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> Erreportajea: Eliza > LOS "TEOCONS" SE HACEN CON EL MANDO DE LA IGLESIA

  • Los ‘teocons’ se hacen con el mando en la Iglesia
  • Los sectores más conservadores de la Iglesia arrinconan a los moderados y aumentan su poder en la legislatura socialista
  • El País, 2007-12-30 # José Luis Barbaría • San Sebastián

“¿Qué hacemos con la Iglesia?”. En octubre de 2004, siete meses después del triunfo electoral, la espinosa cuestión de las relaciones Iglesia-Estado había ya adquirido un cariz tan inquietante que José Luis Rodríguez Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco se sintieron obligados a reunirse en un cónclave monográfico. El asunto era inaplazable, entre otras razones, porque los colectivos militantes católicos más beligerantes ya habían empezado a distribuir folletos con el listado de acusaciones que compondrían los particulares “siete pecados capitales” del Gobierno socialista: el aborto, el divorcio, la eutanasia, las células madre, el matrimonio homosexual, la educación y la financiación de la Iglesia.

Se trataba de ordenar un discurso oficial, hasta entonces confuso, y de establecer una estrategia para la legislatura que impidiera que la “guerra con la Iglesia” se sumara a los frentes de desgaste abiertos con la reforma autonómica catalana y la negociación con ETA.

Acuciada por la presión, la cúpula socialista decidió que en lo referente a los compromisos electorales se respetaría “el Gobierno de los hombres” y la separación Iglesia-Estado, pero que en lo tocante a la educación y a la financiación se facilitaría un marco negociador que debía rebajar los inflamados ánimos de la jerarquía eclesiástica. La vicepresidenta Fernández de la Vega se encargaría de pivotar esa estrategia tendiendo puentes hacia la Conferencia Episcopal y el Vaticano. Aquella estrategia mantiene sumidos en el desconcierto a los sectores más laicistas del PSOE y del resto de la izquierda, pese a que las cesiones en materia de educación y el acuerdo que elevó del 0,52% al 0,7% del IRPF la aportación voluntaria del contribuyente a la Iglesia católica no le han ahorrado al Ejecutivo la apertura explosiva del temido tercer frente.

Por primera vez desde la instauración de la democracia, la Iglesia española ha cruzado en esta legislatura el Rubicón que los obispos fijaron tras el Concilio Vaticano II cuando afirmaron el pluralismo político de los cristianos y negaron su apoyo al proyecto democristiano de Joaquín Ruiz-Giménez. Ha tomado partido, empujada por los vientos de una moral rescatada de la historia que está reactivando en la izquierda el viejo reflejo anticlerical.

Cabe preguntarse si el espectáculo de agitación religiosa es cosa de la jerarquía católica o sólo de una parte de ella. ¿A quién representan los 18 obispos que promovieron y participaron en la manifestación contra el matrimonio homosexual el 18 de junio de 2005 y la media docena de prelados que desfilaron también el 12 de noviembre de ese año en la marcha contra la reforma educativa? ¿La Cope es una anomalía dentro de la Iglesia o la punta de lanza de un movimiento involucionista ascendente? ¿Quién manda en la Conferencia Episcopal?

Aunque las encuestas del CIS señalan que el electorado del PSOE está formado mayoritariamente por personas que se reclaman católicas, la jerarquía eclesiástica ha anudado en estos años un maridaje opositor con el PP, tan comprometedor que a algunos sectores religiosos y de la propia derecha empieza a resultarles embarazoso. La disposición de Rodríguez Zapatero a olvidar sus propias palabras -“más gimnasia, menos religión”, dijo en la campaña electoral; “la Iglesia debe cumplir su compromiso de autofinanciarse”, indicó, adentrada ya la legislatura-, no ha apagado el fuego reprobador, como tampoco lo ha hecho el pacto educativo sellado con la enseñanza concertada religiosa, financiada al cien por cien por el Estado.

Además de renunciar a ampliar la legislación sobre el aborto y a abordar la eutanasia, el Gobierno ha mantenido la asignatura de religión en la escuela -como oferta obligatoria, aunque sin computar a los efectos de la nota final-, y ha estabilizado laboralmente a cargo de las arcas del Estado a los 15.000 profesores de la asignatura, 8.000 de ellos en la escuela pública, que la jerarquía eclesiástica selecciona y despide a su libre albedrío, guiada por criterios tan extravagantes para la moral civil como “vivir en pecado” o divorciarse. Pese a los efectos apaciguadores del 0,7% del IRPF, porcentaje con el que ningún obispo podía soñar al inicio de la legislatura, el magma de deslegitimación del Gobierno sigue crepitando.

“No se puede colaborar con el mal”, ha sentenciado públicamente el arzobispo de Toledo y Primado de España, Antonio Cañizares, ante la negativa de la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE) a secundar el llamamiento a la objeción de conciencia en la asignatura de educación para la ciudadanía. A juicio del portavoz de la Conferencia Episcopal, recientemente consagrado obispo, Juan Antonio Martínez Camino, el matrimonio homosexual “es la cosa más terrible que ha ocurrido en 20 siglos”. Y según la carta pastoral emitida por el obispo de Huesca, Jesús Sanz, “la sospecha” de la matanza del 11-M “mira al Gobierno”.

Una organización jerarquizada y de naturaleza oligárquica que no conoce la democracia interna y excluye a las mujeres del sacerdocio cuestiona a diario la calidad y hasta la existencia misma de la democracia española, al tiempo que se erige en actor político de primer orden. ¿Qué ha pasado en España para que la Iglesia emita un discurso tan catastrofista y adopte semejante protagonismo político?, se preguntan también en los foros internacionales.

Lo que está pasando, dicen personas bien situadas en la jerarquía episcopal y reiteran cristianos de base, socialistas católicos y cargos de la Administración, es que asistimos al reverdecimiento de una ideología neotradicionalista que lleva en su seno la vieja tentación de imponer al conjunto de la sociedad las normas morales propias de la Iglesia.

Esa ideología, alentada por los vientos involucionistas del anterior pontífice, se ha asociado con el pensamiento político neoconservador de una parte de la derecha española y ha dado lugar a un híbrido que en los ambientes católicos progresistas se conoce como “los teocons”.

Grupos como Comunión y Liberación, Asociación Católica de Propagandistas, Hazte oír, Foro Español de la Familia, Legionarios, Plataforma E-cristians y otros muchos se suman a organizaciones como el Opus o los Kikos, en un movimiento diverso pero convergente en la descalificación, la presión y la movilización políticas.

Son gentes que anatemizan todo lo que hace y dice el Gobierno, que contraponen la “ley natural” a las leyes de la mayoría parlamentaria, que juzgan aberrante la laicidad propia del Estado aconfesional y que, imbuidos de la “santa indignación”, enarbolan la teoría de que la Iglesia española está hoy perseguida “por la ofensiva laicista gubernamental”.

He aquí lo que se escribe en el número 77 de la revista Abril: “Desde luego, la sibilina persecución del sistema liberal, callada, tranquila, constante pero sin estridencias, ha causado mucha más apostasía que la de Decio, la de la Convención o la del Frente Popular. Obvio ha sido para el enemigo: si la sangre de los mártires fertiliza la tierra, no derramemos sangre y la tierra quedará estéril. (…) El lavado de cerebro de nuestros niños y adolescentes para que sus esquemas mentales sean incapaces de tolerar algo que no sea el sincretismo aguado a caballo entre el deísmo masónico y el panteísmo spinoziano se hará cada vez más intenso. El pensamiento único se impondrá irremediablemente; éste es el panorama más creíble”.

Aunque muchos de estos grupos se sitúan en la base militante laica o en los aledaños de la estructura piramidal católica, el movimiento neo tradicionalista alcanza también a purpurados del anillo cardenalicio y está bien presente en la Conferencia Episcopal. Pocos dudan de que el cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, exponente genuino del neotradicionalismo hispano, maneja, en gran medida, los hilos del máximo órgano institucional católico español que preside el conciliador Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao.

Dada la correlación de fuerzas, Ricardo Blázquez, “un obispo entre cardenales”, “un coronel entre generales”, puede ser sustituido dentro de unos meses al frente de la Conferencia Episcopal, bien por el propio Rouco Varela o por un prelado de su misma adscripción ideológica. “Si opta al cargo y se va a una votación sin acuerdos previos, el arzobispo de Madrid lo tendrá fácil porque hace tres años sólo le faltó un voto para alcanzar los dos tercios que necesitaba para su tercera reelección consecutiva. Ahora, le bastaría con el respaldo de la mitad de los 76 obispos con derecho a voto”, opina un sacerdote, observador privilegiado de lo que acontece en la Conferencia Episcopal.

“El problema de Ricardo Blázquez es que no ha podido asentar su posición, ni imponer la alternativa templada en la que también se encuentran obispos como Carlos Amigo, de Sevilla, Luis Martínez Sistach, de Barcelona, y algunos taranconianos [el arzobispo de Madrid Vicente Enrique y Tarancón, que dirigió la apertura de la Iglesia tras el franquismo], así que necesitaría un gesto de apoyo vaticano”, indica Carlos García de Andoin, coordinador general de Cristianos Socialistas del PSOE.

“El núcleo más conservador está consiguiendo nombramientos de jóvenes obispos neotradicionalistas y ya hay prelados de la Conferencia Episcopal que forman parte de Comunión y Liberación”, añade.

Tras la experiencia de esta legislatura, en la que el Gobierno ha renunciado a revisar los acuerdos con la Santa Sede de 1979 -nada más tomar posesión de su cargo, el presidente Zapatero viajó a Roma para tranquilizar al Vaticano en este aspecto-, la izquierda más laicista continúa haciéndose la pregunta de qué hacer con la Iglesia católica.

Desde el Gobierno se defiende la estrategia marcada con el argumento de que “hay que administrar los frentes” y establecer prioridades. “El dinero es menos importante que lograr promulgar leyes como la del matrimonio homosexual. Tenga en cuenta que en Italia ni siquiera han podido sacar adelante una ley de parejas de hecho. La situación no está para reformas constitucionales, ni para modificar los acuerdos con la Santa Sede”, indica una alto responsable de la Administración. El empeño del Ejecutivo socialista está ahora en evitar que el resto de las confesiones religiosas se sientan discriminadas.

Según la directora de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico, se está trabajando para que el millón de protestantes españoles pueda contar el próximo año con la casilla de la declaración de la renta que les permitirá destinar el 0,7% del IRPF a su organización. A su juicio, la mayoría de los obispos españoles son moderados, “conservadores, pero moderados”, indica. “Y lo que pasa”, añade, “es que, además, buena parte de la izquierda sólo tiene en la cabeza el modelo francés de separación radical Iglesia-Estado, que sí es una excepción en Europa”.

Pese al vocerío reinante, también en España hay un terreno de encuentro propicio para el acuerdo. El documento que la Conferencia Episcopal publicó el 22 de abril de 1986 juzga como alternativas igualmente inaceptables, tanto la pretensión de “imponer a todos las normas morales de la Iglesia para la vida social” como el propósito de “eliminar cualquier intervención de la Iglesia en la vida pública inspirada en la fe”.

Hay pues en la instrucción misma de la Iglesia una descalificación expresa de los comportamientos que han aflorado en la presente legislatura y que difícilmente encuentran asiento en el principio, tan abusivamente utilizado por el integrismo, de que “en caso de conflicto hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Parece claro que un sector del clero pretende recuperar a través de las palancas política y mediática el ascendente moral y espiritual que la Iglesia ha perdido en la sociedad. “En el contexto actual, se corre el riesgo de ver enemigos donde no los hay”, afirman Jesús Romero y Tiscar Espigares, responsables de la Comunidad de San Egidio, dedicada a ayudar a los desfavorecidos.

“Tanto los creyentes como los no creyentes nos enfrentamos a problemas comunes y el diálogo es el único camino que puede dar frutos y posibilitar las respuestas serenas. No hay que olvidar que la Iglesia primitiva gozaba de la simpatía del todo el mundo y que si ha sobrevivido 20 siglos es porque ha trabajado por los pobres y necesitados”, dicen.

Si eso es así, la Iglesia debería buscar a su principal enemigo dentro de ella misma: en los seminarios clausurados por la sequía vocacional, en la escasa capacidad de atracción de un magisterio que condena el preservativo, la píldora y el divorcio, en la miopía y los temores que le hacen vivir de espaldas a la realidad, añorando tiempos pretéritos o confortándose con la alegre estadística de que el 90% de los españoles se declara católico.

La realidad es que los católicos practicantes no superan el 30% de la población, que el porcentaje de contribuyentes que marcan en exclusiva la casilla de la Iglesia católica es el 23% y que únicamente hay 20.000 sacerdotes, la mayoría de edad avanzada y sin recambio a la vista. Más bien parece que la huida hacia delante de una parte del episcopado puede precipitar su marginación y provocar que la izquierda española vuelva a hacer del anticlericalismo una equivocada seña de identidad.

El pestilente error de la libertad
El socialista Gregorio Peces-Barba, uno de los siete padres de la Constitución, propone modificar los convenios con Roma. A su juicio, parte del problema reside en la referencia explícita a la Iglesia católica inscrita en el apartado constitucional que aborda la cooperación del Estado con las confesiones religiosas. “Jordi Solé Tura, Miquel Roca y yo mismo estábamos en contra de esa mención expresa, pero no insistimos lo suficiente, porque, sencillamente”, dice, “entonces no podíamos imaginar que las cosas llegarían al extremo al que han llegado”. De hecho, en los tiempos en los que la jerarquía eclesiástica parecía haber abandonado las posiciones ultramontanas, el conjunto de la izquierda asistió pasivamente a las decisiones adoptadas por los Gobiernos de González: convenios con la Santa Sede, pactos con los colegios concertados, participación en el IRPF…, que han ido conformado el privilegiado estatus de la Iglesia española.Antiguo democristiano, Peces-Barba sostiene que la Iglesia católica no está regulada por las leyes españolas, tampoco por la Ley de Libertad Religiosa, y que el hecho de que sólo asuma el marco constitucional y los acuerdos con la Santa Sede “crea zonas exentas a la acción del Estado”.Lo que le alarma, en todo caso, es la involución integrista que aprecia en la jerarquía eclesiástica, el traslado al ámbito político de la consideración de que la Iglesia es la detentadora y la administradora de la Verdad con mayúsculas, la verdad de Dios.“No aceptan la distinción público-privado que está en el artículo 27 de la Constitución y, en el fondo, siguen pensando como en el siglo XIX, cuando decían que la libertad de conciencia era un pestilente error”, indica Peces-Barba.

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> Berria: Eskubideak > NEPAL: UN TRIBUNAL RECONOCE LOS DERECHOS DE GAYS Y TRANSEXUALES

  • Un tribunal de Nepal reconoce los derechos de gays y transexuales
  • El fallo del Supremo nepalí «es uno de los primeros de este tipo en el mundo»
  • Diario de Ibiza, 2007-12-23 # EFE · Katmandú

Los gays y transexuales de Nepal celebraron ayer la victoria lograda ante el Tribunal Supremo de este país, que avaló en un veredicto sus derechos y exigió al Gobierno que enmiende las leyes vigentes a fin de garantizárselos.


En su veredicto, el Supremo precisó que «lesbianas, gays, bisexuales, transexuales (…) son personas naturales, independientemente de su sexo masculino o femenino, y tienen derecho a ejercer sus derechos y vivir una vida independiente en la sociedad».


De este modo, exigió al Gobierno de Nepal que prepare nuevas leyes o enmiende las existentes para salvaguardar los derechos de esos grupos.


El TS recomendó también al Ejecutivo que forme un comité para estudiar la posibilidad de permitir los matrimonios entre homosexuales, una de las peticiones de los demandantes.


«Este veredicto abre la puerta a la libertad», dijo Sunil Babu Panta, presidente de la Blue Diamond Society, el principal grupo activista por los derechos de las minorías sexuales en Nepal.
El fallo del Supremo nepalí «sobre la identidad» de los homosexuales y transexuales «es uno de los primeros de este tipo en el mundo», destacó.


El veredicto sigue a una demanda presentada en abril pasado ante el TS por la Blue Diamond Society y otros tres grupos defensores de los derechos de las minorías sexuales, que denunciaron las dificultades que afrontan para conseguir documentos oficiales como carnés de identidad o pasaportes.


La ley exige en Nepal la posesión de documentos de ciudadanía para poder adquirir propiedades.


El documento incluye una fotografía en la que los hombres han de aparecer luciendo un «topi» o gorra nacional nepalí, una imposición humillante para quienes rehúsan ser identificados con el sexo masculino.


Aunque la ley no penaliza específicamente las prácticas no heterosexuales, sí prevé hasta un año de prisión para los culpables de actos sexuales considerados «antinaturales», tan vagamente definidos que quedan a la interpretación personal de los jueces.

> Erreportajea: Eskubideak > CUBA: DIVERSIDAD SEXUAL, ABRIENDO PASO A LA COMPRENSION

  • Diversidad sexual: abriendo paso a la comprensión
  • Rebelión, 2007-12-23 # Raquel Sierra ·SEMlac

La sociedad cubana, tradicionalmente machista y homofóbica, comienza poco a poco a abrir los ojos a la diversidad sexual, un lado hacia el que, hasta hace no tanto, prefería no mirar. Incluso, se mueven algunos resortes para que su aceptación, aunque demore, llegue a lo legal.


La heterosexualidad, erigida durante siglos como norma “correcta” de conducta, ha cedido espacio a otras preferencias y comportamientos sexuales que la Cuba de inicios del tercer milenio no puede seguir desconociendo.


Homosexuales, bisexuales, transexuales o travestis constituyen un sector cada vez menos invisible y, si bien no existe una asimilación generalizada, es en parte aceptado o al menos tolerado en sectores académicos, universitarios, culturales y entre personas sensibilizadas con el tema.


Según la psicóloga Mayra Rodríguez, del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), aunque “todos estos comportamientos, identidades, orientaciones y expresiones sexuales diferentes a la heterosexual son rechazadas por la sociedad, en este momento hay una mayor aceptación”.


Rodríguez atribuye ese avance al trabajo del Cenesex, entidad gubernamental que trabaja el tema, lo promueve en otras instituciones y, desde su surgimiento como Grupo de Educación Sexual, en la década del setenta, comenzó a trabajar la temática con la formación de recursos humanos que hicieran comprender la diversidad sexual de una manera ética y humana.


“Nos dimos cuenta de que, paralelamente a eso, había que trabajar con la sensibilización de la población. Esto ha tenido un impacto social y ha repercutido en una mayor comprensión y aceptación”, explica.


“A veces me asombro cuando un hombre me da la mano para bajar de un ómnibus, nunca soñé que llegaría a eso. No sé si no se percatan o si me encuentran bonita, aunque no lo soy”, afirma un transexual de hombre a mujer.


“Me escondí durante mucho tiempo, pero en cuanto me dieron mi carné de identidad nuevo, donde se reconoce mi condición de mujer, más nunca me he puesto un pantalón, todo son sayas y vestidos”, dice. En la isla, a raíz del trabajo del Cenesex, un grupo de transexuales pudo realizar el cambio de identidad.


De acuerdo con Rubén de Armas, coordinador del proyecto de hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH) en La Habana, en la isla ha habido un poco de apertura para tratar el tema, pero persisten temores y tabúes.


“Encontramos personas de los medios que se sensibilizan con el tema y pretenden llevarlos a programas, pero luego chocan con incomprensiones que impiden una mayor información y promoción de esta temática”, agrega.


Diversidad
En Cuba, como sucede en otras naciones, la falta de debate público sobre el tema genera un desconocimiento generalizado, por lo que los estudiosos consideran pertinente profundizar en las explicaciones para una mayor comprensión.


Más que un concepto, la diversidad sexual es un principio de aceptar, respetar y vivir con la diferencia, señala la psicóloga Rodríguez.


Aunque es un concepto de la sociedad contemporánea, explica, desde hace muchos años diversos autores hablaron sobre el tema, entre ellos el padre del psiconanálisis, el austriaco Sigmund Freud, cuando se refería a la existencia de diferentes comportamientos sexuales.


Otros estudios que reconocían esa variedad y la lucha de los movimientos lésbicos y gay, influyeron en develar lo que se conoce hoy como diversidad sexual, señala la master en ciencias.


Para Mayra, quien estudia el tema desde hace 23 años, la novedad consiste en que antes se hacía referencia solamente a comportamientos sexuales diferentes al heterosexual. “Hoy la orientación heterosexual también forma parte de la diversidad sexual, porque igualmente son personas diversas, con diferentes comportamientos”.


Aunque enmarcar en grupo no es de su agrado, porque considera que todas las personas son seres humanos y separarlos en grupos forma parte de la discriminación y la estigmatización, Rodríguez emplea estos conceptos para una mayor comprensión de las diferencias.


“Hay diferentes orientaciones sexuales que tienen que ver con la preferencia sexual, con la dirección sexo erótica del deseo sexual: Son tres: la homosexual – personas que se sienten atraídas por otras de su mismo sexo-, la bisexual –su preferencia se orienta hacia uno u otro sexo–, y la heterosexual –preferencia sexual hacia personas de otro sexo”, explica.


Según la psicóloga, la orientación sexual se construye como cualquier comportamiento dentro de la sexualidad, que es también una categoría construida. “Nacemos seres sexuados, pero construimos nuestra sexualidad a través de la vida, en función de la educación, la influencia, las vivencias”, agrega.


Por otra parte, están los trastornos de identidad de género, que en el caso de la transexualidad se refiere a aquellas personas que sienten una incongruencia entre el sexo asignado al nacer y el sexo psicológico.


“Un travesti con orientación homo se diferencia de un transexual de hombre a mujer en que el travesti hombre homosexual es una persona biológicamente varón, lo asignaron como varón al nacer, psicológicamente se siente varón, pero prefiere a las personas de su mismo sexo. Sin embargo, el transexual, asignado varón al nacer, biológicamente es varón, pero se siente mujer”, detalla.


Este sentimiento de pertenencia hace que la persona tenga que adecuar su cuerpo a su mente, por lo que, en la mayoría de los casos, solicita una cirugía de reasignación sexual, un cambio a nivel de genitales, porque el sexo sigue siendo biológicamente el mismo.


Algunos no quieren dar ese paso, lo que suele interpretarse erróneamente como que es un travesti. “Antiguamente se decía que eran verdaderamente transexuales quienes se querían reasignar. Hoy se sabe que no es así, pues sí hay transexuales que sienten esa discordancia pero que, por diversas causas –son ya mayores, tienen miedo o un determinado estatus social–, no se quieren operar”, explica.


Surgió entonces el término transgénero, para personas transexuales que no se querían operar. Ese concepto cambió y alude hoy a todo aquello que traspasa las normas sociales, y en él se incluye cualquier tipo de preferencia sexual, sea el travestismo o la transexualidad, indica la especialista.


Para saber certeramente si se trata de un transexual, la persona se mantiene en estudio por parte de la Comisión Nacional de Atención a Personas Transexuales, que radica en el Cenesex, bajo el requisito de ser mayor de 18 años de edad –antes no se puede diagnosticar– y mantenerse al menos dos años en tratamiento.


“La apariencia externa no da realmente cuál es la identidad ni la orientación sexual de las personas, porque va más allá de eso, hay que estudiar psicológica y biológicamente cada caso. El diagnóstico diferencial es muy complicado”, expresa.


En el artículo “Trastorno de identidad de género y personas transexuales. Experiencias de atención en Cuba”, aparecido este año en el número 13 de la revista Sexología y sociedad, Rodríguez y otras dos expertas indican que estas personas sufren conflictos de diversa índole.


Entre ellos enumeran la dificultad para la permanencia en una díada amorosa; presiones de la familia de origen y del medio social; largos períodos de soledad; restringidas interacciones sociales y renuncia a experiencias erótico-afectivas.


Hacia lo legal
Poner fin al vacío legal de estas personas es una de las líneas de trabajo del Cenesex.


En entrevista a SEMlac en 2005, Mariela Castro, directora de esa institución, consideró que “cuando la persona no aparece ni en la ley ni en la política, queda de alguna manera excluida y en cierta forma desprotegida”.


Por esa razón, el centro propone una estrategia “centrada en brindar una atención integral a todas las personas que lo soliciten y contempla no sólo los aspectos inherentes a la salud pública, sino también la responsabilidad que tiene toda la sociedad de facilitar la integración y el respeto a la dignidad de las personas”.


Entre los aspectos de esta estrategia estaría la sensibilización en diferentes sectores de la sociedad cubana, proyectos para coadyuvar a la comprensión y el respeto social, así como facilitar el empleo de estas personas, respetando el aspecto físico que se corresponda con su identidad de género, aun cuando no se hayan realizado los cambios correspondientes en su documento de identidad.


Paralela a la estrategia, presentada al Parlamento en 2006, existen una propuesta de reforma al Código de Familia, entregada al Partido Comunista en junio pasado, y una resolución del Ministerio de Salud Pública.


De aprobarse, el nuevo código reconocería los mismos derechos para las uniones entre parejas heterosexuales y homosexuales, incluidos los personales, patrimoniales, hereditarios y los inherentes a la vivienda, y flexibilizaría las regulaciones vigentes sobre la adopción, para favorecer el acceso a esa alternativa tanto a parejas heterosexuales como de homosexuales.


Según la directora del Cenesex, la idea que ha encontrado mayor resistencia en todas las instancias consultadas es el derecho de las parejas homosexuales a la adopción, por razones vinculadas al desconocimiento y los prejuicios.


En el caso de la Resolución de Salud Pública, implementa todo el proceso de atención integral de salud a personas transexuales de manera especializada, incluida la creación de una unidad asistencial para su atención.

> Berria: Eskubideak > NICARAGUA: INCIERTO, EL PANORAMA DE LOS DERECHOS LGBT

  • Incierto, el panorama de los derechos LGBT en Nicaragua
  • El país centroamericano ha sufrido una serie de “cambios” en su estructura jurídica. El más reciente: la eliminación de la homosexualidad como delito en el Código Penal. En voz de un activista, falta mucho por hacer dentro del terreno de la Diversidad.
  • Anodis, 2007-12-14 # Héctor Avellán

No es cierto, y es triste, que la eliminación del artículo 204 del nuevo Código Penal de Nicaragua que condenaba las relaciones entre personas del mismo sexo, sea un triunfo del movimiento LGBT del país.


Primero porque tal movimiento no existe aún; lo que sí son grupos dispersos, trabajando con nombres y apellidos de organizaciones en los que no figura la palabra “homosexual” ni “lesbiana” y cuyo trabajo se centra en la prevención del VIH o diversidad sexual en comunidades de homosexuales.


Muchos y diversos grupos LGBT surgen cada año y deben desaparecer forzados por la presión social, la falta de acceso a recursos de la cooperación, o en el mejor de los casos, arrimarse a la sombrilla de alguna ONG ya existente por la dificultad de funcionar con nombre propio, identidad y personería jurídica propia.


Segundo porque la NO inclusión del artículo en el nuevo Código ha respondido más a la negociación oculta y oscura bajo la mesa de la Asamblea Nacional, como ocurre todo en la Asamblea de Nicaragua, que a una lucha constante de los grupos LGBT hacia este objetivo.


Con respecto al artículo, quienes hemos trabajado por su eliminación, sabemos que esto ha sido una fuerte lucha para convencer a los mismos grupos LGBT acerca del peligro y el significado de la existencia de este articulo en el Código Penal, que aunque muy pocas veces fue aplicado, lo cierto es que su peligro derivaba de ser respaldo jurídico y legal de algo más fuerte que no ha sido eliminado y que sí vivimos a diario: la condena social en la calle, en las casas, en las familias, en las escuelas, en los centros de salud, en la política y en la iglesia; hacia homosexuales y lesbianas que luchamos cada día por vivir con libertad nuestro derecho al amor.


La situación de NO inclusión de este artículo en el nuevo Código penal plantea más preguntas que repuestas, es mayor motivo de reflexión que de alegría. Con el artículo 204, los homosexuales y las lesbianas existíamos en Nicaragua, como delincuentes, claro.


Ahora, sin él, ¿será que al igual que en Irán los homosexuales dejamos de existir, como lo expresó Admadineyah, o significa un reconocimiento de los homosexuales y lesbianas de Nicaragua como ciudadanos con derechos y que ahora las organizaciones y grupos podrán nombrarse como grupos de gays y lesbianas con todas las letras y no protegernos bajo la diversidad sexual o bajo la prevención del VIH/Sida?


Me apunto más a lo primero que a lo segundo, porque no podemos equivocarnos en traducir esta desaparición del artículo y de nuestra anterior figura como delincuentes en un reconocimiento automático de nuestros derechos y de nuestra existencia como ciudadanos.


Primero porque no ha existido un trabajo amplio de sensibilización acerca de los derechos humanos de gays y lesbianas con toda la población de Nicaragua, férreamente católica, y menos con la Asamblea Nacional y el Estado, cada vez más casados con la alta jerarquía eclesiástica, para quien los homosexuales y las lesbianas representamos aún un alto peligro social.


Esta situación plantea grandes retos y oportunidades para el movimiento incipiente, un largo camino, la posibilidad de encontrarnos y debatir cuáles serán ahora nuestras demandas al estado y a la sociedad, a la comunidad internacional.


No puedo dejar de reconocer la lucha día a día de muchos jóvenes, hombres y mujeres en sus casas, en sus escuelas por hacerse reconocer como gays y lesbianas, y el trabajo arduo, con uñas y dientes, y sin ningún recurso de muchos grupos que se reúnen muy entusiasmados para desarrollar actividades que dignifiquen el ser gay, cochón o lesbiana en un país tan machista y homofóbo.


Desde los años 80 diversos grupos han surgido y han desaparecido, porque son otras las prioridades en un país que está tan jodido para todos y todas y no se puede andar de “marica” todo el tiempo porque también hay que comer.


Muchos y muchas desde entonces han muerto, y no verán lo que quizá nuestros hermanos lleguen alguna vez ha vivir, el derecho al amor y el derecho a soñar con un mundo diferente. De ellos y ellas, que han caído en la lucha, es esta pequeña Victoria.


Nos queda mucho trabajo. Sin duda, nuestra lucha no puede desligarse de la lucha de las mujeres por la despenalización del aborto terapéutico, que al final son nuestras mismas demandas: la recuperación del cuerpo, donde habita la libertad, y el derecho a la propia identidad.

> Berria: Anglikanismoa > ESTADOS UNIDOS: CISMA EN LA IGLESIA EPISCOPAL POR LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS HOMOSEXUALES

  • Cisma en la Iglesia episcopal por los derechos de los gays
  • El País, 2007-12-10 # EFE · Washington

La diócesis de San Joaquín, con sede en la localidad californiana de Fresno, votó ayer a favor de escindirse de la Iglesia episcopal de EE UU, tras varios años de diferencias por el apoyo de ésta a los derechos de los homosexuales. San Joaquín tiene 8.800 miembros y 47 iglesias en 14 países.


La Iglesia
episcopal de Estados Unidos cuenta con 110 diócesis y en 2003 decidió consagrar al obispo Gene Robinson de New Hampshire, quien públicamente había declarado su homosexualidad. Desde entonces ha sufrido frecuentes discrepancias internas sobre el papel de los homosexuales en el seno de la misma.


Entre los miembros de la Iglesia episcopal se encuentran más del 25% de los presidentes de EE UU. Presidida por la mujer obispo Katherine Jefferts Schori, es la rama de la Iglesia anglicana que tiene 77 millones de miembros en todo el mundo.

> Elkarrizketa: Mariela Castro > "LA HOMOFOBIA ES UNA ENFERMEDAD"

  • Mariela Castro: «La homofobia es una enfermedad»
  • AG Magazine, 2007-12-09 # Fragmento de la entrevista realizada por Bruno Bimbi publicada en Revista Veintitrés

Mariela Castro es la hija del presidente de Cuba, Raúl Castro. Su madre, Vilma Espín, presidió la Federación de Mujeres Cubanas. Desde hace varios años, esta joven psicóloga con estudios de pedagoga dirige el Centro Nacional de Educación Sexual, desde donde ha abogado por los derechos de las personas homosexuales y transexuales. En esta entrevista con Veintitrés, habla de algunos de los proyectos que el gobierno socialista ha enviado al Parlamento: matrimonio gay y ley de identidad de género.


– ¿Qué es el Centro Nacional de Educación Sexual?

– Es un centro docente e investigativo que coordina el Programa Nacional de Educación Sexual. Desde la década del `90 logramos tener educación sexual en la escuela, pero sabemos que es un tema de todos, no sólo de la escuela o la familia. Tenemos programas con el Ministerio de Salud Pública, un área de investigaciones científicas y políticas sociales con relación a la sexualidad. Tenemos cursos de posgrado, diplomados y maestrías, que realizamos con la Universidad Médica de La Habana, y desarrollamos estrategias educativas a través de los medios de comunicación. También editamos una revista, un sitio web y una sección especial en el periódico Juventud Rebelde —diario de mayor tirada en el país— donde salen todos los sábados artículos sobre sexualidad. Tenemos áreas de trabajo comunitario y un área de medicina sexual y orientación psicológica.


– En los primeros años de la Revolución hubo mucha represión contra los homosexuales, sobre todo a través de las Unidades Militares de Apoyo a la Producción. ¿Por qué pasó todo eso?
– Se estaba haciendo una Revolución y se empezaba casi de cero a fundar la Nación. Había que empezar por alfabetizar, ya que imagínate tú qué nivel cultural había. Hubo un primer período dominado por pensamientos estalinistas, por un socialismo muy esquemático y dogmático, con contradicciones que han existido en todos los procesos revolucionarios. En la década del `60 se estaba creando el Ejército, y se formaron las Unidades Militares de Apoyo a la Producción con jóvenes, campesinos y obreros que necesitaban una calificación para acceder a empleos mejor remunerados. Ese era el objetivo, pero estaban los que pensaban que había que recoger a los de pelo largo, a los homosexuales, a los religiosos, para «reformarlos», porque el trabajo «los endurecía y los hacía hombres». Tenían ese pensamiento tan simple, tan vulgar, y fue así que en algunas de estas unidades militares hubo un pelotón de los homosexuales, otro de los religiosos, etc. Hubo humillaciones, y eso estuvo muy mal. Es muy bueno que estemos discutiendo en Cuba sobre estas cosas, porque hay que aprender de la historia para que no se repitan los disparates que en aquel tiempo se hicieron.


– ¿Y cómo se llegó a entender que eran disparates?

– Al mismo tiempo que pasaban cosas muy lindas y muy revolucionarias, también pasaban estas cosas espantosas, que pasaron en el mundo, sólo que no trascendieron como las de Cuba, porque se quería desacreditar a la Revolución. La Federación de Mujeres Cubanas —y mi mamá principalmente— estuvo en contra de todo eso, y ellas fueron las que presionaron y consiguieron que en el Código Penal —heredado de España— se eliminara la homosexualidad como delito. Ahora se están haciendo modificaciones en el Código de Familia, que incluyen aspectos explícitos de la orientación sexual y la identidad de género.


– ¿Cómo influyó la película «Fresa y Chocolate»?
– Esa película fue muy útil. La gente la fue a ver a los cines y se debatía. Me cuenta Senel Paz, el guionista, que se hicieron debates en unidades militares y hubo un diálogo muy interesante. Se demoraron unos añitos en ponerla en televisión, pero al final la pusieron. Yo pienso que fue muy valiosa y todavía está dando trabajo en cuanto a pensamiento y reflexión.


– ¿Los medios de comunicación pueden ayudar a derribar prejuicios?

Sí, por eso nosotros hemos ido abriendo un caminito en la televisión. Una vez me preguntaron en un programa: «¿La homosexualidad es una enfermedad?», y yo respondí: «No, lo que es una enfermedad es la homofobia. Las fobias son trastornos que necesitan terapia». Pero había que remar contra un criterio médico que había en esa época. Se hablaba en el mundo de terapias para revertir la homosexualidad, y mi mamá decía que no había fundamento científico y que le parecía una barbaridad. Desde la Federación de Mujeres Cubanas enfrentaron eso, y el hecho de que luego la OMS y la Asociación Americana de Psiquiatría hayan dicho que la homosexualidad no era una enfermedad nos ayudó mucho. Nosotros trabajamos principalmente en las transformaciones de la subjetividad, y ganamos mucho tiempo con los medios, sobre todo con las novelas. Hace poco, una compañera asesoró a los guionistas de una telenovela que habló de la bisexualidad. No fue una obra de arte, pero funcionó.

– En Argentina se está empezando a debatir la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Eso es posible en Cuba?
– Nosotros estamos proponiendo un cambio en el Código de Familia, para que las parejas homosexuales, al legalizarse, tengan los mismos derechos personales y patrimoniales que las parejas heterosexuales, incluyendo la adopción. Hemos planteado el término «unión legalizada» —que en la práctica será lo mismo que el matrimonio— porque para que se llame matrimonio deberíamos hacer una reforma de la Constitución, y eso retrasaría las cosas.


– ¿El proyecto cuenta con el respaldo del Gobierno?
– Sí, del gobierno y del Partido. Nos han pedido hacer un trabajo educativo previo, para que cuando se discuta en el Parlamento sea más fácil aprobarlo.


– ¿Cómo es el proceso parlamentario?

– El Parlamento funciona todo el tiempo y tiene comisiones permanentes. Ya nos reunimos con tres comisiones y nos fue muy bien. El proyecto se va a aprobar.


– Con relación a las travestis y transexuales, ¿cómo es el proyecto de ley de identidad de género?
– Hay una resolución del Ministerio de Salud Pública que establece la atención integral a personas transexuales, incluyendo la reasignación quirúrgica de género. Ahora presentamos un proyecto de ley de identidad de género y ya hemos hablado en las comisiones del parlamento.


– ¿Esta ley permitirá los cambios de documentos de las personas trans?

– Exactamente. Y eso sería independiente de que te operes o no te operes. La operación está contemplada, si la persona la desea, y en Cuba todo es salud pública, así que la cubre el Estado.


– Luego de aquella historia de discriminación, ¿Cuba podría adelantarse a otros países latinoamericanos en el reconocimiento de los derechos de las personas homosexuales y transexuales?
– Si el Parlamento aprueba pronto las leyes, así será. Vamos a ver cuánto se demora. Yo lo que sé es que se van a aprobar.

> Berria: Homofobia > CUIBA: MARIELA CASTRO RECONOCE COMO "UN ERROR" LA HOMOFOBIA DE AÑOS PASADOS

  • Las instituciones deben admitir la falla y estudiarla para que no se repita, señala
  • “Un error”, la homofobia oficial de años pasados en Cuba: Mariela Castro Espín
  • Nueva iniciativa legal incorpora, entre otros, la noción del derecho a la libre orientación sexual. El discurso de Raúl Castro ha lanzado a los cubanos a hablar con sinceridad, dice a La Jornada
  • La Jornada, 2007-12-09 # Gerardo Arreola · La Habana

En Cuba se considera “un error” la homofobia oficial de décadas anteriores, pero aún se requiere discutir esa etapa: “Hay que analizar por qué pasó”, dice a La Jornada la sexóloga Mariela Castro Espín.


La directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) anunció a principios del año pasado a este diario una iniciativa legal para reconocer los derechos de los transexuales a la identidad y a la atención clínica, una propuesta que se ha reformulado al paso de su discusión.


El proyecto, que aún espera su trámite legislativo, ha incorporado, entre otros puntos, la noción del derecho a la libre orientación sexual y al respeto familiar y la reivindicación de garantías laborales, hereditarias, patrimoniales y de adopción para las parejas del mismo sexo, equiparables a las de uniones heterosexuales.


Ahora Mariela, hija del presidente en funciones, Raúl Castro, y de la desaparecida defensora de los derechos de género Vilma Espín, habla del balance de ese debate, de la supervivencia de prejuicios homofóbicos en Cuba y de su trabajo con el gobierno en ese campo.


En enero pasado estalló una polémica sobre el quinquenio gris, como se recuerda a la censura y discriminación homofóbica en la cultura en los años 70. Mariela, que participó en el debate, fue consultada sobre si la discusión tendría que extenderse a otros aspectos de ese pasado, como la penalización de la homosexualidad “ostensible” o los campos agrícolas donde fueron internadas personas de esa orientación.


Señala que sería “muy saludable; en la historia de un ser humano se cometen errores y uno tiene que ir aprendiendo y sacar lecciones de esos errores. Pero las instituciones también cometen errores y tienen que ser capaces de reconocer por qué fue un error y qué se va a hacer para que ese error no se repita, qué leyes hay que establecer, qué valores hay que instituir”.


“Los errores que cometió Cuba fueron muy similares a los que se cometieron y todavía se siguen cometiendo en muchos países. Cuba era el reflejo del mundo. Aquí pasaba lo mismo que pasaba en otros lugares, sólo que trascendió mucho más, porque se esperaba que una revolución socialista no podía cometer esos errores, porque era una revolución por la emancipación del hombre. A la gente le chocó que en Cuba se cometieran esos errores. La ideología de esa época estaba muy permeada de homofobia y de prejuicios. Los partidos comunistas eran muy homofóbicos. Recientemente es que están teniendo actitudes más inclusivas”.


En la línea de abrir espacios a la discusión en el país, Mariela considera que el discurso de Raúl Castro el 26 de julio ha lanzado a los cubanos a hablar “con mucha sinceridad y transparencia” de que quieren mantener “sus conquistas de justicia, pero también que se hagan determinados cambios que ayuden a sostener ese proyecto social”.


Revisando logros y obstáculos en el esfuerzo por remontar las décadas de discriminación, Mariela estima que los medios informativos cubanos “se están acercando todavía tímidamente” a la diversidad sexual. “Están perdiendo el susto”: el año pasado una telenovela que abordó la bisexualidad masculina provocó una intensa polémica social; el diario Juventud Rebelde tiene una sección sobre sexo; la televisión aborda el tema en un programa humorístico y ya emitió un corto dramatizado sobre la pareja lesbiana.


Pero en la sociedad y el gobierno los prejuicios aún están arraigados: “Todavía hay instituciones que se toman el derecho de decidir si una persona lesbiana o gay o transexual puede o no ocupar un puesto de trabajo”.


En el sector educativo “hemos logrado muy poco”: las escuelas rechazan a los transgéneros que quieren vestirse de acuerdo a su sexo real; como sus modales y actitudes chocan con la identidad que tienen, son vulnerables a la burla, el rechazo y abandonan los estudios.


El Cenesex habla con la policía sobre cómo actuar en la vía pública con homosexuales o transexuales: “hay gente muy agradecida con ese diálogo, aunque otros no son tan receptivos”.


En el centro funciona un grupo de transexuales, que se preparan como promotores de salud, “de manera que la sociedad los vea de esa forma y no como una lacra”; hay otro grupo de lesbianas y en ambos casos se discuten problemas comunes, en ocasiones con participación de familiares.


En espera de que las iniciativas lleguen a su trámite legislativo, en una fecha aún sin determinar, el Cenesex trabaja en “educar a la población, que merece ser informada, antes de que de sopetón se le suelte una cosa así. Porque si no, la gente se va a sentir transgredida y contrariada”.