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> Berria: Eliza > RICARDO BLAZQUEZ PIDE AHORA NO CULPAR DE LAS DIFICULTADES A DERECHAS O IZQUIERDAS

  • El líder de los obispos pide ahora no culpar de las dificultades “a derechas o izquierdas”
  • Blázquez censuró la legislación que “quiere desacreditar a la familia cristiana”
  • El País, 2008-01-05 # Juan G. Bedoya • Madrid

La consigna es el mutismo total. Los obispos no dirán nada sobre la reacción del Gobierno y el PSOE ante la masiva concentración del domingo pasado en favor de la familia cristiana en la madrileña plaza de Colón. Tampoco hablará la Conferencia Episcopal, con el argumento de que no fue este organismo quien convocó el acto. Pero su presidente, el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, deslizó ayer una idea que puede ser tomada como un mensaje general ante el revuelo causado por los ataques lanzados contra el Ejecutivo socialista por los cardenales Antonio María Rouco (Madrid), Antonio Cañizares (Toledo) y Agustín García-Gasco (Valencia).

Hay que “llevar con dignidad las dificultades” que se encuentran en la misión apostólica “sin echar las culpas a derechas o izquierdas”, aconsejó el obispo presidente de la Conferencia Episcopal ante cientos de sacerdotes catalanes.

Ricardo Bláquez hizo esa recomendación en la cuarta jornada del clero -sacerdotes y diáconos- de las diócesis de Barcelona, Sant Feliu de Llobregat y Terrassa, los tres obispados que forman la archidiócesis. Entre las dificultades, el presidente de la Conferencia Episcopal destacó la frialdad y el desinterés en relación a la vivencia religiosa, y la debilidad institucional y la fragilidad de la Iglesia en la sociedad actual.

Blázquez tituló su discurso Situación actual de los sacerdotes a la luz de los discípulos de Emaús. La jornada estuvo presidida por el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach.
El obispo de Bilbao fue el primer orador en la concentración en favor de la familia cristiana celebrada el pasado domingo en la que no escatimó críticas. “Se quiere desacreditar a la familia cristiana contraponiéndola a una supuesta familia moderna” , afirmó. Después, censuró todas las leyes del Gobierno que ignoran que ignoran que no hay más modelo de familia posible que el que “está fundado por el matrimonio como unión estable entre un hombre y una mujer”.

Los obispos no hablan, pero sí sus organizaciones más poderosas, como la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Fundada hace un siglo por el cardenal Ángel Herrera Oria, cuenta entre sus socios con varios ex ministros y posee universidades -entre otras, la San Pablo-Ceu, en Madrid- y colegios. Su presidente, Alfredo Dagnino, confesó ayer sentir “inquietud” por el hecho de que “la prioridad de ciertas formaciones políticas sea desplegar una ofensiva contra la Iglesia católica, contra la jerarquía y contra los católicos”. Dagnino se refería a “las hostiles declaraciones de dirigentes del PSOE”.

Similar al nazismo
“El laicismo beligerante exige que la Asociación Católica de Propagandistas esté en la primera línea de la defensa de la libertad. El laicismo niega a la Iglesia la defensa de sus enseñanzas. Pretende arrojarla a una perpetua zozobra haciéndola depender de la benevolencia de quienes manejan un poder inmenso. El laicismo persigue el destierro civil de la Iglesia, añadió Dagnino. “Apoyadas en similares raíces de pensamiento determinaciones de este tipo ya se tomaron en la Alemania nazi por personas que habiendo llegado al poder por métodos estrictamente democráticos se sirvieron de él para transformar la sociedad y conformar un hombre nuevo”, aseguró Dagnino.

> Iritzia: Juan Carlos Longas García > LA IGLESIA CATOLICA O EL IMPERIO DEL MAL

  • La Iglesia católica o el imperio del mal
  • Diario de Noticias, 2008-01-03 # Juan Carlos Longas García

A jerarquía eclesiástica está que se sale. Uno ya no sabe si es puro afán de notoriedad o, simplemente, que a un colectivo tan provecto como protervo se le va la olla y, en el desquicio, aflora lo mejor de un pensamiento cultivado desde siempre y atesorado con mimo en los años en que tanta barbaridad no parecía estar de moda. De la inmensidad del anecdotario con que nos suelen regalar los oídos y las meninges, hay dos perlas recientes que merecen alguna consideración.


La primera, como no podía ser de otro modo, se debe a ese prodigio intelectual, a medio camino entre la antropología, la psiquiatría y la prospectiva social, con que la Iglesia ha tenido a bien honrar a los tinerfeños, a cuantos por aquella diócesis se acercan y, gracias a la tecnología, a los que consumíamos nuestra existencia ignorantes de que tan ubérrimas tierras esconden semejante dechado. El curita ha resuelto de un plumazo el gran problema de la Iglesia católica, integrada en sus niveles superiores por un colectivo -el clero- particularmente proclive (abruma la rotundidad de los datos) a la pederastia.


Los homosexuales del siglo, esto es, los laicos, son unos enfermos que siempre pueden contar con la caridad de la Iglesia en el afán por salvar sus almas. Algo hay de morboso (tal vez inquietante) en esa obsesión por abrir amorosamente los brazos (¿serán sólo los brazos?) al colectivo gay. Pero con la clerigalla es otra historia, porque son los niños (qué malvados, y eso que Jesús les concedió el reino de los cielos… ¡uy!) los que provocan y los pobres sacerdotes sólo son culpables del pecado (pecadillo, tampoco hay que dramatizar) de flaqueza. Así que en la Iglesia no hay homosexuales sino pobres víctimas de los manejos de pérfidos niños. De paso, los ingenuos pederastas ya saben a qué (a quién) se debe su desgracia.


No se trata ya de que, como tan a menudo ocurre, la Iglesia -un representante cualificado- ignore o desprecie a las víctimas. Es más grave aún, porque en este caso culpa a las víctimas de su propia desgracia y hace buenos a los verdugos. El argumento tampoco es nuevo. Que se lo digan a tantas mujeres violadas a las que encima se reprende porque es que van provocando, a los parados que lo están por vagos o a los países pobres que lo son por carecer de ética del trabajo…


La segunda perla no es, alegrémonos por ello, del mismo calado social, aunque también lo tiene conceptual, doctrinal y político. Y es que el obispo de Valencia, Agustín García-Gasco, ha afirmado que el laicismo es un fraude y que nos dirigimos, gracias al aborto, al divorcio exprés y a ideologías manipuladoras de los jóvenes, a la mismísima disolución de la democracia. Ahí es nada. Sorprende, para empezar, que la palabra democracia surja en un discurso episcopal sin pretender condenarla o alertar sobre sus degeneraciones sino, por el contrario, para quejarse de su desaparición. Algo no está bien. El argumento es tramposo y deshonesto de principio a fin. Para empezar, es la propia Iglesia la que ha generado y puesto en circulación toda una teorización del laicismo que es la que conviene a sus intereses: el laicismo, como el pecado, sólo existe en las calenturientas mentes de los ideólogos eclesiásticos. En segundo lugar, no se me alcanza cómo la resolución de problemas sociales mediante la ampliación de derechos pueda terminar con un sistema cuya esencia debería ser, precisamente, obtener el máximo espacio de libertad. En tercer lugar, sólo la Iglesia, por una patente autoconcedida, no manipula: millones de damnificados por los colegios de la Iglesia lo atestiguan. Lo que hay detrás de todo esto es miedo. Miedo a la pérdida de influencia y de poder político y económico. Y en coherencia con su historia, la única salida que se le ocurre a la Iglesia es trasladar al Código Penal sus peculiares concepciones de la vida y la moral. Su democracia es un régimen opresivo y vigilado en el que sólo es realmente libre la Iglesia. Ahí está el Estado de la Ciudad del Vaticano: obras son amores…


Deberíamos estar ya hechos al disparate. Pero hay que reconocer a Rouco y sus demoníacos secuaces la capacidad para sorprender una y otra vez (¿no serán ellos las huestes del Anticristo? Se echa de menos la autorizada opinión de Iker Jiménez). El portavoz de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino, llegó a afirmar (según recogió la prensa) que “el matrimonio homosexual es la cosa más terrible que ha ocurrido en veinte siglos”. Nada más y nada menos. No las guerras, las matanzas, el desprecio a los derechos humanos, la opresión de unas personas (las más) por otras (las menos), la sistemática discriminación de la mitad de la humanidad (las mujeres) en nombre de principios sagrados y un largo etcétera en el que la Iglesi ha tenido mucho que ver (véase, sólo como muestra, Colosenses, 3, 18-19). No, lo peor ha sido que se reconozca la igualdad civil de un colectivo de ciudadanos. Habrá que pensar que la verdadera desgracia en estos veinte siglos ha sido que a un emperador romano se le ocurriera crear una estructura para dominar mejor su imperio y pusiera en marcha ese mecanismo infernal mejor conocido como Iglesia católica.

> Berria: Laikotasuna > ITALIA: FACCIAMO BRECCIA ORGANIZA UNA GRAN MANIFESTACION QUE DIRA "NO AL VATICANO" EN ROMA

  • La organización Facciamo Breccia lleva tres años liderando el evento
  • Una gran manifestación dirá “No al Vaticano” en Roma
  • El Plural, 2008-01-02 # V.V.

La asociación italiana Facciamo Breccia, un organismo integrado por colectivos de gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y organizaciones feministas, muy crítica con el Vaticano y con la Iglesia católica, está preparando una gran manifestación en Roma el próximo mes de febrero en la que pedirán “Autodeterminación, laicidad, antifascismo, liberación” y dirán “no al Vaticano”. El evento, que se ultimará en una asamblea el próximo 13 de enero, ya tiene fijados algunos de sus principales puntos y en el borrador de su manifiesto se denuncia, entre otras cosas, “el peligroso impulso de la alianza entre la Iglesia Católica y la política institucional” y “la criminalización de los discursos y de los movimientos que se oponen al poder vaticano y la continua restricción de los espacios de laicidad”.


Por cuarto año consecutivo, la organización italiana Facciamo Breccia organiza su manifestación “No Vat”, para oponerse a “todo integrismo y fundamentalismo” y para pedir que se eliminen “las leyes ideológicas dictadas por el Vaticano”. La concentración será, como en años anteriores, el próximo 9 de febrero, fecha en que se firmaron los Pactos Lateranenses entre la Iglesia católica y el Estado Vaticano.


“Usurpación vaticana de la esfera pública”
La Federación Internacional de Ateos (FIdA), que pondrá la presencia española en el evento, hizo público el borrador de la convocatoria, cuyos últimos detalles se concretarán el 13 de enero durante la asamblea nacional de Facciamo Breccia. Según este borrador, “durante el año 2007, los movimientos de liberación de mujeres, de lesbianas, de gays y de transgéneros han convocado grandes manifestaciones en las que han emergido con fuerza la voluntad de autodeterminación, la denuncia de las mistificaciones familiaristas y la usurpación vaticana de la esfera pública”.


“Contra todo integrismo y fundamentalismo”
Por este motivo, la “No Vat” tendrá por objetivo denunciar, entre otras cosas, “los ataques a la autodeterminación y a los recursos de liberación a través de un proyecto político de instigación al odio que alimenta fobias, discriminaciones e integrismos”. La manifestación tiene entre sus objetivos alzar la voz “contra todo integrismo y fundamentalismo” y para reivindicar “la eliminación de las leyes ideológicas dictadas por el Vaticano” y la libertad de elección responsable en cada aspecto y fase de la vida”.

“Instrucción pública y laica”
Además se abogará “por los derechos y la completa ciudadanía de lesbianas, transgéneros y gays” así como “por la autodeterminación de las mujeres”.También se pedirá “la instrucción pública y laica, y la abolición de la asignatura de religión” y “la defensa de un estado social que responda a las necesidades reales de los sujetos”.

> Iritzia: El País > LAICO DE UNA VEZ

  • Laico de una vez
  • Ante el ataque del obispado, el Gobierno debe extremar la separación Iglesia-Estado
  • El País, 2007-01-02 # Editorial

Los paños calientes del Gobierno, y especialmente de su vicepresidenta, frente a la jerarquía católica no han servido de nada. Los exabruptos absolutamente infundados sobre el retroceso en derechos humanos y en democracia en España porque no se atiendan las peticiones de los sectores más integristas de la Iglesia católica no deben recibir la callada por respuesta. Deben reaccionar no sólo el PSOE y el resto de partidos -no lo hará el PP, por el que esa jerarquía hace campaña a dos meses de las elecciones-, sino especialmente el Gobierno, ciñéndose a la Constitución, que proclama la separación Iglesia-Estado, una separación que no acaba de ser real.


Es hora de profundizar en este aspecto de la democracia española y eliminar los rastros que queden de confesionalismo, ya sea en la celebración de funerales de Estado, en la peculiar financiación de la Iglesia católica -que ha de ampliarse a otras confesiones-, en el papel del catolicismo en la enseñanza o en la actuación religiosa de los poderes del Estado en actos oficiales. Ello redundará en una mejor convivencia interna en una sociedad más y más multirreligiosa.


Lo que la Iglesia planteó el pasado domingo en Madrid no fue una manifestación en defensa de la familia -como si el Gobierno la atacara-, sino un auténtico acto electoral en apoyo del PP. Es difícil para el PSOE plantear un laicismo radical en vísperas electorales, dado que muchos de sus votantes son creyentes, mayoritariamente católicos. Pero eso no quita para que deba abordar sin dilación esta cuestión en el comunicado que difundirá hoy y en su programa, lo que implicaría la revisión de los acuerdos de 1976 y 1979 con la Santa Sede que sustituyeron, con un espíritu preconstitucional, al Concordato de 1953.


Defender una secularización estricta del Estado no significa ir contra la Iglesia, sino ponerla en el lugar que le corresponde, incluida esa “cooperación” con ella “y las demás confesiones” que también propugna la Constitución. Y, en efecto, la educación sería una obligación hoy por hoy inasumible sin la contribución (financiada por el Estado) de las escuelas confesionales.


La jerarquía eclesiástica, con tonos nacionalcatólicos, se ha radicalizado, pero ello responde también a que los sectores más integristas de católicos y de otras religiones son los más activos en nuestros días, mientras que la moderación pierde adeptos y fieles.


José Blanco, secretario de organización del PSOE, ha pedido una “rectificación” a la jerarquía católica por “mentir” con las descalificaciones sobre los derechos humanos y el retroceso democrático. Pero es algo que desde hace años la radio de los obispos desgrana a diario, junto a otra sarta de mentiras. Cuando la democracia española ha cumplido 30 años, debería haberse librado de los últimos lastres de los poderes fácticos para construir un Estado laico de verdad.

> Iritzia: Javier Sabadell > SIN NAVIDAD

  • Sin Navidad
  • El Diario Vasco, 2007-12-27 # Javier Sabadell

Cuántas veces, querido lector, me he preguntado si esto de la Navidad aguantará muchos años en mi cabeza. Y no me refiero a los estudios que teorizan sobre la inexistencia de Jesús. Ni al laicismo cursi y pobre que, de repente, lo es todo en nuestra sociedad mediocre. Yo quiero saber cuántos años más seguiré celebrando la Navidad. Me aterra pensar que pronto admita su inconveniencia.


Ya sabemos todos lo que hay. Puro consumismo. Pero no es ésta la causa de mi temor. También hay consumismo en verano. Y en las bodas. Y en los partidos de fútbol. El problema no está en el consumismo. Casi al contrario. Quita y pone tradiciones a su antojo. Lo que no aparece en la tele, o en las estanterías del hipermercado, no existe o pronto dejará de existir. Tiene, sí, capacidad para cambiar la Navidad. Pero no la eliminará nunca.


Quizá desaparezca la Navidad. Y no porque a algún tonto se le haya ocurrido esa estupidez de que un Estado laico no puede asegurar la pervivencia de tradiciones religiosas. Desaparece porque van desapareciendo, poco a poco, nuestros padres. Y nosotros, que les reemplazamos, ya no cantamos villancicos. Ni cogemos musgo en el monte para el belén. Ni asamos castañas. Nos avergüenza todo eso, acaso. No sabemos conservar las tradiciones que no se venden en las tiendas. Nunca nos importó otra cosa que comer bien y salir de fiesta en Nochevieja. Hemos reducido la Navidad a sus símbolos. La buena mesa, que productos no faltan. Los regalos, muchos y cada vez más costosos. De seguir así, si apartamos lo que realmente tiene valor, acabaremos disfrutando tradiciones de otros, y a eso le llamaremos, sin convicción, Navidad.


En mi familia somos cuatro hermanos y nos juntamos en el hogar paterno. Algunos aportan su pareja, y otros, como en mi caso, un retoño. Lo esencial es, que en casa de mis padres se vive aún la Navidad porque ellos son el motivo que tenemos todos para reunirnos y celebrarla. Me cuesta y me duele imaginar que, el día que falten, se habrá acabado la Navidad para mí. Ahora ninguno nos planteamos siquiera incumplir con la cita de cada 25 de diciembre. Y temo, más que a nada, que llegue esa lúgubre Navidad de las excusas, los impedimentos, los quehaceres Que no haya nadie capaz de reunirnos a todos una vez más.


He de esforzarme por cambiar mi descuido. He de recuperar ciertas costumbres. Porque tengo un hijo. Aún es muy pequeño, pero pronto habré de tomar el testigo de mis padres. Y la maravillosa Navidad que ellos me ofrecieron para ofrecérsela yo a él igual de maravillosa. Con villancicos, y musgo, y figuritas para el belén, y castañas. Así lo haré. Hasta que, tiempo después, cuando sea yo quien falte, él mismo advierta, de repente, por qué cada año tiene que haber Navidad.

> Berria: Laicismo > BRASIL: ACEPTARIAN COMO PRESIDENTE MUJER, NEGRO U HOMOSEXUAL, PERO NO UN ATEO

  • Brasileños aceptarían presidente mujer, negro u homosexual, pero no un ateo
  • Terra, 2007-12-22

Los brasileños estarían dispuestos a aceptar como presidente a una mujer, a un negro o a un homosexual, pero no a un ateo, según reveló hoy una encuesta publicada en la última edición semanal de la revista de opinión Veja.


El semanario indicó que el 84 por ciento de los entrevistados por el Instituto Sensus declaró que votaría por un candidato de raza negra, el 14 por ciento lo haría dependiendo de quien se tratase y apenas el 1,0 por ciento lo rechazaría.


Brasil, después de Nigeria, es la segunda nación con más población de raza negra y mulatos en el mundo, estimada en 100 millones de personas.


En cuanto a una posible presidenta, el 57 por ciento afirmó que votaría en una mujer, el 29 por ciento la escogería dependiendo de su nombre y un 12 por ciento aseguró que no elegiría un gobernante del sexo femenino.


Sobre un presidente homosexual, el 32 por ciento elegiría a un candidato con esa tendencia sexual, otro 32 por ciento votaría en él condicionado al nombre del aspirante y un 34 por ciento de los entrevistados le negaría su voto.


Para un candidato ateo los resultados fueron menos favorables, con 13 por ciento de apoyo, 25 por ciento ‘estudiaría’ su nombre y el 59 por ciento lo rechazaría.


Para la historiadora Eliane Moura Silva, de la pública Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), ‘el brasileño aún considera al ateo como una persona sin carácter, falto de ética y sin moral’.


En Brasil el 73,8 por ciento de sus 184 millones de habitantes son declarados como católicos, lo que hace que sea la brasileña la mayor población de esa religión en el mundo, y el 15,4 por ciento son evangélicos, dejando el 7,3 por ciento restante a practicantes de otras religiones y a ateos.


La revista recordó que en mayo pasado, con motivo de la visita a Brasil del Papa Benedicto XVI, el Instituto Datafolha divulgó una encuesta similar en la que el 97 por ciento de los entrevistados admitió creer en Dios, el 93 por ciento creía en la resurrección de Jesús y el 86 por ciento en que María concebió y dio a luz virgen.

> Berria: Laikotasuna > LA DIPUTACION FORAL DE GIPUZKOA Y EL AYUNTAMIENTO DE OÑATI IMPULSAN LA PROMOCION DEL PATRIMONIO DE ARANTZAZU

  • Una fundación impulsará la promoción y renovación del patrimonio de Arantzazu
  • Diputación, franciscanos y Ayuntamiento de Oñati sellaron ayer el acuerdo
  • El Diario Vasco, 2007-12-19 # Marian Gonzélez · DV · Oñati

Arantzazu dio ayer el primer paso hacia un cambio histórico. Después de 500 años de tutoría franciscana, el santuario mariano más visitado de Euskadi hace frente a las nuevas transformaciones socioculturales con la creación de una fundación con vocación de servicio público y de apertura al futuro y a la sociedad. constituida por los propios franciscanos, el Ayuntamiento de Oñati y la Diputación de Gipuzkoa.


De ahora en adelante, los franciscanos seguirán dirigiendo el área religiosa, pero el resto de ámbitos serán gestionados por la fundación «con el objeto de lograr que Arantzazu sea viable y que, más allá de sus valores turísticos, siga siendo en el futuro un referente de espiritualidad, cultura, naturaleza, ética y paz en la sociedad vasca».


«Solos no podemos hacerlo». Las palabras del provincial de los franciscanos, Joxe Mari Arregi, son la clave del acuerdo que el diputado general Markel Olano, la alcaldesa de Oñati, Lourdes Idoiaga, y el propio religioso firmaron ayer en un multitudinario acto para constituir la fundación y colaborar activamente y de forma duradera en el impulso de promoción y renovación del lugar «más entrañable de Gipuzkoa» en palabras de Olano.


«Que Arantzazu siga siendo un faro de referencia y acogida para la fe es tarea de los frailes. Sin embargo, para desarrollar Aran-tzazu como un espacio público plural para la sociedad y para las personas que buscan, necesitamos ayuda -explicó el provincial de los franciscanos-. Nuestro sueño es que gracias a este compromiso dentro de cuatro años veamos que se han consolidado unos servicios de atención al público eficientes y de calidad y que junto a la centralidad del Santuario se hayan desarrollado espacios, proyectos e iniciativas relacionados con la cultura, la naturaleza y la ética, al servicio de nuestra sociedad».


Entre los objetivos específicos de la nueva fundación cabe destacar la creación en el edificio Gandiaga II de un parketxe o centro de interpretación del parque natural Aizkorri-Aratz que coordine las iniciativas relacionadas con el ámbito de la naturaleza en Arantzazu, además de un albergue. Promoverá, asimismo, un centro de creación y divulgación cultural, artística y de pensamiento que dinamice la actividad cultural de Arantzazu, así como un centro expositivo sobra la historia de Arantzazu. Además, la fundación se encargará de promover los usos del Gandiaga I para congresos, encuentros y reuniones, así como para sedes de otras entidades; gestionar los servicios de atención al público que representan el Hotel-Hospedería (actualmente en proceso de reforma y cuya apertura con tres estrellas está prevista para el próximo verano), la tienda de recuerdos, el centro de encuentros, las zonas verdes y los aparcamientos. También promoverá la referencialidad y singularidad de Arantzazu en torno a la ética como compendio de sus sus valores y significaciones históricas.


50% de representación
La Diputación se comprometió ayer a desarrollar las actuaciones necesarias para impulsar esos proyectos y a completar el presupuesto de la fundación durante sus primeros cuatro años. El Ayuntamiento de Oñati contribuirá, igualmente, al mantenimiento de la fundación, mediante una contribución anual. Y, los franciscanos se harán cargo de la renovación del Hotel-hospedería y cederán a la fundación la explotación y gestión de los servicios de atención al público.


El funcionamiento de la entidad, que prevé constituirse en el primer trimestre del 2008 y especificará sus compromisos económicos en el plazo de 45 días, se guiará por el criterio del consenso. Los franciscanos y las instituciones se repartirán el 50% de la representación en los órganos de gobierno, lo que supone un cambio histórico, ya que durante 500 años, Arantzazu ha sido gestionado en su globalidad por los franciscanos.


La firma del acuerdo fue bendecida ayer con la presencia de más de un centenar de Amigos de Arantzazu, poesías de Bitoriano Gandiaga, los discurso de rigor y la música del coro franciscano y Alos Quartet.

> Iritzia: Pau Benguría Roca > SIMBOLOS

  • Símbolos
  • La Vanguardia, 2007-12-17 # Pau Benguría Roca · Sant Cugat del Vallès

Carlsberg se autocensuró y quitó la cruz de su logotipo en su mercado en Oriente Medio. Montblanc vende sus productos en Arabia Saudita sin su estrella, su gran emblema. Ahora el Fútbol Club Barcelona vende sus camisetas sin la cruz de Sant Jordi en el escudo en los mismos mercados.

¿Dónde está el ‘Barça més que un club’, dónde quedó el respeto por nuestras instituciones y nuestros símbolos? o ya no recuerda el Sr. Laporta cual es la máxima distinción que otorga la Generalitat: La Creu de Sant Jordi!!


El problema no son nuestros símbolos, el problema es la intolerancia. Cuando el Barça renuncia así a sus símbolos, por el dinero, nos vende a todos, a nuestra historia, a nuestros símbolos, por un puñado de camisetas, igual que el resto de empresas. Esto a mi me parece insultante, igual de insultante que un equipo turco denuncie a otro por el uso de símbolos que hieren su más que aceptable grado de sensibilidad.

> Erreportajea: Eliza > DESCONCIERTO EN LA IZQUIERDA

  • Desconcierto en la izquierda
  • Los sectores laicos reclaman al Gobierno socialista un cambio drástico en la orientación de las relaciones de España con el Estado de la Santa Sede
  • El País, 2007-12-31 # José Luis Barbería • San Sebastián

Escandalizada ante las declaraciones de los obispos, irritada por las manifestaciones callejeras promovidas desde la jerarquía eclesiástica y por el ataque sistemático de la radio episcopal, la izquierda laicista no acierta a comprender la postura del Gobierno, singularmente en materia de financiación, y reclama un cambio drástico en el modelo de relaciones con la Iglesia.

La duda atraviesa las filas del PSOE y del propio Ejecutivo, pero no hasta el punto de desencadenar un cambio de estrategia, ni de modificar los acuerdos con la Santa Sede. El Gobierno socialista y su partido han aceptado la presencia pública de la Iglesia en la sociedad y su nuevo afán es evitar que el resto de las confesiones se sientan discriminadas en una España cada vez más plural en lo religioso. El modelo italiano ha sustituido a la referencia francesa de separación radical Iglesia-Estado, tan apreciada por las izquierdas clásicas españolas.

A pesar de haber sido acogida con cierto alborozo en medios vaticanos, la cesión del 0,7% del IRPF tampoco parece ser la panacea que imaginan los laicistas más críticos.

“Hasta ahora, el Estado cubría la diferencia entre la recaudación por el 0,52% del IRPF y el presupuesto de la Conferencia Episcopal, unos 30 millones de euros anuales, pero a partir de ahora tendrán que financiarse exclusivamente con el 0,7% y hay que tener en cuenta que el número de contribuyentes que marca la equis en la casilla de la Iglesia ha ido disminuyendo”, indica un responsable de la Administración. Tampoco se puede ignorar que los sacerdotes españoles son, sin excepción, mileuristas de tramo bajo -su salario anual viene a ser unos 12.000 euros brutos, aunque tienen alojamiento gratis-.

Fundir las subvenciones directas a la Iglesia con las cuantiosas ayudas públicas destinadas a la conservación del rico patrimonio histórico artístico religioso, al mantenimiento de los centros escolares y hospitalarios bajo tutela eclesiástica y a las grandes ONG, como Cáritas, no deja de ser una manera de hacer las cuentas del Gran Capitán. Y aunque la Iglesia católica es una poderosísima organización multinacional (desde el desmembramiento de la Unión Soviética no hay una estructura similar en el mundo), justo es reconocer que, además de confortar las necesidades espirituales de buena parte de la población, cumple una labor social impagable, preferentemente en ámbitos como el de la inmigración o la marginalidad, y puede ser un valioso aliado en el desarrollo de una cultura de integración en las virtudes cívicas.

“Si miramos más allá de Francia, nos encontramos con que también en otros países las confesiones religiosas están presentes en la vida pública”, destaca la directora de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico. En Alemania, modelo que políticos como Azaña e intelectuales como Ortega estudiaron a fondo en la República, la Iglesia tiene estatus de “corporación de Derecho público” y capacidad recaudatoria, aunque allí los católicos no pueden destinar a su Iglesia una parte de su IRPF, sino que deben que pagar un impuesto específico voluntario para poder disponer de los servicios religiosos.

“La cuestión a debate en la Iglesia alemana es si se debe dar de comulgar o no a los divorciados. Piense ahora en los políticos españoles divorciados que alardean de catolicismo y verá la diferencia a la hora de entender la religión”, apunta Rico.

Con un sistema similar al español, los católicos italianos pueden derivar a su Iglesia el 1% del IRPF y los húngaros el 0,9%. En Bélgica, se plantean abrir la participación en el IRPF, no sólo a las religiones, sino también a las asociaciones de ateos espiritualistas, colectivos que han empezado a aflorar también en España.

En Rusia, el Gobierno abona directamente los salarios de los sacerdotes y en el Reino Unido es el Estado el que nombra a los obispos y al alto clero, de acuerdo con una terna propuesta por la jerarquía eclesiástica. Allí, la Iglesia tiene carácter nacional.

“Dentro de la Iglesia siempre ha habido formas distintas de entender las relaciones con el Estado, pero lo que nos preocupa es el corrimiento de fondo actual en el que lo que prima no es la racionalidad y la búsqueda de acuerdos, sino la rienda suelta de la esfera de los sentimientos”, indica un sacerdote estrechamente vinculado a la jerarquía eclesiástica. “El derecho que nos asiste a exponer nuestra visión de las leyes no tiene por qué dar lugar a manifestaciones que responden, quizás, a móviles personales de determinados miembros de la Iglesia. Ni en el Gobierno, ni en la Iglesia hay una visión unitaria sobre la actitud a adoptar”, subraya.

Entonces, ¿quién manda en la Iglesia?, le pregunto.

-El poder en la Iglesia es poliédrico. Los obispos, aunque sean cardenales, son una voz, el conjunto de la jerarquía es otra, y luego está el Santo Padre.

-¿Qué representan los obispos manifestantes?

-Se representan a sí mismos. Las expresiones de la Conferencia Episcopal sólo son vinculantes para las diócesis cuando se trata de la doctrina de la Iglesia; en el resto de los casos se trata de meras instrucciones.

-¿También Rouco Varela se representa a sí mismo?

-El cardenal de Madrid se representa a sí mismo. La fotografía de los obispos en manifestación no se corresponde con la actitud que ha mantenido la Iglesia.

-¿Y por qué callan los obispos moderados?

-Para evitar enfrentamientos públicos.

-¿Cuál es la posición de la Iglesia sobre la asignatura Educación para la ciudadanía?

-Yo le he oído decir a Ricardo Blázquez que la Conferencia Episcopal no tiene nada contra la Educación para la ciudadanía. Otra cosa es si se le dota a esa asignatura de contenidos que no respetan la moral católica, pero creo que las cosas van por buen camino. Nos preocupa mucho el clima que se ha instalado en la sociedad.

-Le recuerdo que la Conferencia Episcopal es la propietaria de la Cope.

-El asunto se ha debatido y somos muchos los que no alcanzamos a comprender por qué no se hace nada.

Tampoco en el Gobierno entienden la resistencia de la Iglesia a remover a Federico Jiménez Losantos de su púlpito radiofónico. “Cuando Ricardo Blázquez tomó posesión de su cargo, nos dijo que estaba decidido a resolver el problema, pero que necesitaba tiempo. Han pasado tres años y le han seguido renovando el contrato. Los obispos no se atreven con él. Además, tiene un contrato blindado que dificulta las cosas. Él gana mucho dinero, pero les hace ganar mucho más”, señala una fuente gubernamental.

Las persistentes protestas diplomáticas ante la Santa Sede -la más reciente, cuando el comentarista de la Cope pidió la abdicación del Rey-, no han logrado otro efecto en la Secretaría de Estado vaticana que el de recabar informes, tanto a la Conferencia Episcopal, como al director de la Cope, Alfonso Coronel de Palma, anterior secretario general de la Asociación Católica de Propagandistas.

Con todo, el embajador de España en el Vaticano, Francisco Vázquez, cree que el conflicto está en vías de solución. “Las relaciones han mejorado últimamente y cabe pensar que en mayo próximo la Conferencia Episcopal no renovará el contrato a Jiménez Losantos. Al Vaticano no le gusta que desde sus medios se ataque a las instituciones de los estados”.

> Iritzia: Juan Goytisolo > ¿DE VUELTA AL ANTICLERICALISMO?

  • ¿De vuelta al anticlericalismo?
  • El País, 2007-12-11 # Juan Goytisolo

El distanciamiento de la agonizante dictadura franquista por la jerarquía eclesiástica y su discreta adaptación a los nuevos aires conciliares de Juan XXIII y Pablo VI, manifiestos en su conformidad al rumbo político de la Transición y en la relación fluida con el Gobierno de Felipe González por el cardenal primado Enrique Tarancón y una mayoría de los obispos, me indujeron a creer, con un exceso de optimismo, que mi anticlericalismo de juventud, forjado por la muy poco santa alianza de la Iglesia y el Régimen, pertenecía al pasado.


Nadie era ya anticlerical en el ámbito intelectual de la izquierda francesa en la que me eduqué cuando dejé al fin la España franquista por un mundo mejor, menos maniqueo y más vasto, por la sencilla razón de que, tras la tormentosa separación entre la Iglesia y el Estado republicano en 1905 -objeto de la iracunda reacción de Maurras y de L’Action Française-, la primera se ocupaba de sus fieles y el segundo de los ciudadanos. Había, pues, dos espacios rigurosamente delimitados y sin interferencias recíprocas: los laicos convivían con la Iglesia y ésta no se entrometía en los asuntos de la República.


Pero Francia es Francia, y España, ay, España. La tenaz y corrosiva nostalgia del Episcopado actual de los buenos tiempos del nacionalcatolicismo y de la bendita Cruzada que nos salvó del laicismo republicano y de la conjura judeomasónica y comunista se encarga de recordárnoslo.


En los felices ochenta del pasado siglo no prestaba demasiada atención a la involución doctrinal que se gestaba en los pasillos y sótanos del Vaticano desde la elevación a la silla de Pedro de Juan Pablo II. Estratega eficaz -artífice esencial, como sabemos, de la caída de los regímenes prosoviéticos de la Europa del Este-, Wojtyla era un adepto intransigente de la doctrina consagrada por la Iglesia con anterioridad a sus dos predecesores. La evolución democrática de la sociedad hispana le inquietaba en extremo y, según me refirió un alto cargo de nuestra diplomacia, había pedido a un grupo de monjitas españolas, en vísperas de su entronización, que rezaran mucho por España porque su cardenal primado ¡era comunista!


Si los ocho años de Gobierno de Aznar pusieron un bálsamo providencial a su desasosiego respecto a la paulatina dispersión del rebaño de creyentes en la Península, la elección del actual presidente disparó todas las alarmas. Pocas semanas antes de su fallecimiento, la prensa nos informó de que el santo varón preguntaba obsesivamente a sus visitantes:


“¿Qué hace Zapatero?”. La ansiedad por la salvación del alma de nuestros paisanos le acompañó así, dolorosamente, hasta la tumba.


El giro a la derecha pura y dura se ha acentuado aún tras la elección de Ratzinger al solio pontificio. El retorno a las concepciones tradicionales del catolicismo más carca, tanto en el área doctrinal -resurrección del latín y del infierno de Pedro Botero con el plus de una llamativa e inmisericorde desprogramación del limbo- como en la sociedad -condena de anticonceptivos, aborto, divorcio, ley de parejas, matrimonio homosexual, etcétera-, ha abierto las compuertas de la frustración acumulada por el sector más reaccionario de la jerarquía española desde que la Constitución española de 1978 dio fin a su intervencionismo opresivo en los asuntos públicos y a su monopolio en la gestión económica y moral de las almas. No pudiendo perseguir a cuantos disienten de ella ni bendecir a quienes antes los fusilaban, asume el papel de perseguida en unas pastorales dignas de Radio Burgos y sus vociferantes consignas. Una asignatura tan anodina como la de la Educación para la Ciudadanía suscita alarmas apocalípticas por parte de Rouco Varela, Cañizares y de sus portavoces de la Cope. Tras el “España agoniza” la invitación a orar por la descarriada Monarquía y el imperturbable respaldo a los insultos y mentiras de la emisora episcopal, la beatificación masiva por Benedicto XVI de 498 fieles asesinados por los extremistas del campo republicano durante la behetría reinante en las primeras semanas de la Guerra Civil -mientras se excluye de tan divina gracia a los sacerdotes vascos ejecutados por el Ejército de Franco-, muestra la beligerancia santa de una Iglesia que no ha aprendido nada de los abusos y atropellos que cometió a lo largo de su historia ni renunciado a unas políticas que vulneran la legalidad y contradicen su presunto magisterio.


En unas andanadas contra una asignatura que homologa a España con los países democráticos europeos, ni la Santa Sede de Benedicto XVI ni los cardenales integristas que son su punta de lanza, tienen en cuenta la diferencia existente entre educación y adoctrinamiento. La Iglesia de Roma, como su envidiado y temido rival, el wahabismo islámico, no muestra ningún interés por la primera y se vuelca del todo en el segundo: en ese lavado de cerebro del rebaño que apacienta y guía con mano firme al redil, y sobre el que extiende un manto protector de la mortífera contaminación laicista. Pues lo que se trasluce hoy tras el encubrimiento por la Cope y medios afines de todas las falsedades e insidias en torno al origen de los atentados del 11-M y la extravagante petición de Esperanza Aguirre a don Juan Carlos de “un tratamiento humano” a Federico Jiménez Losantos, es el afán irreprimible de volver a los tiempos de la alianza entre el Trono y el Altar, o entre el Caudillo y el Altar que la restablezca en la plenitud de su imperio y de sus privilegios mundanos.


Todo ello me inclinaría a recuperar el militante anticlericalismo juvenil si la reacción de muchos católicos de base y de algunos sacerdotes privados por la jerarquía de la facultad de administrar los sacramentos no me permitiera establecer una distinción entre quienes se esfuerzan en mantenerse en sintonía con la sociedad y los que, como reza el reciente manifiesto de Redes Cristianas, han “emprendido una carrera para conquistar el poder a cualquier precio”.


El anticlericalismo del siglo XIX y del primer tercio del siguiente, prolongado en España por la dictadura franquista, debería pertenecer al pasado. Es lamentable que la conducta actual de la Iglesia nos empuje a volver a él.