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> Berria: Oroitzapena > FRANCIA: LA CIUDAD DE TOULOUSE DEDICA UNA CALLE A PIERRE SEEL, VICTIMA HOMOSEXUAL DEL NAZISMO

  • [Toulouse:] Primera ciudad que dedica una calle en memoria de una víctima homosexual
  • La Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya felicita al ayuntamiento de Toulouse
  • CGL, 2007-12-24

El pasado día 21 de diciembre por unanimidad del Ayuntamiento de Toulouse, esta ciudad dispondrá de la primera calle dedicada una víctima homosexual francesa del holocausto nazi.


Se trata de un caso sin precedentes en honrar a los represaliados homosexuales por la persecución nazi.


La calle llevará por nombre “Pierre Seel” (1923-2005) en honor a este exdeportado al campo alsaciano de Schimeck.


Pierre Seel, tras muchos años de silencio, llegados los ochenta decidió hacer pública su penosa historia de la deportación a un campo nazi en su juventud durante la Segunda Guerra Mundial. Durante los años siguientes escribió junto a Jean Le Bitoux su autobiografía que llegó a agotarse en Francia y finalmente obtuvo una pensión oficial como exdeportado por el nazismo. Fue entrevistado en numerosas ocasiones por los medios de comunicación franceses y falleció hace tres años.


Su autobiografía, “Pierre Seel, deportado homosexual” fue publicada en España en 2001 por Editorial Bellaterra. El actor Sergi Mateu leyó párrafos de este estremecedor relato durante la presentación de dicho libro en el Ayuntamiento de Barcelona. Este libro contiene además una detallada descripción de todo cuanto aconteció a los homosexuales bajo el nazismo.


La propuesta de incluir a Pierre Seel en el nomenclátor de Toulouse partió de la Asociación “Les Oublié(es) de la Mémoire ” (Los Olvidados/as de la Memoria ) dedicada al reconocimiento de la persecución de los y las homosexuales bajo el nazismo en Francia ( www.devoiretmemoire.org ).


Declaraciones:
Antonio Guirado, Secretario General de la CGL , manifiesta: “Nos congratula felicitar al Ayuntamiento de Toulouse por este paso sin precedentes de dedicar una céntrica calle de la ciudad a un perseguido por causa de su orientación sexual que tuvo además el coraje de contar su historia en público durante los años ochenta.


Nos felicitamos también por el éxito de la Asociación de expresos sociales que en España ha conseguido recientemente una indemnización y una pensión para los y las homosexuales y transexuales perseguidos bajo el franquismo. Precisamente en el próximo año 2008 se cumplirá el 30 aniversario de la reforma de la Ley de Peligrosidad Social por la cual fueron retirados homosexuales y transexuales de aquella vergonzosa ley. Fue la primera victoria del entonces naciente movimiento de gays y lesbianas y de las primeras manifestaciones en Barcelona (1977) y en 1979 en Madrid, Sevilla, Bilbao y Barcelona. Nadie entonces podía imaginar que llegaría a conquistarse la plena igualdad legal con el derecho de matrimonio para las parejas del mismo sexo y la ley de identidad de género, pero queda todavía mucho camino que recorrer para erradicar la homofobia y la transfobia en la vida cotidiana”.


Jordi Petit, Presidente de Honor de la CGL , declara: “Tras la Segunda Guerra Mundial y la liberación de los campos nazis solamente la etnia gitana y los/las homosexuales se quedaron sin indemnización alguna, tal como el Gobierno alemán concedió al resto de deportados, republicanos españoles incluidos. Los y las homosexuales en los campos nazis sufrían la más alta tasa de mortalidad, solo superada por los judíos, y en aquella época no eran bien vistos por el resto de prisioneros. Al final de la guerra, los que no habían perecido, en muchos casos fueron enviados como carne de cañón a los frentes alemanes en retirada. Hablamos de miles y miles de victimas por las que no se interesaron los historiadores hasta finales de los años setenta. Ellos llevaban un triángulo rosa como distintivo y ellas uno de color negro. Hay que agradecer a Editorial Bellaterra la edición en español de la autobiografía de Pierre Seel que tuve el honor de prologar pues conocí en persona a este hombre valiente, un testimonio de lo que nunca más debe volverse a repetir”.

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> Berria: Literatura > JUAN COBOS WILKINS CHARLA SOBRE "EL MAR INVISIBLE" CON LOS PRESOS DE HUELVA

  • Juan Cobos Wilkins charla sobre su último libro con los presos de Huelva
  • Los internos se identifican con la vida en prisión descrita en ‘El mar invisible’
  • El País, 2007-12-19 # M.J. Albert · Huelva

Mientras leía, César Martín se preguntaba si, como él, quien había escrito el libro que sostenía, conocería la cárcel. Porque César, de 32 años, sabe bien lo que es, pues lleva algo más de un año encerrado en la prisión de Huelva, el triste hogar en el que ha recalado tras dejar su Venezuela natal. Ayer, entre los muros de la cárcel, César tuvo la extraña suerte de poder preguntarle a viva voz por su duda al mismo escritor. “¿Usted ha estado alguna vez en la cárcel? Porque cuenta las cosas como si todo esto lo hubiese vivido”, le inquirió.


“He de reconocer que casi se me saltan las lágrimas cuando le escuché”, decía pocas horas más tarde el autor, Juan Cobos Wilkins, que había acudido a la cárcel de Huelva para presentar y hablar con algunos de los internos sobre su último libro, El mar invisible, editado por Plaza y Janés. Una obra que, según apunta el mismo autor, “trata sobre el amor, las soledades, la libertad y el poder sanador de las palabras”. Y de fondo, el tenebroso paisaje de la represión de los homosexuales en las cárceles franquistas.


¿Qué mejor que presentar un libro de temática carcelaria en la misma cárcel? Pero la de Huelva no es un penal cualquiera. Se trata de un centro que casi se ha convertido en una segunda casa para Wilkins, pues allí existe un club de lectura de los presos que fue bautizado con su nombre el mismo año en que publicó su primera novela, la famosa El corazón de la tierra. Desde entonces, las visitas del novelista y poeta han sido regulares. Y emocionantes. Y la de ayer, no fue para menos.


Del término de cada una de las charlas que Wilkins ha mantenido con los presos, el escritor dice que se llevaba sus miradas, sus palabras, sus silencios. “Creo que llegué a establecer un código con estos elementos. Es una especie de sexto sentido que, aunado con los otros cinco, permite ahondar en la capacidad de compenetración con el otro”, afirma. Algo que, desde luego, no han pasado por alto los internos de la cárcel, que reconocían expresiones y situaciones en el texto propias del régimen en el que viven.


Situaciones como la soledad, que es uno de los detalles que destaca José Castro Betancor, un canario con 12 años de cárcel encima, ocho de ellos en Huelva. “Es una obra muy valiente al atreverse a hablar de aquellas cárceles de los 60 y los 70. Yo conocí la cárcel en 1979 y me ha sorprendido lo bien captado que está ese ambiente. De cómo se vivía la soledad, de cómo se trataba la homosexualidad. Es una novela muy valiente”, afirma el interno.


La intensidad con la que los 50 presos que escucharon ayer al autor habían leído el libro, no sorprendió a Wilkins. “Conozco la profundidad con la que leen y comentan los libros. Y sé que la complicidad con la que han leído éste, es enorme”. A ellos dedicó ayer pausadas dedicatorias a todo color en los volúmenes de El mar invisible. Y esperó que, a través de sus páginas, los presos pudieran “volar lejos”.

> Berria: Indarkeria > ARABIA SAUDI: EL REY ABDALA PERDONA LOS 200 LATIGAZOS A UNA VIOLADA

  • El rey Abdalá perdona los 200 latigazos a una violada
  • Indulto para la joven forzada y condenada en Arabia Saudí
  • El País, 2007-12-18 # Angeles Espinosa · Teherán

El rey Abdalá de Arabia Saudí ha perdonado a la joven víctima de una violación múltiple y condenada a seis meses de cárcel y 200 latigazos por encontrarse con un hombre con el que no tenía parentesco cuando ocurrió el ataque. La noticia, difundida ayer por un periódico saudí, no supone sin embargo una revisión de la sentencia que causó escándalo internacional y puso en evidencia el inhumano sistema judicial saudí.


“El rey siempre trata de aliviar el sufrimiento de los ciudadanos cuando ve que los veredictos dejarán efectos psicológicos en los condenados, aunque está convencido de que los veredictos fueron justos”, declaró el ministro de Justicia, Abdalá bin Mohamed al Sheij, al diario Al Jazirah. Al Sheij no confirmó directamente el perdón, pero ese periódico está considerado próximo a las autoridades religiosas que controlan el sistema judicial saudí.


La víctima, a quien la prensa saudí se refiere como la Chica de Qatif para preservar su identidad, se encontraba en junio de 2006 en un coche con un compañero de instituto cuando ambos fueron atacados y violados por siete hombres. Tras su denuncia, los jueces castigaron a los violadores con penas de entre 10 meses y cinco años de cárcel más entre 80 y 1.000 latigazos, pero también le impusieron 90 latigazos a ella por encontrarse a solas con un hombre que no era ni su marido ni un familiar en primer grado, la única compañía masculina permitida en el país.


En Arabia Saudí la interrelación entre ambos sexos está estrictamente vedada, aunque cada vez más los jóvenes buscan formas de esquivar la prohibición. La chica, una chií de la ciudad de Qatif que en el momento en el que sucedieron los hechos tenía 18 años, justificó esa situación porque intentaba recuperar una fotografía, dado que acababa de casarse con otro hombre y no quería tener problemas.


El abogado de la mujer, un conocido activista de los derechos humanos, recurrió la sentencia por estimar escaso el castigo a los atacantes y, en cambio, desproporcionado el de la víctima. En respuesta a esa apelación, el tribunal elevó las penas, incluida también la de la joven, que pasó a ser de seis meses de cárcel y 200 latigazos. También retiró la licencia del abogado, al que acusó de desacato por criticar la sentencia.


El nuevo veredicto motivó no sólo la denuncia de las organizaciones internacionales de derechos humanos sino una inusual crítica del Gobierno de Estados Unidos. Aunque no llegó a condenar el sistema judicial saudí, un portavoz de la Casa Blanca calificó la sentencia de “sorprendente”, algo significativo cuando Washington suele ignorar las habituales violaciones de derechos humanos de su aliado.


El ministro saudí subrayó que el perdón no significa que el rey ponga en entredicho a los jueces. Aún así, la polémica está servida. A pesar de que es habitual que el monarca perdone a algunos convictos con motivo de la festividad del Eid al Adha, o Fiesta del Sacrificio, que los musulmanes van a celebrar el próximo miércoles, los sectores más conservadores lo han interpretado como una concesión a las presiones occidentales, tal como denunciaban en internet.


Para los liberales y los defensores de los derechos de la mujer resulta sin embargo insuficiente. Esperan que el rey impulse la reforma del sistema judicial que anunció el pasado octubre. “No podemos depender de perdones. Necesitamos sentencias más duras con los culpables y poder sentirnos seguras”, manifestó Fawziya al Oyuni, una activista de los derechos de la mujer, a la agencia France Presse.

> Berria: Eskubideak > NICARAGUA: INCIERTO, EL PANORAMA DE LOS DERECHOS LGBT

  • Incierto, el panorama de los derechos LGBT en Nicaragua
  • El país centroamericano ha sufrido una serie de “cambios” en su estructura jurídica. El más reciente: la eliminación de la homosexualidad como delito en el Código Penal. En voz de un activista, falta mucho por hacer dentro del terreno de la Diversidad.
  • Anodis, 2007-12-14 # Héctor Avellán

No es cierto, y es triste, que la eliminación del artículo 204 del nuevo Código Penal de Nicaragua que condenaba las relaciones entre personas del mismo sexo, sea un triunfo del movimiento LGBT del país.


Primero porque tal movimiento no existe aún; lo que sí son grupos dispersos, trabajando con nombres y apellidos de organizaciones en los que no figura la palabra “homosexual” ni “lesbiana” y cuyo trabajo se centra en la prevención del VIH o diversidad sexual en comunidades de homosexuales.


Muchos y diversos grupos LGBT surgen cada año y deben desaparecer forzados por la presión social, la falta de acceso a recursos de la cooperación, o en el mejor de los casos, arrimarse a la sombrilla de alguna ONG ya existente por la dificultad de funcionar con nombre propio, identidad y personería jurídica propia.


Segundo porque la NO inclusión del artículo en el nuevo Código ha respondido más a la negociación oculta y oscura bajo la mesa de la Asamblea Nacional, como ocurre todo en la Asamblea de Nicaragua, que a una lucha constante de los grupos LGBT hacia este objetivo.


Con respecto al artículo, quienes hemos trabajado por su eliminación, sabemos que esto ha sido una fuerte lucha para convencer a los mismos grupos LGBT acerca del peligro y el significado de la existencia de este articulo en el Código Penal, que aunque muy pocas veces fue aplicado, lo cierto es que su peligro derivaba de ser respaldo jurídico y legal de algo más fuerte que no ha sido eliminado y que sí vivimos a diario: la condena social en la calle, en las casas, en las familias, en las escuelas, en los centros de salud, en la política y en la iglesia; hacia homosexuales y lesbianas que luchamos cada día por vivir con libertad nuestro derecho al amor.


La situación de NO inclusión de este artículo en el nuevo Código penal plantea más preguntas que repuestas, es mayor motivo de reflexión que de alegría. Con el artículo 204, los homosexuales y las lesbianas existíamos en Nicaragua, como delincuentes, claro.


Ahora, sin él, ¿será que al igual que en Irán los homosexuales dejamos de existir, como lo expresó Admadineyah, o significa un reconocimiento de los homosexuales y lesbianas de Nicaragua como ciudadanos con derechos y que ahora las organizaciones y grupos podrán nombrarse como grupos de gays y lesbianas con todas las letras y no protegernos bajo la diversidad sexual o bajo la prevención del VIH/Sida?


Me apunto más a lo primero que a lo segundo, porque no podemos equivocarnos en traducir esta desaparición del artículo y de nuestra anterior figura como delincuentes en un reconocimiento automático de nuestros derechos y de nuestra existencia como ciudadanos.


Primero porque no ha existido un trabajo amplio de sensibilización acerca de los derechos humanos de gays y lesbianas con toda la población de Nicaragua, férreamente católica, y menos con la Asamblea Nacional y el Estado, cada vez más casados con la alta jerarquía eclesiástica, para quien los homosexuales y las lesbianas representamos aún un alto peligro social.


Esta situación plantea grandes retos y oportunidades para el movimiento incipiente, un largo camino, la posibilidad de encontrarnos y debatir cuáles serán ahora nuestras demandas al estado y a la sociedad, a la comunidad internacional.


No puedo dejar de reconocer la lucha día a día de muchos jóvenes, hombres y mujeres en sus casas, en sus escuelas por hacerse reconocer como gays y lesbianas, y el trabajo arduo, con uñas y dientes, y sin ningún recurso de muchos grupos que se reúnen muy entusiasmados para desarrollar actividades que dignifiquen el ser gay, cochón o lesbiana en un país tan machista y homofóbo.


Desde los años 80 diversos grupos han surgido y han desaparecido, porque son otras las prioridades en un país que está tan jodido para todos y todas y no se puede andar de “marica” todo el tiempo porque también hay que comer.


Muchos y muchas desde entonces han muerto, y no verán lo que quizá nuestros hermanos lleguen alguna vez ha vivir, el derecho al amor y el derecho a soñar con un mundo diferente. De ellos y ellas, que han caído en la lucha, es esta pequeña Victoria.


Nos queda mucho trabajo. Sin duda, nuestra lucha no puede desligarse de la lucha de las mujeres por la despenalización del aborto terapéutico, que al final son nuestras mismas demandas: la recuperación del cuerpo, donde habita la libertad, y el derecho a la propia identidad.

> Berria: Justizia > MARRUECOS: CONDENAN ENTRE 4 Y 10 MESES DE CARCEL A LOS SEIS HOMBRES QUE SUPUESTA PARTICIPARON EN UNA BODA GAY

  • Condenados a entre 4 y 10 meses de cárcel seis marroquíes que participaron en una boda gay
  • Ningún abogado de la ciudad de Alcazarquevir quiso defender a los inculpados
  • EL País, 2007-12-11 # Ignacio Cembrero · Madrid

A veces la Justicia de Marruecos trabaja con celeridad. Tres semanas después de que se celebrase en Alcazarquevir una supuesta boda homosexual seis de sus más destacados protagonistas fueron condenados, el lunes por la noche, a penas de entre cuatro y 10 meses de cárcel por “perversión sexual” y a multas que no exceden los 95 euros.


La fiesta del enlace, en la que tomó parte medio centenar de personas, se celebró en la noche del 18 al 19 de noviembre. Hombres disfrazados de mujer bailaron y uno de ellos contrajo, al parecer, un matrimonio simbólico, sin ningún valor legal, con otro de los asistentes. Un vídeo colocado en YouTube, que no permite identificar a ningún participante, dio a conocer el festorro.


Los abogados y alguna asociación de derechos humanos, como Bayt al Hikma, pidieron la absolución de los inculpados alegando la falta de pruebas, la invalidez de la confesión de los preventivos y el enorme eco mediático del supuesto escándalo que no permitía al tribunal de primera instancia decidir con serenidad.


Prueba de ello es que ningún letrado de Alcazarquervir, una aglomeración urbana de unos 80.000 habitantes, se mostró dispuesto a defender a los inculpados. Al final la tarea recayó sobre tres abogados de Rabat. Mohamed Sebbar, uno de ellos, denunció “la tensión suscitada por ese asunto a causa del gran eco mediático”. Los letrados locales han padecido “terrorismo intelectual”, lamenta el Observatorio Marroquí de las Libertades Públicas (OMLP).


Pese a la imprecisión de sus imágenes el vídeo desató la ira de los musulmanes integristas en una ciudad gobernada por el islamista Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD). A la salida de las mezquitas, el viernes 23 de noviembre, cientos de fieles ?el diario Al Massae asegura que fueron miles- dieron rienda libre a su indignación recorriendo las calles y atacando las propiedades de varios inculpados.


“Lo que sucedió fue producto de una labor metódica orquestada por grupos integristas por razones políticas e ideológicas”, sostiene el OMLP en un informe elaborado tras visitar la ciudad. Alude no solo PJD sino a movimientos islamistas tolerados como Justicia y Caridad, que encabeza el jeque Abdesalam Yassin, y a la corriente Tablig, nacida en India hace 80 años.


La polémica se extendió hasta la Cámara de Representantes donde Mustafá Ramid, el jefe del grupo parlamentario del PJD, no dudó en comparar lo sucedido en Alcazarquevir con “otra forma de terrorismo”. Chakib Benmoussa, el ministro de Interior, intervino en el Parlamento para afirmar que no podía confirmar que se trataba de una boda entre “pervertidos sexuales”.


Said Jairun, otro diputado del PJD, le respondió lamentando que no dijera la verdad. “Las imágenes así como lo que cuenta la gente confirman la hipótesis de la boda entre homosexuales”, afirmó.


Las autoridades marroquíes han querido acallar la alarma social fomentada por los islamistas, pero han rehuido también de condenar a los inculpados por homosexualidad ?un delito castigado con entre seis meses y tres años de cárcel- para evitar dar la impresión de perseguir una orientación sexual hoy en día legalizada en Europa. De ahí que los seis protagonistas de la fiesta hayan sido solo considerados culpables de “perversión sexual”.


Más aún que entre la clase política, la polémica ha sido especialmente virulenta en la prensa. Rachid Niny, el director de Al Massae y el periodista más leído en Marruecos, no dudó en escribir que “los verdaderos extremistas son aquellos que exageran en la modernidad y celebran en público su descarrío moral”. Adala Oua Taumi, el órgano de los islamistas del PJD, elogió, por su parte, a la población de Alcazarquevir por comportarse cómo “hombres contra aquellos que (?) apoyan y financian a las bestias depravadas”.


En el otro extremo los semanarios francófonos, de corte liberal, arremeten contra Rachid Niny. “Se apoya en el conservadurismo ambiental de la opinión pública para inculcarle la intolerancia”, sostiene Le Journal antes de concluir que es un “fascista”. “El Marruecos actual es un polvorín sobre el que Niny lanza a diario una cerilla encendida”, recalca Tel Quel en un editorial firmado por toda su redacción.


El periodista que ha salido peor librado ha sido Abdelmalek Chliul, que dirige en Alcazarquevir Yaridat Ain Chamal, una modesta revista local. Ha sido amenazado de muerte si no publicaba en sus páginas una condena rotunda de la seudo boda.

> Erreportajea: Frankismoa > LA MANO DE OBRA ROJA DE FRANCO

  • La mano de obra roja de Franco
  • Fueron condenados a muerte, pero el régimen ‘perdonó’ a los más sanos para que reconstruyeran el país. La Ley de Memoria los reconoce como víctimas
  • El País, 2007-12-09 # Natalia Junquera · Bustarviejo

Milagros Montoya señala un montón de piedras colocadas de forma extraña, intencionada, en mitad de una ladera. Las reconoce enseguida: “Esta era mi casa”. “¡Aquí vivía yo!, insiste. La vivienda está a pocos metros del antiguo destacamento penal de Bustarviejo (Madrid), un campo de trabajo donde fueron a parar cerca de 1.000 presos, la mayoría republicanos, entre 1944 y 1952. El régimen les había condenado a muerte, pero Franco les necesitaba para reconstruir el país tras la guerra. Llegaban de cárceles de toda España, y detrás de ellos, sus familias.


“Nos mudamos aquí para poder estar cerca de mi padre, porque nosotros vivíamos en Campo de Criptana, en Ciudad Real, pero había muchas más chabolas, por lo menos, 12. Nadie podía pagarse una casa de alquiler y en cada piedra hueca vivía una familia. La nuestra ha aguantado más porque la construyó mi padre en un permiso. Era muy buen albañil”, explica Milagros, orgullosa. “Le habían conmutado la pena de muerte por 30 años de cárcel para venirse aquí. Siempre decía que en Bustarviejo había vuelto a nacer porque si lo querían para trabajar, no le iban a matar”.


Milagros, que 64 años después sigue viviendo en Bustarviejo, no había vuelto por el destacamento, ni por su antigua casa, pero enseguida descubre que no ha olvidado un detalle: “Esto era la puerta, ahí iba un camastro donde dormíamos mi madre y yo, el techo lo tapábamos con matorrales”, dice desde el interior de las piedras tratando de dibujar en el aire, como un mimo. La falda de la montaña está estampada de piedras amontonadas, restos de otras casas de otras familias. “Sólo había mujeres y niños”, recuerda Milagros.


Los maridos, los padres, los presos, vivían justo enfrente, en el destacamento. “Cuando nací, mi padre ya estaba preso. Lo vi por primera vez a los cinco años”, recuerda Antonio Sin, de 69, hijo de otro de los presos que acabaron en Bustarviejo después de haber estado condenado a muerte. “Éramos de Colunga (Huesca) y hasta que nos pudimos alquilar una casa en el pueblo, pasábamos los veranos y las Navidades en las chabolitas enfrente del destacamento. Estuvimos en Bustarviejo hasta que cumplí los 16. Mi madre, que era maestra, solía darles clases a los hijos de los otros presos”.


La reciente Ley de Memoria histórica ha indemnizado por primera vez a los presos de los campos de trabajo, excluidos en 1990 de otra ley que indemnizó sólo a presos recluidos en cárceles. Ahora se les conceden 6.000 euros, pero sólo a los que estuvieron tres años como mínimo en algún campo de trabajo.


Cerca de 6.000 presos de distintos destacamentos de la zona trabajaron en las obras del ferrocarril de Madrid-Burgos. Socavaron túneles, levantaron viaductos, construyeron estaciones y tendieron vías. Por cada día de trabajo le descontaban otro de condena. Los contratistas y las industrias que empleaban esta mano de obra debían abonar a la Jefatura del Servicio Nacional de Prisiones el salario íntegro que correspondería pagar por su trabajo a un obrero libre, unas 14 pesetas al día, pero de ahí, Prisiones se quedaba con 1,50 por la manutención del preso, que se llevaba cincuenta céntimos para sus gastos. Si estaba casado “legítimamente” (por la iglesia) a su esposa le daban dos pesetas al día y otras dos por cada hijo menor de 15 años. El resto del salario del preso se ingresaba en la Hacienda estatal.


“El patronato de redención de penas por el trabajo se convirtió en uno de los más eficaces instrumentos del régimen para mantener en funcionamiento su sistema represivo”, explica Juanjo Olaizola, director del Museo Vasco del ferrocarril y experto en trabajos forzados en estructuras ferroviarias. “Permitió disponer de una mano de obra que en caso contrario hubiese permanecido ociosa en cárceles y campos de concentración, al tiempo que los jugosos excedentes que generaban los jornales de los presos y que eran ingresados en la Hacienda estatal, producían los recursos económicos necesarios para financiar la maquinaria represiva e incluso aportar lucrativos excedentes a las arruinadas arcas del Estado”.


Los destacamentos penales se ubicaron siempre cerca de las grandes obras y eran los propios patrones de las empresas adjudicatarias los que acudían a las prisiones a seleccionar al personal: los más sanos, los más fuertes. Al quedar libres, muchos de los presos siguieron trabajando para la misma obra y la misma empresa porque en sus condenas siempre iba añadido el exilio. “Eran los libertos. No podían volver a su entorno y seguían en la obra. El hijo de un preso del destacamento de Bermeo me contó una vez que nunca tuvo claro cuándo su padre había dejado de ser preso”, añade Olaizola. Así lo hicieron también los padres de Milagros Montoya y Antonio Sin en Bustarviejo.


Un equipo de arqueólogos liderado por Alfredo Rubial intenta ahora reconstruir la vida de este campo de trabajo a través de los restos bajo los edificios. Es la primera vez que en España se hace un análisis arqueológico de un campo de concentración. El alcalde de Bustarviejo, José Manuel Fernández (IU), está ilusionado con la idea de convertirlo en un museo de la Memoria.

> Elkarrizketa: Mariela Castro > "LA HOMOFOBIA ES UNA ENFERMEDAD"

  • Mariela Castro: «La homofobia es una enfermedad»
  • AG Magazine, 2007-12-09 # Fragmento de la entrevista realizada por Bruno Bimbi publicada en Revista Veintitrés

Mariela Castro es la hija del presidente de Cuba, Raúl Castro. Su madre, Vilma Espín, presidió la Federación de Mujeres Cubanas. Desde hace varios años, esta joven psicóloga con estudios de pedagoga dirige el Centro Nacional de Educación Sexual, desde donde ha abogado por los derechos de las personas homosexuales y transexuales. En esta entrevista con Veintitrés, habla de algunos de los proyectos que el gobierno socialista ha enviado al Parlamento: matrimonio gay y ley de identidad de género.


– ¿Qué es el Centro Nacional de Educación Sexual?

– Es un centro docente e investigativo que coordina el Programa Nacional de Educación Sexual. Desde la década del `90 logramos tener educación sexual en la escuela, pero sabemos que es un tema de todos, no sólo de la escuela o la familia. Tenemos programas con el Ministerio de Salud Pública, un área de investigaciones científicas y políticas sociales con relación a la sexualidad. Tenemos cursos de posgrado, diplomados y maestrías, que realizamos con la Universidad Médica de La Habana, y desarrollamos estrategias educativas a través de los medios de comunicación. También editamos una revista, un sitio web y una sección especial en el periódico Juventud Rebelde —diario de mayor tirada en el país— donde salen todos los sábados artículos sobre sexualidad. Tenemos áreas de trabajo comunitario y un área de medicina sexual y orientación psicológica.


– En los primeros años de la Revolución hubo mucha represión contra los homosexuales, sobre todo a través de las Unidades Militares de Apoyo a la Producción. ¿Por qué pasó todo eso?
– Se estaba haciendo una Revolución y se empezaba casi de cero a fundar la Nación. Había que empezar por alfabetizar, ya que imagínate tú qué nivel cultural había. Hubo un primer período dominado por pensamientos estalinistas, por un socialismo muy esquemático y dogmático, con contradicciones que han existido en todos los procesos revolucionarios. En la década del `60 se estaba creando el Ejército, y se formaron las Unidades Militares de Apoyo a la Producción con jóvenes, campesinos y obreros que necesitaban una calificación para acceder a empleos mejor remunerados. Ese era el objetivo, pero estaban los que pensaban que había que recoger a los de pelo largo, a los homosexuales, a los religiosos, para «reformarlos», porque el trabajo «los endurecía y los hacía hombres». Tenían ese pensamiento tan simple, tan vulgar, y fue así que en algunas de estas unidades militares hubo un pelotón de los homosexuales, otro de los religiosos, etc. Hubo humillaciones, y eso estuvo muy mal. Es muy bueno que estemos discutiendo en Cuba sobre estas cosas, porque hay que aprender de la historia para que no se repitan los disparates que en aquel tiempo se hicieron.


– ¿Y cómo se llegó a entender que eran disparates?

– Al mismo tiempo que pasaban cosas muy lindas y muy revolucionarias, también pasaban estas cosas espantosas, que pasaron en el mundo, sólo que no trascendieron como las de Cuba, porque se quería desacreditar a la Revolución. La Federación de Mujeres Cubanas —y mi mamá principalmente— estuvo en contra de todo eso, y ellas fueron las que presionaron y consiguieron que en el Código Penal —heredado de España— se eliminara la homosexualidad como delito. Ahora se están haciendo modificaciones en el Código de Familia, que incluyen aspectos explícitos de la orientación sexual y la identidad de género.


– ¿Cómo influyó la película «Fresa y Chocolate»?
– Esa película fue muy útil. La gente la fue a ver a los cines y se debatía. Me cuenta Senel Paz, el guionista, que se hicieron debates en unidades militares y hubo un diálogo muy interesante. Se demoraron unos añitos en ponerla en televisión, pero al final la pusieron. Yo pienso que fue muy valiosa y todavía está dando trabajo en cuanto a pensamiento y reflexión.


– ¿Los medios de comunicación pueden ayudar a derribar prejuicios?

Sí, por eso nosotros hemos ido abriendo un caminito en la televisión. Una vez me preguntaron en un programa: «¿La homosexualidad es una enfermedad?», y yo respondí: «No, lo que es una enfermedad es la homofobia. Las fobias son trastornos que necesitan terapia». Pero había que remar contra un criterio médico que había en esa época. Se hablaba en el mundo de terapias para revertir la homosexualidad, y mi mamá decía que no había fundamento científico y que le parecía una barbaridad. Desde la Federación de Mujeres Cubanas enfrentaron eso, y el hecho de que luego la OMS y la Asociación Americana de Psiquiatría hayan dicho que la homosexualidad no era una enfermedad nos ayudó mucho. Nosotros trabajamos principalmente en las transformaciones de la subjetividad, y ganamos mucho tiempo con los medios, sobre todo con las novelas. Hace poco, una compañera asesoró a los guionistas de una telenovela que habló de la bisexualidad. No fue una obra de arte, pero funcionó.

– En Argentina se está empezando a debatir la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Eso es posible en Cuba?
– Nosotros estamos proponiendo un cambio en el Código de Familia, para que las parejas homosexuales, al legalizarse, tengan los mismos derechos personales y patrimoniales que las parejas heterosexuales, incluyendo la adopción. Hemos planteado el término «unión legalizada» —que en la práctica será lo mismo que el matrimonio— porque para que se llame matrimonio deberíamos hacer una reforma de la Constitución, y eso retrasaría las cosas.


– ¿El proyecto cuenta con el respaldo del Gobierno?
– Sí, del gobierno y del Partido. Nos han pedido hacer un trabajo educativo previo, para que cuando se discuta en el Parlamento sea más fácil aprobarlo.


– ¿Cómo es el proceso parlamentario?

– El Parlamento funciona todo el tiempo y tiene comisiones permanentes. Ya nos reunimos con tres comisiones y nos fue muy bien. El proyecto se va a aprobar.


– Con relación a las travestis y transexuales, ¿cómo es el proyecto de ley de identidad de género?
– Hay una resolución del Ministerio de Salud Pública que establece la atención integral a personas transexuales, incluyendo la reasignación quirúrgica de género. Ahora presentamos un proyecto de ley de identidad de género y ya hemos hablado en las comisiones del parlamento.


– ¿Esta ley permitirá los cambios de documentos de las personas trans?

– Exactamente. Y eso sería independiente de que te operes o no te operes. La operación está contemplada, si la persona la desea, y en Cuba todo es salud pública, así que la cubre el Estado.


– Luego de aquella historia de discriminación, ¿Cuba podría adelantarse a otros países latinoamericanos en el reconocimiento de los derechos de las personas homosexuales y transexuales?
– Si el Parlamento aprueba pronto las leyes, así será. Vamos a ver cuánto se demora. Yo lo que sé es que se van a aprobar.