• Páginas

  • Categorías

  • Archivos

> Iritzia: Marta Lamas > ACTUALIDAD DE SIMONE DE BEAUVOIR

  • Actualidad de Simone de Beauvoir
  • El País, 2008-01-06 # Marta Lamas • Antropóloga mexicana y directora de la revista Debate Feminista

“Una no nace, sino que se convierte en mujer.” Con esta idea Simone de Beauvoir inauguró la forma moderna de comprender la problemática femenina y se convirtió en la feminista más relevante del siglo XX. La empresa radical y ambiciosa de El segundo sexo fue mostrar que las características humanas consideradas femeninas son adquiridas por las mujeres en vez de derivarse “naturalmente” de su biología.

De Beauvoir sostuvo que el significado cultural se monta sobre el dato biológico o sea, que lo determinante en la construcción de la feminidad es el conjunto de procesos culturales y psicológicos que marcan con determinadas atribuciones y prescripciones a las personas con sexo de mujer. Al tomarse a ella misma como referencia explicativa le dio a su argumento un etnocentrismo cuestionable desde una perspectiva antropológica, pero también le otorgó la inspiración que conmueve a sus lectoras. La fuerza de El segundo sexo radicó en su capacidad para responder a las inquietudes femeninas del momento y la consagró como la pionera de ese campo de investigación llamado estudios de género.

El segundo sexo se publicó por primera vez en 1949 y a principios de los setenta se convirtió en una pieza fundamental del nuevo pensamiento feminista. Las teóricas de distintas tendencias (Betty Friedan, Kate Millet, Shulamith Firestone, Juliet Mitchell, Germaine Greer y muchas más) le dedicaron sus trabajos, la visitaron en París, la entrevistaron. También en Francia las jóvenes feministas se le acercaron, pidiéndole apoyo para la causa. Simone de Beauvoir se comprometió en la lucha por la legalización del aborto, estableció una sección feminista en Les Temps Modernes y colaboró en la publicación de la revista Questions Feministes. Poco después, varias investigaciones biográficas exhibirían implacables las vulnerabilidades y mezquindades de esta celebridad e iniciarían la desmitificación de su figura. Así, detrás de su semblante impasible se vio a una mujer egoísta, débil y ambiciosa que se sometía a Sartre al mismo tiempo que seducía a varias de sus discípulas. ¡Ay los mitos y la condición humana! Pese a lo trágico de su impostura personal, quedan su obra y su compromiso político.

Hoy, a la distancia, parecería que las agresiones que recibió De Beauvoir por la publicación de El segundo sexo tenían más que ver con un gran resentimiento por el modelo atípico de mujer y de relación de pareja que ella ejemplificaba que con las reflexiones atrevidas que sostenía. Si bien ella había dicho que escribió esa obra para responderse qué le había significado ser mujer, su persona en sí representaba un inusitado ejercicio de liberación femenina que provocaba y hería.

Su vida y su obra continúan despertando debates apasionados pues ambas plantean cuestiones esenciales a la eterna interrogante sobre la condición femenina. Entrevistada por Margaret A. Simons en septiembre de 1985, De Beauvoir responde a una serie de preguntas sobre su vida, su feminismo y la opresión de las mujeres. Cuando Simons le dice: “¿Y la forma de eliminar la opresión es…?”, ella responde tajante: “Ser independiente. Trabajar”. Ella lo hace escribiendo.

Poco después Sartre indaga: “¿Cómo se siente en la vida una mujer de letras?” Ella exclama “¡Una mujer de letras es una expresión rara!”, y más adelante dice: “No pienso que haya diferencia entre vivir la vida como escritor o como escritora. Pero se está lejos de admitir que una escritora es ante todo una mujer que ha consagrado su vida a la escritura y que no ha tenido lugar para otras ocupaciones llamadas femeninas. Por ejemplo, se me ha reprochado mucho el no haber tenido hijos, mientras que nadie se lo ha reprochado a usted, aunque sea tan normal para un hombre como para una mujer tener hijos y se los pueda querer tanto siendo padre como madre. Pero el reproche ha caído sobre mí porque se piensa que una escritora es, ante todo, una mujer que se distrae escribiendo, lo que no es cierto, porque es el conjunto de una vida que está estructurada por y sobre la escritura y, por tanto, aquello implica montones de renuncias, montones de elecciones también, y éste ha sido mi caso. He vivido verdaderamente en la medida en que quería escribir”.

Tal vez lo verdaderamente impresionante de Simone de Beauvoir es que se trata de una mujer que tempranamente tomó conciencia de su deseo, y aunque éste iba en contra de las tradiciones y de la lógica cultural de la sociedad que le tocó vivir, tuvo la voluntad y la fuerza para convertirlo en realidad. Por eso su importancia no sólo radica en lo que escribió, lectura obligada para quienes desean pensar sobre las mujeres, sino también en su vida, pues, con todo y sus contradicciones, ésta es el testimonio de una mujer que se rebeló contra el status quo planteando su realización personal a través del trabajo. A cien años del nacimiento de Simone de Beauvoir, todavía muchas mujeres estamos librando esa batalla.

> Berria: Emakumeak > CRITICAS FEMINISTAS AL FONDO DE PENSIONES DEL GOBIERNO

  • Críticas feministas al fondo de pensiones del Gobierno
  • El País, 2007-12-09 # Mónica C. Belaza · Madrid

Cuando una pareja se separa, uno de los dos se queda con la custodia de los hijos, cuando los hay, y el otro tiene que pasar una pensión de alimentos. A veces, el que tiene que hacerlo no quiere -o no puede- pagar. El otro puede acudir a los tribunales para exigirlo, pero si el deudor no tiene nómina, poco se puede hacer. El Gobierno anunció el viernes que constituirá en 2008 un fondo de garantía de pensiones de alimentos para estos casos. La idea es que el Estado adelante parte del dinero a los que no consiguen cobrar de los morosos. Según el real decreto aprobado el viernes, cada hijo de separado podrá cobrar hasta un máximo de 100 euros al mes, durante 18 meses, cuando su progenitor no pague.


La ayuda, no para todos
Las asociaciones de mujeres -que son las que de forma mayoritaria tienen la custodia de los hijos y las que llevan años reivindicando que se constituya este fondo de garantía de pensiones- encuentran varios problemas. En primer lugar, critican que la ayuda no llegará a todas las familias. “No es cierto que cada hijo de separado tenga asegurados los 100 euros”, señala Altamira Gonzalo, presidenta de la asociación de mujeres juristas Themis. “No sabemos cómo ha quedado el texto definitivo porque el Gobierno no ha dado detalles, pero desde luego en el borrador se establecían unos límites ridículos para poder cobrar”. Señala que sólo tendrán derecho a la ayuda las personas con ingresos máximos de entre 700 y 900 euros mensuales dependiendo del número de hijos.”Esto dejará fuera a la mayoría de la gente”, añade Gonzalo.


Además, se critica la cuantía, máxima, de 100 euros al mes. “Con este dinero no se puede criar a un niño”, señala abogada y presidenta de la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres, Consuelo Abril. “Es una cantidad muy baja a la que, además, sólo pueden acceder los menores de edad o mayores con un alta minusvalía. ¿Qué pasa con los hijos de 19 o 20 años que todavía son económicamente dependientes de los padres?”, se pregunta.


Las asociaciones señalan que la medida parece una subvención cuando en realidad es un adelanto que se hace al progenitor que tiene la custodia. “Después, el Estado puede cobrar del deudor lo que ha pagado”, concluye Abril.

> Iritzia: Isabel Barranco Lagunas > DIA DE LAS REBELDIAS LESBICO-FEMINISTAS

  • Día de las Rebeldías Lésbico-Feministas
  • CIMAC Noticias, 2007-10-23 # Isabel Barranco Lagunas · Periodista y feminista mexicana, profesora en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

¡Una lesbiana es la rabia de todas las mujeres concentrada hasta su punto de explosión!


Canto, video, poesía, cuento, banda, teatro y sentido del humor inteligente fueron los ingredientes que aderezaron las Rebeldías Lésbicas exhibidas el pasado 13 de octubre por las lesbianas feministas contra la invisibilidad y lesbofobia, frente al heteropatriarcado como sistema político normativo y obligatorio que explota y oprime no solo a las lesbianas, “sino a todas las mujeres, mediante la institución del matrimonio, la división del trabajo, la cosificación y determinación sexual de las mujeres”.


Así se lee en el documento de la plenaria final del VII Encuentro Lésbico Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en febrero de 2007 en Santiago de Chile, donde se eligió el 13 de octubre para conmemorar la fecha del primer Encuentro Regional de Lesbianas Feministas en 1987 y dar paso a una serie de acciones políticas y culturales lésbicofeministas en Latinoamérica en contra de la invisibilidad hacia las lesbianas.


Las rebeldías lésbicas se llevaron a cabo simultáneamente en Chile, Perú, Guatemala, Argentina y Brasil, con marchas, conferencias y diversos eventos públicos.


En la Ciudad de México, las rebeldes se manifestaron con un evento político-cultural.


La jornada dio inicio a las 12 horas con la lectura del primer, de nueve capítulos, de los relatos publicados por Francois Índigo, pseudónimo de una lesbiana experimentada que utiliza la narración y la descripción como formas de expresión lingüística con un fresco y sencillo lenguaje cargado de ironía y sentido del humor que da cuenta de los avatares de la vida lésbica, que no sólo arrancó las sonrisas del centenar de lesbianas feministas ahí reunidas, sino además momentos de reflexión.


Entre cada capítulo, la lectura se intercaló con la presentación de videos: el primero, “La marcha Lésbica” de Alejandra Novoa. Después de la lectura de “¿Qué hacer con la familia de tu novia buga (heterosexual?)” se proyectó “Ellas/Nosotras” de Rotmi Enciso.


Más tarde se presentaron las escritoras y poetas. La primera fue Olivia Félix, quien advirtió que sus poemas “son de puro azote”; el abandono, la soledad, el rompimiento de pareja en fin, los aires de tristeza y nostalgia flotaron por el teatro-bar El Vicio, por los amores idos.


Luego vino el turno de Odette Alonso, escritora cubana quien dio lectura a su último cuento publicado en su más reciente libro Con la boca abierta, publicado en España. Acompañada por las notas de Ojalá de Silvio Rodríguez, Odette nos llevó al mundo de la fantasía, del deseo contenido, del miedo al rechazo y al enfrentamiento de nuestros propios prejuicios por gustar de otra mujer; de querer besar su cuello con nuestros labios reprimidos, de pretender tomarla de la mano y llevarla a retozar ahí, a las olas del mar y apagar la candela que provocó su erotización.


Eran ya alrededor de las 3 de tarde, cuando subió al estrado Rosa María Roffiel. La Rorro, como se la conoce “en el ambiente”, quien deleitó a más de sus fans. Con su mirada tierna y pose de ingenuidad recitó sus más recientes poemas, los inspirados en sus dos últimas relaciones afectivas, la del re-encuentro con su ex y la que por miedo, la abandonó.


No faltaron sus ya clásicas Pida usted un deseo y Llamado: Tengo una golondrina inquieta entre los muslos/danzo desnuda sobre las flores de mis sábanas/ percibo el más tenue de los signos… –Los aplausos no se hicieron esperar– Ven, mujer, qué esperas/bórrame hasta el último rastro de estas ganas…


Ya entradas en calor por aquello del clima, la Lesbian dark, con su ritmo afro-talk, interpretó cuatro rolitas de su propia autoría, entre ellas la “jarochilanga”. Acompaña de la llamada Chichis gland, se presentó el sketch La del cabaret, un espectáculo lésbico-político, al más puro estilo de Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe.


La nota del día publicada por el diario La Jornada, sus reflexiones y comentarios al ritmo de Bariloche vapuleando al espurio Calderón, al Partido Acción Nacional y a la Familia Fox. No sin antes de la visita de Dolores Espino Limón, una octogenaria (Anis Rangel) que confundida con La capilla llegó a las pláticas prematrimoniales, para convencer a “los asistentes” sobre la “felicidad del matrimonio” heterosexual, la abnegación y el sacrificio que implica la castidad, la fidelidad y la maternidad.


Después de la lectura de otro capitulo del Manual de la buena lesbiana, las asistentes por muy rebeldes, muy lesbianas y muy dueñas de sus cuerpos, salieron a tomar aire, a estirar las piernas y sobre todo a buscar algo que comer, luego del susto de ver la carta donde un simple sándwich y coca-cola (aparte), costaban alrededor de 80 pesos, 30 por ciento más que el pago por evento.


Aquí no les funcionó la fórmula “has sándwich, de bimbo”, para mantenerte en forma y bien alimentada. Y para las que permanecieron en sus lugares, no se perdieron de la lesbianbanda, la primera banda de tambores lésbico-feminista en México, que debutara durante la marcha lésbica de julio de 2007 en la Ciudad de México.


La banda fue formada por Silvia Palumbo, una hincha argentina lesbiana y feminista, que entrenó a 12 lesbianas mexicanas de diferentes edades y condición social en el arte de la música popular.


Seis tambores sordos, tres repiquetas y tres redobles componen la banda. Una de sus integrantes Ana Marta Cortés declaró que con el uso de los tambores las mujeres; “las lesbianas nos empoderamos, al ser visibles con nuestra música, con ritmos que requieren para su ejecución de toda nuestra concentración, disciplina, esfuerzo y resistencia.


No es fácil, ahí la llevamos, no sabemos nada de música, somos líricas, pero cada vez somos más reconocidas, eso nos gusta porque las lesbianas no somos invisibles”. Vamos a seguir aprendiendo, hasta ahora tenemos seis ritmos básicos pero vamos a seguir ampliando nuestro repertorio.


La lesbianbanda mexicana, es dirigida actualmente por Gabriela Serralde, cantautora quien cerró la jornada con varias canciones, entre ellas, la más reconocida Ángela, que narra las fantasías de ser madre lesbiana y las dificultades para acceder a la inseminación asistida por su alto costo además de su respectiva discriminación por preferencia sexual:”Este sistema heterosexista, lesbofóbico, machista y mamón que no sabe que estamos jodidas pero contentas”, de ser autónomas con nuestra sexualidad y de asumirnos como lesbianas, de ser visibles, da a entender otra de las rolas de la Gabo.

> Berria: Politika > POLONIA: UN PARTIDO CONTRA EL MACHISMO

  • Un partido contra el machismo
  • El País, 2007-10-17 # C. G. · Gdansk

No tienen ninguna representación parlamentaria ni parece que la vayan a conseguir, pero su cartel se ha convertido en el más controvertido de la campaña. Las candidatas del flamante Partido de las Mujeres han decidido posar desnudas para difundir su causa: luchar contra el verdadero problema del país, el machismo.


La formación está dirigida por la novelista Manuela Gretkowska, cuya obra ha escandalizado en más de una ocasión a muchos. Entre sus reivindicaciones: anticonceptivos gratuitos, incrementar el número de ginecólogos, libertad para escoger la forma del parto, más ayudas para el cuidado de los hijos y salarios que igualen a los de los hombres. Eso sí, como católica, Gretkowska no ha puesto el aborto entre las banderas de su partido.


Esta fuerza política considera que la situación de la mujer en Polonia ha empeorado, especialmente desde la llegada al poder de los gemelos Kaczynski, en 2005. El cartel de estas mujeres ha levantado fuertes críticas entre los sacerdotes católicos y algunos miembros del conservador Ley y Justicia, el partido de los Kaczynski. Según las encuestas, el Partido de las Mujeres, que tiene unas 1.500 afiliadas, obtendría un 3% de los votos, insuficiente para entrar en el Parlamento, ya que se necesita un 5%.


Una de las más famosas actrices del país, Krystyna Janda, apoya a la formación, y también la boxeadora Agnieszka Rylik. En Polonia, un 55% de las mujeres -seis millones- no trabaja fuera de casa.

> Berria: Literatura > NOBEL A DORIS LESSING: RECONOCEN QUE EL MOVIMIENTO DE LIBERACION DE LA MUJER NO HABRIA SIDO LO MISMO SIN ELLA

  • “El movimiento de liberación de la mujer no habría sido lo mismo sin ella”
  • La traductora Marta Pessarrodona y el filólogo Fernando Galván valoran la obra de la nueva Nobel de Literatura Doris Lessing
  • El País, 2007-10-11

La concesión del Premio Nobel de Literatura a la novelista británica Doris Lessing ha concitado la aprobación de voces del mundo académico y literario. La poeta Marta Pessarrodona, traductora de parte de la obra de Lessing, y el catedrático de Ficción Inglesa Contemporánea en la Universidad de Alcalá de Henares, Fernando Galván, han subrayado el mérito de una autora comprometida con la defensa de los derechos humanos.


Pessarrodona ha incidido en que Lessing es “una escritora contemporánea número uno”, que se merecía el máximo galardón literario del mundo “desde hace tiempo”. La poeta ha señalado en conversación telefónica con ELPAIS.com que en el Cuaderno dorado, la novelista “plantea cuestiones no expuestas nunca de esta manera. Por ejemplo, el movimiento de liberación de la mujer no hubiera existido sin el Cuaderno dorado”.


“Sus opiniones le han costado el veto de entrada en varios países y en Zimbabue le siguen prohibiendo la entrada. Ese Robert Mugabe no le deja entrar. El premio también es buena noticia porque supondrá un toque de atención para su régimen”, ha señalado Pessarrodona, amiga personal de la galardonada desde que se conocieron en los años 80. “Yo trabajaba en la editorial Noguer. La viuda de Bertrand Russell me dijo entonces que tenía que conocer a aquella joven. Pero por timidez nunca hablé con ella, hasta que tuve ocasión de pedirle un manuscrito y entonces nos conocimos”


La traductora de Diario de una buena vecina también ha recordado el compromiso político de una autora defensora del feminismo que se considera “no feminista”. Un buen ejemplo es El sueño más dulce, “un testamento de lo que significaba ser progre en los 60” y que es una de sus “muchas novelas, que siempre son interesantes”.


El catedrático de Ficción Inglesa, Fernando Galván, autor de Estudio lingüístico de las short stories de Doris Lessing, ha celebrado, en conversación telefónica con ELPAIS.com, la concesión del Premio Nobel de Literatura a la escritora británica. “Me parece espléndido”, ha asegurado, “porque es una autora que nunca se ha repetido a sí misma y que ha escrito todo tipo de géneros”.


El profesor ha destacado precisamente la versatilidad de la autora, que comenzó escribiendo una novela realista como Canta la hierba y pronto cambió de género hacia la ciencia ficción, o ficción interior, como ella prefería decir. “Su obra es inmensa y la temática abarca desde los problemas de índole psicológica al terrorismo”. Todo ello propiciado por su “capacidad de adaptarse a nuevos retos, a géneros muy distintos”.


Mujer inquieta, de grandísimos intereses, comprometida con su tiempo y con los conflictos sociales. Así la define Galván, que ha subrayado además la enorme capacidad de trabajo de la galardonada, que lleva “medio siglo escribiendo a un ritmo muy intenso”. “Su Golden Notebooks (El cuaderno dorado), fue calificado en los años 60 de manifiesto feminista”, pero ella siempre rechazó catalogaciones y etiquetas.

> Berria: Literatura > DORIS LESSING GANA EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA

  • Doris Lessing gana el Premio Nobel de Literatura
  • La escritora británica se alza con el galardón de 2007 por su capacidad para retratar la “épica de la experiencia femenina”
  • El País, 20067-10-11

La escritora británica de origen iraní Doris Lessing se ha alzado con el Premio Nobel de Literatura 2007. La academia ha reconocido la capacidad de la autora para retratar “la épica de la experiencia femenina, y su escepticismo y fuerza visionaria con la que ha examinado una civilización dividada”.


Lessing, nacida en 1919 en Kermanshah, Persia (actual Irán), es conocida por “El cuaderno dorado” (1962), obra cumbre de la literatura feminista y de la narrativa fragmentaria postmoderna.


La obra de Lessing es amplia y aborda una gran variedad de asuntos, desde la cuestión de la identidad en culturas ajenas o la definición de salud mental y locura. Su escritura ha basculado entre la crítica social de sus primeros textos, considerados comunistas, como The grass is singing, las investigaciones psicológicas, como El cuaderno dorado, y la incursión en la ciencia ficción, como en la serie Canopus.


Vida
Nacida Doris May Taylor, la autora creció en el seno familiar de un antiguo oficial del ejército británico que sirvió durante la I Guerra Mundial y una enfermera. En 1925 la familia se trasladó al sur de Rhodesia (actual Zimbabue). Lessing contó aquellos años de infancia en una granja en la primera parte de su autobiografía, Bajo mi piel (1994). Tras asistir a una escuela de chicas en Salisbury (Reino Unido), Lessing abandonó la escuela a los 14 años y empezó a trabajar en diversos empleos, desde niñera, telefonista, oficinista estenógrafa y periodista, e incluso publicó relatos breves.


En 1939 se casó con Frank Charles Wisdom, con quien tuvo un hijo, John, y una hija, Jean. Se divorciaron en 1943. Dos años después se casó con Gottfried Lessing, un inmigrante judío-alemán a quien había conocido en un grupo marxista comprometido con la cuestión racial. Poco después se relación con el partido laborista de Rhodesia. Tras tener un hijo con Lessing, Peter, la pareja se divorció en 1949. Fue entonces cuando la novelista se trasladó con su hijo a Londres, donde fijó su carrera como escritora.


Militancia comunista

Lessing militó en el Partido Comunista Británico entre 1952 y 1956, y participó en las campañas contra las armas nucleares. Su crítica al régimen surafricano le costó la prohibición de entrar al país entre 1956 y 1995. Tras una breve visita a Rhodesia en 1956, también se le vetó la entrada en este país por la misma razón. Lessing reside actualmente en Londres.

> Iritzia: Diana Maffia > LA IMPOSIBLE REFERENCIA

  • La imposible referencia
  • Cotidiano Mujer, 2007-07-12 # Diana Maffía · Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género Universidad de Buenos Aires

En lo que sigue me propongo reflexionar sobre las políticas de género que dependen del nombrar, tanto en privado para reconocerse como miembro de una comunidad con la que se comparten rasgos relevantes, como en lo público al atribuir a un sujeto la afiliación a cierta identidad, en base al cumplimiento de una regla. También me gustaría poner de relieve el difícil intento de conciliar el respeto por la diversidad de identidades (sexuales y otras) y a la vez mantener la capacidad de acción colectiva que muchas veces requiere la construcción de ciudadanía de grupos vulnerables.


El propio movimiento feminista transitó el proyecto de hegemonizar una definición de lo femenino que fuera universalizable y permitiera a las dirigentes hablar en nombre de todas las mujeres, lo que daba gran potencia política al movimiento; y fueron las propias mujeres las que renegaron de ser dichas por otras en su experiencia diversa.


El problema es más hondo que la arrogancia de un grupo de pretender representar a todxs. El problema es que afiliarnos a una identidad (sexual u otra) no es algo completamente necesario que nos determine, ni algo completamente arbitrario que sólo dependa de nuestra decisión libre. No es algo que sólo decidimos en privado, pero hay mucho en juego de nuestra subjetividad y de nuestra valoración como para que sólo dependa del reconocimiento de los otros. Y todavía más profundamente, el problema no es sólo cómo percibirnos sino también cómo decirnos quiénes somos, cómo nombrarnos.


Y es que como seres humanos vivimos atrapadxs entre la singularidad de la existencia y la universalidad del lenguaje. Cualquiera sea el modo en que el lenguaje nos refiera, siempre lo hará bajo la forma de condiciones universales que pueden ser o no cumplidas por nosotrxs, pero que nunca agotarán la descripción lo suficiente como para alcanzarnos en toda nuestra complejidad. Podremos decir que somos varones o mujeres o travestis o transgénero o blancxs o negrxs o indígenas o pobres o ricxs o prostitutxs o monjas o chamanxs o científicxs o jóvenes o viejxs o bellxs, pero siempre habrá algo más que no está dicho. La única excepción es nuestro nombre propio, o los demostrativos, que parecen abarcarnos íntegramente pero que sólo apuntan hacia nosotrxs sin decir nada acerca de quiénes somos. O nos presentamos desnudxs bajo un nombre, o percibimos los innumerables ropajes de palabras pero no llegamos a tocarnos nosotrxs mismxs bajo ellas.


Este tema puede parecer muy abstracto, pero se une al hecho de que cada grupo al constituirse, sobre todo al constituirse como sujeto político, genera una identidad y al mismo tiempo una alteridad; y como criterio de demarcación entre el nosotrxs y el ellxs genera una regla. No cumplir con la regla de la identidad significa ser expulsado al espacio de lo otro, de la desviación. Fuera del orden del sujeto sólo está lo abyecto, lo que yace fuera. Muchas veces, en nuestras luchas por la identidad de género, procedemos con reglas que ponen límites y expulsan para separar lo que somos de lo que no somos.


Durante siglos, la definición del sujeto relevante fue un resorte de poder del círculo androcéntrico. Reforzándose mutuamente, los criterios de pertenencia ponían las condiciones normativas del sujeto moral (teología), el sujeto epistémico (ciencia) y el sujeto de ciudadanía (derecho). Ningunx de lxs expulsadxs por esta normativa participaba en la definición de las reglas. Lxs negrxs, lxs indígenas y las mujeres estaban explícitamente expulsados de esta posibilidad de participación. Al resultado lo llamaron objetividad, y se negaron a admitir que los aspectos subjetivos contaminaran la universalidad de sus prescripciones. La democracia liberal pudo así mantener a la vez la retórica universal de los derechos ciudadanos y la expulsión de la mayoría en el ejercicio efectivo de tales derechos. A diferencia de la objetividad, lo subjetivo en la modernidad entraba en el orden de lo peligroso, lo que debía dominarse por idiosincrático y pasional.


La sexualidad hegemónica pretendía apoyar su fuerza normativa en los principios lógicos de identidad (un varón es un varón; una mujer es una mujer) no contradicción (un varón es no-mujer; una mujer es no-varón) y tercero excluido (se es varón o mujer, no hay tercera posibilidad). Estos principios, señalados por Aristóteles hace 2500 años, eran a la vez principios lógicos (del orden del pensamiento) y ontológicos (del orden de la realidad). Pero la aplicación de la lógica a la sexualidad humana, el refuerzo de la dicotomía de los cuerpos, es arbitraria al hacer equivaler mujer a no-varón y varón a no-mujer. La designación de un sujeto como varón o mujer depende de los rasgos que tomemos como definitorios, y esto no lo proporciona la lógica.


Es precisamente por eso que me resulta inquietante cuando en nuestros movimientos pretendidamente emancipatorios repetimos esta trampa semántica de producir exigencias para la pertenencia a un colectivo que ignore o niegue la participación de quienes quedan excluidos de la definición. Una definición autocompla-ciente, que nos permite quedarnos con la universalidad retórica del lenguaje sin distribuir equitativamente las oportunidades sociales. Se definen arbitrariamente las reglas para participar del club, a la medida de quienes precisamente son responsables de su definición, y luego se invoca la necesidad de las reglas para expulsar a quienes no encajan en la presunta objetividad de su aplicación.


Para completar este efecto policial del lenguaje hegemónico, la alteridad no se considerará meramente otra categoría: la desviación, la abyección, se considerarán cualidades ontológicas, modos de ser de los sujetos excluídxs (lo que de paso justifica su exclusión). Y se recomendará exorcizarlxs, redimirlxs, perseguirlxs, encerrarlxs, penalizarlxs, someterlxs a terapias cruentas por su propio bien. Un bien en cuya definición tampoco participan. Porque (dirá el sujeto androcéntrico) nadie mejor que nosotros -que manejamos la ciencia, la teología y el derecho- sabe lo que necesitan ellxs. Lxs tendremos entonces bajo tutela hasta que escarmienten o reconozcan la verdadera identidad humana, o al menos la imiten, para evitarnos la permanente interpelación a nuestra mascarada de sustituir el universal diverso de la experiencia humana por el universal hegemónico de nuestra reducida experiencia.


Todxs deberíamos poder tener con respecto a nuestro cuerpo la particular y excepcional experiencia del cuerpo vivido, del cuerpo que nos ubica en una perspectiva absolutamente única y singular en el mundo, o mejor dicho construye el mundo a nuestro alrededor. El cuerpo de lxs otrxs es sólo un cuerpo físico, no podemos experimentarlo, es un cuerpo en tercera persona. Sólo cada unx puede tener una vivencia en primera persona de su propio cuerpo, experimentarlo como unx mismx. Esto abre un abismo entre un cuerpo y otro, abismo que tratamos de suturar con el lenguaje. Decir lo que sentimos y experimentamos, escuchar sensiblemente lo que otrxs sienten y experimentan, establecer una analogía entre mis propias experiencias y el modo de decirlas, y lo que escucho decir de las experiencias del/a otrx, son los primeros pasos en la construcción no sólo de una comunidad sino también de un mundo compartido (que puede ser visto de muchas maneras, desde muchas perspectivas singulares, y sin embargo seguir siendo un mundo común).


Cuando algunxs sujetxs se encuentran en una situación de opresión, de violencia simbólica, carecen de autoridad perceptiva sobre sus propias experiencias y adoptan sobre ellas las descripciones en tercera persona de la cultura dominante. Aceptan definirse no como el singular sujeto que son, sino como un sujeto desviado. La violencia opera como un descentramiento de la propia experiencia. De los seres humanos sexualmente monstruosos se ocupó la teratología, de la sexualidad humana la ginecología y la obstetricia, del deseo el psicoanálisis y la psiquiatría, transformando el vínculo con los cuerpos en un vínculo mediado por el lenguaje médico y custodiado por el derecho. Así, muchxs nos vinculamos con nuestros cuerpos como cuerpos imperfectos, como cuerpos fuera de patrón, como cuerpos que sufrimos en lugar de ser y que sin embargo se rebelan y no consiguen encajar en el deber. Entonces nos dejamos rotular como desviados. La desviación, lejos de ser una cualidad ontológica que rige la naturaleza y el comportamiento de las personas, es el efecto de una interacción simbólica, el efecto de un etiquetamiento.


Los procesos de definición y de reacción social son en general acompañados por una desigual distribución del poder, tanto el poder de definir como el de reaccionar a la definición. A algunxs sujetxs sólo les queda ser rotuladxs y vivir la marginalidad del etiquetamiento. La ciencia, el derecho, la teología en un contexto de relaciones sociales de inequidad y conflicto, se transforman en el corset de las identidades. Las dimensiones de la definición y el poder se desarrollan en el mismo nivel y se condicionan entre sí.


Esta no es una escala simple, muy por el contrario, porque cada sujeto pertenece a géneros, clases, edades y etnias diferentes que pueden combinarse unas con otras de diversas formas. Tanto los grupos aventajados como los desventajados se fragmentan, y así podemos pertenecer a la vez a varios colectivos. Si logramos una noción sobre el género subjetivo mucho más flexible, que no esté establecida por factores biológicos, psicológicos o sociales ligados al cuerpo, habremos logrado un avance simbólico significativo pero nos enfrentaremos entonces al dilema práctico del reconocimiento. Y ese dilema práctico tiene que ver con la capacidad de actuar colectivamente por reivindicaciones en común.


En los años recientes del activismo queer, al igual que el feminismo en décadas pasadas, hemos visto fragmentarse las reglas de pertenencia y las demandas de reconocimiento de identidades que cada vez van adquiriendo el poder de decirse a sí mismas en sus propios términos, pero también usan el poder de excluir como otrxs a quienes no cumplen las reglas de admisión en sus colectivos. La capacidad de agencia común, de lucha conjunta en una sociedad todavía hostil con las diversas manifestaciones de una sexualidad que continúa siendo peligrosa, se pone así en riesgo. Pasamos de sujetxs a desatadxs, desatadxs del ancla de la corporalidad como fundamento biológico de la diferencia, pero entonces también del fácil reconocimiento y la adscripción a una identidad sexual.


Cuando en 1998 comencé mi función como Defensora del Pueblo en la Ciudad de Buenos Aires, en el área de Derechos Humanos y Equidad de Género, el movimiento gay-lésbico de reivindicación de derechos había logrado incluir la no discriminación por sexualidad en la Constitución de la Ciudad, así como avances significativos en la consideración social. Cuando dejé la función, en diciembre de 2003, el movimiento GL se había transformado en gay, lésbico, travesti, transexual, bisexual, intersexual y transgénero (GLTTBIT). Estoy segura que hoy se incorporan otras categorías, así como se hacen distinciones dentro de cada una de ellas (travestis que no se implantan siliconas para modificar su cuerpo, frente a las que sí lo hacen; lesbianas que se masculinizan en su expresión de género, frente a las que no lo hacen, etc.). Cada una de estas expresiones nace como un grito de libertad, la libertad de decirse a sí mismx en lugar de ser dichx, la libertad de adquirir autoridad sobre el propio cuerpo, y la singular experiencia desde el cuerpo de un mundo que nos pertenece por igual, y desde allí la demanda política de inclusión ciudadana.


Pero esa fragmentación también nos desafía para actuar juntxs. Quizás el pánico de retroceder como movimiento nos enfrenta hoy con la paradoja de que en el feminismo se discuta si se aceptarán o no travestis y personas trans que se definan como mujeres para participar en los Encuentros Feministas. Como si alguien en el feminismo tuviera la regla falométrica de los cuerpos o las subjetividades aceptables; o lo que es peor, como si fuera deseable tenerla. La discusión retrocede hacia el más crudo biologicismo, el que nos dijo a las feministas cómo ser mujeres y del que tantos sufrimientos y sujeciones derivaron. Quizás se exija un tacto vaginal para pertenecer al movimiento feminista, o quizás un análisis de cromosomas, porque ¿dónde reside la “verdad” sobre los sexos y los géneros?


La verdad no es sólo una relación entre el lenguaje y el mundo. Un enunciado no es verdadero sólo por virtud del modo en que refleja un estado de cosas. La verdad, como el lenguaje, dependen de los frágiles sujetos que intentamos tocar la realidad sin poder acaso salir de nuestras mentes. Alcanzar al otro, a la otra, a lxs otrxs en cuyas experiencias no podemos intervenir, con cuyos cuerpos sólo podemos tener la externalidad de cualquier otro objeto del universo, pero con quien desesperadamente intentamos comunicarnos. Admitir que lo que otrxs y otrxs perciben y construyen con sus interpretaciones sobre nosotrxs también es una parte de nuestra identidad. Una parte, además, a la que sólo tendremos acceso si nos abrimos a ellxs en una comunicación humana de mutua comprensión.


De otro modo, cuando la inadecuación entre las condiciones de aplicación del concepto y el cuerpo se considera un problema del cuerpo, se lo aparta, se lo margina, se lo excluye de la condición de ciudadanía, se lo enajena de la posibilidad de ejercicio de sus derechos. Para contrarrestar esta abyección debemos romper ese etiquetamiento y ese círculo de justificaciones de la subjetividad hegemónica. La opresión no es sólo una cuestión de género, pero no podemos omitir la consideración del género de cualquier movimiento emancipatorio. Si al construir este movimiento repetimos el ritual de la exclusión, creo que hemos aprendido muy poco.


Porque el otro, la otra, lxs otrxs y quizás cada unx de nosotrxs mismxs por virtud del inconciente, somos ese abismo insondable de lo que nunca terminamos de conocer, de lo que nunca concluye por definirse, aquello que no revela su fondo y no puede encerrarse en palabras, la imposible referencia, lo que no tiene nombre.


(1) Una versión preliminar de esta ponencia fue presentada con el título “Lo que no tiene nombre” en la mesa sobre “Identidades sexo-políticas” del II Encuentro Nacional de Escritor@s “Disidencia sexual e identidades sexuales y genéricas”, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, 27 a 29 de octubre de 2005. Esta es una versión abreviada de la que con el actual nombre se presentó en el panel “Multiplicidad de géneros o la ruptura del binarismo” en el Foro de Psicoanálisis y Género: Público y Privado. Género y políticas de la intimidad. Buenos Aires, agosto de 2006.

> Berria: Emakumeak > APOYOS FEMINISTAS A DAVID BARBERO TRAS LA CAMPAÑA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL CONTRA SU NUEVA NOVELA

  • Apoyos feministas a Barbero tras la campaña contra su nueva novela «La línea recta»
  • El periodista y escritor David Barbero presentará su nueva novela, «Hannah, la hija del Altísimo” (Iano), el próximo 8 de mayo en Bilbo. La publicación de este libro ha venido precedida de una campaña de protesta de la Iglesia Española, contestada ahora por los grupos feministas.
  • Gara, 2007-05-02

La Coordinadora de Organizaciones Feministas de Madrid ha manifestado su protesta por la campaña de la Conferencia Episcopal de la Iglesia católica española para impedir que se publique la novela «Hannah, la Hija del Altísimo», de David Barbero, en la que se narran las aventuras, ideas y dificultades de una Mesías mujer.


Los grupos feministas han afirmado que esta campaña desea impedir la presencia de la mujer en la Iglesia católica y que está orientada a potenciar la versión tradicional de la figura de Cristo, que se recoge en el nuevo libro escrito por el actual papa Benedicto XVI, que se pondrá pronto a al venta con el título de «Jesús de Nazaret».


La novela «Hannah, la Hija del Altísimo» se desarrolla en la misma época en que se atribuyen el desarrollo de la vida, milagros y muerte de Jesús de Nazaret. Esta Mesías mujer expone una doctrina orientada a la liberación de la mujer. Dentro de la narración, estrictamente de ficción, los oponentes a la existencia de una Mesías mujer propician la existencia de un falso Mesías llamado Jesús cuya doctrina es más manipulable por el poder. La novela se desarrolla dentro de una intriga por saber si la Mesías logrará o no cumplir sus objetivos.


El periodista y escritor David Barbero presentará públicamente su nueva obra el próximo martes 8 de mayo, a las 19,30, en la Casa del Libro de Bilbo (Alda. Urquijo, 9). En la presentación los actores de la compañía Tierra de Sueños harán una lectura dramatizada de diversos pasajes del libro.


David Barbero, además de ejercer el periodismo en ETB, escribe narrativa y teatro desde hace años. Tiene publicadas varias novelas, entre ellas «La peregrina» (2003) e «Isla pequeña» (2005). Como autor teatral ha recibido varios premios y ha escrito «La vida imposible de Marilyn», «Nietísima» o «Piguernicasso», entre otras. Una de sus obras, parodia de la Monarquía española, también se topó con una campaña de crítica y censura hace unos años.

> Berria: Emakumeak > EMAKUNDE RESALTA EL EJEMPLO DE MARIA JOSE URRUZOLA EN DEFENSA DE LA IGUALDAD

  • Emakunde resalta el ejemplo de María José Urruzola en defensa de la igualdad
  • El Instituto Vasco de la Mujer le entregó ayer a título póstumo el premio Emakunde 2006
  • Noticias de Gipuzkoa, 2007-04-19

El Instituto Vasco de la Mujer entregó ayer, a título póstumo, el Premio Emakunde a la Igualdad 2006 a María José Urruzola, en reconocimiento a su labor en el ámbito educativo, social y político a favor de la igualdad de mujeres y hombres.

El acto de entrega se celebró en el Palacio Euskalduna de Bilbao y en el mismo, el lehendakari, Juan José Ibarretxe, hizo entrega del premio a dos compañeras de Urruzola del colectivo Lanbroa y del Partido Feminista de Euskadi, en cuya fundación participó la galardonada.

El lehendakari aseguró que el pensamiento de María José Urruzola “sigue vivo” y sostuvo que este premio no es sólo un reconocimiento a la persona, sino también “a sus ideas”, que resumió en tres principios “fundamentales”: ser feminista pero autocrítica, apostar por la educación como “campo base” par impulsar la igualdad y tener capacidad para adaptarse a los cambios.

Ibarretxe defendió que la lucha por la igualdad de género no es una labor que corresponda sólo a las mujeres, sino que los hombres también deben implicarse con este objetivo. “El compromiso de los hombres con la igualdad debe ser de 365 días al año”, aseveró el lehendakari.

La directora de Emakunde, Izaskun Moyua, elogió la figura de María José Urruzola, de quien aseguró que su labor en el campo educativo la convirtió en “un referente tanto en Euskadi como fuera” y de quien alabó su implicación social y política por la igualdad.

Moyua afirmó que “no se olvidará” la figura y trabajo de Urruzola -que también trabajó como asesora de la consejería vasca de Educación- y animó a acometer una labor de recuerdo y reconocimiento de todas las personas que han luchado para superar la desigualdad de la mujer, que es “la injusticia más velada y universal”.

Guerra civil
Durante el acto de entrega del Premio Emakunde a la Igualdad 2006, el Instituto Vasco de la Mujer también rindió homenaje a las mujeres que padecieron la Guerra Civil y también a las que tras la contienda se vieron obligadas a vivir en el exilio.

Urruzola ha sido la primera galardonada en la nueva andadura de los Premios Emakunde. Hasta ahora se entregaban cuatro premios cada año (medios de comunicación, educación, deporte y publicidad), y de ahora en adelante se concederá un único galardón a una persona o institución que trabaje en pro de la igualdad de las mujeres.

> Erreportajea: Pornografia > NUEVOS DISCURSOS SOBRE LA PORNOGRAFIA

  • Nuevos discursos sobre la pornografía
  • El porno al revés
  • Diagonal, n. 49, 2007-03-01 # Irene G. Rubio

De un tiempo a esta parte han empezado a proliferar, en forma de performances, películas, talleres o páginas web, diferentes prácticas artísticas y políticas que están construyendo un nuevo tipo de discurso sobre el sexo, lo que muchos ya llaman post-pornografía. Hagamos un poquito de historia.

Contra la prohibición, por la producción
Los dulces ‘60 son los años de la liberación sexual. El sexo, ese terreno por explorar, provoca curiosidad; la industria del cine lo sabe y explota esa veta. La pornografía sale del armario: en muchos países, películas softcore se estrenan en salas comerciales y verlas es un acto políticamente atrevido y hasta chic -por estos lares, cientos de ‘progres’ peregrinan a los cines de Perpiñán. Vistas desde la actualidad, muchas películas sorprenderían por su ingenuidad y candor… Algo que rápidamente se abandona para, gracias a la llegada del vídeo casero, dar pie a una industria que produce sexo en cadena.

El auge del porno provoca no pocas controversias. A finales de los ‘70, un sector del feminismo se moviliza contra la pornografía, pues considera que es un elemento central en la opresión de las mujeres (en palabras de Robin Morgan, “la pornografía es la teoría, la violación la práctica”). Mientras organizaciones como Women Against Pornography promueven legislaciones contra la pornografía, se alzan voces críticas contra esta tendencia, a la que acusan de tener una visión conservadora del sexo. Lo que posteriormente se conocerá como feminismo ‘pro-sexo’ desconfía de la capacidad del Estado para ‘proteger’ a las mujeres con leyes restrictivas en materia de sexo y se opone a la censura. Para feministas como Gayle Rubin, en vez de promover medidas represivas, se deberían examinar los aspectos políticos del sexo. Así, aunque se critica el régimen pornográfico dominante- plagado de estereotipos y clichés, en el que la mujer es un objeto pasivo de deseo-, se considera que su lectura está no obstante sujeta a procesos de crítica, resistencia y deconstrucción, y que puede haber otro modo de representar las prácticas sexuales.

Otro porno es posible: Hazlo tú misma
Sin embargo, el vuelco decisivo se producirá cuando se decida pasar a la acción y se comprenda que “el mejor antídoto contra la pornografía no es la censura sino las representaciones alternativas de la sexualidad”, como señalaba hace poco la filósofa Beatriz Preciado en El País. En este paso a la producción tiene un papel fundamental el movimiento queer, que hace del cuerpo y del placer un escenario privilegiado para la acción política. Con sus performances de drag kings y queens -que exponen la artificiosidad de las identidades de sexo y género-, y su filosofía del ‘hazlo tú mismo’ aplicada a la experimentación y la construcción de tecnologías y juguetes sexuales, contribuyen a la creación de una nueva estética feminista, divertida y subversiva. Así, nos encontramos con toda una serie de creaciones que abordan la sexualidad de un modo que se ha dado en llamar post-pornografía. Según la socióloga y activista queer Marie Hélène Bourcier, se trata una serie de discursos que rompen con el régimen hegemónico de representación de la sexualidad. Un movimiento que, aprovechando las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías, se pone delante y detrás de la cámara para construir otros imaginarios sexuales.

Ejemplos de estas prácticas hay muchos, pero es inevitable empezar por Annie Sprinkle, una de las primeras en acuñar la expresión postporno y cuyas performances, fotos, películas y talleres son deconstrucciones kitsch de la pornografía. En la fotografía destacan Cindy Sherman, pionera con sus autorretratos sexuales, y el transexual Del LaGrace Volcano, autor de famosos retratos de drag kings y que se define como terrorista del género a tiempo parcial. El terreno de la performance ha sido muy fructífero, con artistas como Ron Athey o los talleres de drag king de Diane Torr, y la literatura nos ha brindado a Virginie Despentes, que conmocionó a muchos con su novela Fóllame (llevada al cine por Catherine Breillat) por su brutal desnaturalización del discurso pornográfico. En el cine, podríamos citar a directoras como Emilie Jouvet o el queercore político de Bruce LaBruce, pero la tecnología digital ha permitido pasar el testigo a muchos anónimos post-pornógrafos.

Post-porno hispano
Esta corriente la integran en la actualidad grupos como las Girlswholikeporno, que realizan vídeos y talleres, o los Post-op, una plataforma de investigación sobre el género y la postpornografía (postporno. blogspot.com), además de eventos como el Festival TranzMarikaBollo (festivalvideotranzmarikabollo. blogspot.com) o el Queeruption (queeruption.org), donde se han mostrado y creado varios vídeos. Por su parte, en Madrid, el colectivo Pornolab (pornolab.org) reivindica la revolución de la imaginación pornográfica y organiza encuentros a la búsqueda y creación de pornotopías con el humor como principal herramienta.

======================================================

  • Perfil: Annie Sprinkle
  • Una vida dedicada al arte del sexo
  • Diagonal, n. 49, 2007-03-01 # Irene G. Rubio

Si hay alguien que se ha dedicado con verdadera pasión a la exploración de la pornografía como campo de experimentación política, ésa es Annie Sprinkle. Artista interdisciplinaria (actriz, directora, fotógrafa, ‘performer’…) y educadora sexual, sus espectáculos de porno kitsch feminista demuestran que otra forma de representar la sexualidad es posible. Os proponemos algunas claves de su trabajo. Os damos algunas pistas para sumergiros en su trabajo.

El sexo es positivo. Nacida como Ellen Steinberg, con 18 años comienza a trabajar en la prostitución, un oficio que practicará de forma intermitente durante 20 años. En 1973 se traslada a Nueva York y se introduce en la industria del porno, donde primero trabaja como asistente de rodaje y luego como actriz, protagonizando decenas de películas. Tras convertirse en toda una estrella del género, decide pasarse al otro lado de la cámara y en 1982 dirige Deep Inside Annie Sprinkle, una película muy innovadora que va a marcar el inicio de una senda de experimentación y relectura del porno. En el filme, Annie se dirige al espectador hablando directamente a la cámara, y le hace partícipe de su biografía mostrando fotografías de su infancia y adolescencia. Esta ruptura de barreras entre lo público y lo privado será una constante en sus trabajos posteriores, que hacen una lectura política a partir de la propia experiencia. Deep Inside… pone el placer femenino en el centro y cuestiona varios mitos sobre la sexualidad femenina -y masculina-. Sprinkle también es un referente para el feminismo pro-sexo, con su lucha contra la censura y su defensa de los derechos de las prostitutas, como miembro de Prostitutas de Nueva York (PONY).

El sexo es arte. 1978 es un año importante para Annie, porque conoce a William DeRidder, que le enseña sobre performance y arte conceptual. Empieza a trabajar como performer en clubs de striptease, con espectáculos transgresores que deconstruyen la sexualidad. En 1985, un proyecto de la Universidad de Nueva York le invita a representar su show burlesco Nurse Sprinkle’s Sex Education; a partir de aquí, Annie se dedica por entero al mundo del arte y de la performance.

El sexo es sano. Sprinkle también ha destacado por su interés en cuestiones de salud sexual; de hecho, en 2002 obtuvo el doctorado por el Institute for Advanced Study of Human Sexuality de San Francisco. Su compromiso data de los años ‘80, cuando varios compañeros de profesión, entre ellos su amante, comienzan a infectarse y morir de sida. Annie toma cartas en el asunto y lucha para promover el sexo seguro y el uso de condones en la industria del sexo, unas reivindicaciones que caen en saco roto y provocan su distanciamiento del porno mainstream. Además de las performances, Annie ha dedicado estos años a diferentes aspectos educativos del sexo, dando talleres sobre sexualidad, relajación, exploración, tantra, etc., con la firme creencia- un tanto new age- en los poderes curativos y sanadores del sexo.

El sexo es múltiple. Sprinkle también desarrolla el concepto de ‘metamorfosexo’: es decir, frente a una identidad sexual ‘natural’, permanente y escindida en dos opciones excluyentes, defiende una visión de la sexualidad como práctica cambiante y mutante, en el que las preferencias varían y pueden ser muy diversas. De hecho, habla con naturalidad de sus experiencias con amantes transexuales F2M (female to male, de mujer a hombre).


======================================================

  • Girls who like porno
  • Deseos que desbordan el porno convencional
  • Diagonal, n. 49, 2007-03-01 # Irene G. Rubio

Girls who like porno (GWLP) es un proyecto que surge en Barcelona en 2002 de la mano de Águeda Bañón y María Llopis. Su objetivo pasa por “ofrecer una visión del porno y de la sexualidad propia, cuestionando y subvirtiendo la construcción de identidades, de fantasías y de sexualidades y reivindicando la creación de otra pornografía hecha por nosotras mismas”. Gestionan un blog (girlswholikeporno. org) donde se puede acceder a sus creaciones bajo una licencia Creative Commons, y sus actividades se reparten entre la grabación de vídeos, sesiones de VJ pinchando imágenes y la realización de talleres de pornografía y feminismo.

Estos últimos combinan la reflexión teórica sobre el porno con la creación de material porno hazlo-túmisma. GWLP parte de una crítica a la industria pornográfica, “una industria tradicionalmente llena de jerarquías en las que los hombres tienen el poder, ellos están detrás de las cámaras y delante están las mujeres”, para contraatacar con una subversión de la imagen de la sexualidad de las mujeres que se plasma en sus vídeos, con títulos como El striptease de mi abuela, Viva la menstruación o Me aburren los besos. En todo este mare mágnum de nuevos discursos y concepciones sobre el porno, GWLP se posicionan contra dos etiquetas. Una, la que clasifica el porno según las opciones sexuales: para heteros, para gays, lesbianas, trans… Según declaran en su manifiesto, “nosotras no podemos clasificar nuestra sexualidad dentro de ninguna de estas etiquetas, y como nosotras más y más gente, que ni quiere, ni puede”. Y otra, la que habla de un porno para mujeres: “Esta etiqueta suele identificarse con los valores que son supuestamente femeninos: dulzura, cariño, música melosa, suavidad”.

“Creemos que es un error identificar dulzura con feminidad y consecuentemente con mujer. Es esa categoría lo que resulta un insulto. ¿Por qué como mujer tiene que gustarme lo dulce?”. La apuesta es, en definitiva, por una lucha política queer y una búsqueda de nuevas sexualidades y formas de representarlas.

‘Performances’ famosas
Deep Inside Porn Stars: en 1984 el grupo de arte feminista Carnival Knowledge entra en contacto con Sprinkle para que participe en una serie de performances. La actuación lleva a escena las reuniones en casa de Annie de un grupo de actrices porno, en las que discutían sus problemas, sus carreras, sus inquietudes. En esta réplica de sus encuentros se rompen las separaciones entre público y privado y las mujeres muestran las múltiples facetas de sus vidas, más allá de su profesión.


Post-Porn Modernist: Un espectáculo deconstructivo y con mucho humor, en el que Annie hace un recorrido por las diferentes etapas de su vida en la industria del porno. El show incluye una de las escenas más comentadas, la Public Cervix Announcement, en la que invita al público a mirar su útero con la ayuda de un espéculo.


Annie Sprinkle’s Herstory of Porn: Otra relectura de su trayectoria que incluye extractos de sus trabajos desde sus comienzos como estrella porno a sus incursiones en el mundo del arte.


Love Art Lab: En 2005 Sprinkle inicia este proyecto de siete años de duración junto con su pareja Elizabeth Stephens, en el que investigan la sexualidad y el amor. Es un trabajo multidisciplinar que incluye conferencias, talleres, actuaciones, visuales, activismo… y una boda-performance por año. Fue concebido como una respuesta al clima desatado con la guerra en Iraq y el movimiento contra las bodas homosexuales en EE UU.