario en el que se respete el derecho de igualdad de las mujeres en un contexto de paz y armonía social. Creo sinceramente que una lectura atenta del referido artículo, así como de las resoluciones que dictó la institución del Ararteko el pasado año en los procedimientos de queja relativos a los alardes (textos todos ellos a disposición de la ciudadanía en www.ararteko.net) desproveen a las críticas que se me han formulado de su fundamentación y dan respuesta con argumentos extensos y matizados a las preguntas planteadas.


Creo, en cualquier caso, que conviene reiterar, una vez más, algunas cosas. La institución del Ararteko viene interviniendo en la cuestión de los alardes desde hace ya diez años, y lo hace cada año, porque el ejercicio de sus funciones así se lo exige, en respuesta a las quejas que se nos presentan. La intervención del Ararteko ha sido siempre totalmente respetuosa con el ordenamiento jurídico, incluida la ley reguladora de la institución, y se ha ceñido únicamente a las actuaciones de las administraciones municipales competentes. La democracia se sustenta no sólo en el respeto a la voluntad de la mayoría sino también en el respeto a los derechos humanos, incluidos los de las minorías. Por consiguiente, las mujeres que lo deseen (aunque fueran minoría) tienen el derecho a participar en los alardes en pie de igualdad con los hombres, y corresponde a los poderes públicos locales proteger ese derecho y organizar la fiesta en paz. Es lo que el Ararteko dice básicamente ejerciendo responsablemente las competencias que tiene atribuidas. Creo que por mi parte está dicho todo lo que el Ararteko tiene que decir sobre los alardes. Quedo, en cualquier caso, a disposición de los interesados, como lo he estado siempre, para reunirme con ellos y contribuir a la resolución pronta y justa de los conflictos generados en torno a los alardes respetando el derecho a la igualdad en un escenario de convivencia, paz y armonía sociales en Irun y Hondarribia.

> Iritzia: Prudencio Lecuona > EL ARARTEKO DEBE O DEBERIA SABER

  • El Ararteko debe o debería saber
  • El Diario Vasco, 2007-04-30 # Prudencio Lecuona Emparan · Hondarribia

Cuando en el año 2004 decidieron nombrar un nuevo Ararteko en la persona de Iñigo Lamarka una de sus primeras actuaciones públicas -faltaría más- fue la de exigir al Ayuntamiento de Irun la organización de un alarde público. Señor Lamarka, ¿sabía o sabe que el Ayuntamiento de Irun, en los años 1998-99-2000, organizó y financió el alarde público?, ¿que en esos tres años participaron en el mismo un máximo de 700 componentes?, ¿que aún estando dispuestos a seguir organizando el mismo, el año 2001 los participantes declinaron y rechazaron su participación?, ¿que en su lugar pidieron autorización y obtuvieron de la Consejería de Interior permiso para organizar un alarde-manifestación, y desde esa fecha hasta la actualidad, es lo que vienen celebrando?, ¿que no solicitan ningún permiso municipal?


Desde esa fecha -2001- conviven el alarde tradicional y el alarde-manifestación; está generosamente subvencionada por el poder político y, siendo ambos organizados por particulares, y además estando el tema sub-judice, nos encontramos que el Ararteko toma partido en el mismo, conculcando sus propios estatutos, saltándose las normas que emanan de la ley aprobada por el Parlamento Vasco.


En contraste con esta actuación, la Defensora del Pueblo de Navarra, en el primer informe anual entregado en su Parlamento, el mes de abril de 2002, señala que del total de quejas recibidas (17) fueron rechazadas porque representaban un conflicto entre particulares, y (7), por haber sido planteadas en vía judicial. Por tanto, no responden al ámbito de competencias de la Institución. Señor Lamarka: ¿es labor de un Ararteko el exigir obstinadamente en estos cuatro años la celebración de un alarde público ya celebrado los años 1998-99-2000, y rechazado por sus componentes debido a su fracaso participativo? Por otro lado, estando en vigor la Ley de Igualdad, una resolución del TSJPV del pasado 22 de agosto de 2005 sentenciaba que ninguna de las distintas formas de entender el alarde es discriminatoria.

> Iritzia: Idoia Esuain Echeverria > RESPETO, SEÑOR ARARTEKO

  • Respeto, señor Ararteko
  • El Diario Vasco, 2007-04-27 # Idoia Esuain Echeverria, Lupe Olascoaga Susperregui y 19 firmas más · Hondarribia

Termina usted su artículo del día 23 solicitando «el pleno respeto del ordenamiento jurídico» artículo en el que vuelve a inmiscuirse en el tema de los alardes de Irun y Hondarribia. Ese respeto que pide es el que nosotras le pedimos a usted. El Tribunal Supremo este año 2007 ha declarado que los alardes tradicionales están dentro de la Constitución, y por encima de la Constitución no hay ley alguna, ni estatal ni autonómica; dice usted que esta Sentencia ha sido recurrida ante el Constitucional, pero no consta en ningún lado este recurso. En el año 2003 (sentencia firme) el Tribunal Supremo dejó dicho en relación con los alardes que «no puede aceptarse que exista el derecho de quienes lo conciben de una forma determinada a integrarse con quienes lo entienden de otra diferente cuando no haya acuerdo sobre esa integración». El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco dejó bien claro en el año 2003 (sentencia firme) que un Ayuntamiento no tiene obligación alguna de organizar ningún alarde, y ahora el Tribunal Supremo vuelve a decir lo mismo sobre el papel del ayuntamiento al que «no le obliga a asumir necesariamente su organización, si es que la corporación, en el ejercicio democrático del autogobierno que la Constitución le garantiza, ha decidido no hacerlo», y va más allá al dar todo el protagonismo a la ciudadanía al decir a renglón seguido que «sobre esta decisión son los vecinos de Hondarribia quienes deben pronunciarse». Es decir, si a los vecinos no les gusta lo que su ayuntamiento hace pueden cambiarlo, y eso podemos hacerlo el próximo día 27 de mayo. El artº 13 de la Ley 3/1985, de 27 de febrero, del Parlamento Vasco, por la que se crea y regula la Institución del Ararteko, prohíbe a éste intervenir cuando un asunto está dilucidándose en los Tribunales, o ha recaído sentencia firme. ¿No hay nadie que llame al orden al Ararteko? Usted que tanto habla de respeto comience por respetar su propia ley, y responda por favor a las preguntas que ya otro hondarribitarra le formuló hace unos meses: ¿Respeta usted el derecho de la inmensa y abrumadora mayoría ciudadana (mujeres y hombres) de Irun y Hondarribia a organizar y celebrar el Alarde Tradicional?, ¿respeta el sentir de esa inmensa y abrumadora mayoría, que usted ve cada 30 de junio y 8 de septiembre apoyar a los alardes tradicionales?, ¿respeta usted el derecho de existencia de un Alarde Tradicional?

> Iritzia: Iñigo Lamarca Iturbe · Ararteko > LEYES Y SENTENCIAS SOBRE LA IGUALDAD EN LOS ALARDES

  • Leyes y sentencias sobre la igualdad en los alardes
  • «Debemos continuar sosteniendo que existe un deber jurídico ineludible, avalado definitivamente por las nuevas normas legales, para que los poderes públicos promuevan y apoyen la organización de una fiesta en la que las mujeres puedan ejercer su participación en condiciones de igualdad».
  • El Diario Vasco, 2007-04-23 # Iñigo Lamarca Iturbe · Ararteko

Resulta, a estas alturas, cada vez más evidente que nos hallamos inmersos en un cambio de proporciones históricas en lo tocante a los derechos fundamentales de las mujeres, sobre todo a su derecho a la igualdad. Buena muestra de ello es la reciente aprobación por las Cortes Generales de la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, que sigue el camino ya emprendido hace dos años en Euskadi por la Ley 4/2005 para la Igualdad de Mujeres y Hombres. Estas leyes vienen a abordar frontalmente el grave problema estructural de la desigualdad entre mujeres y hombres, y de la existencia todavía, en una sociedad avanzada como la nuestra, de espacios de discriminación para las mujeres, imponiendo a los poderes públicos y privados que emprendan decididamente medidas explícitas y acciones positivas para lograr la igualdad real y efectiva. Comprobamos cómo uno de los ámbitos en los que las actitudes discriminatorias adquieren proporciones particularmente intensas era -y sigue siéndolo- el relativo a los espacios festivos. La reivindicación de la igualdad para las mujeres en los alardes de Irun y Hondarribia hace más de diez años fue la primera que, relacionada con el mentado espacio festivo, se produjo en el País Vasco y, con la perspectiva que da el tiempo, podemos hoy decir que esa circunstancia obró en contra de esa justa reivindicación, puesto que el pensamiento social hegemónico no estaba maduro para asumir una demanda que, a buen seguro, será pacífica y plenamente admitida en un futuro no lejano.


Recientemente, el Tribunal Supremo ha dictado una sentencia sobre la participación de las mujeres en el alarde de Hondarribia que lanza de nuevo a la escena pública un ya viejo problema que, por irresuelto, constituye un elemento de profunda preocupación para quien como Ararteko tiene asignada la noble y complicada tarea de defensa de los derechos fundamentales. Dicha sentencia ha sido recurrida en amparo ante el Tribunal Constitucional, que será el órgano que finalmente resuelva esta cuestión y, en realidad, poco altera la situación en la que se encontraban las mujeres que querían participar en el alarde de Hondarribia, pues confirma una sentencia anterior del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que ya respaldó la autorización municipal que permite la celebración de un alarde sin mujeres en condiciones de igualdad. Éste es también el contenido nuclear de la nueva sentencia del Tribunal Supremo, que se funda en la eficacia atenuada de los derechos fundamentales -en concreto, del principio de igualdad y no discriminación por razón de sexo- en las relaciones entre particulares, en el llamado ámbito privado, para avalar así la existencia de un alarde organizado por una asociación privada donde las mujeres no desfilan en pie de igualdad con los hombres. El mismo Tribunal Supremo, sin embargo, había dictaminado en el año 2002 que se producía discriminación cuando el litigio planteado se refería a un alarde público organizado por el ayuntamiento, ante lo cual se procedió por parte de los defensores del llamado alarde tradicional a una huída hacia lo privado.


Lo que nos interesa subrayar, desde el punto de vista de la posición que sobre el asunto mantiene y debe seguir manteniendo el Ararteko, es que la referida sentencia del Tribunal Supremo se ha dictado sin considerar como parámetro de juicio (pues no estaban en vigor cuando el proceso judicial se originó) el profundo avance que ha significado, por un lado, la Ley del Parlamento Vasco 4/2005 para la igualdad de mujeres y hombres, y por otro, más recientemente, la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, aprobada hace escasas semanas por las Cortes Generales. Las mencionadas leyes contienen obligaciones precisas para que las administraciones públicas emprendan acciones positivas que favorezcan la igualdad de mujeres y hombres en todos los ámbitos, también en el cultural-festivo, y constituyen, en ese sentido, un importante instrumento de implementación de la obligación de los poderes públicos de remover los obstáculos que impiden una igualdad real y efectiva. Por ello, desde la institución del Ararteko recordamos anualmente a los ayuntamientos de Irun y Hondarribia que están obligados a habilitar un espacio festivo en el que hombres y mujeres estén presentes en condiciones de igualdad, y ello no puede realizarse desde una pretendida posición de neutralidad, sino que comporta el posicionamiento activo de los ayuntamientos en favor de una concepción igualitaria del alarde. Esto puede hacerse, como hemos recomendado en otras ocasiones, a través de la recuperación de lo que fuera una organización municipal del alarde, como evento público y patrimonio de toda la ciudadanía, en el que quepan mujeres y hombres por igual, o cuando menos, mediante una actitud comprometida de impulso y apoyo explícito a las iniciativas que persigan este objetivo, más aun si éstas son minoritarias o encuentran dificultades, como sucede especialmente con la compañía Jaizkibel en Hondarribia, pero también con el alarde mixto en Irun.


Quiero destacar que la reciente aprobación por las Cortes Generales de la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres refuerza esa obligación a la que nos hemos referido, que ya concretaba la ley vasca de igualdad, y ello por cuanto que la referida ley orgánica estatal despliega también sus efectos sobre la generalidad de las políticas públicas, tanto estatales como autonómicas y locales, al amparo de la atribución constitucional al Estado de la competencia para la regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de toda la ciudadanía en el ejercicio de derechos y deberes constitucionales. La vocación de dicha ley -y para ello implementa, al igual que lo hace la ley vasca, una serie de instrumentos basados en la transversalidad y la acción positiva- es combatir todas las manifestaciones aún subsistentes de discriminación por razón de sexo y promover la igualdad real entre mujeres y hombres, removiendo los obstáculos y estereotipos sociales que impiden alcanzarla. Los poderes públicos locales de Irun y Hondarribia, al igual que el resto de los poderes públicos vascos, no pueden dar la espalda al inexorable avance social, al cambio y profunda transformación que plantean estas leyes como instrumentos soberanos de la voluntad popular que recogen las tendencias y objetivos sentados en el Derecho comunitario europeo.


Por ello, debemos continuar sosteniendo que existe un deber jurídico ineludible, avalado definitivamente por las nuevas normas legales comentadas, para que los poderes públicos promuevan y apoyen la organización de una fiesta en la que las mujeres puedan ejercer su participación en condiciones de igualdad. Al albur de esas leyes de igualdad, los ayuntamientos de Irun y Hondarribia no pueden lavarse las manos como Poncio Pilatos escudándose en la no ilegalidad de los alardes tradicionales privados organizados en espacio público. Esa conducta resulta insuficiente y reprochable, porque los poderes públicos deben adoptar una posición proactiva, es decir tienen el deber de implicarse para -tal como reza la propia Constitución en su artículo 9-2, con el que engarzan las aludidas leyes- «remover los obstáculos que impiden la consecución de la igualdad real y efectiva», deber que, como decimos, ha adquirido un contenido material definido y claro en las referidas leyes, vasca y estatal, sobre la igualdad de mujeres y hombres.


Por último, queremos señalar que nos preocupan especialmente las actitudes y los hechos que expresan hostilidad y agresividad (y desde luego falta de respeto) contra el alarde mixto de Irun y, sobre todo, contra la compañía mixta Jaizkibel de Hondarribia. Suponen un ataque inaceptable contra el derecho a la dignidad, a la libertad y a la integridad física y moral de quienes participan en esos actos, y erosiona gravemente la paz y la convivencia democrática en ambas localidades. Es responsabilidad de todos los poderes públicos, de todos los responsables políticos y de la sociedad civil de Irun y Hondarribia trabajar a lo largo de todo el año para que estos hechos no se repitan, para buscar los modos, las fórmulas que lleven a un proceso que -liderado por los responsables primarios en este asunto, los ayuntamientos de Irun y Hondarribia- conduzca, por fin, al pleno respeto del ordenamiento jurídico.

> Berria: Alardeak > EMAKUNDE CONSIDERA QUE EL FALLO DEL SUPREMO SOBRE EL ALARDE "NO ES UNA BUENA NOTICIA"

  • Emakunde cree que el fallo del Supremo sobre el Alarde «no es una buena noticia»
  • El Diario Vasco, 2007-02-09

La directora de Emakunde, Izaskun Moyua, consideró ayer que el fallo emitido el miércoles por el Tribunal Supremo, en el que se considera que «la celebración del Alarde de Hondarribia organizado de forma privada no incurre en discriminación por razón de sexo», no es una buena noticia, pero anunció que la acatarán «como siempre» han hecho.


Moyua fue preguntada sobre esta sentencia durante una comparecencia ante la Comisión de Mujer y Juventud del Parlamento Vasco y manifestó que «no es una buena noticia» pero añadió que tendrán que acatarla como siempre han hecho «con muchas decisiones aunque no estaban de acuerdo».


Asimismo, indicó que «ésta ha sido una trayectoria durante toda la lucha de las mujeres por sus derechos», por lo que aseguró que «no es algo nuevo».


Ixabel Alkain, miembro del colectivo Juana Mugarrietakoa -partidario de la participación de la mujer en el Alarde como soldado-, declaró después de conocer la sentencia que «ha habido resoluciones a favor y en contra, nuevas leyes -en referencia a la Ley de Igualdad del País Vasco- y todo ha seguido igual». Este colectivo seguirá trabajando para participar en la fiesta «en condiciones de igualdad».


En una primera valoración, Nekane Iza, portavoz de Alarde Fundazioa, organizadora del desfile tradicional, aseguró que la sentencia es «totalmente favorable porque reconoce que el Alarde no es discriminatorio». Este colectivo realizará hoy una valoración más profunda. El alcalde de Hondarribia, Borja Jauregi, también ha convocado una rueda de prensa para comentar el fallo.