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> Berria: Indarkeria > EL ACUSADO DE MATAR A BEGOÑA BOHOYO LO NIEGA Y DICE QUE "SE CAYO POR LA ESCALERA"

  • El acusado de matar a Begoña Bohoyo lo niega y dice que “se cayó por la escalera”
  • Asegura que nunca la agredió y que las denuncias anteriores eran “falsas”. La Fiscalía mantiene la petición de 19 años de cárcel en el inicio del juicio, celebrado ayer en la Audiencia Nacional
  • Noticias de Gipuzkoa, 2007-12-18

El acusado de matar a la pasaitarra Begoña Bohoyo en enero de 2006 a causa de las palizas que presuntamente le propinó tras encerrarla durante tres días en el domicilio de ambos en Hendaia, Patxi Xabier Aramburu, negó ayer los hechos que se le imputan en el inicio del juicio que se está llevando a cabo en la Audiencia Nacional de Madrid.


En ese sentido, declaró que las lesiones que presentaba su pareja tras su muerte se debían a “una caída por las escaleras y un accidente con la moto”. También relató que en el momento del suceso se llevaba bien con la víctima, que nunca la agredió o amenazó y que las denuncias anteriores que tenía por malos tratos eran “falsas”.


El detenido, de 41 años y natural de Donostia, realizó estas declaraciones en una primera jornada en la que la Fiscalía elevó a definitiva su petición de 19 años y medio de cárcel. El fiscal solicitó, en concreto, 14 años por un delito de homicidio y otros cinco años y seis meses por detención ilegal. La vista se celebró en la Audiencia Nacional, al tratarse de un presunto delito cometido por un ciudadano español en el extranjero y haber sido denunciados los hechos en el Estado.


Aramburu negó en todo momento haber cometido los delitos de detención ilegal y homicidio y contestó tanto a las preguntas de su abogado y las del Ministerio Fiscal como a las que le formularon la acusación popular y particular personadas en la causa. El acusado comenzó reconociendo haber tenido problemas con el alcohol, pero añadió que es una adicción que compartía con su pareja.


De este modo explicó las lesiones que terminaron causando la muerte a María Begoña Bohoyo ya que, según dijo, se produjeron después de que su pareja bebiera grandes cantidades de alcohol y, en consecuencia, incurriera en una crisis nerviosa que le llevó a destrozar parte del inmobiliario de la casa y a caerse después por las escaleras del domicilio.


Aseguró, además, que esta recaída -la mujer había recibido asistencia médica para curar su adicción al alcohol y llevaba ocho meses sin beber- estuvo motivada por el despido de su puesto de trabajo. Según Aramburu, María Begoña llegó a agarrar un martillo en plena crisis nerviosa, por lo que tuvo que forcejear con ella para arrebatárselo y posteriormente llevarse a otro piso de la casa a la hija de ambos, que en ese momento tan sólo tenía un año de edad.


“Si fuera culpable, lo diría pero no es así, era el amor de mi vida”, insistió el acusado, quien negó también haberla retenido en el domicilio durante tres días. “Podría haber salido de la casa cuando hubiese querido porque vivíamos en un bajo y yo no estaba todo el rato en casa”, explicó.


La Fiscalía, por contra, considera acreditado que el acusado golpeó brutalmente a la mujer y la empujó contra una ventana que se rompió, lo que le provocó cortes en la cara. Posteriormente, según su versión, la retuvo durante tres días en la vivienda que compartían, periodo durante el cual impidió que fuera atendida por sus lesiones y continuó maltratándola, si bien ésta pudo finalmente escapar de su domicilio.


Pocos días después murió debido a un shock séptico generalizado y un fracaso multiorgánico a consecuencia de las agresiones sufridas. Presentaba importantes lesiones en un pulmón, órganos internos y rotura de tres costillas.


Los agentes de la Ertzaintza que le tomaron declaración en el hospital señalaron ayer que tenía dificultades para hablar a causa de sus lesiones, que les dijo que su pareja la había tenido retenida durante tres días, pero que no iba a identificarle para que no pudieran localizarle, porque, según les indicó, le quería mucho. Uno de los agentes que intervino en la causa relató cómo la víctima pidió a sus familiares que no denunciasen a Aramburu porque, según decía, “todavía estaba enamorada de él”.


Sus hermanas, por su parte, describieron la relación sentimental de la pareja como “tormentosa” y aseguraron que ella no las llamó antes “porque él la había amenazado con llevarse a la niña”. Asimismo, indicaron que les contó que “se había vuelto loco, la había encerrado y que rompió sus botas de tanto pegarla”.


El testigo de la defensa, Juan María Iragorri, amigo de la fallecida y ex toxicómano, que coincidió en la cárcel con el acusado, explicó que quedó con la víctima el 27 y 28 de diciembre de 2005 en Irun para comprar cocaína, y ella le dijo que “no estaba tan mal” del golpe que se había dado cayendo por las escaleras. Los informes de los peritos de toxicología concluyeron que la fallecida era una “consumidora habitual de cocaína y cannabis”.


Mientras, los peritos médicos determinaron que la lesión del costado es “compatible con la huella de un zapato” y consideraron que es más lógico pensar en traumatismos múltiples provocados por lesiones que en una caída por las escaleras porque éstas “tendrían que ser larguísimas para producir golpes en tantas partes del cuerpo”.

> Berria: Indarkeria > ARABIA SAUDI: EL REY ABDALA PERDONA LOS 200 LATIGAZOS A UNA VIOLADA

  • El rey Abdalá perdona los 200 latigazos a una violada
  • Indulto para la joven forzada y condenada en Arabia Saudí
  • El País, 2007-12-18 # Angeles Espinosa · Teherán

El rey Abdalá de Arabia Saudí ha perdonado a la joven víctima de una violación múltiple y condenada a seis meses de cárcel y 200 latigazos por encontrarse con un hombre con el que no tenía parentesco cuando ocurrió el ataque. La noticia, difundida ayer por un periódico saudí, no supone sin embargo una revisión de la sentencia que causó escándalo internacional y puso en evidencia el inhumano sistema judicial saudí.


“El rey siempre trata de aliviar el sufrimiento de los ciudadanos cuando ve que los veredictos dejarán efectos psicológicos en los condenados, aunque está convencido de que los veredictos fueron justos”, declaró el ministro de Justicia, Abdalá bin Mohamed al Sheij, al diario Al Jazirah. Al Sheij no confirmó directamente el perdón, pero ese periódico está considerado próximo a las autoridades religiosas que controlan el sistema judicial saudí.


La víctima, a quien la prensa saudí se refiere como la Chica de Qatif para preservar su identidad, se encontraba en junio de 2006 en un coche con un compañero de instituto cuando ambos fueron atacados y violados por siete hombres. Tras su denuncia, los jueces castigaron a los violadores con penas de entre 10 meses y cinco años de cárcel más entre 80 y 1.000 latigazos, pero también le impusieron 90 latigazos a ella por encontrarse a solas con un hombre que no era ni su marido ni un familiar en primer grado, la única compañía masculina permitida en el país.


En Arabia Saudí la interrelación entre ambos sexos está estrictamente vedada, aunque cada vez más los jóvenes buscan formas de esquivar la prohibición. La chica, una chií de la ciudad de Qatif que en el momento en el que sucedieron los hechos tenía 18 años, justificó esa situación porque intentaba recuperar una fotografía, dado que acababa de casarse con otro hombre y no quería tener problemas.


El abogado de la mujer, un conocido activista de los derechos humanos, recurrió la sentencia por estimar escaso el castigo a los atacantes y, en cambio, desproporcionado el de la víctima. En respuesta a esa apelación, el tribunal elevó las penas, incluida también la de la joven, que pasó a ser de seis meses de cárcel y 200 latigazos. También retiró la licencia del abogado, al que acusó de desacato por criticar la sentencia.


El nuevo veredicto motivó no sólo la denuncia de las organizaciones internacionales de derechos humanos sino una inusual crítica del Gobierno de Estados Unidos. Aunque no llegó a condenar el sistema judicial saudí, un portavoz de la Casa Blanca calificó la sentencia de “sorprendente”, algo significativo cuando Washington suele ignorar las habituales violaciones de derechos humanos de su aliado.


El ministro saudí subrayó que el perdón no significa que el rey ponga en entredicho a los jueces. Aún así, la polémica está servida. A pesar de que es habitual que el monarca perdone a algunos convictos con motivo de la festividad del Eid al Adha, o Fiesta del Sacrificio, que los musulmanes van a celebrar el próximo miércoles, los sectores más conservadores lo han interpretado como una concesión a las presiones occidentales, tal como denunciaban en internet.


Para los liberales y los defensores de los derechos de la mujer resulta sin embargo insuficiente. Esperan que el rey impulse la reforma del sistema judicial que anunció el pasado octubre. “No podemos depender de perdones. Necesitamos sentencias más duras con los culpables y poder sentirnos seguras”, manifestó Fawziya al Oyuni, una activista de los derechos de la mujer, a la agencia France Presse.

> Berria: Sariak > UNA FOTO SOBRE MATRIMONIOS FORZOSOS DE NIÑAS EN AFGANISTAN GANA EL PREMIO UNICEF

  • Una foto sobre matrimonios forzados de niñas en Afganistán gana el premio Unicef a mejor imagen del año
  • En segundo lugar, se ha reconocido el trabajo del bangladesí Golam Mostofa Bhuiya Akash sobre la explotación laboral de niños en su país
  • El País, 2007-12-17 # EFE · Berlín


La imagen de Ghulam, una niña afgana de once años sentada junto a su marido de 40, realizada por la fotógrafa estadounidense Stephanie Sinclair, ha sido elegida hoy en Berlín como mejor fotografía del año por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), entre otras 1.230 imágenes, por su denuncia de una práctica “mundial” y “terrible”, según la esposa del presidente federal alemán, Eva Luise Köhler, colaboradora de la organización.


Köhler ha subrayado la gravedad del problema de los matrimonios forzados en todo el mundo y señalado que esas niñas no sólo son alejadas de su familia y del colegio y sometidas a relaciones sexuales sino que son utilizadas también como fuerza de trabajo.


La foto del año de Unicef, que muestra a una niña que mira con temor y recelo a su esposo, forma parte de una serie de retratos e imágenes sobre matrimonios infantiles que Sinclair realizó durante dos años en Afganistán, Etiopía y Nepal, donde es habitual que las familias casen a sus hijos adolescentes entre sí. La fotógrafa ha relatado que la familia de Ghulam decidió “venderla” para poder alimentar al resto de sus hijos aunque “se sentían avergonzados” de ello.


En segundo lugar, se ha reconocido el trabajo del bangladesí Golam Mostofa Bhuiya Akash sobre la explotación laboral de niños en su país, mientras el alemán Hartmut Schwarzbach obtuvo el tercer premio por la imagen de Annalyn, una niña filipina que vive en una colonia de mineros cerca de Manila.


Entre los proyectos finalistas escogidos por Unicef también figura un reportaje sobre mujeres violadas en el genocidio de Ruanda (1994) junto a sus hijos, del israelí Jonathan Torgovnik, que este año ganó el Premio al Retrato Fotográfico de la National Portrait Gallery de Londres.


Las enfermedades también están presentes en la selección de finalistas de Unicef con los menores congoleses víctimas de la polio del británico Finbarr O’Reilly o la serie sobre el valor de las madres que luchan por sus hijos enfermos, de la estadounidense Renée Byer.

> Iritzia: Endika Zapirain > LA MUJER, ANTE LA ENCRUCIJADA DE LA VIOLENCIA

  • La mujer, ante la encrucijada de la violencia
  • Noticias de Gipuzkoa, 2007-12-17 # Endika Zapirain

El día 25 de noviembre se celebró el “Día internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres” que fue declarado por Naciones Unidas en 1999. Fue designado el día 25 de noviembre, en memoria del ase-sinato de tres activistas políticas, luchadoras contra la dictadura de Trujillo. Tres hermanas de 25, 34 y 36 años, que habían sido varias veces encarceladas. Finalmente el 25 de noviembre de 1960 fueron asesina-das por la policía secreta del dictador Trujillo, mientras sus maridos permanecían encarcelados. Este hecho conmocionó e impactó a la sociedad dominicana, que emprendió una lucha intensa, contra Trujillo y su régimen. Fue asesinado en 1961. Poco después cayó el régimen. Traigo a colación este hecho, porque de él se desprenden, aspectos de interés: a) se confirma, una vez más, que David puede vencer a Goliat, aunque éste sea muy grande. El entramado de la dictadura de Trujillo, con la ayuda del coloso de EEUU, fue impresionante, pero cayó. b) La mujer ha sido desde hace mucho tiempo y sigue siendo, muy importante en las luchas sociales y políticas. c) Las hermanas Mirabal, asesinadas por Trujillo, no lo fueron en calidad de mujeres, sino, de eficaces y tenaces activistas sociales y políticas, constituyendo un peligro para el régimen dictatorial y corrupto que imperaba en la República Dominicana.


La actividad que se desarrolla en torno al día designado, es importante para concienciar a la sociedad del drama específico que la mujer y sus allegados sufren por causa de la violencia y especialmente para las propias mujeres que la sufren directamente, estimulándolas para liberarse de ella, de la mejor forma y cuanto antes. De toda la información que se maneja sobre el tema, hay un aspecto que destaca sobremanera: a pesar de las medidas que se han aplicado por las instituciones y poderes públicos, siguen aumentando las víctimas. Por otra parte, se sigue definiendo como causas principales, o únicas, de la violencia contra la mujer: el machismo y la desigualdad entre hombres y mujeres. Desgraciadamente, es más complicado. El machismo y la desigualdad pueden influir, e influyen de hecho, negativamente en determinadas circunstancias, pero si no existiera el “impulso natural a la violencia” no degeneraría, con toda probabilidad, en muertes.


Efectivamente, todas las personas, hombres y mujeres, desde la niñez hasta la vejez incluida, tene-mos/sentimos, el impulso natural/genético a la violencia. La evolución del género humano, ha conforma-do en todos/as, ese impulso. Aquí radica el quid del porqué no se erradica la violencia contra la mujer. Lo mismo ocurre con otro tipo de violencias. No es posible superar una clase de violencia, sino se trata globalmente el impulso natural, creando las condiciones propicias para ello.


Establecer condiciones para neutralizar el impulso a la violencia, implica superar el grado de violencia general existente en la sociedad, lo cual exige:


a) Que los gobiernos de los Estados, principales impulsores/practicantes de la violencia, dejen de utilizarla, como modo de permanencia en el poder y/o extensión del mismo, y fomenten y apliquen, con rigor, los Derechos Humanos y valores democráticos, en todas las áreas, especialmente, las militares, policiales, judiciales y estructuras económicas y laborales, y, además, den ejemplo personal con su comportamiento: tolerante, flexible y respetuoso con personas e instituciones.


b) En el área educativa, desde la infancia, -guarderías, parvularios…- hasta la universidad incluida: 1. Informar sobre cuestiones básicas relacionadas con la violencia: Impulso natural a la violencia; Estrés (síndrome de adaptación general) y como es posible dominar ambas cuestiones naturales; La situación general sobre estas cuestiones, en cada momento. 2. Fomentar/Educar sobre Derechos Humanos y valores democráticos. Aplicación práctica, comenzando por las personas implicadas, profesorado y administración. Las explicaciones en familia y en las diversas áreas de presencia de niños/niñas y jóvenes, sin demostración personal, no sirven para nada.


c) Es indispensable reducir la violencia general de la sociedad, especialmente de sus representantes y hablantes: políticos y otros. Es lamentable la violencia que se desprende de sus intervenciones públicas, en muchos de ellos. Este estilo/modo/hábito, se extiende al conjunto de la sociedad.


d) No basta, en modo alguno, informar y educar en valores humanos a niñas/os y jóvenes, si no se hace, a la vez, a los adultos/as; a la sociedad en su conjunto.


En esta breve revisión del tema, es importante recordar que la superación de la violencia contra la mujer, en un contexto general de violencia, llevará generaciones, lo que implica que la mujer va a seguir en una encrucijada complicada. La pareja, hombre/mujer, deben esforzarse en: conocerse, especialmente, en esta área que estamos tratando; evitar agrandar los fallos del otro/otra; estimularse en los aciertos; evitar ten-siones que pueden conducir a situaciones indeseables.


Desconocer que existe el impulso natural a la violencia, es el mayor error y, además, protege a los poderes que lo ejercen y lo extienden impunemente.

> Erreportajea: Bestelakoak > CIUDADO, TU MOVIL TE VIGILA

  • Cuidado, tu móvil te vigila
  • Los sistemas de localización de personas se disparan de la mano de parejas celosas y padres preocupados. Los psicólogos advierten de la adicción al control
  • EL País, 2007-12-11 # M. Antonia Sánchez-Vallejo · Madrid

Gracias a la telefonía móvil de última generación, cualquier individuo puede ser localizado por otro. O, a la inversa, devenir detective y controlar desde la pantalla del teléfono o el ordenador la exacta ubicación de su pareja, a sus hijos cuando salen de marcha o el trayecto de un familiar durante una excursión. Mujeres maltratadas, enfermos de Alzheimer o una flota de vehículos de empresa, incluso una mascota, pueden también ser blancos de un sistema que permite a terceros conocer, en todo momento, dónde están, qué pasos dan o si superan los límites permitidos.


Poder ser localizado o localizar, esa es la cuestión. Porque el Gran Hermano móvil ofrece servicios inocuos, cuando no indudables ventajas (proteger a un enfermo de Alzheimer, auxiliar a un excursionista perdido), pero también hace de cualquiera un detective en potencia. Con resultados trágicos a veces: uno de los últimos crímenes de violencia machista, el de la rusa Svetlana Orlova a manos de su ex pareja, incorpora como agravante el uso por éste de un servicio de localización por móvil en los días previos al asesinato. Para una pareja patológicamente celosa, la posibilidad de localizar a la otra persona que ofrece la tecnología se convierte en probabilidad de descubrir dónde está. De alcanzar. En la perfecta coartada del delirio.


Cientos de miles de personas utilizan a diario en nuestro país alguno de estos sistemas. Los padres esgrimen el elemento de seguridad, tranquilidad o confianza -nunca de vigilancia confesa- que proporciona un control a distancia; las parejas, en cambio, se resisten a admitir el marcaje por celos.


El servicio Localízame de Movistar -el que utilizó Ricard Navarro para seguir a Svetlana- tenía en septiembre pasado 225.000 usuarios registrados. “Es un sistema de localización, pero no universal”, explican fuentes de la compañía, “es decir, sólo se localiza a quien da permiso para ser localizado. Ese permiso se le pide expresamente a la persona cuyo rastro pretendemos seguir”.


Pero el alta del servicio es automática desde que se recibe una llamada del número que va a ser localizado, independientemente de quien se ponga en contacto con Movistar: la compañía no registra ni identifica a la persona que lo activa. Puede hacerlo un novio celoso desde el terminal de su pareja; un cónyuge que sospeche una infidelidad o un padre que barrunte malos pasos de un hijo: la compañía no pregunta el propósito del alta.


En ese caso, el único conocimiento que tendrá el titular será un SMS mensual de Movistar con la lista de móviles que pueden seguirle. El dispositivo sitúa a una persona en el mapa -mapa que aparece en la pantalla del móvil controlador- con un margen de error de 200 metros en ciudad y 5 kilómetros en zonas rurales. Es decir, la distancia a la antena de telefonía móvil más cercana. Para mayor salvaguarda de la intimidad, insisten en la compañía, el servicio puede ser desactivado a voluntad. Cuando el móvil está apagado tampoco funciona.


María utiliza un sistema de localización con sus hijos cuando éstos salen de marcha o excursión; así, a veces, confirma “que están donde dicen estar”. Teresa (nombre supuesto) no deja salir de casa a su hija de 15 años sin un móvil con localizador por A-GPS. “Me quedo más tranquila”, dice Teresa, “sobre todo cuando va a alguna fiesta y regresa de madrugada”. Cuando los niños son pequeños, bastan los sistemas sencillos (el citado Localízame, o el más rudimentario Child Guard, con forma de juguete). Pero cuando crecen, los riesgos se multiplican.


María vive en una gran ciudad y es madre de tres hijos, dos de ellos de 15 y 16 años. Usaba el localizador de Movistar hasta que supo de la existencia del Aryon, un aparatito parecido a un móvil que funciona por GPS asistido; dotado con botón de emergencia, permite rastrear la ubicación de la persona deseada a través del ordenador. “Tengo dos, uno para cada uno. Los uso sobre todo para las excursiones del colegio, no para localizarlos. Y porque ya tienen edad de salir”, explica. A su hijo pequeño, de 10 años, piensa endosarle el aparato tan pronto como rompa el cascarón del hogar. “No se suelen retrasar y además llevan sus móviles, pero este dispositivo nos da más seguridad. Funciona dentro de sitios cerrados, como discotecas”, continúa. “Por fortuna, no les ha hecho falta nunca el dispositivo de emergencia, pero a veces, no lo niego, hemos comprobado que estaban donde decían estar. Y a los chicos no les importa. De hecho, se lo hemos comentado a unas amigas de mi hija y les pareció estupendo”, relata la madre.


Teresa, madre de dos adolescentes (chico y chica de 12 y 15 años), tiene un NCard de Navento, lo último en sistemas de localización: un microchip inserto en una tarjeta similar a las de crédito, con tecnología A-GPS que se conecta con el ordenador o con el móvil y localiza, en tiempo real, cualquier persona, animal o cosa que lo lleve. “A mis hijos les fastidia llevarlo, lo hacen a regañadientes, pero a la niña no la dejo salir sin él. Lo usan sólo cuando van de fiesta. No lo hago por afán de control, sino porque me da tranquilidad”, asegura.


Derivada de lo que se conoce como geofencing (delimitación del área de movimiento de vehículos), un término aplicado al control de flotas de empresa, Teresa utiliza también la opción cerco con su hijo pequeño, más inquieto. “Por ejemplo, en la nieve, o estas navidades en un centro comercial, puedo delimitar mediante el localizador un perímetro cuyos límites no quiero que traspase”, explica, “si mi hijo atraviesa la barrera, el móvil te avisa automáticamente con un beep”.


Los psicólogos consideran normales estos comportamientos en el contexto de la relación paterno-filial, incluso en etapas que, como la adolescencia, se caracterizan por la rebeldía y una creciente autonomía. “Siempre cabe hallar tintes excesivos, enfermizos, pero los padres tienen la obligación de controlar a sus hijos, de velar por su integridad y seguridad, y podemos suponer que su uso no va a ser abusivo”, apunta Francisco Estupiñá, de la Clínica Universitaria de Psicología de Madrid. “Igual que el uso del móvil, el del localizador entraría dentro de lo normal”, opina este experto, “aunque si los hijos son normales, no sería necesario utilizarlo. Pero tampoco es pernicioso”.


Pero la alarma desatada por el seguimiento vía móvil del asesino de Svetlana ha puesto sobre el tapete la aparente perversidad de estos dispositivos. “A mucha gente le están empezando a brillar los ojos”, apunta Enrique García Huete, director de Quality Psicólogos. “En manos de personas con una patología previa -desconfianza, paranoia, celos obsesivos-, son un elemento más de control. Antes se registraban los bolsillos o la agenda, o se interceptaba la correspondencia. Los móviles han añadido más posibilidad de control, por no hablar del e-mail o Internet”, apunta. “Pero personas sin perfil previo se pueden sentir aludidas, y en ese sentido es un elemento perverso”, advierte. “Es decir, pueden dar ideas: me resulta atractivo porque estoy pasando una racha de desconfianza o de dudas y aprovecho la facilidad que me brinda la tecnología. Un localizador colma desde la pura curiosidad a la obsesión más patológica de una persona”, afirma este psicólogo clínico.


La existencia de estos sistemas de control puede además generar adicción: “A largo plazo, algunas personas, aquellas más obsesivas o celosas, pueden engancharse. El uso de estos localizadores puede derivar en una adicción compulsiva”.


Lo que no conviene perder de vista, analíticamente hablando, es que, igual que todos podemos vigilar, “todos podemos ser vigilados”, añade García Huete. “Se abre un mundo de control interpersonal en el que tú no sólo controlas, sino que también eres controlado”, concluye. Pero la asignatura pendiente de la autorregulación choca con las facilidades que ofrece la tecnología, aunque en cualquiera de los casos citados -salvo el Child Guard- se presupone el conocimiento del vigilado. En teoría.


Otros expertos sitúan en la equidistancia la realidad de estos mecanismos; como muchos otros avances tecnológicos (Internet, los chats), sólo llegarían a ser, en el peor de los casos, armas de doble filo, cuya seguridad -o maldad- dependería de la utilización que se les dé. “La tecnología es una herramienta, un vehículo”, tranquiliza Ignacio Fernández Arias, de la Unidad de Psicología Clínica y de la Salud de la Universidad Complutense de Madrid. “Tenemos constancia de padres y parejas que tiran de móvil continuamente, llegando a un control compulsivo. Suelen ser personas con baja tolerancia a la duda, pero el móvil, o el localizador, no son en absoluto el núcleo del problema, sino una herramienta a través de la cual éste puede manifestarse. Estamos en una sociedad tecnológica y también nos manifestamos a través de ella”, explica Fernández Arias. Es decir, “la tecnología no es determinante; puede influir, pero no es un detonante. El detonante es el problema de las personas; la tecnología sólo les pone en contacto con una realidad que imaginan o sospechan”.


El alto coste de los sistemas más avanzados -400 euros el Aryon y 150 el Navento- disuade aún a muchos particulares de su uso. “Aún son raras las iniciativas privadas, individuales, aunque a muchos padres les resulta muy apetecible en cuanto conocen su funcionamiento”, señala Joaquín González, director general de Deimos Dat, empresa fabricante del Aryon; “sin embargo, al entorno profesional (residencias de mayores, servicios de teleasistencia…) no le frena el coste”. Los colectivos con necesidades especiales -por ejemplo, el de mujeres maltratadas- son clientes ideales de estos aparatos. Es el caso de las 8.556 víctimas de violencia de género que ahora se benefician de un localizador con GPS. A través de los dos centros de atención que dependen del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO), “cualquier mujer con una orden de protección que lo solicita en su ayuntamiento, tiene acceso inmediato a este servicio, que le brinda a la vez protección y acompañamiento”, aseguran en este instituto. Desde su implantación, en 2005, un total de 12.000 mujeres se han servido de él, tanto de su botón de alerta (que moviliza en el acto a las fuerzas de seguridad más cercanas), como del modo de consulta telefónica con psicólogos del centro. Esta protección le cuesta al Estado seis millones de euros anuales.


Pero la diana de la localización no marca únicamente a hijos adolescentes o a parejas de celosos. Cualquier ser animado u objeto inanimado puede ser localizado vía móvil. Cabezas de ganado, las águilas del programa de recuperación del Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas de Sevilleja de la Jara (Toledo), que van equipadas con unas mochilitas que pesan 73 gramos y localizador Navento, o la mascota por cuyo bienestar suspira toda la familia y al que se puede poner el mismo chip; excursionistas y montañeros -el 112 de Castilla y León ha estrenado este fin de semana un programa de localizadores Aryon en dos refugios de Palencia y Ávila-, una maleta en tránsito, un coche de empresa o incluso un bolso, como el de Teresa, son también público potencial. “Un día perdí una maleta en un vuelo a Argentina, y acabó en Suráfrica. Poco después desapareció el perro. Por eso me animé a usar el Navento. Hoy lo llevo en el bolso; si me lo roban o me despisto, voy a saber en el acto dónde está. Y cuando viajo en avión con conexiones, controlo desde la pantalla del móvil dónde está la maleta a través de los mapas Google Earth”. “Saber en todo momento dónde están tus seres y tus cosas queridas es fenomenal”, señala Teresa. “Es el futuro de nuestra vida cotidiana: el móvil ya está generalizado, nos falta instaurar los sistemas de localización, que mejoran sensiblemente nuestra calidad de vida”.


Los defensores del sistema arguyen el distinto rumbo que habría seguido el caso Maddie de haber llevado encima un localizador; o cómo podría haber salvado la vida el motorista accidentado que murió en una cuneta tras una agonía de horas por no haber podido ser encontrado. Y rebaten el hecho de que un localizador sea intrínsecamente malo, pero la sombra de la duda, la misma que impulsa a muchos a utilizarlo, se proyecta sobre una intimidad cada vez más vulnerable.

> Elkarrizketa: Emilce Dio Bleichmar > "LAS MUJERES SOPORTAN EL MALTRATO PORQUE SE SIENTEN CULPABLES"

  • Entrevista: Emilce Dio Bleichmar · Directora de Elipsis, de la Universidad Pontificia de Comillas
  • “Las mujeres soportan el maltrato porque se sienten culpables”
  • El País, 2007-12-11 # Joan Carles Ambrojo · Barcelona

¿Por qué muchas mujeres soportan el maltrato físico y psicológico de su compañero? ¿Por qué no denuncian antes? Y, si llegan a hacerlo, ¿por qué muchas veces se sienten culpables y retiran la denuncia? “La tradición de la superioridad masculina genera en la mujer la obligación de respetar la autoridad del padre o de la pareja. El riesgo, en caso de que ésta desobedezca, es la pérdida del amor, de la valoración de ser una buena esposa y madre”, explicó Emilce Dio Bleichmar, psicoanalista y directora de Elipsis, un grupo de estudios de la mujer de la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid), durante una jornada organizada en Barcelona por el Colegio de Psicólogos de Cataluña.


El contexto cultural sienta las bases para que el maltrato se convierta en una trampa. La situación de hombres y mujeres respecto de la vida privada sigue propiciando una desigualdad de derechos: mientras que en los hombres la vida privada son derechos, en la mujer son deberes. En las mujeres, la vida privada coincide con el trabajo doméstico, de acuerdo con “un modelo y un ideal deseado: ser ama, dueña de algo, de su casa y de sus hijos”. Por eso, a diferencia de los hombres, las mujeres pueden encontrar incompatible una vida profesional exitosa con la vida personal, y por eso algunas se llegan a plantear abandonar su profesión por amor a su familia.


Sin embargo, según Emilce Dio, la carrera de cuidadora no tiene valoración social: no parece exigir grandes esfuerzos, ni preparación, ni cultura, no entra en ninguna categoría de trabajo, no genera remuneración ni derechos sociales. Las labores de cuidado son consideradas un instrumento para realizarse como persona, para confirmar su valía como mujer. “Pero el trabajo doméstico suele ser solitario, exige mucho tiempo, es rutinario, e impide tener una vida privada; es decir, un desarrollo personal”.


La mayoría de mujeres se enfrentan al reto de ser cuidadoras y de lograr un desarrollo individual al mismo tiempo. Esta dualidad implica diferentes grados de desequilibrio familiar que las llena de culpa y de sentimientos de estar en falta. Sufren por ello ansiedad, trastornos de pánico, crisis de angustia y depresión que las llevan a terapias psicológicas sin saber que la causa es la incapacidad de conciliar la vida pública y privada.


“Un hombre tuvo un grave problema mental que ponía en riesgo sus negocios y repercutía gravemente sobre su familia. Su esposa se separó para tratar de salvar a la familia”, cuenta Emilce Dio Bleichmar. “El hombre empeoró. Pese a la separación, ella lo mantenía y cuidaba, pero en un descuido él se suicidó. La sociedad y la familia culparon a la mujer de lo sucedido. A lo mejor si ella se hubiera quedado en casa, todo el mundo diría que es una excelente mujer”.


El narcisismo femenino se basa, según esta psicoanalista, en el modelo maternal del todo por amor. “Por eso las mujeres, en lugar de matar, sufren”. El masoquismo genera sufrimiento en la mujer, pero ofrece ganancias para su pareja. “Produce en ella sufrimientos extremos, complejos, porque siente que ha faltado al mandato de ser buena para él, se siente culpable por haber dejado de tolerar, de aguantar, y hasta se cree la causante del estallido de violencia”, sostiene Bleichmar.


Freud ya se hizo en 1924 esta pregunta sobre el masoquismo: ¿cómo es posible que aquello que resulta doloroso física o psicológicamente, que produce humillación, que priva de satisfacción, sea buscado activamente por una persona y encuentre en el sufrimiento precisamente la causa del placer?


En cambio, la violencia es fruto del narcisismo masculino. Ricardo asesinó a Svetlana después de que ésta le rechazara en el programa de televisión El diario de Patricia. No hay ninguna duda de que Ricardo se sintió en la televisión atacado en su narcisismo y no lo pudo tolerar.


¿Por qué aparentemente se ha agudizado la violencia? ¿Por qué cada año mueren más mujeres? “Es consecuencia de la ira individual y colectiva que sienten los hombres por la pérdida de poder”. Según Emilce Dio Bleichmar, la violencia es una herramienta para la dominación y el control.


Culpa y castigo por no cumplir el mandato del amor; podemos pensar que en el circuito infernal de la violencia de género llega un momento en el que la mujer está convencida de que provoca el maltrato que recibe. Al faltar al mandato moral, busca el sufrimiento, el autoperjuicio o la provocación del castigo. El sufrimiento alivia la culpa, ya que la mujer pasa a tener el mismo destino del hombre, de cuyo sufrimiento se siente responsable; él sufre, ella también, todo por amor.


Las mujeres maltratadas llegan a un estado de confusión emocional, de entumecimiento que condiciona su actitud. Se quejan, pero no se sienten víctimas. Dicen: “Yo tengo la culpa; voy a retirar la denuncia”.


Cuando una mujer consulta por maltrato, Bleichmar recomienda a los profesionales entrenarse en la escucha y evitar actitudes que puedan ser dañinas. En lugar de decirle “¿por qué no lo denuncias?”, “¿por qué vuelves con él?”, “¿por qué toleras ese trato?”, es mejor plantearle “¿qué sientes?”, “¿en qué crees que te puedo ayudar?”.


Una parte del tratamiento debe orientarse, según Bleichmar, a transformar ese estado de confusión y lograr que adquiera la categoría de víctima. Cuando una mujer puede sentir rabia, indignación y sentimiento de injusticia, se siente víctima. Los lazos del amor convierten fácilmente a la víctima en verdugo, porque se siente culpable. Sin embargo, reconocerse víctima es el paso previo a convertirse en superviviente. El problema es que muchas de las mujeres que sufren la violencia de género esconden el trauma por sentimientos de vergüenza, culpa e indignidad.

> Berria: Erasoak > ANDALUCIA: UNAS MENORES, CHANTAJEADAS PARA OBTENER FOTOS SEXUALES

  • Unas menores, chantajeadas para obtener fotos sexuales
  • Detenido un joven de 15 años por distribuir las imágenes
  • El País, 2007-12-11 # F.J. Román · El Puerto de Santa María

Un joven de 15 años utilizó Internet para conseguir imágenes de contenido sexual de otras tres niñas menores. Para ello, tomó confianza con ellas a través del chat y, una vez que obtuvo las imágenes de las chicas, comenzó a amenazarlas pidiendo más. Por ello, agentes de la brigada de investigación tecnológica del Cuerpo Nacional de Policía le han detenido en El Puerto de Santa María (Cádiz), acusado de delitos de distribución de pornografía infantil, amenazas, coacciones y revelación de secretos.


Según informó el Ministerio de Interior, el joven, de origen venezolano, contactó con las menores a través del popular programa de comunicación Messenger, que permite el envío de imágenes de cámara web, archivos de audio y texto. A lo largo de varias semanas, consiguió obtener, después de varias sesiones de charla, imágenes comprometidas de las chicas, que guardó de manera ilícita en su ordenador personal. Más tarde, presionó a sus víctimas para que le entregasen fotografías de contenido sexual. Según la Policía, el joven las amenazaba con difundir las imágenes previamente tomadas a través del Messenger si no accedían a sus pretensiones sexuales.


El supuesto extorsionador, al no lograr su objetivo, se hizo con las contraseñas de los correos privados de, al menos, dos de las menores, accediendo así a sus listas de contactos y la información privada contenida en sus mensajes.


Según la policía, el joven llegó a hacerse pasar por ellas en diversos foros y chats, usurpando la imagen de las víctimas y obteniendo información privada con estas prácticas.


El detenido llegó a enviar las imágenes de carácter erótico obtenidas mediante webcam a los amigos y familiares que aparecían en las listas de contactos de los correos electrónicos de las niñas, con la intención de forzarlas a que le entregasen más fotografías íntimas y que mantuviesen nuevas comunicaciones con él.


De no hacerlo, el arrestado les amenazaba con realizar envíos masivos de las imágenes comprometedoras a través de la Red.


Finalmente, las propias niñas denunciaron los hechos ante la policía. Las investigaciones posteriores lograron determinar el origen de la conexión a Internet del menor arrestado a través de la dirección IP de su ordenador, un número que se asigna individualmente a cada computadora que se conecta a la Red.


En un registro domiciliario, los agentes encontraron un ordenador portátil y dos discos duros externos que contenían el material que había logrado de manera ilegal el joven detenido, que ha quedado a disposición judicial.